8 de mayo de 2009

La banalidad de la estupidez


El e-mail era más bien largo. Decía esto:

Hola Alejandro, ¿Cómo va todo? Che, estamos haciendo una función de una obra muuuyyy particular que seguro te encantará porque da para debatirla a full. Acá abajo te dejo data y el link al sitio donde podés leer más cosas sobre el ciclo. Avisame si venís que estamos armando una lista de reservas. Besos!

Cuando la muerte irrumpe, algo del pasado cobra vida en el presente. Si esa ex - existencia amenazaba con tener mucho futuro por delante... ¿Ese futuro sobrevive a la muerte?

PROYECTO NECRODRAMA

"Vivir más allá de los 25 años es una vergüenza". Andrés Caicedo. Poeta (1951-1977)
"Vive rápido, muere joven y deja un cadáver bonito". James Dean. Actor (1931-1955)

Mi Única Puesta En Escena

Necrodrama Sobre
Damián Suárez, Payaso. (1983-2006)

Damián Suárez nació en Montevideo. En el 2004 se mudó a Buenos Aires,
donde vivió dos años. Trabajaba de payaso en Piriápolis cuando se mato colgándose de un árbol. Tenía 23 años. Dejó una carta y su única puesta en escena aún inconclusa.

Video: Eloy González / Leandro Listorti

Colaboración con la dirección: Sergio Ferreiro
Dirección, concepto y puesta en escena: Eloy González


Función Extraordinaria:
Viernes 27 de marzo, a las 23hs

El Excéntrico de la 18’: Lerma 420 Reservas:proyectonecrodrama@gmail.com Entrada: $15

Sobre el Proyecto Necrodrama


Un director elige a una persona muerta joven y debe convertir su muerte en material de trabajo dramático.
Los directores pueden elegir distintos tipos de muertos, desde personas públicas hasta ex - existencias completamente anónimas, desde sujetos particulares hasta representantes de mundos que les interese explorar, pasando por el testimonio y el documental. ´ Lo que en el proyecto Necrodrama se llama muerte – es también el regreso de lo impersonal, y el nacimiento de un nuevo género: El de las muertes descenificadas.

