6 de junio de 2008

Los libros que no tenías pensado leer (hasta ahora)

Especial Reseñas

El mercado del libro está saturado. Hay demasiados libros y pocos lectores. Por eso mismo, los editores suelen no arriesgarse a publicar libros de escritores nuevos que a simple vista no tengan forma de generar un lazo comercial directo con sus lectores-clientes.
En eso, se pierde mucho talento y se pierden muchos libros.
Por otra parte, los escasos lectores poseen escaso tiempo y deciden leer sólo aquello que saben de antemano o presienten, les va a interesar. O al menos, les va a dar algo de Capital Cultural.
El factor goce de la literatura está un poco perdido y en especial en el ambiente en el que nos movemos los estudiantes de Letras.
Por ese mismo motivo pretendo dar a conocer, echar algo de luz sobre escritores y libros que por lo general, nadie compraría de encontrarlos en una librería. Libros que en algunos casos tuvieron que ser autoeditados por sus autores o que han sido editados por editoriales pequeñas o no han tenido la difusión que merecerían.
Por eso me encargué de leer tres libros que en un principio VOS no tenías ni la menor intención de hojear siquiera y los leí.
Tengo noticias: valen la pena. Y por eso, acá van tres reseñas a ver si logro convencerte de que le des una oportunidad.



Reseña:

La marca del milagro de Damián Terrasa

EditorialTamarisco
2007

Tengo que empezar esta reseña diciendo que me siento en deuda con la estimada gente de Editorial Tamarisco. Resulta que me cedieron con gentileza un ejemplar de La marca del milagro el día de su presentación, el año pasado por octubre si no recuerdo mal. Desde entonces debo esta reseña. Y las excusas que tengo para no haberla escrito hasta ahora, si bien son ciertas, me llenan de vergüenza.
Digamos entonces, de una vez, las cosas como son y vayamos directo a lo nuestro: el libro lo leí hace unos meses y me gustó. Me gustó bastante de hecho. Y ese fue el problema. ¿No es muchísimo más difícil explicar por qué algo nos gusta que el por qué de algo que no nos gusta?
Por lo general, si leo un libro que no me gusta tengo muchos argumentos para explicar ese displacer. Pero cuando un libro me gusta, me quedo embotado en el placer del texto y me cierro, me niego a pensar el libro como una suma de procedimientos formales que entretejen un texto. Es mi salida para todo eso que dicen que una vez que estudiás Letras no podés leer sin espíritu analítico. Yo puedo, si el libro me gusta.
Hechas las aclaraciones, vamos al asunto.
La marca del milagro es una novela coral donde los personajes y las voces suelen confundirse (de hecho, fundamental para lectores poco memoriosos el cuadro de relaciones adjunto al final del libro) en una especie de magma simbólico que entreteje relaciones entre ellos y hace, a veces, un poco más confusa la interpretación y el seguimiento.
En el centro de todo este descalabro de voces y personajes en idas y venidas, vueltas extrañas y confusas, se encuentra el corazón que inunda de vida al resto de las situaciones: la comercialización de productos religiosos-mágicos-paganos con el nombre de Nicolasito, a su vez difunto hijo de Jacqueline cuyo segundo marido maneja el negocio.
Entonces ya desde el mismo núcleo, como decía, hay un escarbar en los materiales que la Cultura (con mayúscula) desecha y la construcción de una trama laberíntica e intrincada por el tratamiento y la proliferación de personajes que se nutre de lo excluido, lo residual, lo poco importante.
Barrabravas, travestis, brasileros emparentados con el teleevangelismo y la cumbre en el capítulo 7, que hasta podría verse como declaración estética: un capítulo casi objetivista desde el punto de vista de un aceituna esperando ser engullida mientras contempla inmóvil (no tiene otra opción) una escena de sexo grasoso:

