20 de abril de 2007

Apuntes sobre pornografía II: ¿Por qué Baise-Moi?

Siendo como declaré la vez pasada un absoluto ignorante en lo que refiere al Cine, pensaba en explicar mi predilección por esa mítica película que mencioné en mi post anterior: Baise-Moi.


¿Por qué elegir esa película y no otra? ¿Por qué mantenerla como “una de las películas que más me enorgullecen haber visto en el BAFICI"?

Mi historia con esta película surgió por el año 2000 o 2001, realmente no recuerdo.
Me enteré de ella porque había sido censurada en Francia y parecía que iba a sufrir el mismo destino en otros paises.
En realidad, el tema de la censura es algo relativo. Lo que pasó fue que le pusieron una calificación de Sólo apta para mayores de 18 años y la condenaron a ser exhibida únicamente en cines porno.
Como se ve, en Francia el tema de la restricción de edad para las películas es algo bastante más complejo que acá.

Los productores y distribuidores de la película se quejaban de que condenando la película a la categoría porno, iban a perder miles de espectadores.

La discusión era bastante estúpida en verdad: es evidente que la película es pornográfica.
Primerísimos planos de acción sexual, muestra de genitales masuclinos y femeninos, blow-jobs y todo tipo de escenas de cualquier película porno que se precie de sí confirman que la película, indudablemente, es pornográfica.

Ahora, ¿por qué tanto escándalo por una película porno como cualquier otra del mercado?
Además de sexo puro y duro, la película tiene un par de detalles que la convierten en un producto incómodo.

El argumento: Dos mujeres emprenden un camino de venganza por una violación que incluye un raíd de sexo con cuanto hombre se cruza por su camino.
Finalmente, acabado el acto, proceden a descerrajarle uno o varios tiros en la cabeza o en otras partes igualmente mortales del cuerpo al tipo que acaban de cojerse. Es decir, convierten la petit mort en una real mort.

El catálogo del BAFICI describía la película con dos palabras que, sumadas a la polémica que la película venía trayendo y que yo como fiel lector de Clarín Espectáculos ya me había enterado, hicieron presión en los puntos más sensibles de mis preferencias estéticas: “Ultraviolenta y nihilista” decía el comentario.
Me acuerdo que para poder llegar a verla salimos corriendo de una sala con el Bolchevique y nos metimos en el primer bondi que vimos que iba por Corrientes. Nos bajamos en el Cine Cosmos, corrimos las escaleras y sacamos dos de las últimas entradas. Creo que ni siquiera teníamos 18 años en ese momento pero en el caos baficiero del momento logramos colarnos igual.
Terminamos cerca de las primeras filas por lo que la experiencia porno se vio ampliamente amplificada.

A los pocos minutos de metraje las inevitables partidas de gente disgustada con el espectáculo. Para el final de la proyección éramos pocos los que quedábamos en la sala.

Pienso en por qué una película pornográfica más puede llegar a causar tantas sensaciones entrecruzadas y lo pienso en particular a partir de toda la discusión que se produjo en este blog cuando hice mi post sobre Belladona y el doble anal.
En especial pienso en las cosas que dijo Darío).

El título de la película: Baise-Moi. En inglés la película fue conocida como Rape Me (Violame, como el canto nihilista y ensordecedor de Kurt Cobain y Nirvana en su disco In Utero) y también Fuck Me (Cogeme, aclaración bastante obvia).

Cogeme/Violame/Matame/Filamame: Hay una novela de Boris Vian que firmó bajo el seudónimo de Vernon Sullivan. La misma se llama Escupiré sobre vuestras tumbas y además de tener uno de los mejores títulos de novela que haya leído (pensaba que un gran título para un blog podría ser Aromas Vaginales, pero esa ya es otra discusión) es una de las novelas negras más potentes que haya leído (y leí unas cuantas).
En el libro de Vian un joven negro con apariencia de blanco emprende una secreta venganza por la humillación que a su hermano negro sometieron unos blancos aristócratas del Sur yanqui.
Su plan es bastante sencillo: seducir a las hijas aristócratas de los aristócratas supremacistas raciales sureños, cogérselas, generar celos y traiciones entre ellas y por último asesinarlas brutalmente con aplastamientos de cráneos y saltadas de sesos incluidas.

En algún punto, Baise-Moi y Esucpiré… se tocan y son el mismo argumento. La estructura es exactamente igual: un ser humillado busca vengarse de su humillación. Para eso primero mantiene relaciones sexuales con determinada gente y luego del acto se dispone a asesinarlos y consumar una venganza doble: la traición de que te asesine aquella persona que te acabás de coger.
Es decir, consuman una violación que no es violación pero es violación. Es lo que decía en esa discusión: podés hacer el amor con tu pareja tranquilamente y apenas acabás enterarte que ella/él te engañó con tu mejor amigo hace 2 horas o un día o lo que sea. En ese momento el acto que antes fue voluntario se vuelve involuntario: se ejerce una violación retrospectiva. Es violación porque el acto deja de tener un carácter de relación consentida, pero no es violación porque en ese momento nadie te obligó a ejercer el acto, lo hiciste por propia voluntad.

