5 de septiembre de 2008

Cinismo


Un compañero de fuckultad me decía que él ya está más allá del nihilismo, el está en el cinismo.
Creo que es una excelente idea: en un mundo que se cae a pedazos el nihilismo hasta tiene una cuota de esperanza.
Destruyamos el mundo para crear algo nuevo. No sabemos qué nuevo, pero algo.
El estado de cinismo actual es un paso más allá. Es una declaración de que todas las batallas están perdidas y que no vale la pena seguir luchando.
Pero todavía hay que vivir y entonces, nos queda el sentido del humor.
Reírnos de lo que nos está pasando, de lo que nos rodea, de la miseria, del horror.
Si no se puede escribir poesía después de Auschwitz, al menos podemos escribir parodia, humor, desencanto.
El fin de las ideologías significa una cosa concreta: ya no hay nada por qué luchar. Cuidar tu propio culito parece ser la idea que ganó las calles.
Me acuerdo que cuando fui a ver una adaptación de El malentendido de Camus hace unos años entre actos caía un telón donde proyectaban frases del Albert. Una en particular siempre me la acuerdo: “Que esté todo permitido no significa que nada esté prohibido”.
Está buena: que no haya nada por qué luchar no significa que no haya que luchar.
El Cinismo es entonces, nuestra armadura para bancarnos levantarnos a la mañana y saber que este mundo es y será una porquería.

En una Barcelona del año pasado venía una doble página justo a la mitad del número ocupada por un juego de la Oca remozado en “El gran juego de Julio López”.
Las instrucciones del juego decían:

Hay que encontrar a Julio López y el máximo esfuerzo que puede hacerse es arrojar un dado. Cada participante lo lanzará a su turno y avanzará por la grilla tantos casilleros como indique dicho dado. El “ganador” será quien llegue al casillero final y encuentre a Julio López. Todos los demás participantes serán considerados “perdedores”.

En cada casillero tenemos, indicaciones caústicas: “Encuentran el llavero de Julio López, pero la mafia de las cerrajerías embarra la cancha y pierde el turno” ; “Nina Pelozo pide la “aparición de Carlos López” en Bailando por un sueño y se presentan en los estudios de Ideas del Sur cientos de Carlos López, pero Julio no aparece. Pierde un turno.” ; “El líder de Quebracho no logra golpear a Etchecolatz. Retrocede tres casilleros” ; etc., etc.

La revista la comprábamos en mi laburo por lo que cuando lo leí se lo comenté a mi compañera que me miró extrañada y me dijo algo así como que la Barcelona es una revista que sí o sí ofende a alguien, que nadie puede leerla entera sin sentirse ofendido en algún momento.

Puede que sea cierto. En particular nunca me ofendió la revista.
Su secreto es sencillo, es fácil, es tonto y por eso ha sido imitado con mayor o menos grado de genialidad (hay una polución de revistas sarcásticas/cínicas como Telaví, Nah!, e infinidiad de websites y blogs).

Telaví. Cinismo judío.

El secreto entonces es tomarse todo con ojos escépticos. Cubrir de un manto de desesperanza el futuro devastado que nos espera.

Es muy difícil pedirle a la gente que acepte su cinismo.
Que sea el espíritu de época (si en los 90 el espíritu fue el individualismo egoísta de los ochenta entremezclado con la aspereza de la desilusión y la pérdida de las certezas, la nueva era es la de la autorreferencialidad Pop y el consumo que consume) no significa que la gente esté dispuesta a admitirlo.
Por eso vota como consume productos en el supermercado y por eso se dedica a la rotación de productos.
Lo importante es no aburrirse.

Cuando recién salió al mercado Michel Houellebecq, su narrativa planteó algo que muchos no querían escuchar: el consumo ha llegado a captar el consumo del cuerpo que se ha convertido en valor de cambio. El aburrimiento es la tendencia y lo único que queda es mirar la tele o comprarse las temporadas de Lost.

