7 de diciembre de 2007

In fraganti FINAL


Luego de leer In fraganti y al mismo tiempo ir reseñándolo saqué las siguientes conclusiones:

1) Como experiencia crítica fue interesante. La obligación autoimpuesta de reseñar 7 cuantos por semana se me hizo un tanto asfixiante llegando el final del libro y el tercer post, pero creo que lo sobrellevé con dignidad.

2) Que yo sepa, las únicas dos reseñas que se hicieron del libro son la mía y la de Sebastián Lalaurette, lo que de alguna manera me da un pequeño orgullo: significa que la apuesta de las editoriales al blog como espacio al cual enviar sus novedades puede llegar a funcionar. Lo que queda relegado de los medios masivos, puede encontrar un espacio especializado, para un público especializado, en un blog. Espero que las editoriales entonces sigan apostando (como ya lo hicieron conmigo Diego Grillo Trubba, Editorial Tamarisco y recientemente Interzona que me pasó la nueva novela de Sergio Bizzio (una maravilla) y la reedición de Miss Tacuarembó de Dani Umpi).

3) In fraganti, como ya se dijo, parece ser un libro mucho más pulido y estable, con una calidad total que parece superior a la de En celo, para hablar de su antecesor inmediato.

4) Encontré grandes cuentos de escritores que no conocía y eso me interesó. Creo que es el objetivo de toda antología.

5) Si tuviera que elegir los 7 cuentos que más me gustaron (sí, un tercio del libro para ser equitativo y justo con mi propio método de reseñas) esta sería mi lista (el orden es aleatorio):

1. Mamá Rosa de Pablo Plotkin

2. Los días que duró el incendo de Federico Falco

3. La puerta de bronce de Ana Cecchi

4. Ángel de la guarda de Mariana Enriquez

5. Matador de Leonardo Oyola

6. El oreja de Juan Diego Incardona

7. Sobre sus pasos de Marina Kogan

Por último, me pasó que cuando recién empezaba a leer el libro hubo un hecho policial que me interesó bastante. Fue el de un tipo que en un pueblito perdido en Santa Fe salió a matar a medio mundo, tanto en su pueblo como en otro pueblo vecino. Al pedo en el laburo me propuse intentar escribir un cuento con esa historia. Lo que salió es un cuentitno bastante tonto y choto, pero que justamente por eso, me permito publicarlo en el blog a modo de broche a este mes de In fraganti.

No espero que les guste, sino que más bien espero sus puteadas (ya desde el título es una garcha, pero la intertextualidad me resultó demasiado tentadora).


Las bestias deben morir


Arde. El pecho arde y el estómago se convierte en dolor puro y casi podés sentir como si el ácido pasara a tus venas y recorriera tu cuerpo quemándote entero.
Arde. Eso es lo que pasa; que arde.

Faltan dos semanas para el aniversario de tu partida, Pablito, yo te prometo que hoy todo va a cambiar. Te juro que hoy las cosas van a ser distintas y por fin vas a poder descansar en paz. Arde el pecho, pero ya no me va a arder más. Ya nada va a arder.

Pablito, 19 años, una vida por delante. Nadie pensó en eso cuando te metieron el plomo de un cartucho de 16 mm en la traquea y te caíste moribundo, ahí mismo, y te cortaron la vida hijo… Y cortaron la mía ¿Por qué te fuiste Pablito? ¿Por qué te llevaron? Putos de mierda, ya van a ver con quién se metieron.

Pero claro, estaban borrachos, fue un accidente señor Juez, nunca debió pasar. Pero pasó y lo metieron preso. Le dieron 5 años nada más. Cinco años no me devuelven los 19 años que estuviste a mi lado ni los que no te voy a seguir viendo a mi lado.

Cuando tu madre se fue, supe que vos eras lo único que me quedaba Pablito, y ahora, me dejaron solo y ya van a ser dos años desde que te llevaron y cada día arde más. Cada día es más duro de sobrellevar. Pero hoy todo va a cambiar. Te lo prometo hijo. Por mi vida que hoy las cosas cambian.