Lo que sí observé – por desgracia – fue cómo Jorge devoró esa porción, y luego otra, y otra más, todo mientras Jacqueline describía movimientos cíclicos de ascenso y descenso y una y otra vez se negaba a comer la porción que él le ofrecía. También la mano izquierda de Jorge – en ocasiones, la otra mano la imitaba – embadurnada de aceite, queso y tomate, acariciaba los redondos senos de la mujer. Vi besos en el cuello, con hilos de baba y de muzzarella, vi recoger más porciones de la asadera. (p.100)
Lo que queda de esa aceituna luego de engullida será el carozo descarnado en el piso y ese desecho vivo (un carozo que reflexiona) es el mismo destino que sufren otros objetos que también tienen su participación con voz en primera persona: el frasco que contiene la famosa loción de Nicolasito (y su voz gallega por haber provenido de España es desopilante) también reflexiona desde el lugar del desecho así como lo hará por último una muñeca en el tacho de basura.
Queda claro que hay un rescate del desperdicio y al dársele la voz de la Primera Persona en tiempo presente se acentúa mucho más todavía esa postura.
Creo que La marca del milagro comparte estéticamente mucho con la otra novela que publicó Tamarisco a la fecha (Ravonne de Julián Urman): ambas se trepan a esos lugares del desprecio común, esos lugares que la literatura argentina pocas veces se atrevió a tocar y llevan el mecanismo de identificación pop a extremos trash (entendido esto por TV-basura o consumo cultural-basura).
En esta apuesta estética yo me sumo. Creo que hay mucho material para crear historias fenomenales haciéndonos cartoneros de lo que una literatura “comprometida” sólo pudo retomar como crítica social (burda en las más de las veces, aburrida en el resto) y que a la “literatura seria” nunca le interesó.
Hilarante y exagerada, hiperbólica y descomunal, a veces exagerada y extenuante por el continuo cambio de voces y situaciones, la novela construye un imaginario satírico de situaciones que bien podrían considerarse políticamente incorrectas o reaccionarias para algún teórico del Realismo socialista.
¿Qué puedo decir yo? Me apropio de un slogan fast-food: I´m lovin´ it.



Reseña:

Proyecto proyectos de Jhonatan Wembley de Pablo Caracuel y Alejo Rottenberg

Nueva Editorial Universitaria – Universidad de San Luis
2000














(para conseguirlo contactarse con Charly Gradin o con proyectoproyectos2000@yahoo.com.ar)

El scrapbook es lo que conocemos como libro de recortes: un collage de ideas, fotos, dibujitos y todo tipo de material inclasificable acumulado en un cuaderno.
Generalmente no hay una unidad sistemática de los materiales que se encuentran en un scrapbook y si lo hay, el hilo conductor está apenas tensado, es un hilo flojo que se bambolea y en su movimiento capta diversos productos.
En algunos casos excepcionales, el scrapbook puede convertirse en fanzine (idea con la que Proyecto proyectos juega y mucho).
Proyecto proyectos funciona hasta cierto punto como scrapbook pero con la diferencia que su unidad la provee una ficticia investigación hecha por el ficticio narrador Jhonatan Wembley sobre un grupo humano ficticio (los proyectistas: muchachos de 20 a 30 que dedican su vida al caos existencial de la angustia: tener la libertad y no saber qué hacer con ella) en una traducción ficticia hecha por Pablo Caracuel y Alejo Rottenberg.
Una traducción del sumerio que era a su vez traducción del esperanto que era traducción del catalán que era traducción del dialecto zulú que era traducción del inglés americano del Bronx que era traducción del japonés que era traducción del alemán que era traducción del castellano antiguo, “variante que el Wembley filólogo manejaba fermosamente” (pág.7)
Como queda claro ya desde el prólogo, el libro es una gran parodia y funciona muy bien como tal.
No deja de ser a la vez una extraña coincidencia el reciente descubrimiento del Ningunismo y sus adeptos con los Proyectistas: una vía de escape para una realidad chata.
La diferencia es que los Proyectistas no son otra cosa que parodia de cierto tipo de nerd reconocible.
Digámoslo: Proyecto proyectos es un libro cuyos chistes calan en el imaginario nerd y lo hacen apelando a lo más bajo de la misma. Un tipo de wannabe nerd que es en definitiva lo que plantean los proyectistas: son vagos para llevar a cabo sus proyectos. Proyecto Ser Nerd bien podría ser el proyecto de la obra.
(y puede verse en una de las primeras descripciones del cuarto de un proyectista:
Los pornoposters aparecen cubiertos de manchas de distintas formas y colores; Debajo de ellas se pueden ver cuerpos desnudos de mujeres; una de las que está manguereando una gran camioneta rosa mientras saluda con el culo al camarógrafo; La televisión prendida a todo volumen proyecta fantasmagóricos resplandores en el ambiente; Están dando un dibujito japonés; La cama está sin hacer; El ráido cubrecama deja ver la gomaespuma podrida del colchón; Yo, de pie frente al sujeto, tomo lista en una libreta de hojas rayadas y hago preguntas a través de la máscara de oxígeno… (pág.25)
Las referencias pop a los años 80 saturan el texto que encuentra sus momentos de quiebre que llama a la risa con chistes fáciles pero que luego de parrafadas un tanto densas imponen la descontracturante frescura del chiste tonto:
Al ver el agujero, saltó él mismo por allí y se fue corriendo mientras cantaba a grito pelado en el paroxismo de la sacadez: “Trenet, fsssh, fsssh; Y chau manchas” (pág.43)
o

