30 de enero de 2009

El enemigo judío


Hace muchos años, todavía era niño, caminaba con mi vieja por Avenida Santa Fe a la altura de Ecuador cuando vimos pasar una indigente al lado nuestro con una remera roja que tenía dibujada en marcador indeleble una esvástica y decía claramente Heil Hitler!.
Mi vieja que a pesar de todo lo que la quiero tengo que admitir, de política tiene bastante visión ingenua de clase media-progresista, se sacó como nunca en mi vida la había visto e hizo algo que nunca antes la había visto u oído hacer: se puso a putear. Y puteó como una desaforada. Fue un insulto largo y bien audible. Un "Pero que hija de re mil puta conchuda de mierda...” o algo así que la indigente escuchó claramente y supo, le era dirigido a ella lo que la llevó a una especie de defensa: “Pero bueno señora, ¿Qué quiere? La encontré tirada... no tengo plata para otra cosa y...” entonces mi vieja metió mano en la billetera y sacó un billete cualquiera, no sé cual, realizando otro acto que no suele hacer como es dar plata en forma directa a un indigente (la caridad, qué tema... prefiere dar un alimento, ropa usada o cualquier otro bien antes que dinero efectivo que se va en la sucia sensación de la superioridad despectiva del que lo entrega).
Esa escena me quedó siempre grabada con temor. Y fue porque al ver a esa indigente con la remera nazi y a mi vieja puteando con toda la furia como nunca antes la vi y nunca más la volví a ver, me llenó de pánico.
¿Y si la indigente era realmente nazi? ¿Y si nos decía Judíos de mierda? ¿Y si estaba con otros nazis y nos hacían algo?
A veces mi visión política se limita a un laissez faire más o menos así: “Hay gente con la que es en vano discutir, por lo que hay que dejarlos ser.” Hay discusiones que se basan en argumentos que no son plausibles, como indicaba Aristóteles.
Nunca podría discutir e intentar convencer a una persona que está convencida de tantos argumentos absurdos como que por el hecho de que mis antepasados hayan nacido y crecido en una comunidad enguettada en el medio de Europa del Este yo no merezca existir.
Es como si yo saliera a la calle, me agarrara a un pibe cualquiera que me cruzara por la calle y le dijera: “Los extraterrestres me mandaron un mensaje psíquico por el cual yo tengo que meterte la cabeza en el horno, ahogarte y después quemar tu cadáver en el patio de casa”. Y no sólo lo dijera si no que lo hiciera. Sólo porque ese pibe, ponele, tenía ojos de color verde.
No es plausible mi argumento. No puede ser rebatido por lógica porque escapa a cualquier procedimiento de pensamiento lógico.
El Nazismo para cualquier judío es antes que nada miedo. Y repugnancia. Porque el sólo hecho de ver una esvástica nos recuerda, aún a los menos comprometidos con la esencia del judaísmo, que hay gente en este mundo que está dispuesta a cazarnos y matarnos porque sí. Sin motivos. Y contra eso no podemos decir nada, no podemos anteponer ninguna lógica, porque no la hay. No existe lógica posible.
Lo que condensa la cruz esvástica trasciende su sentido original de símbolo de la mística hindú: cualquier estudiante medio lelo de comunicación puede entender que el signo esvástica ya no representa solamente eso y que en la sociedad occidental es básicamente sinónimo de un régimen genocida que se dedicó, específicamente, a un plan que llamó “La Solución Final del Problema Judío” y que para eso tecnificó la muerte, industrializó la muerte y puso a disposición toda la inteligencia empresarial para hacer más eficientes estos procesos.
Ahí hay otro sin sentido para mí. ¿Qué es el Problema Judío? ¿De qué me están hablando?
Propaganda. El judaísmo es el pueblo sujeto a la campaña de desprestigio más larga y absurda de la historia de la humanidad. Desde mi ingenuidad de judío nunca pude entender cómo es que tanta gente durante tanto tiempo se dedicó a odiar al judaísmo con tan pocos argumentos plausibles.
Pero nosotros como pueblo también tenemos responsabilidad seguro. Claro, elegimos el camino de la Élite ilustrada. Cuando el Imperio se decidía a creer que un judío que ellos mismos habían matado era el Mesías, nosotros dijimos que no. Pero antes, cuando ese Imperio nos invadió y nos quiso multiplicar los dioses, nosotros dijimos que no. El judío puede que sea un pueblo terco. Un pueblo que prefirió encerrarse en guettos para no perder su forma de vestir, comer, adorar a su Dios.
Lo mejor que me dio el judaísmo fue que a pesar de mi ateísmo me permitió seguir identificándome en los varénikes y las kneidalaj de mi abuela polaca, en los knishes del restaurante de la Hebraica, en el Guefilte Fish y la matzá de Rosh Hashaná y Pesaj, en los latkes de mamá.