Cinco años y encima lo trasladaron a una comisaría. Pobrecito, humanidad, compasión, ¿Cómo va a pagar la vida de Pablo en una cárcel común? La cárcel de Melincué es demasiado castigo para un joven que cometió un accidente. Todo eso dijeron y se apiadaron de él, pero nadie se apiadó de mí, ni de vos Pablito.
Y encima ahora dicen que va a salir libre. Dicen que ya cumple dos tercios de la condena y que lo dejan salir ¿Con qué cara me van a ver en el pueblo? Esto no va a quedar así. Porque vos ya estás muerto Pablito, pero yo vivo todavía y soy el que sufre tu ausencia.


En el bolso tiro la 22, la Bersa 9 mm y balas. Voy hasta el cuarto y abro el cajón de la mesita de luz. Saco las dos cartas y me las guardo en el bolsillo del pantalón.
Salgo afuera de casa. Miro al cielo. Está negro. Trato de ver estrellas, busco tu presencia allá arriba pero está demasiado oscuro. Y cuando estoy empezando a pensar que quizás no sea hoy el día, te siento conmigo. Es algo que me invade, una sensación, una electricidad que lucha contra el ardor que me come por dentro. Ahora sé que estás conmigo hijo.
Este pueblo de mierda va a pagar. La van a pagar todos los que te mataron hijo, todos estos hijos de mil puta.

Me subo en la moto y encaro para Villa Cañas. Siento como el viento me acaricia suave. Esto lo hago por vos Pablito. Son unos pocos minutos de calma, de tranquilidad, de paz.

Llego hasta la puerta de su casa y me bajo. Me saco la mochila, la abro, saco la 9 mm y me la vuelvo a colgar.
Camino con los brazos bajos, la pistola como una parte de mi mano. La parte que va a hacer justicia. La justicia que te negaron.
Golpeo la puerta y lo veo aparecer a él, el nuevo novio de su madre. Va a pagar porque está contaminado, está lleno de él.
No le doy tiempo de decir nada, le meto un disparo en el pecho y cae al piso. Se empapa de sangre y esa mancha el piso. Lo dejo en el camino, entro en la casa. Ahí está Lidia.
Grita, me pide piedad, como si ella la hubiera tenido en el juicio, se arrodilla, me dice que por qué estoy haciendo todo esto. Le respondo que ella sabía que su día iba a llegar, que el día de todos ellos tenía que llegar. Extiendo mi brazo, le apunto y mientras llora arrodillada pidiendo por su vida, le disparo una, dos, tres, no sé cuántas veces. Pierdo la cuenta. Sé que sos vos el que me está haciendo gatillar hijo, te siento adentro mío.

Ahí está el nene. Debe tener 8 ó 10 años. No lo había tenido en cuenta. Que viva. Que sufra con su hermano. Corre llorando, lo deben haber despertado los disparos.
Sale fuera de la casa y grita Mató a mis papás, mató a mis papás. Y ahora ya es demasiado tarde para bajarlo ahí, en la calle.

Me subo de nuevo en la moto. Hago el viaje inverso, vuelvo a Santa Isabel y de nuevo me siento libre, lleno, aislado del sufrimiento, del dolor, del ardor. Ahora arde un poco menos pero todavía sigue ardiendo y el dolor sigue estando acá, en el corazón.