Uno de los mejores cómics de los últimos años es Y: The Last Man. Plantea un presente en el que una extraña peste mata a todos los hombres del mundo excepto a uno y a su monito de compañía.
A partir de ahí el tipo tiene que vivir en un mundo dominado por las mujeres.
Además de estar escrito por Brian K. Vaughn que es uno de los mejores guionistas del cómic yanqui del momento, esta novela gráfica se nutre de algo básico: muchas referencias a la cultura pop.

Yorick Brown y Ampersand. Los protagonistas de Y: The Last Man

Referencias más o menos cultas, referencias al mundo del cómic (como a Preacher), referencias a libros, referencias a leyendas, películas, etc., etc.
La referencialidad pop marca el límite narrativo: ya no hay nada que decir, no hay forma nueva de decirlo. Y algo más. Lo más interesante: llama a consumir. La referencia Pop llama al lector/espectador a encontrar la fuente de la intertextualidad.
Para poder reírte del chiste tenés que conocer el producto que se menciona.

Algo parecido pasa con la parodia: para poder reírte del chiste de la Barcelona tenés que saber que Nina Pelozo estuvo pasando papelones en el programa de Tinelli y que su marido, Raúl Castells atribuyó la expulsión por el voto de la gente que puede garpar 3 mangos más IVA en una llamada telefónica a una conspiración del gobierno de Kirchner.

La parodia y el cinismo entran de la mano. Es una desgracia reírse de la desaparición de López. ¿Pero qué vamos a hacer? ¿Ir a pedirle permiso a Macri para que nos deje manifestar para que aparezca López?

El cinismo opera cuando ya no hay energía, cuando ya no hay ganas de hacer nada porque sabemos que las cosas están negras y no van a estar claras.
El cinismo es el último guiño, es una forma de rebeldía.

La parodia es rebeldía también. Entramos en la era de lo que Camus llamó El hombre rebelde. La revolución está muerta, pero nos queda la rebeldía, la resistencia.
Es un poco triste.
Pero encaja con los tiempos. El cinismo y la rebeldía. Una parejita feliz.

La última novela de Houellebecq es una cagada. No se le puede pedir a un autor que se dedicó a hablarnos de la realidad cotidiana de la vida en Occidente y que lo hizo con agudeza y certeza, que escriba Ciencia Ficción pedorra, porque lo que queda es eso: una pedorrada.

Los telepredicadores tienen mucha más tela para cortar que hablar de clonaciones y una sociedad cyberpunk distópica.

Hay un libro más: Plop de Rafeal Pinedo. Una novela de ciencia ficción absolutamente distópica que opera en base al: un futuro en el que una catástrofe liquidó a la civilización. Lo que queda es una humanidad regenerada que necesita volver a crear todos los ritos de una cultura.
El libro parece una especie de mirada antropológica y por eso triunfa: su seca objetividad y la rica imaginación de cómo sería una nueva civilización.
Decir que al ritmo que vamos la catástrofe es inminente me suena a prédica de viejo hippie.

Prefiero la descripción. Prefiero la risa. Prefiero el gesto Pop. Prefiero el Cinismo. Prefiero leer Cinismo de Sergio Bizzio antes que ver XXY de su mujer.
Era un título mucho mejor

16 comentarios:

Maguila dijo...

Convengamos que al analizar este tipo de cinismo escéptico no podemos dejar de mencionar a la revista Humor, a ciertos monólogos de Tato Bores y a "La noticia rebelde" para hacer referencia al espectro vernáculo pre-90' solamente.
Cuando se habla de "La apareción con vida de López" me suena tanto a voluntarismo, a ingenuidad, inclusive el año pasado leí propuestas electorales que prometían la "aparición con vida inmediata de López", era de una agrupación chica de izquierda, esas mismas que le reclaman a los políticos que no cumplen con sus promesas, ¿cómo se puede prometer algo cuyo cumplimiento está sujeto quizás al azar? ¿Y si el tipo está muerto? ¿Más cinismo que eso? ¿Porqué una revista no va a jugar ese juego? Si la sociedad lo juega desde hace mucho y todo el tiempo.

Periodista Desempleado dijo...