No sé por qué, ya que no soy fan del teatro ni de las puestas escénicas raras que salen $15, pero había tanta personalización en ese e-mail de una amiga y tanta pasión que supuse que podría llegar a ser algo interesante. Entonces eliminé la posibilidad de ver algunas películas del BAFICI para poder ir a ver esta extraña función que conjugaba muerte joven de un pibe que nació el mismo año que yo. Un payaso suicida siempre suena bien.
Y entonces sucedió.
Unas copas de vino de bienvenida, un clima de pequeña efervescencia de gente del medio del teatro y mi amiga mostrándome una plancha de telgopor forrada en papel rojo con los artículos de los diarios que habían alabado la obra pinchados.
Con un notable retraso típico de situaciones como estas, dieron sala.
Hacía mucho calor y el espacio de las butacas era chico.
En el escenario un cubo de madera blanca con una ventanita de plástico esmerilado, del cual salía un cable que llegaba hasta la pared que estaba dividida en dos proyecciones con una frase pretenciosa en letras blancas sobre fondo negro repitiéndose en ambas proyecciones.
Entonces bajó la luz y el cubo de madera se iluminó. Empezó a salir música de los parlantes de la sala y una de las pantallas pasó imágenes de una orquesta preparándose mientras que la otra se entretenía en una especie de recorrido frenético por un bosquecito donde se veía una pequeña catarata de agua, árboles, y la cámara inquieta que parecía borracha.
Todo esto en el marco de la estridente música. Eso duró unos veinte minutos por lo menos. Nada más que una orquesta preparándose en una de las mitades de la proyección y un bosquecito frenético en la otra, con algunas, ocasionales imágenes intercaladas de un juego de calesita donde un niño montaba un cienpiés de nariz colorada de tamaño gigante del juego mecánico.
Ruido, bosque, gusano, orquesta y un cubo blanco con una luz naranja en el medio del escenario. De fondo de la orquesta todavía podían adivinarse las letras blancas del cartel que se había proyectado antes.
Cuando ya estaba preparado para levantarme e irme, en una de las pantallas apareció un viejo caminando en un camino de tierra, arrastrando las sandalias por las piedritas que crujían en mis oídos y tomando mate mientras señalaba un monte.
En la otra pantalla empezaron a intercalarse imágenes junto con las de la orquesta preparándose.
Una rama de un árbol de la que colgaba un dreamcatcher se apoderó de varios minutos de proyección. El viejo caminando. Una rambla. Un cartel que decía: “Club de pescadores de Minas” y la cámara que jugueteaba con su descubrimiento bobalicón.
Las voz del viejo que caminaba mostrando un perro, diciendo que se comía a los cachorros o algo parecido. El monte de nuevo, la cruz. La cámara en mano siguiendo al viejo arriba de un monte. La orquesta que se preparaba, la música insoportable.
Después en una de las pantallas, un tipo en silla de ruedas contando que le había caído un rayo y que había quedado paralizado de sus miembros inferiores. Contaba que lo llegó a conocer a Damián, que durante cuatro días lo conoció. Que el tipo era muy especial y mágico y que él mismo se había vuelto insoportable desde que tuvo el accidente con el rayo que lo dejó semiparalizado. Después decía que algún día se iba a suicidar. Y algunas otras cosas incomprensibles.
Un tipo sube a su departamento, agarra el mate, sus herramientas y dice otra cosa descontextualizada. En la otra pantalla la orquesta o el bosque o ya no importa qué.
Después la cara de un viejo mirando fijo a la cámara.
Después la cara de ese mismo viejo que se pone una nariz de payaso y una nena que dice que quiere ir al cielo y el viejo que le dice que el Cielo es igual de malo que la Tierra porque la creó Dios. En la otra pantalla una silla aerostática. Muy poético. Escalera al Cielo. Sillas al Cielo.
Después sigue. La orquesta. El sonido insoportable. El cubo con luz naranja. Se prende la luz en la sala y se vuelve a apagar. Se prende, se apaga, se prende, se apaga así varias veces. Me dice al oído: “¿Esto es parte de la obra?” y la respuesta viene cuando vemos que mi amiga, en la producción del espectáculo corre y le dice al flaco que está atrás nuestro, en la última fila al lado de la pared, que se está apoyando encima del interruptor de luz. El pibe pide disculpas y la luz queda apagada.
Es imposible seguir lo que pasa en pantalla. No hay línea narrativa, no hay sentido en nada de lo que se sucede como un pastiche de filmaciones caseras absurdas. La voz de una mujer que lee una carta que parece ser la carta de despedida de un suicida. Y muestran la carta en pantalla, apenas se lee, el pulso de la cámara es nervioso y se pierde todo. Las voces de los que leen se pierden. A algunos los subtitulan y a otros no. La cara del viejo con nariz de payaso, el gusano mecánico, el bosquecito, el dreamcatcher, la rambla, un viejo metiéndose al mar y diciéndole al director que le convendría ir a ver un amanecer en la playa, todo junto y sin procesar, sin editar, como la sumatoria de unas partes incoherentes.
Y la caja de madera iluminada de naranja desde adentro en el escenario.
El tedio es insoportable. La cosa se sigue extendiendo agregando más momentos innecesarios y aburridos. No hay actuación, no hay teatro, no hay performance. Me hace acordar a esas intervenciones que pasan durante todo el día en algunos museos. Una proyección sobre la pared en una sala y la gente que va y viene, pasa un rato, ve, se aburre y se va. Pero acá hay que estar sentado. Se pagó una entrada para ver el Necrodrama.
Una pareja salida de la nada baila un tango al lado del arbol con el cazador de sueños.
Pienso: “¿El cazador de sueños representa los sueños atrapados del pibe que se colgó de esa rama? Si es así es una metáfora de lo más vulgar”. Las pantallas funden a negro.
Silencio incómodo de por lo menos diez segundos hasta que empieza un tímido aplauso seguido por otros.
Nos levantamos y huímos lo más pronto posible.
A los dos días mi amiga me preguntó qué me había parecido la obra. Le dije que para no ofenderla prefería no decírselo y ella insistió que quería saber. Entonces se lo dije.
Le dije que me pareció lo más pretencioso, snob, estúpido, aburrido, incoherente, kitsch pedorro y un largo etcétera que puede deducrise de esta crónica. Le pregunté cómo hizo para bancarse las otras funciones de la obra y me confesó que en realidad esta era recién la tercera vez que la veía y se mató de la risa. Le pregunté cómo hizo para soportar semejante embole tres veces y me respondió que esto le iba a encantar al director, que si le podía mandar el historial de esa conversación ya que su intención había sido provocar. Y entonces pensé: “¿Provocar? ¿Provocar qué?”.
Me fui al BAFICI y antes de llegar le escribí un SMS: “Si vas a mostrarle los insultos que le dediqué al director, podés decirle que además quiero que me devuelva mi dinero?” y ella me respondió:
”Jajajajajaj sos grosso! Juntemonos a tomar algo todos q m muero x ver esta discusion en vivo y en directo!”.
Le respondí que eso podía arreglarse. Pero me sentí raro. Como si hubiera caído en la trampa estúpida de un pretendido artista under donde cualquier cosa es posible de ser considerada arte. Casi 100 años después de la revolución Dadá. Como si Andy Warhol no hubiera ya exprimido las posibilidades de las intervenciones insoportables con 8 horas de filmación del Empire State Building.
Pensé que me había quedado con ganas de ver algo realmente bueno, que los materiales estaban disponibles: un payaso suicida de veintitrés años. Eso es buen material. Que si Piriápolis, donde se había matado el payaso, es la ciudad uruguaya con mayor índice de suicidios, eso significaba una buena oportunidad para hacer algo interesenate y que en vez de eso el director había querido “provocar” con una serie de imágenes montadas sin coherencia. No hay texto en la performance porque no hay cohesión ni coherencia. Es como un salpicado de porquerías mal armadas.
Y pensé que todo eso era banal. Muy banal. Y que la estupidez siempre es banal.