Otra vez en Santa Isabel, voy directo hasta la casa de su padre. Me bajo de la moto, cuelgo la mochila del manubrio, saco la pistola y camino hasta la puerta.
Golpeo y ahora aparece su mujer. Me reconoce y trata de cerrar la puerta de un portazo, pero justo pude meter el pie en el medio y le grito que ella no tendría que estar acá, pero está acá y ahora la tengo que matar. Forcejeo con ella que grita y trata de cerrar la puerta y estoy furioso, no puedo permitir que se me escape, seguro que está escondiendo a su marido. Trato de pasar el caño de la pistola por la rendija de la puerta entreabierta y la subo hasta la altura de mi hombro, la entremeto y queda inclinada, disparo, vos disparás, le damos en el pecho y se cae para atrás, impulsada por el estampido. Tengo que correr. Pero antes le grito que es una puta de mierda y que se lo tiene merecido por esconder a la lacra de su marido, al padre del que te mató.
Me subo a la moto una vez más, me paso el bolso por el hombro y manejo rápido hasta la casa de la jueza.

Estoy llegando y la veo caminando por la calle con una bolsa del almacén. Me bajo, abro rápido la mochila, saco el chumbo y camino lento. Ella me ve y empieza a correr. Trato de apuntar pero tengo el pulso acelerado y el trote me desvía el blanco. La tengo, le meto un tiro que le da en el hombro. Su cuerpo se inclina por el impacto pero sigue corriendo. Grita pidiendo socorro pero yo ya sé que vos hijo, estás intercediendo desde el cielo para que se haga Justicia. Nadie la a va a ayudar a la vieja. Como nadie te ayudó a vos Pablito.
Se mete en la farmacia de la planta baja de su casa. Si cree que con eso va a poder escapar de la Justicia, no sabe contra quién se está enfrentndo.

Entro. Puedo oír su respiración entrecortada. Está rezando.
Padre nuestro que estás en los cielos… Pero lo que no sabe es que Dios está de mi lado, porque tiene a su lado un angelito, vos hijo. Le estás diciendo como tiene que salir todo.

La encuentro detrás del mostrador. Esta vieja de mierda, asustada y acurrucada es la que pensó que pobrecito él, era demasiado duro ir a la cárcel. Nunca pensó en lo que era duro para mí.
Me suplica. Como todos. Todos suplican cuando ya es demasiado tarde. Todos piden disculpas y la vieja además se caga encima. Puedo sentir el olor de su mierda de vieja. Vieja de mierda.
Apoyo el caño de la pistola contra su nuca y disparo dos veces. Está muerta.

Todavía quedan 6, hijo, pero no puedo más. Ya no tengo la fuerza. Te empezás a ir. Estás satisfecho. Hice lo que me pediste. Los otros que se pudran en este pueblo de mierda.

Me subo por última vez a la moto y vengo hasta el cementerio. Como estoy haciendo todos los días desde hace casi dos años.
Me bajo, dejo la mochila y forcejeo con las rejas hasta abrirlas. Me corto la mano con el hierro oxidado, sangro, y estoy a punto de entrar cuando me doy cuenta que me olvidé la pistola.
Vuelvo hasta la moto, abro el bolso y saco la Bersa.
Camino de nuevo, piso el barro, la tierra en la que estás, la tierra que sos vos ahora y entro.

Las hileras de tumbas y mausoleos de ladrillo pintado se alzan frente mío por unos pasillos que me se de memoria.
Encuentro tu tumba. Acá estoy hijo. Lo hice. Lo hice por vos Pablito. Ahora nos vamos a encontrar de nuevo. Finalmente…

Apoyo el caño de la pistola a la altura del corazón.
Ahí, donde arde.
Disparo.
Arde. El pecho arde.

31 comentarios:

Anónimo dijo...

Vamos por partes.





Falacia, obviedad, incoherencia:

Hay una obviedad muy tonta al comienzo. “quemándote todo entero”.
Se supone que “todo” incluye a un “entero” o viceversa. ¿Pierde sentido si elimino el todo? No, porque la idea sigue igual. “Quemándote entero”. Es lo mismo que “Quemándote todo”.

“Me saco la mochila del hombro”.
Raro sería si alguien se saca la mochila de una pierna. Podría ser. Pero es tan tonto como pensar que alguien come por las orejas.

Cacofonía en frase negativa:

“Cinco años no me devuelven los 19 años que estuviste a mi lado y no me devuelven los años”.

