24 de abril de 2008

¿Cuánto semen en la jeta sos capaz de soportar?

En un interesante blog que postea contenidos para adultos en forma gratuita se vanagloriaban hace poco de haber conseguido un video de Carly Parker haciendo el que seguramente sería el primer y último Bukkake en su carrera como porno star.
Esto es porque en el video se ve a la superestrella (estereotipo del porno de rubias siliconadas y presumiblemente californianas) recibiendo, durante más o menos 30 minutos, descarga tras descarga de semen en su cara y cuerpo mientras no deja de quejarse, se incomoda, se asquea y sufre.

Carly Parker antes de conocer las rudezas del trabajo como porno-star. ¿No tiene un look alla Jessica Cirio?

Sin dudas de las prácticas pornográficas que se han convertido en mainstream en los últimos tiempos, el Bukkake es una de esas experiencias que si bien no conlleva un daño físico visible (el sexo oral forzado, induciendo a la asfixia, Sasha Grey comiéndose un enema y las variantes de leather sex que se pueden ver en cintas como Fashionistas, el doble anal y las prácticas de las que Belladona se ha convertido en algo así como estrella a seguir, implican evidentemente un maltrato al cuerpo mucho más palpable) no deja de ser terriblemente humillante y exagerada.

Show me the money!

Considerando que la escena de la acabada final en la cara de la estrella porno es llamada en la industria Money Shot porque es la escena que más paga y la que cierra el acto, el Bukkake se plantea como un gran Money Shot colectivo, orgiástico y tremendamente pornográfico en su acepción de exageración artificial de una práctica sexual ya de por sí exagerada.
El Money Shot es una de las tomas más estudiadas y analizadas del porno. Basta leer un poco de La ceremonia del porno de Andrés Barba y Javier Montes (Anagrama, 2007) para encontrar páginas y páginas dedicadas a la interpretación de la escena. Me quedo con un comentario medio marginal que condensa varias de esas ideas:
¿No será el semen del money shot –como equivalente del orgasmo, y como equivalente del placer- una buena imagen, precisamente, de ese centro en torno al que gravita el porno mismo? (p.116)
Claro, pensando al porno como puesta en escena de un acto sexual, la forma de garantizar la verosimilitud de ese acto es con la inapelabilidad del semen. Si hay semen, hay orgasmo.
El Bukkake sería la exacerbación de esa premisa: hay muchos orgasmos. Se lleva al porno a su esencia misma: la de poner en escena el momento en que alguien consigue placer sexual.
Algo hay con la pornografía japonesa que recurre siempre a este tipo de exceso. No es la idea mostrar un orgasmo, sino la hipérbole orgiástica de 50 orgasmos encima de una mina. Pienso en otro ejemplo de japoneses-porno-duro: el Hentai y esa pornografía intergaláctica de monstruos alienígenas y tentaculares introduciéndose por los recovecos y orificios de estas mujeres dibujadas. Pienso nuevamente en el Bukkake y esa variante donde todo el semen de las acabadas es recolectado en un vaso para que al finalizar la escena, la estrella duchada (en cum por supuesto) pueda tomarse todo el contenido.