Y eso es el judaísmo para mí: una forma de comer, una forma de sentir culpa, una identificación con el sufrimiento de mis antepesados y un respeto por el lugar de donde vienen. Acá mis compañeros, mis amigos, la gente en la calle saca a relucir orgullosamente su Carnet de socio del Club Italiano o hablan de su abuelo republicano exiliado de España con amor y recuerdan esos pueblitos perdidos que ni el Cid Campeador conoció y se emocionan.
Yo me emociono cuando mi vieja me cuenta de mis antepasados ucranianos, rusos, polacos, de cómo habían de escarbar la tierra helada buscando raíces para no morirse de hambre.
Eso es todo. ¿Por eso merezco morir?
La Cruz Esvástica condensa el absurdo mentiroso de Los protocolos de los Sabios de Sión, el Plan Andinia, el deicidio, y tantas otras imbecilidades históricas que se acumulan haciendo la fama que Occidente se ganó en la personificación del texano redneck e ignorante: el gordo tomador de cerveza que putea contra los judíos, los mexicanos o quien tenga a su alcance sólo porque tiene la pija corta, o porque su mujer es una gorda obesa, o porque no tiene plata, o porque su papá lo golpeaba con el cinto de chico o porque simplemente está vivo y siempre habrá algo para quejarse y como no asume sus propias responsabilidades (“Es lo que Dios me dio” en vez de “Es lo que yo hago con lo que Dios me dio”) se desquita contra el enemigo al que todos eligen odiar.
Entonces, volviendo al asunto, la Cruz Esvástica al lado de la Estrella de David no es una simple demostración de ingenio político sino que es simple y llano daño al judío.
Sí, la Estrella de David se convirtió en símbolo patrio, pero antes, esa misma estrella fue colocada como brazalete y marca de los que debían morir. Y los que lo iban a matar eran los que tenían la Cruz Esvástica.
Curioso como dos signos del universo hindú se colaron produciendo la mayor antinomia de Occidente.
Si quieren decir que el Estado de Israel es genocida me pregunto yo, ¿Por qué no ponen la bandera de Israel al lado de la bandera de Turquía que mató un millón y medio de armenios? ¿Por qué no la ponen al lado de la bandera Argentina que no sólo mató en la última dictadura a 30.000 compatriotas sino que produjo un genocidio indígena? ¿Y la bandera de la monarquía española que persiguió y mató cientos de miles de judíos y produjo la segunda diáspora más importante del pueblo judío en Sefarad? La misma bandera española que produjo el holocausto de los pueblos originarios de América y que encima, todavía, lo justifican como una necesidad del progreso humano ¿Y el estandarte romano del SPQR?
Digo, habiendo habido en la historia de la humanidad y, en particular de Occidente, tantos Estados e Imperios genocidas, ¿Por qué tienen que poner el símbolo pagano de judaísmo al lado del símbolo de la destrucción de ese pueblo?
Eso señores, es lisa y llanamente judeofobia. Odio al judío. Intención de hacer daño. Porque a cualquier judío le duele ver una esvástica. La esvástica es como la pica con la cabeza de tu padre, o tu hermano, o tu abuelo, o tu mejor amigo, clavada en la puerta de tu casa. Es una advertencia de guerra, es un símbolo de terror, es sinónimo de que alguien nos quiere muertos.
¿Entonces qué? Si el judaísmo no hubiera adoptado esa estrella como símbolo de su organización política, si nunca se hubiera organizado como tal, ¿Qué veríamos en esas pintadas? ¿El antiguo testamento al lado de la Esvástica?
No todos los judíos son o somos sionistas. No todos los judíos aceptan o apoyan a Israel. Pero todos los judíos del mundo se sienten ofendidos y atacados al ver una cruz esvástica. Y nadie puede declarar inocencia a este respecto o buenas intenciones o ingenio político.
La esvástica es un insulto a cualquier judío. La esvástica, en cualquier contexto que no sea el de la religión hindú, es un escupitajo en la cara de cualquier judío.
Y eso es así. No hay nada más que decir.
Entonces, por favor, pónganse a ejercitar un poco más su imaginación que lamentablemente Estados genocidas sobran en la historia. Estados con campos de concentración también. Pero la Cruz esvástica es como la remera de Heil Hitler! de la indigente que vimos con mi vieja: un insulto hasta para el menos comprometido con su esencia judía, porque es sencillamente una llamado a nuestro exterminio. Y eso es algo que nos afecta a todos por igual. A mí, a mi amigo el turco sefaradí con quien no comparto la visión del judaísmo ni política y a cualquier otro judío del mundo.
Digo, quizás así Occidente aprenda a dejar de ser ese estereotipo de cuello colorado ignorante y tomador de cerveza.