Redundancia, muletilla:

“Siento como el viento me acaricia suave, me tranquiliza, me calma”


“Dios está de mi lado, porque tiene a su lado un angelito”

“Padre nuestro que estás en los cielos… Pero lo que no sabe es que Dios está de mi lado, porque tiene a su lado un angelito que sos vos hijo, que le está diciendo que todo tiene que salir como tiene que salir”.
En Cuarenta y tres palabras es mucho.


Trato dever las estrellas, trato de buscar tu presencia allá arriba pero está demasiado oscuro”.

Posible solución en oración coordinada.
“Trato de ver estrellas y buscar tu presencia allá arriba (…)”

“pero que nunca pensó en lo que era duro para mí”.

Solución:
“Nunca pensó en lo que era duro para mí”.


Omisión de artículo. Plural femenino de tercera persona:

“Trato de ver las estrellas”. El plural está en estrellas. “Trato de ver estrellas” La frase sigue con sentido, apliqué omisión de artículo.
Sólo en casos particulares. No es para empacharse.

Faltas de ortografía, estilo, sintaxis:

“Debe tener 8 o 10 años”.
El o lleva tilde. Siempre que se contraponen dos números mediante la “o”

“Sale fuera de la casa y grita Mató a mis papás”.
La oración comienza en estilo indirecto, el estilo directo entra después del verbo grita. Por lo tanto, van dos puntos y comillas.

Solución:
“Sale fuera de la casa y grita: “Mató a mis papás”.

“Hago el viaje inverso, vuelvo a Santa Isabel y nuevamente me siento libre, me siento lleno, me siento aislado del sufrimiento, del dolor, del ardor”.

Hacé lo que yo digo pero no lo que yo hago. Rufián, vos mismos criticaste el cuento de Parisi por el echo de usar adverbios en mente, pero… ¿por casa cómo andamos?
Y otro tema. Repetís tres veces “me siento”, con una basta y sobra.
“del sufrimiento, del dolor, del ardor”. Una verdadera pesadilla.
Escribile a Parisi y vayan a tomar clases de escritura.

“Puedo oir”
Con tilde en segunda vocal: oír.

“No sabe contra quién se está enfrentándo”
Todo el revés. Ahora pones tilde en donde no va.
“Enfrentando”.

Así no:
“La encuentro atrás del mostrador”.

Así sí:
“La encuentro detrás del mostrador”.

“Todavía quedan 6 hijo”
¿Singular? No.
Todavía quedan seis hijos.



En resumen.
Exceso de negativas, adverbios, verbos infinitivos, mal uso de gerundios.
¡Cuidado!
¡A leer, corregir y leer!

Aclaro. No curso letras. Estudio literatura y gramática por cuenta propia.
Juan Pérez. 25 años

Rufián Melancólico dijo...

Es cierto que el cuento tiene muchos errores. No lo corregí. Atendí tus indicaciones (algunas me parecieron excesivas Juancito, errores de tipeo los tiene cualquiera, no tenés que ser peyorativo por eso!) e hice los cambios pertinentes.

De todos modos en "Aclaro.No curso letras." no va un "Aclaro: no curso letras."?

Digo, quizás soy demasiado pelotudo y me volví a equivocar.

Anónimo dijo...

Sí, creo que fui un poco excesivo. A mí me gusta escribir, claro que me cuesta. Hace cinco meses escribí un cuento y hasta el día de hoy lo sigo modificando. De tanto corregir me salió, al menos, seis versiones del cuento.
Más allá de los detalles que señale. Me gustó ese enganche entre inicio y final. Es como un circulo vicioso.

Juan.

utyman dijo...

Qué exquisito. Firmar con la edad, digo.

giorgio dijo...

che, Juan Pérez, ya que sos tan servicial y prolijo: ¿me haces un pete?

------------------

El cuento todavía no lo leí.

Giorgio dijo...