¿Para cuando el Bukkake de NUESTRA Carly Parker?
Foto: Notiblog.com

Lo que impacta de este Bukkake es precisamente que no oculta nada. Es la representación de un acto de humillación sexual.
Si hay algo de humillante en la pornografía (que es algo discutible), el Bukkake lo exacerba y hace de ese momento particular de la pornografía su sustento nuclear. Y lo que impacta del Bukkake de Parker es que la estrella realmente queda humillada en el video: al poco tiempo de comenzada la escena se muestra incómoda con el hecho de estar arodillada, completamente desnuda, esperando que unos 50 tipos se pajeen encima de ella y le echen el semen en la cara.
El que presumimos es el director de la escena no deja de gritarle que mantenga la boca abierta, que trague todo lo que le tiran, que no permita que se caiga al piso, que se mantenga firme y que sonría, que haga como que disfruta con hacer lo que está haciendo.
Esa incomodidad de Parker se nota en su cara de asco, su hastío y su fastidio.
Se espera de una actriz porno que cumpla con ese que es su trabajo y entonces la pregunta está en: ¿Qué produce la actriz porno en un Bukkake que es un valor agregado? ¿A cambio de qué pone su cuerpo, su boca, su laringe, su estómago para tragar tanto semen?
En un momento del video, ella se queja de que le están tocando el pelo y grita que no la toquen, que se limiten a tirarle el semen encima y ella va a hacer lo que el director le pida. Llegamos al momento clave del video, podría pensarse a Carly Parker diciendo o pensando: “Ok, mi trabajo es permitir que me humillen de determinada manera (tirándome cum encima para que yo me lo trague) pero nada más.” El contacto físico sería lo vedado en un tipo de escena donde no hay conjunción de los cuerpos sino mediación a partir de ese semen que salta de a chorros sobre la chica.
El valor agregado que produce Parker o cualquier actriz porno en este tipo específico de escenas, el valor que hace que la descarga (Shot) o la escena (Shot) se convierta en la que da plata (Money) está entonces en la exacerbación de ese factor de humillación.
Es decir, hablar de la pornografía como escenificación de una humillación y nada más resulta un planteo pobre e inconducente, pero es cierto, sin embargo, que en escenas como las de Parker en este caso, lo que paga, lo que el público consume es la imagen de la chica hastiada de tanto esperma en la garganta.
De hecho, un paneo de la cámara nos deja ver más allá de su cuello y cara, que es lo que suele tomarse en este tipo de escenas: está arrodillada con una mano cubriéndose la vagina. Un plano de absoluta indefensión en la que ella se tapa con lo que puede lo único que puede y que es precisamente lo que más tendría que verse en una porno: la genitalidad, el llamado Meat Shot.
Y alrededor de ella, penes anónimos de distintos colores, formas y texturas. No importa el dueño de ese pene (Títeres o dioses, los actores porno – todos sus rostros, todos sus cuerpos- son avatares del cuerpo y del rostro único. (Montes y Barba p.120)), importa que esa pene está echando semen encima de Parker y en ese pene anónimo hay un falo que es presencia y dice simplemente: hombre humillando a una mujer.
El director de la película atiza a Parker para hacerla enojar, para humillarla un poquito más y le dice cosas como que si su agente le programó esta escena, que cómo la debe querer su agente, etc. Y ella, en determinado momento simplemente hace Fuck you y cuando ya lleva 25 minutos aproximadamente, pregunta cuánto más tiene que seguir soportando y le dicen que solo quedan 10 tipos y ella los va contando porque es evidente que se quiere ir de ahí. Tan evidente que apenas termina la escena se levanta y se va furiosa.
Contrasta Carly Parker con cualquier Bukkake bien hecho. Por ejemplo, podemos ver en este otro video a Isabel Ice cumpliendo el ritual de forma magnífica: dice disfrutar del hecho de que el esperma caliente se le esté metiendo hasta en los ojos.

Isabel Ice. Ella sí que sabe hacer un buen, viejo, querido Bukkake.