23 comentarios:

The Outsider dijo...

El mundo artístico parece haberse olvidado de que la provocación en si misma no tiene ningún tipo de mérito y que hace falta que conlleve algún tipo de reflexión interesante detrás. Bah, salvo que la reflexión en este caso tenga que ser "el director es un pelotudo", en cuyo caso caemos en una paradoja.

zxcv dijo...

Qué bueno ser Tinelli off-broadway =/

Ezequiel M. dijo...

el neovanguardismo es tan ridículo. sobre todo cuando no tiene nada de "neo" y es puro vanguardismo que viene con unos noventa y cinco años de atraso.

DRODRO dijo...

Venía leyendo el texto lo más divertido, hasta que llegado el final tiraste las palabras "texto", "cohesión" y "coherencia" y volví a la realidad de que mañana tengo examen...
En fin, ayer me preguntaba si podía existir un no-texto... sigo pensando que no, que no existen los no-textos, porque, como es este caso penoso, posee algún grado de consistencia e registro bla-bla-bla. Y después, bueno, está lo performativo. Pero lo performativo termina por reducir todo al gesto de "FUCK-YOU-y-me-quedo-con-tus-15-pesos-y-perdiste-una-hora-de-tu-vida". Así que... uh... creo que el término académico más adecuado sería: es una mierda.

Horacio Gris dijo...

Ufff
Entiendo bien tu sufrimiento. Me vivo relacionando con gente del ambiente así que estoy al tanto de estas cosas. 100% de acuerdo con the outsider.

saludos

mara ♀ dijo...

el teatro es un arte muerto. un arte muerto tiene menos utilidad que una lengua muerta, que al menos la podés hacer a la vinagreta.
besos!

Cassandra Cross dijo...

Me parece que el directorautor de la obra no tiene muy claro esto de provocar. Si lo que quería era provocar ira en el espectador indignado, no descubrió la pólvora precisamente.
Me está cansando ya esta glorificación de lo chocante y sin sentido como algo bueno porque causa revulsión. También me causa revulsión un gato estrangulado con sus propias tripas pudriéndose en una vereda, y no cuesta 15 mangos ni me deja esa sensación de "¿Y???".
Yo que vos le pido que te devuelva el tiempo de vida que perdiste.

Saludos. Me gustó mucho leer esta crónica, justo cuando tengo fresco "Diario" de Palahniuk en la cabeza.

Anónimo dijo...

Voy a hacer algo que no hago nunca, que es aclarar las ideas que tengo y como y por que las pongo en juego, en general no lo hago porque soy muy respetuoso de las ideas, la manera, y el estilo de trabajo de los demás y siempre estoy abierto y dispuesto a dejarme sorprender por lo que me propongan las personas con las que trabajo. Entiendo que lo que viste no es algo popular y con ritmos televisivos, no es apto para todo publico y lo se, por eso comprendo que te podes enojar, aburrir y es lógico, hay mucho del trabajo que se te escapa.