17 comentarios:

Eleuterio dijo...

Muy de acuerdo y muy bien escrito.

Bravo.

Rufián Melancólico dijo...

Obviamente no pienso tolerar comentarios anónimos y antisemitas.

No los tolero nunca, menos los pienso tolerar ahora.

Anónimo dijo...

¿No sé por qué sospecho que cualquier comentario que no sea Pro Estado Genocida (un termino cuestionable, claro está) de Israel será censurado como anti-semita? La intolerancia no termina en Gaza.
Otro anonimo disidente y acaso censurado, sin duda por antisemita (termino incuestionable su los hay).

Rufián Melancólico dijo...

No, no será censurado cualquier comentario. Solamente los antisemitas.
Si querés leer mis reglas de moderación de comentarios podés hacerlo acá .
Gracias.

Juan dijo...

El mensaje intenta golpear y es lo que hace. También podrìa decirse que la esvástica es el símbolo con el que un Estado intenta cubrir cualquier tipo de ataque en su contra.

Tampoco puede decirse que se los ataca por judíos, algunos lo hacen abiertamente, otros simplemente lo hacen por la relación con EEUU y el resto escuda la primera en la segunda.

Es mostrarle su peor enemigo y recordarle que no se convierta en él, Es una chicana política poco seria, pero no puede pedírsele seriedad a una chicana política.

Tal vez tendríamos que empezar a ver al Estado de Israel como lo que es: un Estado con una política económica y exterior repudiable o no, como la de cualquier otro, y dejar de usar el nazismo para defenderla o atacarla.

Helena dijo...

No es cuestionable la opinion acerca del estado de israel de derecha, militarizado, sionista y asesino.

Cuestionable en todo caso es tu actitud de dar comida en lugar de dinero amaparada en un respeto que no es tal. Los pobres saben que hacer con la guita.

Por otra parte si esto es real, la actitud de gritos y puteadas no nace de lo politico. Nace de la indignacion y son cosas bien diferentes.

sebaxxxtian dijo...

mira capo, lo que hace el estado de israel "en defensa de los judios" en la franja de gaza es casi parecido a una politica de exterminio al "otro".

me preocupa mas las posiciones politicas de las organizaciones representantes de la colectividad, avalando los crimenes de guerra de israel que un supuesto rebrote juedofobico, motorizado por dichas organizaciones para desviar la atencion de la opinion publica.

y q sigan usando del genocidio nazi y demas, es una falta de respeto para los muertos en dachau, auschwitz, etc.

Rufián Melancólico dijo...

Helena: Gracias por tus clases de civismo.

Sebaxxxtian: Creo que no entendiste lo que escribí: no opino sobre el Estado de Israel, simplemente considero que una cruz esvástica implica judeofobia. Eso es todo.
Lo que hace Israel o deja de hacer es un tema aparte, y no por judío tengo que pagar con la comparación entre esvástica y maguen david que es un daño que me afecta por el simple hecho de ser judío.

Juan dijo...

Disculpen que vuelva a opinar, pero la esvàstica se convirtió en un símbolo más allá de lo que represente para un judío.