La representación teatral

Quizás, este video sea simplemente una representación teatral de humillación: una super estrella porno debe estar acostumbrada a tragar semen y simular ser feliz para generar valor agregado. Quizás todo el video no sea más que una puesta en escena, una forma de representar precisamente, una mayor humillación que de mayor valor a la escena. Leyendo algún comentario en la entrada del blog donde está publicado el video, se ve que los que vieron la escena se regodean con ese sufrimiento y esa humillación exagarada de Parker. Incluso, la primer parte del video donde ella aparece como una comehombres capaz de bancarse bien lo que va a venir y sus tetas demasiado exageradas sirvan como mayor estímulo para el efecto que se quiere lograr y que creo, podría resumirse en la posibilidad de ver una mujer escultural siendo humillada por un hombre anónimo y cualquiera que de esa manera hace disponible a esa mujer inaccesible por siempre y restituye un poco del orden de la catársis. Es decir: “Ok, ¿sabés qué? Nunca en mi puta vida me voy a poder coger a esta mina y seguramente, tampoco a una parecida a ella… pero mirá cómo la humillaron a la muy puta.”
Casi una especie de venganza masculina anónima por tener vedada esa posibilidad. Y tantas otras. Como por ejemplo, recuerdo haber visto hace tiempo un documental sobre pornografía en I-Sat en el que un actor porno decía que la Money Shot servía y era tan requerida por el público debido a que, para la mayoría de los hombres, eso era algo imposible en una relación seria. Catársis.
Es interesante ver los comentarios de los que vieron el video. Kaps por ejemplo dice:
Carly Parker es simplemente patetica… es una puta que no le gusta que la traten como puta...En cualquier profesion, incluso en la industria porno debe gustarte lo que haces para poder sobresalir…
Ella decia que le gusta coger, pero como todos sabemos… no se pueden todas las glorias…
En lo personal, pienso que el desgastarme para que una guarra no aprecie el chorro de leche que le voy a hechar en la boca debe ser frustrante…
los 50 tipos que la bañaron deberian de haberse molestado, no ella…

Es decir, la actriz porno DEBE ser una puta y le DEBE gustar la pija y el semen. La actriz porno actúa su propia humillación.
me gusta opina:
Que tia más arisca y rancia, seguro que para cobrar no pone la misma cara. Comprendo que es una práctica extrema el que te corran 30 tios en la cara, pero si sabes a lo que te expones y vives de ello no pongas la cara como si te estuvieran vomitando… Es que eso de que una tia le aparte la cara a un tio cuando se va a correr es fastidiarle el momento culmen de todo hombre. Eso no se hace! rubia mala!
¡Claro! ¡Carly arruina el Money Shot! Ahora, el tema es que es un momento de “30 tios” corriéndose en su cara, lo que de alguna manera amplifica ese Money Shot y le da la especificidad genérica del Bukkake: la humillación multiplicada.
El que lo pone absolutamente claro es Paty:
Aunque es una actriz, pienso que en algun momento debio sentirse muy humillada, supongo que la habrán abusado más de una vez y de pronto la situación se hizo inanguantable para ella. Como sea, es excitante ver como aún sin gustarle lo que sucede, se deja someter a esa situación.

Como si hubiera un sentimiento de culpa por el hecho de que la excitación corra por parte de la humillación. No hay más secretos que este: la escena, el género funciona en tanto es una forma de humillación y el video funciona mejor todavía porque la mina sufre, presumiblemente, en serio. Casi como un amateur dentro del mainstream porno.
Si uno está acostumbrado a ver a actrices porno “disfrutando” de chorrazos de guasca en la jeta, ver a una superestrella como Carly Parker sufriendo por la escena se convierte en algo que podría verse en una amateur, donde los partícipes no son profesionales y en eso reside el placer (la idea de poder ver cómo se cogen a la mina normal, tu vecina, tu prima o lo que sea).
El comentario de lua aporta interés por ser el único presumiblemente femenino:
KE RABIA!!!!! la tia esta es gilipollas, es evidente que esta pasando el rato mas asqueroso de su vida, encima con el hijpouta del camara diciendole que se lo trague, porque coño lo hace? simplemente, que no lo haga!
y me gustaria ver a algunos de los cerdos machistas que andan por aqui rodeados de cincuenta pollas apestosas. El semen no es el líquido glorioso que os pensáis, la verdad es que es una sustancia bastante repugnante. deberíais tener más respeto porque no todas las mujeres somos guarras estúpidas que se dejan humillar como la tia esta.
es vergonzoso lo k hacen algunas actrices por dinero, no se dan cuenta k contribuyen a la denigracion de las demas.
lo siento mucho pero sk me ha dado mucha rabia
No todas las mujeres son guarras estúpidas como Carly y el problema es que este tipo de video hacen que los hombres nos creamos que si lo son... es decir, el argumento de que el porno estimula la imagen de sometimiento de las mujeres es el mismo que el que dice que la violencia en las películas y los videojuegos estimula la violencia en la vida real. Es el problema de cómo se concibe la representación: como ficción, catársis, distensión o como influencia decisiva en la realidad.