Respeto tu postura, creo que como estudiante de letras, deberías saber que la frase del comienzo que te pareció pretenciosa es de Bioy Casares, uno de mis autores preferidos. La música del espectáculo a la que llamas insoportable es del estadounidense Steve Reich, compositor, inventor de la música repetitiva, su trabajo se basa en el tratamiento por repetición, el encaje y la superposición de motivos. Lo que viste es un material inédito del estreno en argentina dirigido por la alemana Robyn Schulkowsky de la obra la obra Drumming. El viejo es el Padre de Damián Suárez y la voz femenina es la madre. Todo figura en el programa de mano.

Hablas de las butacas de El Excéntrico de la 18º, te puedo asegurar que eso termino por hacerme reír mucho, también me causo gracia lo de los 100 años de la revolución Dadá, los estudiantes de letras siempre hablan del Dadaísmo, y poco entienden del movimiento en la practica, cada uno a lo que le corresponde. Por ultimo me reí también cuando decís que es kitsch, evidentemente no sabes lo que es ser kitsch y snob… También me divierte que le pongas tanta pasión al BAFICI. Me imagino que mucho tiene que ver con tu edad.

Estoy abierto a todo tipo de críticas y descargas, creo que es un ida y vuelta, por eso te contesto, podría no hacerlo pero siempre me intereso el debate y el intercambio de ideas y mas cuando alguien que no conozco le dedica tantas letras a mi trabajo, creo que además de los $15 pesos que malgastaste le dedicaste un tiempo, tu tiempo, eso es muy respetable y lo valoro mucho.

A veces me decepciona, te voy a ser sincero, que Internet nos haga tan impunes, mucha gente habla y ni siquiera vio el espectáculo, eso ya dice mucho.
Atrás de lo que viste hay mucha elaboración y trabajo de años en el campo de lo experimental, no es todo lo mismo y hay que saber “pensar”, “ver”, “escuchar” para poder darse cuenta de eso y poder separar.

Me imagino que publicaras mi replica, todos tenemos derecho a hacerla.
Suerte con tus cosas. Ojala en algún momento puedas cumplir con lo que añoras y cada vez tus letras se ordenen mejor en tu cabeza.

Para aquellos que quieren información sobre el ciclo y poder opinar con un poco más de propiedad: www.necrodrama.com.ar

Saludos, Eloy González.-

Rufián Melancólico dijo...

Eloy: Me da lástima que hayas utilizado tu derecho a réplica de una forma tan poco interesante. Te quejás de las críticas que le dediqué a tu trabajo pero no ponés nada sobre la mesa para defenderlo. Te llenás de namedropping intrascendente como decir: "Adolfo Bioy Casares es mi escritor favorito" (lo que a mí entender ya es toda una toma de postura estética bastante conservadora). Como verás me dediqué a describir lo que vi. El lector puede sacar su conclusión.
Creo que como estudiante casi recibido de Letras tengo derecho de expresar lo que pienso y creo que mis invocaciones al Dadá son en obvia referencia a que la Vanguardia está muerta, eso sencillamente. También creo conocer el kitsch y el snobismo, pero está bien, el hecho de que vos mismo no lo reconozcas es precisamente lo que lo convierte en kitsch y no en camp.
No dudo que tu obra te llevó tiempo y trabajo, pero eso no la hace más o menos meritorio.
Repito, una pena que hayas desaprovechado tu oportunidad de réplica empleándola para la impunidad del comentario resentido.

Laura dijo...

Creo, loco, que en realidad tu comentario tiene las características de las que acusas a la obra, es banal, snob, pedante. No se trata de una critica seria (ni siquiera se trata de una critica) es un texto desarticulado y absurdo. Vomitado desde un resentimiento. Carente de sentido. No sigue un hilo coherente y se trata de una apreciación netamente subjetiva. Resulta más interesante leer textos críticos serios. Quejarse de la temperatura o de las sillas no tiene nada que ver con nada, si para que puedas apreciar el arte necesitas las butacas acolchadas y el aire acondicionado del Hoyts, allá vos y tu snobismo kitsch.
Yo si vi la obra y me re copo, esta genial. Y bien el director que respondió, un groso.

The Outsider dijo...

"ntiendo que lo que viste no es algo popular y con ritmos televisivos, no es apto para todo publico y lo se, por eso comprendo que te podes enojar, aburrir y es lógico, hay mucho del trabajo que se te escapa."