Ser cínico es casi demasiado fácil, ni siquiera hay que "serlo" ya es parte de la sensibilidad cultural por decirlo de alguna forma. Creo que se vuelve una especie de refugio para evadir lo "político", una fantasía rebelde chic. Cuando digo lo político no hablo de la revolución ni nada de eso, sino la política en su lado menos sexy, menos estruendoso. Por eso a veces es más fácil hacer chistecistos superados sobre los economistas que tratar de entender un poco la economía

Anónimo dijo...

muy buena la observacion sobre el cinismo.
igual me parece q ud. es un poco chico todavia para comprenderlo en su total dimension.

Y ciertamente el Houellebecq seudo CF apesta.
Mas para un(a) lector(a) militante de CF.
Si leiste por un lado Las particulas elementales,
y por otro todo Gibson,
tiras la Isla antes de terminar.

d.i.d.

Saverio dijo...

Estoy de acuerdo con el periodista desempleado. No creo que el cinismo esté más allá de nada. Más bien está muy acá, al alcance de cualquiera con un poco de ingenio, pero sin la capacidad suficiente para profundizar sobre aquello sobre lo que aborda con cinismo.
Saludos Rufián.

Salitou dijo...

Esto me dejó un gustito amargo, una sensación de que no voy a encontrar nunca ese lugarcito donde nada de esto llegue, donde me pueda alejar de una buena vez. Seguiré buscando :)

Ezequiel M. dijo...

Ni cerca de estar de acuerdo con que sea fácil, ni con que evada lo político.
Si barcelona no es político, no sé qué es lo político entonces. Será una cosa seria, de gente seria.
¿Y por qué un chistecito sobre economía iría en contra de entender la economía?
El caso de Tato es bastante bueno, no creo que Tato no entendiera nada de lo que hablara, ni que fuera fácil lo que hacía.

En fin, me gustó el desarrollo del cinismo.
Saludos!

Bolchevique Superstar dijo...

Verbitzky respondió una vez a la pregunta:
- "Cuál es un diario en el que puede confiar"?
- ¡Barcelona!

Yo creo, igual, que tanto la parodia, como esta forma de cinismo si se quiere, tienen una creatividad intrínseca. Entonces me cuesta pensarlos como la idea de un despojo total de ganas para un cambio. Se logre o no un cambio, me parece que la parodia, como la utopía, es netamente creativa y es la clave para el avance de los géneros (en el caso del cine o la literatura) y hasta de ciertas filosofías.
El cinismo no se tanto, porque no lo tengo tan pensado como la parodia. Pero en el caso de Barcelona creo que no sólo fomenta una creatividad momentánea, sino que la misma creatividad ya marca una, si se quiere, "esperanza" de cambio.

Anónimo dijo...

Ezequiel, no sé si Tato sabía de qué hablaba pero te aseguro que ninguna de las palabras de su programa eran pensadas/escritas por él. Tenía más guionistas que cualquier sit-com de EEUU.
Y casi siempre suele ser más fácil el chiste. Es más fácil escribir "Si Dios no hubiera descansado el séptimo día habría tenido tiempo de terminar el mundo" que hablar y/o escribir profundamente sobre Filosofía o Metafísica.

Jay dijo...

Es interesante pensar que es la parodía o que es el cinismo como género. Tengamos en cuenta tambien que es lo que pueden provocar en quienes lo reciben. Ovbiamente, quien escribe pretende algo con eso, risa o reflección, especialmente si lo publica. Como cualquier "cosa" pública va a tener diferentes percepciones filosóficas o metafisicas (...) por mas que sea la nada misma.
Este tipo de humor, en mi opinión, esta hecho justamente para eso, para llamar la atención del menos avispado. Publicar es lo mas alejado a no tener esperanza de nada. Todos tenemos algún amigo que nos responde cinicamente a cada pregunta que le hacemos, a ese si hay que rescatarlo.
"La gente" es un grupo muy grande que pocos pueden abarcar, digamos que nadie. Por podemos decir que varias prácticas se consideran (o auto-concideran) rebeldes (no me gustaría que el cinismo llegue a ser una vanguardia, Puaj!) una actitud de algunos, incorporada a la cultura, ¡no se equivoquen! (los publicitarios, especialmente, saben explotarlo).
Plantarse frente a una camara a decir lo que hay que decir, como lo hacia Tato (escrito o no por él) o como lo hace la Barcelona, es algo que muchos filósosfos o metafísicos no tienen los huevos de hacer, porque saben que lo hacen para pocos.
Con poco cinismo digo que quien no comparte o comprende algo y se dispone a comentar anonimamente sobre lo "dificil" de filosofar contra lo "facil" que es hacer reir...ufff, que ego che... La risa provoca a las emociones y lleva a reflecciones mucho mas honestas que la motivación intelectual.