¡Qué gente pelotuda que hay en internet!

ay, estudio gramática por mi cuenta... y te voy a mostrar todos los errores que tenes... porque yo soy muy prolijo y correcto...porque creo que mi misión en el mundo es corregir a los demás, ayudarlos, hacerlos participes del reino del Señor... y tengo 25 años. Ah, soy de Parque Chas. Un saludito para todos los que me conocen.

No hay nada que me dé más asco que los moralistas del buen decir como vos, Juan Pérez. Tragaleche.

Anónimo dijo...

Giorgio:¿Qué tenés para aportar? Comentá algo del post, no de mí.
No me interesa corregir errores ajenos.
Otra cosa: algunos errores que tiene él son los mismos que tengo yo.
No dije ser correcto y prolijo.
Es verdad: en Internet hay gente pelotuda. Son los que reparten puteadas en los blogs.

¡Cuántos Giorgios que hay en Internet!

Juan

Giorgio dijo...

Me saca la gente que está tan al pedo. Si tenes tiempo libre para encontrar errores y hacer listas larguísimas, y lo haces sólo porque sos un evangelista manso de la gramática española, mandale un mail. No hagas alarde de tu pulcritud. No te quieras hacer el vivo.
Sos el clásico gil que tiene que llevar la pelota para que lo dejen jugar. El gordito ñoño resentido.

mery dijo...

Yo tengo otra teoría: el cuento es tan malo que sólo amerita un comentario gramatical. Juan Pérez es, en realidad, un reformista.

Anónimo dijo...

tus novelas inéditas tienen el mismo nivel de escritura que este cuento? si es así, tené piedad de nosotros y mantenelas inéditas.

Anónimo dijo...

El cuento no me gustó, pero las correcciones del primer comment son pelotudísimas. ¡Está en primera persona, Dios! El Charles Bronson santafesino ese puede decir que se sacó la mochila del hombro o meterse el estilo directo en el recto cuando se le cante a este último.

Poly dijo...

A mí me gustó el cuento

Rufián Melancólico dijo...

No. Mis novelas inéditas son mejores. Ya lo aclaré en el mismo post.
De todos modos, no estás obligado a leer nada mío. Hay demasiado libros en el mercado como para que pierdas tu tiempo con lo mío.
Gracias por perder tu patético tiempo en leer para tirar mierda.
Y sí, primera persona, porque como dice Fernando Vallejo, no hay nada más falso que la 3era persona. Yo agregaría que no hay nada más cobarde que un anónimo en blogger.

Nuestro Vietnam dijo...

Rufián: me parece que aceptaste las recomendaciones de Juan Corrector con demasiada amabilidad, porque en realidad muchas de ellas son producto de una cabecita loca que ejerce lo que en corrección de estilo se conoce como "sobrecorrección". Como estoy al repedo a esta hora, voy a mencionar algunos ejemplos:

–"Quemándote todo entero" no es lo mismo que "Quemándote todo": aunque se pueda pensar que "todo" incluye a "entero", "todo entero" tiene un matiz intensificador que se pierde de otro modo.

–"Me saco la mochila del hombro" no tiene nada para ser corregido, porque uno puede llevar la mochila colgando de un sólo hombro o de los dos. Y además, esto ya es personal, la psicología de un personaje, su "forma lógica", determina la manera en que la lleva puesta. Así que es un detalle minúsculo pero significativo.

–Después, Juan Corrector, desconoce lo que se llama "estilo". Alguien (aunque no yo) puede decir que la sintaxis de ciertas oraciones de tu cuento exhudan la falta de trabajo de corrección que vos mismo señalás . Sin embargo, las "soluciones" propuestas por este flaco son muy inferiores a las originales. Si no, basta con comparar "Trato de ver las estrellas, trato de buscar tu presencia allá arriba pero está demasiado oscuro” con “Trato de ver estrellas y buscar tu presencia allá arriba". La primera es literatura (buena o mala), la segunda pertenece meramente al ámbito de lo correctamente muerto.

