26 de octubre de 2007

¿Vale la pena morir por el cadaver de una puta?

- ¿Cómo es que sos tan duro y tan tierno a la vez?
- Si no fuera duro no podría estar vivo, si no fuera tierno no merecería estarlo.

Philip Marlowe, en Playback de Raymond Chandler

Acerca de una escena clave en Sin City: The Hard Goodbye

Vale la pena morir por ella



No hay escena más conmovedora y crucial para la construcción de Sin City: The Hard Goodbye y luego toda la saga de Basin City que la escena en la que Marv le descerreja tres tiros a un cura, en un confesionario, cuando éste acaba de darle el nombre de los responsables de la muerte de Goldie.
Entonces, en el estampido de cada disparo se filtra la frase que sostiene sobre sus espaldas simbólicas todas las posibilidades de la narración de Sin City y acaso, uno de los factores que lo convierten en un verdadero policial noir.
Vale la pena morir por ella es decir: el héroe es un romántico, un duro que se juega la vida por una puta muerta. En ese jugarse la vida está el costado romántico del héroe: Marv, un tipo deforme y horrible tiene, en el fondo, un corazón que late y que está agradecido de por vida a la única mujer que le hizo el amor.
Casi como el Monstruo en Frankenstein, Marv es un ser que mete miedo de verlo, que tiene unas espaldas tan anchas que hace imposible pensar cómo podrías noquearlo, que resiste unos cuantos balazos, que vio cosas demasiado horribles en su vida, que necesita unas cuantas descargas de silla eléctrica para quedar frito y que para colmo, es terriblemente feo: lleno de cicatrices y la fealdad de un dolor interno inconmensurable. También, como el Monstruo, él quiere amor y ante la imposibilidad de encontrar un Doctor Frankenstein a quien perseguir y convertir en némesis de por vida por la negación de éste a crearle un ser similar para amar, Marv se conforma con el amor de una puta que se acostó con él buscando protección.
Pero ese Marv como decía, es un ser sensible que amó una sola noche en su vida y que está dispuesto a vengar el cadáver de la mujer que lo usó: le está agradecido por haber sido más amable con él que ninguna otra mujer.
Es interesante que Marv esté dispuesto a morir por el cadaver de una puta. Como Antígona sacrificándose a sí misma para dar entierro a su hermano Polinices, Marv necesita rendir un último tributo a ese cadáver que es la consumación de su vida: luego de esa noche de amor, Marv ya no tiene otro motivo para vivir más que rendir tributo a los vestigios de la mujer que amó.
El destino de Marv quedó sellado desde el momento en que se acostó con Goldie, podría considerarse que ese fue su momento de hybris: la desmesura y el desafío al orden que los dioses han impuesto. Marv no estaba destinado para amar y desde el momento en que se acuesta con ella rompe el pacto y empieza a ser perseguido.
De no haberse acostado con Goldie, de no haber amado, Marv podría terminar la historia con vida y hasta podría haber matado a toda la plana mayor de la corrupción sexual y política de Basin City sin ser apresado nunca, pero el hecho de que se acostara con Goldie y la amara selló su destino.
Marv lo reconoce cuando sentado en la silla eléctrica apura a sus verdugos: “¿Podrían apurarse? ¡¡No tengo toda la noche!!”.
Vale la pena morir por ella es el romanticismo puro, es el costado sensible y caballeresco del que se nutre el policial noir de vieja escuela, es el héroe dispuesto a morir por nada más que el honor, la justicia, la verdad y también, la venganza.


Vale la pena matar por ella



En vale la pena matar por ella se condensa el costado duro del héroe de policial noir: un tipo dispuesto a matar a quien sea necesario matar sin sentimientos de culpa o remordimientos. Simplemente, hay un trabajo que debe hacerse y se hará.
Los enemigos son obstáculos que se interponen necesariamente entre el punto de partida y la meta de llegada. Podría suponerse que hay una situación inicial que el héroe deberá investigar para llegar hasta el o los responsables y para eso, deberá atravesar un montón de obstáculos en forma de informantes, secuaces y enemigos de distinta calaña, todos ellos descartables, todos ellos asesinables.
Una vez llegado al responsable también queda la posibilidad de aniquilarlo o en todo caso, entregarlo a la justicia. Posibilidad menos glamorosa sin dudas.
Matar por ella implica el costado que hace duro a Marv. Si ya nos demostró que es un sensible porque está dispuesto a morir por el cadaver de una puta ahora nos muestra que también tiene dientes afilados y que está dispuesto a cargarse a cuantos tipos sea necesario con tal de restituir un balance en el universo.
Goldie, personaje secundario, que ya aparece muerta en la viñeta número 14, equivale a cientos de otros personajes secundarios que dejan su vida a cambio de la de ella.
El peso específico de la puta que muere para que se abra la narración es muchísimo mayor que el de otros personajes secundarios cuya muerte suman ese peso. La muerte final de Roark, el autor intelectual del asesinato, finalmente sobrepasa ese peso y la balanza, desbalanceada nuevamente, sólo puede encontrar un nuevo punto de equilibrio con la muerte de Marv.
En cualquier policial convencional, el peso desbalanceado puede quedar como forma de mostrar que finalmente, el Bien es más poderoso que el Mal, pero en Sin City el Bien y el Mal son parte de una misma sustancia indisociable, por lo tanto, debe haber un equilibrio que permita que la masa con la que se conforma esta cosmogonía vuelva a encontrar un remanso.