Belladonna. Sí, ya sé que ya hablé y me babee por ella, pero es inevitable. Es como el Angel Guardián de todo el buen porno que hemos visto en nuestras vidas.

Evidentemente, los productos culturales ayudan a cimentar determinados estereotipos de género y dicen algo de cómo se considera al hombre o a la mujer en el mundo real. Pero no creo que porque uno vea a Carly Parker haciendo un Bukakke vaya a salir a obligar a nadie a someterse a orgías de guasca.
En definitiva, se trata de esa catársis de la que hablaba y en ese sentido, la actuación de Carly, voluntariamente o no, es la mejor representación de un Bukkake posible porque lleva al extremo de lo visible lo que queda ahí oculto en las sonrisas falsas y los orgasmos fingidos: está siendo humillada sexualmente

Puto

En la introducción del interesantísimo Porn Studies de Linda Williams, la autora explica cómo surgieron precisamente los estudios pornográficos en base a su percepción de que la pornografía, por ser la industria audiovisual más grande del mundo (Según Montes y Barba:
En mayo de 2001 Frank Rich publicaba en el New York Times un artículo –“Naked Capitalists”- lleno de datos sobre la implantación comercial del porno: frente a las cuatrocientas películas manufacturadas anualmente por los grandes estudios de Hollywood, la industria del cine porno (…) pone en circulación de diez mil a once mil títulos nuevos. Setecientos millones de videos o DVDes porno se alquilan anualmente en Estados Unidos. Los ingresos de la industria en su conjunto – incluyendo revistas, páginas web, canales por cable y películas para circuitos privados como hoteles y sex shops- ascendían a catorce mil millones de dólares anuales: una cifra que superaba en Estados Unidos, desde luego, los ingresos de la industria cinematográfica tradicional, pero también los del negocio del deporte profesional: béisbol, fútbol americano y baloncesto juntos. (p.13)
), merecía ser estudiada en detalle. Y en ese comienzo estuvieron las clases de un seminario que Williams dedicó a este tema en la Universidad de Duke.
La autora comenta que el seminario obviamente implicaba la exhibición de pornografía. Lo que al principio no generó inconvenientes entre los alumnos entusiastas hasta que llegó el turno de la pornografía Gay. En ese momento muchos alumnos hombre se sintieron hastiados, incómodos y más de uno se levantó de la clase.
Las explicaciones a esta conducta eran dos: riesgo de sentirse excitado por el material y descubrirse con sentimientos gay y asco ante las escenas de humillación de hombres.
En definitiva, el tema de la humillación entonces parece estar presente entre las propiedades de la pornografía, sus efectos y sus causas.
Lo que me impacta es la teatralización de la humillación en un video de Bukkake o en todo caso la realidad de esa escena. El género vive precisamente gracias a esa propiedad de humillación y tal como la representación de la violencia, evitar mostrarla no implica que deje de existir.
Lo que parece escapar a la posibilidad de pensar un límite es ver dónde queda el límite de la humillación, qué momento es suficiente o demasiado para convertir la pornografía en crimen.

Si sólo estás acá por el porno, estos son los videos que menciono en el post:

- El primer y "último" bukkake de Carly Parker

- El bukkake bien hecho de Isabel Ice

- Sasha Grey comiéndose un enema

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Ay, vi el video. Me siento una nena de pecho.....

y me doy un poco de pena. Creo que realmente estaba asqueada!