Y ahora me voy a leer "Y:The last man" Gracias por la recomendación, y gracias al los torrents.

Ezequiel M. dijo...

Sí, claramente, digamos que en ese sentido también tendríamos que despreciar el trabajo artístico, porque es mucho más fácil hacer un par de acordes, escribir lo primero que sale, o tirar un tacho de pintura sobre una tela y rayarlo todo... o sea, algo poco serio.
Me parece que lo mismo que los libros, es hora de quitarle un poquito de importancia al filosofar y la tarea "intelectual". Digo, por lo menos, de la intelectualidad seria, porque si vamos al caso, conozco a un par de personas de la Barcelona y son de los "intelectuales" más lúcidos con los que me he cruzado.
Por otro lado, ponele Tato, ponele Pedro Saborido, o ponele Bombita Rodriguez...
El otro día leí una carta de lectores en la Ñ de una mina que se mostraba casi asqueada ante Bombita Rodriguez, le parecía una vergüenza para alguien de su generación... en fin, no sé cómo discutir contra eso, sencillamente me causan gracia.

Jay dijo...

Es que son temas tabú; y los argentinos tenemos el tabú hasta la médula (por no hacer referencias mas escatólógicas), nos hacemos los libertinos pero somos tan cerrados como republicano en texas...
Siempre me pareció que la Barcelona era el comienzo de algo diferente, y eso que reconozco que al principio me pareció algo que buscaba la "moda" tipo TVR. Es el tono tonto y sencillo (que tambien lo tiene Capusotto) del que habla el Rufián lo que para mi critica la forma de pensar de los argentinos... Ese sería el acto político si es que podemos decir que es 'lo politico' hoy en día. Pero lamento opinar que me parece mas un acto comunicacional que un acto político, lo político debería ser mas transversal, no solo una revista.
Todavia no vivi una demostración política sincera que me haga creer. Seguiré siendo cinico por un tiempo, pero creyendo que algún dia puedo llegar a cambiar de opinión.

dolmancé dijo...

Cubrir de un manto de desesperanza el futuro devastado que nos espera.

¿no es un tanto redundante? Si el futuro está devastado, y encima nos está esperando... ¿qué necesidad de andar cubriéndolo de mantos desesperanzadores?

Lo interesante de Barcelona es que informa, informa de verdad, y de otra manera. Porque no tenés que saber que Nina Pelozo estuvo en Tinelli; si no lo sabías te enterás con Barcelona, decodificando. Invita a una lectura activa, siempre bajo una misma afinidad ideológica.

También, decodificando, se logra ver la verdadera apuesta, la verdadera construcción.

Saludos.

Bouvard&Pecuchet dijo...

¿"neo garcas" "neo progres"? el lenguaje del siglo XXI es mucho para nosotros. Pero se ve que en este blog se discuten temas interesantes. Es más, creo que ahora seremos periodistas también, ¿en qué libro se aprende a ser periodista?

DRODRO dijo...

El cinismo es una pose de suicida.
Y la intertextualidad no marca el límite de la narración, más bien la multiplica, ya sea "pop" o "culta".

Y dijo...

eii, me pasas ese comic ? y, the last man? el argumento me gusta!
te quiero!

DagNasty dijo...

Mmmmh, depende, Rufián. Una cosa es ser irónico, Barcelona es ironía de cirugía sobre lo político.
Cínico es Alejandro Rozitchner, por ejemplo, un fan de "la muerte de las ideologías, blablabla".
Saludos