En un principio nos ganó la indignación y alcanzábamos sólo a proferir frases cmo: “Qué barbaridad”, “Exijo una explicación, ¡PLOP!” y “Antiguos espíritus del mal, transformen este cuerpo decadente en Moon-Ra, ¡El IN-MOR-TAL! ¡Ahggggj!
(pág.49)
La gramática particular (no hay puntos que fueron sustituidos por punto y coma) los dibujitos que se cuelan en las páginas (un trozo de pizza aparece recurrentemente en una sección sin ningún tipo de explicación), los juegos con las palabras y el lenguaje acrecientan la posibilidad del humor en un entorno netamente absurdo.
La burla corre contra la posibilidad de la acción y también la inacción: la acción es absurda y la inacción es vagancia.
Sin embargo, en ningún momento la narración pierde el tono y se nota un discurso elevado que actúa en el fondo del chiste tonto. Precisamente es en esa contraposición entre el discurso elevado y las posibilidades formales de dos escritores que saben lo que están escribiendo y cómo lo están escribiendo con las palabras absolutamente fuera de contexto y ridículas la razón por la cual el efecto causa gracia y genera la risa.
Como si fuese una especie de libro de apuntes de estudiantina en plan de joda por un viaje (de egresados, de fin de semana, etc.) el libro se va llenando de estos ridículos proyectos sin ningún tipo de sentido ni orden. En ese aspecto y hablando de castellano antiguo podría pensarse la estructura del libro como una red al estilo inaugurado por el Libro de buen amor: los puntos de acceso son indistintos. Proyecto proyectos es un libro inconcluso y circular; terminarlo habría sido contrariar el principio y causa del proyectismo: no concluir ningún proyecto.
Sin dudas hay pasajes más logrados que otros. En tanto que el mecanismo paródico se funda en:
- Las referencias a productos bajos de la cultura popular
- Referencias directas a momentos infantiles de cualquier niño en la década de los ´80
- Exceso entendido como:
1.Exceso dilatador y generador de tensión que termina diluyéndose toda junta en la distensión o remate.