Me encanta el lugar común de putear a alguien diciendole que está acostumbrado a la tv y otros medios lo superan. Es re de flame war de foro.

Rufián Melancólico dijo...

No, no soy crítico de teatro, ni cine, ni arte, por eso critico desde la posición del espectador y del que de todos modos, algo entiende y algo de hacer crítica entiende.
No veo por qué si el director propone una obra absurda y estúpida amparada en la impunidad que le da el sistema pseudoartístico y la sobada de medias de sus groupies, no puedo yo hacer una crítica desde mis percepciones que al mismo tiempo muestran claramente los materiales con los que está construida la obra para que los lectores puedan darse una idea.
Creo que mucha crítica está embobaliconada en una perpetua aclamación por la aclamación en sí, porque el director es amigo, porque costó dinero, costó trabajo, costó pulmón y mil cosas más. No me interesa esa crítica. La crítica es una forma de biografía del crítico. Ni Eloy ni Laura pueden escapar de pensar en esa categoría del agravio personal: que si me gusta el BAFICI, que si estudio tal o cual cosa, que si soy un pelotudo... yo nunca dije nada acerca del director ni de nadie. Simplemente dije que la obra en sí, me pareció mediocre, amparada en el hypeo absurdo del amiguismo.
Y Eloy que empezó su comentario diciendo que quería compartir ideas no hizo otra cosa que atacarme personalmente. Laura lo mismo. Lo siento por ustedes porque evidentemente quieren pensar que son liberales y abiertos pero les duele que alguien no ande rindiéndoles pleitesía.
Si mi crítica es tan idiota, déjenla pasar y sigan adelanta con su arte. Nadie entendió La fontaine de Duchamp cuando salió. Pero cuidado, sepan que en algún momento para la crítica Eduardo Mallea fue descollante. ¿Saben acaso quién fue Mallea? Quizás no, quizás sólo hayan oído hablar de Adolfo Bioy Casares. Y todo eso estará bien también.

mara ♀ dijo...

che: se puede admirar a bioy sin asumir su estética, del mismo modo que se pueden usar los conceptos y planteos heideggerianos sin ser völkisch.
besos!

Rufián Melancólico dijo...

Mi querida Mara: No me refería a la figura de Bioy sino a su prosa acartonada y estrecha.
Pero de todos modos, si sos admirador de Bioy por su figura, mucho más conservador. Sea como sea, me resulta un escritor poco relevante.

Ale dijo...

Che, no es por crear bardo, pero tu amiga que penso que la critica podira gustarle al director, de donde la sacaste? que linda forma de NO poder ponerse en el lugar de alguien que se rompio la cabeza intentando contar algo, y que NATURALMENTE puede sentirse sensibilizado por tus palabras...
Si laburas en un proyecto, hay ciertos aspectos que hay que cuidar y defender del mismo!

Que uno pueda decir lo que quiera,no siempre implica que el otro pueda escucharlo (o leerlo).

SALUDOS!

mara ♀ dijo...

a mí no me corren con eso de que si me gusta bioy soy conservadora. me cago en la izquierda y en la derecha. y conservadora no soy, de la misma manera que marx no era conservador por el hecho de que amase las novelas de balzac, damn it!
me gusta la prosa de bioy precisamente pq prescinde de estridencias para lograr el efecto que busca. que es el efecto que busca él. y no es muy común lograr eso. en la literatura argentina no hay un caso así.
igual te quiero :P

Rufián Melancólico dijo...

Yo también te quiero Mara a pesar que las desideologizaciones que hablan de que izquierda y derecha son conceptos vacíos hoy en día me parecen espeluznantes.
De todos modos, no entraré en polémicas porque ya me amenazaron de muerte (vease el comment de Anónimo 3) y ahora vivo con miedo.

Eloy G. dijo...

Elijo el camino del alumno, y no el del maestro.
En definitiva estamos por lo mismo, la lucha contra la banalidad y la estupidez.
Tal vez algún día brindemos en paz por eso.
Y continúo aprendiendo, y no soy dueño de ninguna verdad absoluta. El Proyecto Necrodrama, sobre la muerte de las personas jóvenes, nació en el 2007, esta en sus inicios y aspira a perdurar en el tiempo, mas allá todo y de todos...
Con “Mi Única Puesta en escena” trate de serle fiel al espíritu de Damián Suárez y al mío. Por mi parte doy por finalizado el debate llegando a la conclusión de que el dueño de este espacio es un boludo importante.