Adán Buenosayres dijo...

Uno de mis primeros trabajos fue como asistente de una productora de cine porno. Recuerdo que en mi primer día tuve que ponerle en la cara con una cucharita de plástico Dannet de crema americana a una treintañera que en ese momento estaba siendo penetrada por ambos lados mientras un tercero supuestamente le acababa en la carita de niña mala. Tal vez lo más pintoresco de la situación fue que el marido estaba en el set, eran una pareja swinger,disfrutando de como le daban murra a su mujer. Durante mi estadía en la productora y con jornadas de filmación de hasta 24 horas encontré de todo: desde la mujer casada que quiere vivir una experiencia distinta, la veinteañera que le sirve la plata y la goza como nunca (jamás olvidaré a Celeste, veinte años morocha de ojos claros a la cual le dieron entre cuatro y no paraba de tener orgasmos)el gato de profesión que hace su trabajo con mucha disciplina y por supuesto la gente que no le quedo otra y tiembla como una hoja. Ahí conocí a Sigi un colombiano antropólogo gay que le pareció divertido jugar a ser pornostar por algunas semanas. La fauna de los laburantes de la industria del cine porno esta compuesta por una infinidad de personalidades tan dispares como interesantes. Siempre había una buena historia que escuchar.

Por otro lado creo que la violencia es parte de la vida sexual misma. Pienso en Bataille. La penetración en sí es un acto con cierta violencia (tendría que pensar mejor como sería entre lesbianas)y me parece que hay una visión masiva generalizada que "para hacer el amor" no es compatible con acabar en la cara, tener sexo oral, anal, etc. Lo cual habla de la moralina pacata reinante. De todos modos el vídeo me resulto incomodo básicamente por el malestar de Carly y porque no me parece excitante la lluvia láctea. Aunque suene un tanto paradójico me resulta mas amena la humillación consensuada donde el placer de las partes radica en ejercerla o recibirla de manera acordada. Es decir, si te gusta que te acaben en la cara porque te gusta pensar que eso te rebaja y te humilla y te cabe buenisimo allá vamos. Pero sí a una persona que se le paga por eso empieza a pasarla mal creo que excede mis margenes de aceptabilidad. Eso no significa que condene a quienes se excitan y se tocan con el video mientras dicen:"mirá que puta como sufre". Es muy propio de la realidad que vivimos regodearnos en cierta brutalidad sin matices.

Horacio dijo...