Esas pintadas que igualaban a Bush y su política exterior con ese símbolo, nada tenía que ver con los judíos.

La estrella de david es el símbolo que eligió un Estado para representarse. Tal vez eso también debería afectarte por el hecho de ser judío.

Rufián Melancólico dijo...

Sigo opinando que no se puede hacer un uso tan liberal de ciertas simbologías que lleven a tomarse a la ligera una cruz esvástica. Pero en particular, comparar ese signo con el signo que representa el judaísmo, me parece una aberración.

Y si el Estado de Israel eligió la estrella de David para ponerla en su bandera es una cuestión que se remite a 60 años atrás. La estrella de David no es un signo bíblico ni nada parecido, es un signo utilizado con finalidades políticas "paganas" si se quiere.
En los guettos a los judíos los obligaban a usarla para reconocerlos. Por eso mismo no creo que sea comparable un signo que remite exclusivamente a un régimen de terror y exterminio con otro signo que incluye una inmensidad muchísima más amplia que el Estado de Israel.

Juan dijo...

Obviamente hay una liviandad en el uso, pero justamente no se intenta ser profundo. Conceptos como fascismo, nazismo o estalinismo se usan constantemente en la política para designar todo tipo de gobiernos (y en el caso de Carrió, para designar al mismo).

Así como ponemos la esvástica en contexto, pongamos en contexto la estrella de David. Salvo algunas tristes declaraciones, cuando se igualaban los dos símbolos siempre fueron en manifestaciones contra el Estado de Israel, no contra los judíos.

En ese contexto, la estrella de David es el sìmbolo que representa a Israel y la esvástica no representa ningún concepto hindú. Como dijiste al principio, la esvástica trasciende su sentido original. La estrella de David también.

Saludos.

Anónimo dijo...

no hay necesidad de inventar justificaciones sofistas para lo que es claramente un golpe bajo, un efectismo vulgar: "miren judíos que tanto se hacen las víctimas, ustedes ahora son como los nazis" y todo eso dicho con cierto "schadenfreude" disfrazado de indignación moral. me parecen absolutamente innecesarias esas comparaciones y juxtaposiciones para discutir y condenar las políticas de Israel como estado, no sirven para avanzar en nada el debate, lo que hacen es evocar un mal absoluto: se dice nazi y ya no hay discusión, genoicidio, de eso no hay vuleta atrás

Anónimo dijo...

Che, Rufián, entonces en Israel también hay una ola de antisemitismo
INACEPTABLE!

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-119393-2009-02-03.html

Qué lástima que no leyeron las reglas de moderación de tu blog.

Rufián Melancólico dijo...

A ver si aprendemos a leer nene! Quièn dijo que estar en contra de la guerra es antisemita?
Yo también estoy en contra de la guerra y no por eso soy antisemita.
Leer antes de escribir.

Anónimo dijo...

Sí, te leí pero por última vez.
Leé vos tu párrafo sobre el Estado genocida de Israel. No se puede hablar de ello sin mencionar todos los genocidios de la humanidad? No te parece ridículo?
"nene", se habla ahora de Israel porque es actualidad, no porque todos los gois del mundo llevemos una esvástica en nuestro corazoncito!

Fitus dijo...

hola ... estoy de acuerdo con casi todos.... yo creo que rufian quiere defender lo indefedible...tambien me parece que hay que separar al pueblo judio del estado de israel.....

....pero tambien se puede discutir sobre porque hay tanto negatividad hacia el "judio" sin recurrir a argumentos infantiles...
que esten bien...........

Rufián Melancólico dijo...

A ver, todavía me parece increíble tener que volver a aclarar cosas que saltan a simple vista a partir de la lectura atenta (la destrucción de la escuela pública ha hecho estragos en la lecto comprensión).

Fitus querido: No defiendo nada! Simplemente pido: No asimilen judaísmo con nazismo. Tan difícil es de leer eso en mi post? Tan complicado es de entender? No digo una palabra sobre el Estado de Israel que es un Estado soberano del cual sus acciones pueden o no importarme una soberana mierda. No viene al caso.

Y por qué hay tanta negatividad respecto del judío, es una buena pregunta. Te diría que hay como 2000 años de acciones y bibliografía al respecto.