Saludos a todos y gracias.
Eloy González.-

Rufián Melancólico dijo...

Triste lo de Eloy. Lo único que hizo fue mostrar no una sino dos veces su incapacidad manifiesta de discutir estéticas, ideas, programas, política.
Señores, este es el director de una obra que se pretende artística: el que sólo sabe insultar en un blog. Una lástima que no hace otra cosa que confirmar la hipótesis de entrada: la estupidez es banal y cuando no hay ideas el insulto es la salida más baja y práctica.

Realmente me apena Eloy, tuviste la posibilidad de decir algo inteligente, defender tu proyecto, defender tu arte y la tiraste por la borda con una serie de insultos y descalificaciones pueriles. En retórica eso se llama "argumento no plausible".

Quiero que quede claro que nunca desee la desaparición del Necrodrama ni de tu trabajo ni nada parecido. Quizás si leyeras desde la serenidad y no desde el espíritu exaltado que te lleva a tan lamentables exabruptos como los insultos que me prodigás, te darías cuenta que mi texto establece una línea de interpelación polémica, sin ánimos de destruir nada sino de hacer simple y vieja crítica.
Lo lamento sinceramente porque no hiciste otra cosa que posicionarte vos solito como un boludo importante. Que se yo, hay cosas mi buen que no se resuelven cagándonos a trompadas. Hay discusiones que se pueden dar de otras formas.
Una lástima. Pensé que como artista tendrías una mirada un poco menos superficial. Evidentemente volviste a confirmar mis malas impresiones después de ver tu obra.

Éxitos con lo tuyo.

Anónimo dijo...

Por la descripción de la obra
a mi me resultó interesante e iria a verla. No me parecio ni snob ni banal ni pretenciosa ni aburrida.

Anónimo dijo...

RUfian, yo vi la obra y es realmente aburrida, pero por que te ensañas tanto???
Hay tanta cosa realmente banal y estupida...esto puede ser solo un intento fallido, pero el director te está contando su experiencia al hacerla y por mas que me aburrí al verla, vale el intento loco!
y la verdad que es muy triste TU incapacidad para dejarte modificar con las opiniones del otro....

Realmente flaco, usa tu inteligencia para ensañarte con hijos de puta, no con gente que hace cosas con toda la garra que tiene.

Discutir estéticas es una boludez. por lo menos de la manera que se hace en este blog. Repito: la obra tampoco me gustó. Pero menos me gustó tu crítica.

Y a ver si esta vez logras dejar tu orgullo de lado y reconocer como se te va la mano a veces.
Te quiero, besos

Rufián Melancólico dijo...

Insisto: Creo que la crítica merece un poco más de sangre. Si no, bajemos las persianas y dediquémonos a otra cosa.
Una obra puesta en el off implica cierta operación cultural con la intención de legitimar al que la pone. En ese sentido no veo por qué habría de entrar uno en esa lógica y aplaudir un objeto que le parece mediocre y pretencioso, dándole como ganado ese capital cultural al que lo intenta ganar.

Mi crítica intentó trasmitir la experiencia estética que tuve viendo la obra. No sólo es "aburrida" sino que como dije, le encontré otros defectos. Si hubiera sido simplemente aburrida, no me hubiera molestado. Pero resultó que no sólo pagué una entrada sino que estuve ahí, legitimé ese espacio y todos los que estuvieron ahí se fueron más o menos contentos pero sin decir nada.
Entonces, todo el happening con vino cortesía, con la eferevescencia en el aire, etc. me resulta una operación válida pero que no me interesa legitimar. Al contrario, como crítico me interesa desmontarla y mostrar sus engranajes para que lo que considero mediocridad y rosca cultural quede al descubierto y no nos comamos que culquier cosa es arte. Aunque cualquier cosa sea arte. En todo caso, que podamos distinguir entre operaciones válidas y chamuyo.

Pedro N. Merlo dijo...

Leí esto por primeva vez mucho despues que los acontecimientos hayan tenido lugar. La obra, por la descripción que hacés, me pareció interesantísima. Lamento que en tus tantos intentos de mantener tu crítica en pie, sólo hayas dejado un pantallazo bastante completo de tu manera de ser snob, pendante y todo aquello que estás criticando.
Leete nuevamente después de tanto tiempo por favor, tomate el tiempo para leerte a vos mismo. Para criticar no se necesita saber demasiado, sino ser consecuente y saber defenderse.
Un abrazo,

Nicholas