Muy bueno.
Hay distintas polaridades que son útiles para analizar lo que vos planteas en este post: activo/pasivo, sujeto/objeto, mirar/ser-visto y otras -menos psicoanalíticas pero igualmente útiles- que se me ocurren para ser más gráfico como humillar/enaltecer o hacer-gozar/angustiar.
La gracia de la ficción es, justamente, que se juegan los 2 lados de lo ficcional: al negarlo y aceptarlo. La certeza siempre está, pero el disfrute es subjetivo (por eso hay videos para todos los gustos). En el caso del video de Parker, creo que se combinan de manera "azarosa" destinos elementos que terminaron convirtiendo a la escena en algo excepcional: los límites entre lo real y lo ficcional se borran REALMENTE, cuando la actriz es humillada realmente está siendo humillada, a la vez que los humilladores realmente lo son; y ella, tan fálica-que-todo-lo-puede como buena actriz porno que es, termina angustiándose de verdad, sintiendo sus límites frente a estos sujetos capaces de pararla en la punta opuesta al deseo. Se me ocurre, por ejemplo, que el video hubiera llegado a un clímax imposible de superar si terminara con ella llorando arrodillada, rodeada de todas los tipos con los pantalones bajos. En este video, que lo vuelvo a decir: es excepcionalmente raro, la mujer es objetalizada al máximo; incluso más que en escenas comunes de gagging que, si bien tienen de particular reacciones involuntarias como vómitos y arcadas, SE SABE (hay una certeza) que las humilladas son personas preparadas y todo queda en el terreno de la ficción. Mientras leía el post pensaba en las filmaciones snuff, donde angustia y excita a la vez la posibilidad de aceptar y negar lo que la película sugiere: que se está matando DE VERDAD a alguien. Acá se está pasivizando, objetalizando, humillando y angustiando DE VERDAD a Carly Parker.
La masturbación es algo que combina las 2 polaridades, como cuando se coje, salvo que al hacerse la paja uno es activo (por ejemplo con la mano) y pasivo (por ejemplo con la pija) a la vez. Cada uno encontrará el placer dependiendo de en qué grado se combinen cada elemento de las distintas polaridades. Pongamos cualquier otra polaridad de las que propuse más arriba y descubramos nuestras preferencias. Con respecto a pajearse, me parece interesante lo que decís y la cita que pones sobre al anonimato de los penes y los cuerpos en esta particular industria cinematográfica; creo que es una forma muy acertada de señalar el mecanismo que logra la identificación necesaria con la escena porno como para que esta provoque excitación. Recuerdo, por ejemplo, una serie de videos llamados "Virtual Sex" que estaban filmados desde la perspectiva de los ojos del parteneir de la actriz porno: a ella se la veía siempre desde la única perspectiva posible y cuando ella miraba, miraba sólo a su pareja (que, en este caso, terminaba siendo uno mismo, quien bajó el video del emule; y esto hacía especial al video: quien bajó dicho material estaba SIENDO VISTO a diferencia del ser sólo observador, como proponen las escenas más típicas. Acá se facilitaba la identificación con el juego de cámaras. Ojo, también hay que aclarar algo: lo que tiene de especial el porno es que posibilita el no-mostrarse, no-ser visto, mientras uno puede ver, “no hay pérdida”, así que con esta serie “Virtual Sex” también habrá una enorme cantidad de gente a la que le desagrade la idea ya que a nivel de fantasía se le pondrá en juego el “ser visto”, cosa que intenta evitar la gran mayoría de consumidores del género). Pajearse termina siendo aburridísimo porque no da muchas posibilidades, pero el porno sí y eso permite zafarla a la vez que termina volviendo rápidamente “devaluable” a dicho material, como sugeriste en algún post anterior.

saludos

Humanoide dijo...

Estaba pensando en decir un montón de boludeces intelectualoides, pero tuve una erección.

Me voy a hacer una paja y vuelvo.

Judas Iscariote dijo...

La Lujuria

disfrazada de intelectualidad

es doblemente

excitante

Nurit dijo...

Ale:
el otro día en la clase de Argentina hablaron de un libro pornográfico actual "Keres coger" de Alejandro Lopez.
Vos que sos un fan, deberías leerlo ¿no?
Slds.

Rufián Melancólico dijo...

Nu: Sí, lo conozco. Leí el anterior de él: "La asesina de Lady Di".
Gracias por el consejo igualmente.

DRODRO dijo...

No voy a hacer ningun comentario muy locuaz que digamos, pero es verdad que es muy interesante el problema de la ambigua ficciòn y realidad del porno, por ejemplo en el caso del danette.
Nos vemos en teoria 2. Muy bueno el blog.

florecita dijo...

en EEUU la industria del porno es eso: una industria. Desde hace ya un tiempo, según tengo entendido, las actrices porno tienen contrato, es decir que firman un acuerdo en el que se define no sólo cuánto va a cobrar sino qué es lo que va a hacer en la película y según eso es lo que cobra. Hay actrices porno que por contrato realizan sólo algunas prácticas, definen si aceptan o no tener sexo con personas de color o de origen oriental, definen si aceptan o no vibradores y en qué orificios los aceptan. Es decir, que es muy posible que este haya sido el primer y último bukkake de esta chica.
¿Leíste "Cómo hacer el amor igual que una estrella del porno"?

Me gusta tu blog

Rufián Melancólico dijo...

Gracias a todos por sus comentarios.