Baise-Moi y la novela de Vian operan exactamente en ese sentido. Pero la película, al ser explícita y encarnar en actores que no dejan de ser gente real, de carne y hueso, lleva la idea a consecuencias más detestables: ¿el porno es una forma de violación?
La directora y protagonista de la película es una actriz porno reconocida en Francia. Ha hecho de esta industria su medio de vida. Bien podría dedicarse a producir o dirigir pornografía convencional, pero en cambio hizo una película polémica.
Una película que revierte la situación normal de la pronografía, al menos imaginariamente, al menos en la ficción narrativa. Resolución ficticia de problemas de la vida real.
En la película los violados son todos los hombres que se acuestan con estas mujeres. Y son violados en venganza por la violación original que trata de vengarse.

Es interesantísima la propuesta de Baise-Moi para pensar, al menos, en el por qué de las reacciones tan iracundas ante una película. Sexo y violencia hay en millones de películas. De hecho, hay producciones mucho más violentas o muchísimo más explícitas que esta película.
El problema pareciera ser la mezcla de ambas. Claro, no entra cómoda en el género porno porque tiene un guión elaborado y una violencia excesiva.
Tendría que ir a los Cines comerciales porque no se plantea únicamente como mero instrumento en pos de que sus espectadores se estimulen sexualmente. Se plantea como Cine Arte: una puesta en escena de la trampa de la pornografía.

Baise-Moi bien podría considerarse un ejercicio de deconstrucción de la pornografía.
Tomando un elemento marginal de la producción porno (la idea de violación), la película opera sobre la oposición jerárquica Sexo consentido disfrutado por el hombre - Sexo no consentido sufrido por la mujer y la derriba poniéndolas en plano de igualdad.
El Sexo consentido que se supone es lo que implica una producción pornográfica en tanto las actrices consentirían prestarse a las escenas a cambio de un pago no deja espacio para la idea de un Sexo no consentido que sería el posible arrepentimiento (como planteaba Darío) de esa actriz ante la repetición infinita de las imágenes de su cuerpo.
Claro que todo se maneja en el plano de la ficción cinematográfica, pero también hay un desplazamiento del sujeto de la violación que en este caso pasan a ser los hombres, presuntos beneficiados de ese sexo consentido.
¿En todo caso, un actor porno no podría sentirse igual de violado ante la repetición infinita de su cuerpo teniendo relaciones sexuales? ¿Acaso no podría arrepentirse de haber filmado esa película? Estas preguntas me parece, exceden la pornografía misma y se meten ya con la reproducción multimedia general. Uno siempre puede arrepentirse de lo que ha hecho y desear ya no formar parte de eso o que no se sigan retrasmitiendo sus acciones pasadas. Lo único que diferencia una película porno de una convencional es el grado de intimidad en la que son mostrados los cuerpos. Pero el cuerpo comprometido es el mismo. El trabajo implica exposición del cuerpo, pero el cine implica una retrasmisión perpetua, una plusvalía creciente e infinita. Eso es todo. Y es violación sólo porque hay un acto sexual de por medio.
La pregunta sería: ¿acaso no es la relación sexual consentida una especie marginal dentro de la relación sexual no consentida?
Baise-Moi juega con el género, descubre su costado menos glamoroso y lo hace desde una ficción cinematográfica.

No deja de funcionar en ese espacio, un espacio no-real, un espacio de ficción y artificio. Pero no deja de ser una muy interesante propuesta para pensar el género.
Y además… como diría un amigo: si tiene tiros y tetas, estamos felices.

3 comentarios:

Dario dijo...

Juro que estaba escribiendo un comment largo que intentaba ser interesante pero lo perdí. :(

Igual había mencionado el genero de la revenge exploitation y sobre todo una película Thriller: a cruel picture, una sueca de los 70s sobre una chica vengándose que también está llena de sexo explícito pero para mostrar la humillación de la protagonista (o sea, lo mismo pero inverso que en BaiseMoi).

El otro comment era mejor.

Esteban dijo...

No pienso hacer ningún comentario sesudo sobre el post. Simplemente, diré que no tenía idea de que existía una peli de las características mencionadas y que me dieron ganas de verla.

¿Se podrá conseguir en video o habrá que recurrir al todopoderoso e-mule?

Rufián Melancólico dijo...

"Sexplotation". Anoto para seguir investigando.