–"Trato de ver las estrellas": el uso del artículo definido, del indefinido ("unas estrellas") o su ausencia, depende en la mayoría de los casos de un uso específico o inespecífico (no te voy a explicar esto, Juan Corrector, ya que vos estudiás Gramática debes de saberlo). Pero también puede deberse a razones de estilo (¡es literatura, hermano!).

–Que la "o" lleve tilde entre números es una regla ya dejada de lado. Actualizá tus manuales. Pero, además, se olvidó de marcar algo que sí es "incorrecto", el original dice: "“Debe tener 8 o 10 años”", pero cuando se trata de señalar posibilidad se usa "deber de + infinitivo" ("deber + infinitivo", para obligación). Sin embargo, si construimos un narrador determinado, éste puede cometer errores que sean coherentes con su educación o lo que fuere, ¿no?


Por otra parte, el segundo comentario de Juan Corrector está pésimamente escrito; veámoslo:

–"A mí me gusta escribir, claro que me cuesta"

¡Mal! Solución: "A mí me gusta escribir, pero, claro, me cuesta" o "A mí me gusta escribir, pero también me cuesta" (en el caso de que este sujeto piense que a vos te cuesta, por supuesto).


–"De tanto corregir me salió, al menos, seis versiones del cuento"

¡Mal! Solución: "De tanto corregir me salieron, al menos, seis versiones del cuento".

–"Más allá de los detalles que señale"

¡Mal! Porque "señalé" lleva tilde.


Por último, como no creo que alguien pueda ser tan pedante como para marcar errores de la manera en la que este chabón lo hizo, no puedo sino pensar que este "Juan" es un personaje urdido por el mismísimo dueño del blog para algún tipo de reflexión metaliteraria. ¿Por qué si no la elección de ese nombre (Juan Pérez), que es una forma de decir la impersonalidad, el "uno cualquiera"? ¿Para qué ese prurito realista, ese efecto de realidad, de poner la edad?
Bah, éso o este flaco es un gil.

Pd: lo de la tercera persona es polémico, pero ya no da seguir escribiendo.

Julián Chelotti dijo...

El único Vallejo que se salva no es Fernando sino César. ¿Hay dudas?

Y, por más que sea bastante policía, lo de Juan estuvo bien. Tiene su cuota de generosidad, su acción. La verdad es que marcó puntillosamente los errores, que eran varios. Y es una ayuda. Todo sirve. Después están los barderitos de cotillón como Giorgio. A esos, nada les cabe. Son aquellos que, al menos, una vez por semana, critican a García Márquez, ponele. Así, toda la vida. No sé si justo él es uno de esos, pero bueno, ya que estoy, lo meto en esa bolsa, de prejuicioso nomás.

Julián Chelotti. 29 años.

Anónimo dijo...

Nuestro Vietnam:

Primero:El lenguaje literario es distinto del lenguaje oral.
El primero se aprende desde el momento que uno llega al mundo, pero… ¿el segundo?


Segundo: “Quemándote todo entero”. Es una frase propia de la oralidad, muy común. No está mal, se puede escribir, por qué no. La prosa de Osvaldo Soriano está llena de lugares comunes y frases hechas, pero vendió millones de libros.

“Tiene un matiz intensificador que se pierde de otro modo”.
“intensificado” “matiz” (¿?)

Tercero: La mochila a los hombros, la zapatilla al pie, el sombrero a la cabeza, ejemplos hay de sobra. Te lo explico más fácil:
“Me llevé una hamburguesa a la boca”.

El día que coma una hamburguesa por el culo, entonces, por favor, que alguien lo publique en Taringa.
La psicología del personaje, antes que nada, pasa por la cabeza del narrador.
El personaje habla gracias a la pluma del narrador, es para tener en cuenta, digo, ¿no?

Cuarto: “Trato de ver las estrellas, trato de buscar tu presencia allá arriba pero está demasiado oscuro”.