Vale la pena ir al infierno por ella


La última oración de la frase le imprime el costado trash y hardcore propio de la serie Sin City, casi su marca de identidad.
El exceso de ir al infierno por alguien supone la condensación, la superación casi dialéctica si se quiere, de las oraciones anteriormente enunciadas: es romántico y duro al mismo tiempo. Es romántico porque implica la noción de sacrificio por esa puta y es duro porque implica la necesidad de haber hecho algo tan terrible como para que merezca la perdición eterna de un alma.
El contexto de la Iglesia donde se dice la frase y se mata al cura le suma dramatismo e intensidad a la escena. El cura le dice a Marv cuando entiende las intenciones que se trae: “Santo cielo, hombre… esta es la casa de Dios”.
La casa de Dios no garantiza la pureza de las intenciones, el cura sabe perfectamente que el responsable de la muerte de Goldie es Roark, un sacerdote con la suma del poder paraestatal de Basin City.
Si el policial noir se construye sobre la podredumbre social y apunta a canalizar desde la violencia simbólica desatada a partir del crimen, la representación de un contexto social en proceso de derrumbe, el conflicto principal del que se nutre Sin City es el de las instituciones corruptas que han determinado un estado de casi anarquía en donde la ley del más fuerte convive dificultosamente con el poder de las fuerzas de la corrupción enquistadas en el Estado. En este sentido, la Iglesia es la única cara institucional representada, donde se condensa la maldad y el conflicto social.
La policía y la justicia, como claros subalternos de ese poder y el crimen de Goldie como parte de un delirio místico.
En ese sentido, Sin City, la Ciudad del Pecado, parece haber sido construida justamente sobre las ruinas de una Iglesia omnipotente que emana desde sí la corrupción y el cáncer social que intenta combatir.


Amén


Que así sea y la cara de Marv. Que así sea y la posibilidad de construir una venganza que limpie la injusticia, la catársis que encuentra el punto de restitución del orden desdibujado. Desdibujado en los trazos y las líneas, los juegos de claroscuros que conforman la otra pata de ese policial tan oscuro y tan sobreactuado. Tan Frank Miller y su estética del desborde.
Que así sea.

La secuencia completa:

5 comentarios:

The Outsider dijo...

Todo el arco de Marv podría ser perfectamente tomado como un relato de un perdedor que se enamora de la primer mina que le da bola y la idealiza totalmente. Solamente que este perdedor es ultraviolento.

Rufián Melancólico dijo...

Digamos que en el policial noir hay bastante del arco de Marv: un perdedor que hace cualquier cosa por una minusa bien perra que le parte el corazón.
Lo de ultraviolento es una invención de Miller... no lo veo a Philip Marlowe metiéndole la cabeza en el inodoro a nadie.

Pol Marías dijo...

Rufianesco;

Linda historia. La desconocía por completo. Creo que fue una gran idea aprovechar las cuatro viñetas para organizar el texto según las frases del monstruoso caballero. Me hizo algo de ruido la referencia a Antígona; pero, luego, no se me ocurrió otro ejemplo más efectivo. La primera parte tiene algunas redundancias.

Saludos!

P.M.

Guille frencho dijo...

Digo: falta lo mas importante! Esta escena se carga de intensidad porque es la visagra entre dos etapas de la QUEST de Marv. Venimos de un Marv que actua impulsivamente, y pasamos a un Marv que calcula el alcance de cada paso: esta escena es un embudo que transforma una progresion incierta en un encadenamiento logico (y fatal). Morir por ella, la desolacion, matar por ella, el pulso asesino, ir al infierno por ella, la "racionalizacion". Y no olvides que el angel redentor va a visitar a Marv a su celda, sin implicaciones sexuales, como el perdon y la aprobacion, que recuerdan de que lado esta la balanza.

Abrazos

Rufián Melancólico dijo...

Tenés toda la razón hermanito... la escena se convierte en el cálculo razonado y frío pero al mismo tiempo conserva el impulso asesino y autodestructivo que lo caracteriza.

Abrazo.