(ejemplo:
-Proyecto : “Discúlpeme, Mirtha,…”
El plan era el siguiente; Una vez sentados en la mesa de Mirtha Legrand, compartiendo uno de sus tradicionales almuerzos, dejarían transcurrir un par de bloques respondiendo educadamente las preguntas de la diva para poder, mientras tanto, mandarse al buche sin interrupciones el sofisticado contenido de los platos (por ejemplo: Mirtha: “Cuando estuvieron presos por el asunto del metegol, ¿Cómo los trató la policía?; X:”Y… se notaba que la comida no estaba hecha con amor”); Sólo uno de ellos, el denominado agente Alfa, debería abstenerse de lastrar toda la comida; Al menos un pedazo de pan debería guardar para poder llevar a cabo su misión y hacer que la farsa llegue al clímax; Empezando el tercer bloque, el agente Beta sacaría el tema de la homosexualidad y el agente Gama respondería: “Sí, sí, yo conozco muchos putos; Son muy buenos;” –y luego- “Y vos, Mirtha, seguro que conocés unos cuantos,¿no?”
En este punto, Mirtha decidiría su destino; Si la famosa entrevistadora llegase a responder con una evasiva, y así lo querían los proyectistas, se desataría en su contra un maquiavélico mecanismo;El agente Alfa tomaría solemne, la palabra: “Pero Mirtha- en este punto daría un breve sorbo al agua dentro de su copa- disculpáme ¿no? –nuevo sorbo- pero tu hijo –carraspeo- Danielito –en este instante introduciría en su boca el bocado estratégicamente reservado , y tras una brevísima masticada, no sin dejar de escupir parte del alimento, diría- ¿no se comía la banana?”
2.Exceso como repetición en la cual lo que se incrementa paulatinamente es la distensión hasta causar gracia por la repetición del chiste tonto.

-Puesta en escena del absurdo (como el proyecto de la Virgen de Luján que implicaría probar la fidelidad de los fieles manteniendo relaciones sexuales con la imagen de la virgen en medio de misa para gritarle a la feligresía: “Ahora que la desvirgué, ¿van a seguir viniendo? Acá es cuando se ve quién la quiere de verdad y quién quería sólo su virginidad; ¡Hipócritas!” (p.159)

En conclusión, Proyecto proyectos es un libro de humor absurdo que puede causar mucha gracia a cierto tipo de sensibilidades.



Reseña
:

Desmemorias
de Juan Imassi

Editorial Bouquet
2008

Hace un tiempo me paró en los pasillos de la fuckultad una muchacha. Se me puso a hablar, dando como por entendido que nos conocíamos (de hecho, me paró al grito de “Alejandro”) pero se detuvo cuando ya llevaba unos minutos de monólogo y me dijo: “¿Te acordás de mí?”. “No” le respondí y cuando me dijo: “Soy Berenice” entonces algo sonó en mi cabeza y en mi frágil memoria y recordé que con ella habíamos compartido la génesis de una revista literaria digital que nunca vio la luz (se iba a llamar “Si pierdo me tiro”).
La cuestión es que Berenice me dijo esa tarde: “A vos que te gusta que te regalen libros, tomá” y me ofreció un ejemplar de Desmemorias de Juan Imassi para luego aclararme que había sido un profesor suyo de fotografía y que estaba haciéndole la prensa del libro de onda.
Pensé que no, que no se había equivocado respecto de que me gusta que me den libros, pero también pensé que quizás se había equivocado con el libro: ¿Cuándo iba a tener tiempo de leerlo? Por una de esas casualidades, en ese momento me quedé precisamente sin material de lectura para el bondi por lo que lo empecé esa misma tarde.
Dificil catalogarlo como novela, imperfecto como memoria (y de ahí quizás el “des” que quita el peso del género Memorias), el libro de Imassi se constituye de una suma de pequeños relatos entrelazados por un mismo narrador que pasa de lo repulsivo a lo gracioso.
La primera y más extensa parte (EL 92 (YA SE ACERCA NOCHEBUENA…)) introduce a este narrador que va de la viveza criolla al barrabrava de Boca y líder sindical. En otras palabras podría pensarse que la escritura remite a un Cucurto pero en vez de cumbiero de Constitución, rockandorrollero hipposo trasnochado y barra de Boca.
Se lee rápido pese a las incoherencias narrativas de la estrucutra que llevan y traen la acción, superpone capas geológicas del texto en forma desordenada y va de adelante para atrás, retomando situaciones y personajes ya narrados o presentados en cualquier momento y de cualquier modo.
El otro apartado largo (OLÉ, OLÉ, OLÉ…, ENTEL, VOLVÉ) relata típicos momentos del gremialismo combativo a comienzos de la década de los ´90 y las privatizaciones para luego avanzar hacia recuerdos de infancia, adolescencia, Malvinas, milicos, represión en el colegio por llevar el pelo largo y personajes del folklóricos barrial (Claudio Pesadilla), todo en un orden confuso pero que se deja llevar y leer, con un lenguaje plano, directo y lleno de lunfardo.
Entonces se mezclan las anécdotas en un ir y venir desordenado y a toda máquina que no da respiro. El libro se lee de un tirón como firso confuso de una vida constituída de miles de situaciones más o menos imaginables o respresentadas en el imaginario popular: recitales de Spinetta, de los Redondos, el tipo que se culea a la paraguaya y esta le dice que por ahí no, que después le duelen los intestinos, todo esto va sumando para la construcción de unas memorias entrecortadas que como indica el título son unas “des”memorias porque lo que queda afuera, lo que inevitablemente queda afuera es precisamente lo que define a la memoria.
Lo leí con mucho más placer del que supuse cuando recién lo recibí y terminé disfrutándolo en su atolondrado retrato de un mundo cucurtiano de clase media, porque sin dudas en donde Cucurto toca los temas de las bailantas y el imaginario popular, Imassi toca el imaginario social que construyó la última generación de clase media que creció en un “rioba”.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Literatura burguesa. A la hoguera.
La ideología dominante perfumada con guiños pop. Chistes internos para la pequeña burguesía universitaria. La única manera en que pueden representar a la clase trabajadora es mediante la caricatura, la parodia y la distancia porque como escritores ignoran la historia. Un escritor que le falla a la historia es un fracaso ético, un idiota útil del triunfalismo capitalista. Una literatura revolucionaria para audiencias revolucionarias se embarra de lo real y entiende que la historia nos moldea como sujetos.Por lo tanto repudia y denuncia los juegos formales cómplices con el status quo. La tarea es luchar contra el realismo de la representación burguesa y contra el relativismo formalista posmoderno.Compañeros y compañeras, debemos empezar a construir esa literatura pero en espacios liberados de la ortodoxia pequeñoburguesa decadente

Atte
El poeta Estalinista ( con ayuda del Random Orthodox Marxist Critique Generator)

Rufián Melancólico dijo...

jajajja si ese generador existe, es una masa!

Como el generador de críticas deconstruccionistas:
Clickeando acá te genera un random text deconstruccionista.

Anónimo dijo...

Despreciable burgués autoindulgente, no existe tal generador, pero alguien debería inventarlo para ayudar a la causa

El poeta stalinista

Cabito dijo...

Si seguís leyendo tanta bosta se te va a secar el cerebro, como a Don Quijote.

Juliette dijo...

Que haya libritos editados por Sudamericana no quiere decir que sean buenos...
La lógica del mercado además se construye, ¿Aira empezó siendo masivo? No. Se formó sus lectores y luego empezó a hacer tiradas mas grandes.
El único tema para escribir es que haya un trabajo de corrección y conciencia de no publicar cualquiera, no da talar arboles.

Nurit dijo...

Me acordé de la epifanía del miércoles cuando te diste cuenta:
"i + i= IMASSI"

Se ve q tengo q leer ese libro, lo andan recomendando demasiado últimamante.

Rufián Melancólico dijo...

Nu: Como le comenté a Juli el otro día cuando surgió el tema, yo soy de los que nunca entienden los chistes con el significante en los espectáculos de Les Luthiers!!!

Anónimo dijo...

se nota que estas cursando con link porque incorporaste "imaginario" a tu vocabulario puanense

Rufián Melancólico dijo...

Pero resulta que ni estoy cursando con Link ni nunca lo hice...

Claudia dijo...

jajajja en todos los comentarios hay controversia.. eso es bueno! jajja