Lo que señalé como coordinada queda horrible, muy básico. La frase del Rufián está bien. Vietnam: entiendo lo que decís. A mí me interesan los epítetos, adjetivos propios del lenguaje literario.
Hipérbaton, rima, símil, metáforas, elipsis, enumeración. Vuelvo al comienzo: lenguaje literario.
Todo esto comenzó con los griegos y se extendió hasta el Romanticismo. No digo nada nuevo: La Odisea, La Ilíada, El Quijote.

Un ejemplo:
Enumeración, epíteto.

“Trato de ver las estrellas, el brillo, la luz. Allí busco tu presencia, entre estelas de noche negra”.

Quinto: "A mí me gusta escribir, claro que me cuesta".
Eliminé el “pero”. Omisión.
Por todo lo demás, sí, le pifié mal.

Julián Chelotti:¡Fernando Vallejo escribió nueve novelas sobre el mismo tema! El autoplagio es más vergonzoso que el plagio.

Juan Pérez

Anónimo dijo...

Primero:El lenguaje literario es distinto del lenguaje oral.
El lenguaje oral se aprende desde el momento que uno llega al mundo, pero… ¿el lenguaje literario?

Juan Pérez.
Por las dudas que salte un Giorgio.

Rufián Melancólico dijo...

Che, a mí si quieren péguenme que ya dije que el cuento es una chotada que ni corregí ni me interesa en lo más mínimo, pero antes de meterse con Fernando Vallejo váyanse a quitarse los mocos!

Nuestro Vietnam dijo...

Hola, JP. No sé si corresponde usar el blog de ERM para esta discusión; en todo caso, voy a escribir estas palabras y luego daré por terminada mi participación (aunque, claro, seguiré leyendo si es que vos o alguien más comenta algo).

No entiendo qué problema encontrás en la frase "Tiene un matiz intensificador que se pierde de otro modo” (supongo que no desconocerás la palabra "matiz" ni el adjetivo "intensificador"). Tal vez te parezca que no lo tiene, yo sigo diciendo que sí. De igual manera no es lo mismo "Leí diez libros" que "Me leí diez libros".

Lo de la mochila: hay dos posibilidades de uso (sobre un hombro o sobre los dos), por ello lo que dice el cuento tiene una justificación, si se la quiere buscar. En cambio, la hamburguesa sólo tiene una: la boca. Pero me detuve en estas tonterías por el desagrado que me causó una pedantería tan grande como la que tuviste al marcar errores de esa manera, como una maestra de secundaria.

Después, "Hipérbaton, rima, símil, metáforas, elipsis, enumeración. Vuelvo al comienzo: lenguaje literario". Perdón, pero yo no creo que eso sea el lenguaje literario. Esos son recursos retóricos; el lenguaje literario es una lucha contra el lenguaje. Barthes decía algo así como que la literatura era irle por izquierda al lenguaje. Lo que vos nombrás son recursos técnicos, que –claro– son necesarios, hace falta manejarlos "correctamente", pero no son el lenguaje literario.

Pero está bien, me parece que hablamos de cosas distintas: según vos lo decís, te interesan "los epítetos, adjetivos propios del lenguaje literario". A mí, humildemente, me interesa la literatura.

Anónimo dijo...

mucho comentario gramatical, pero nadie lo dijo mejor que vos:
ya desde el título es una garcha

Rufián Melancólico dijo...

Y aún a pesar de los comentarios de estilo y gramaticales, aún por sobre el título choto y el cuento choto, aún admitiendo que probablemente sea lo peor que haya escrito, puedo decir modestamente que es mejor que muchos cuentos que andan circulando en varias antologías.

xavier de diego dijo...

qué ego, rufián.

y bueno. eso lo podés decir vos. y otros pocos que se encargan de leer estas antologías modernas de "los mejores narradores jóvenes de la nueva narrativa argentina". otros apenas escuchamos de "in fraganti" preferimos gastar that precious time en poe o chandler o bustos domecq.

Rufián Melancólico dijo...

La literatura es poco más que una lucha de egos.

Charles Bronson dijo...

"Y aún a pesar de los comentarios de estilo y gramaticales, aún por sobre el título choto y el cuento choto, aún admitiendo que probablemente sea lo peor que haya escrito, puedo decir modestamente que es mejor que muchos cuentos que andan circulando en varias antologías."

Ji, ji, ji. Es como escuchar a un enano gritar, con voz finita y sin que nadie se dé cuenta, "¡soy el más fuerte! ¡los voy a matar!". :)

El ambiente literario es una garcha.

Giorgio dijo...

¿Qué es esto? ¿Hay que poner la edad al final del comment? Qué blog lleno de aparatos supieste armar, Rufián.


Jorge Nolvalgina, 58 años, Recoleta.

humilde dijo...

Giorgio caza menos ironía que Marcela Tauro.
Y Rufián, de dónde sacas eso de los egos? Pará un poco. ¿Te creés Capote? Porque el enano hijo de puta ese era así. Está bien, tenía un buen estilo y era un escritor de medio pelo un poco más arriba; pero esas actitudes son desagradables. Y si comienzan ya en un lumpencito puanero, ¡ay!

Pol Marías dijo...

Rufianesco;

Las valoraciones, aunque encierren tener ecos de agresividad (no todos entienden que las críticas puden ser cordiales también), siempre servirán de algún modo. Tomá lo que a tu juicio te ayuda y descartá el resto. Seguí escribiendo, publicando, errando, rectificando, acertando.

Abrazos

P.

marina k dijo...

vine a releer, como prometí. espero que ayer haya terminado bien.
gracias además, por lo del g7 :)

Anónimo dijo...

Rufían tiene razón: ese cuento tal como está es mejor que muchos otros que se publican en las antologías de la jovén guardia. Ahora, yo no se si eso habla bien del rufían o mal de la literatura argentina. Augusto, 26 años, portero.

Maguila dijo...

El cuento me gustó mucho y los errores, a mi entender, no son demasiados, está escrito en primera persona y la gente habla así, es decir: usando mal los gerundios, con errores gramaticales, etc.
Menos mal que Juan Pérez no fue editor de Arlt, porque de ser por su minuciosidad jamás habríamos conocido su obra.
Repito, excelente cuento.

camilo dijo...

Empecemos por decir que no hay ni un solo escritor del que se pueda decir que todo lo que hizo fue bueno. Poe, Borges, Cortazar, Marquez, Wilde, Capote etc. tendran sus cuentos excelentes, a los que uno en calidad trata de igualar (o superar si su ego literario es bien grande)pero la verdad es que todos ellos escribieron cuentos que son verdaderos soporíferos. yo entre más leo más pienso que todos los autores siempren llegan a una obra cumbre a lo sumo dos o tres y ya despues no puedan igualarla, es como si hubieran creado una bola de nieve que se fue rodando y agrandando ya lejos de sus manos. Despues, Por más de que se esfuerzen por crear algo mejor no lo van a lograr.

A lo que voy es que el cuento en sí es bien regular, para mi tiene muchos clichés, muchos puntos comunes pero tampoco me pareció una basura, lo mejor es que por lo menos me mantuvo en tensión hasta el final y me lo leí de un solo tirón. El comienzo, despues de el parrafo "arde..." (que si está bueno) decae, pero el cuento vuelve a despegar cuando empieza la "carnicería", a medida que iba matando más gente se iba volviendo más emocionante.

En suma, ya me iba yendo por las ramas, no te desanimes ni te enojes, TODOS han escrito cuentos malos, la cuestión es seguir trabajando para hacer cuentos excelentes.

Y lo de tu afirmación ególatra...estoy de acuerdo, hay cada cosa publicada, y si uno quiere llegar alto tiene que tirar alto, sino se quedará toda su vida como un "(yo soy un)humilde escritor de cuentos de antologias", la cuestión no es quedarse solo con el ego sino trabajar para justificarlo.


Saludos