22 de mayo de 2009

¿Literatura o novela?

¿Será ella la futura Jane Austen?

En muchas oportunidades, señoras grandes que vienen a la biblioteca donde laburo a pedirme un libro me interpelan: “Dame una novela”. Y claro, la tentación de responderles: “¡Pero señora! ¡Mire alrededor suyo! ¡Esas paredes están forradas de novelas! ¡Debe haber por lo menos unas 20 mil novelas alrededor suyo!”.
Obviamente, cuando una señora grande se acerca a pedirme que le recomiende una novela o cuando yo recomiendo algún libro y me preguntan con desconfianza: “Pero… ¿Es novela?” no están hablando de una división de géneros literarios bajtiniana ni nada que se le parezca. Novela para el común de la gente es Novela tipo Telenovela. Novela de las 3 de la tarde. Novelita. Novela rosa. Folletín. En fin, entretenimiento popular. Libros masivos. Novela es: Dan Brown, Danielle Steel, Mary Higgins Clark, Rosamunde Pilcher, Barbara Wood, Robert Ludlum, Dean Koontz, Tom Clancy, Nora Roberts, Belva Plain, Patricia Cornwell, Anne Perry, entre los populares, los famosos, los grandes productores de novelas, los que las sacan como chorizos y acá las distribuimos a viejitas que quedaron por fuera de las bondades de la Web 2.0 y otras formas de entretenimiento banal.
Hay una subcategoría de otro/as novelistas no tan populares, son libros que suelen conseguirse en mesas de saldo: Susan Elizabeth Phillips, Jude Deveraux, Jennifer Blake y cientos de cientos de nombres que en este momento no recuerdo.
Como se ve no sólo en “Novela” entra “Novela de las 3 de la tarde”. En Novela entra toda la literatura de género bajo: policial, rosa, suspenso, thriller, algún terror… ¿Toda la literatura baja entera? ¡No! Hay géneros que resisten hoy y siempre a las preferencias populares: Ciencia Ficción, Cómic, Épica y Fantasía. Los casilleros malditos. Claro, a las señoras grandes suele no interesarles leer sobre las aventuras de “Un albino maricón” como leí por ahí que definían a Elric de Melinboué y más de una vez he visto su cara de espanto cuando me devolvían algún libro de Doris Lessing diciéndome: “¿Pero cómo? ¿No ganó el Premio Nóbel? ¡Si escribe estas porquerías de ciencia ficción!”. Porque es así: el Nóbel debe ser uno de los premios que más lectores te ganan en la vida. Si sos insoportablemente aburrido como Naipul y ganaste el Nóbel, te aseguraste que unos cuantos tipos vengan como hordas de hienas hambrientas a leer tu libro. Lo mismo pasó con Pamuk. Quisiera ver alguien que realmente guste de su literatura. Nadie. La gente lo lee porque ganó el Nóbel y cuando se da cuenta del bodrio que son sus libros la demanda va cayendo y sus libros empiezan a dormir el sueño de los justos en los estantes polvorientos del olvido.
Cuánta estupidez, soberbia e ignorancia hay en los intelectuales o semiintelectuales que se lamentan de que la gente lea Harry Potter o que lea “novelas”.
Les tengo una novedad a todos ellos: gracias a que la gente compra a Harry Potter o a Danielle Steel y sus adyacencias, ustedes pueden leer, no todos los libros que quisieran que se editen, pero si unos cuantos. La literatura “seria” es un lujo de pocos y es un lujo que nos podemos permitir porque gracias a alguna extraña configuración del Universo, todavía hay gente que compra libros, que compra Best-Sellers, que lee con devoción “novelas” y que se espanta cuando les sugerís leer algo que se corra unos milímetros de los fuertes cánones genéricos de su gusto estético.
Muchas veces me pregunto en relación a la subsistencia de mi fuente de trabajo qué va a pasar con la Biblioteca en la que laburo cuando la gente grande que viene todos los días la palme. Digámoslo con todas las letras: el 90% del público lector que tenemos son gente de más de setenta años por lo menos. Cuando la Biblioteca se quede sin ese público que encuentra satisfacción, diversión, distracción, entretenimiento en la lectura y no en internet, la PC, la TV, la pornografía y sus derivados, realmente, ¿Quién va a leer? ¿Quién va a venir a la Biblioteca? ¿Quién va a justificar mi sueldo, mi puesto de laburo? Pero yo no soy nadie. ¿Quién va a leer en el futuro? Si la lectura es un mecanismo para evitar el aburrimiento y cada día surgen mecanismos más sofisticados e intensos de evitar ese aburrimiento, ¿Qué va a pasar con los libros?
Me considero un lector exigente, un lector casi a tiempo completo. En mi laburo, en el colectivo, en la cama, en un bar, en un banco de una plaza, donde sea leo. Leo un promedio de 50 libros al año y sé que de todos modos, podría leer más de lo que leo. Pero las tentaciones de otras formas de entretenimiento son fuertes. Entonces, si un lector como yo se siente tentado por otras formas más accesibles de entretenimiento, realmente, ¿Qué podemos esperar del futuro de la lectura y de los libros?
En la Feria del Libro presencié como en un stand de consultas bibliográficas una mujer tardaba 15 minutos en hacerle entender a la muchacha que atendía que Jane Austen se escribe así y no “Jane Austel” o “Jane Asten” o “Jane Auster” y así. El otro día en la biblioteca, una mujer que suele sacar “Novelas” me pidió un libro de “Yain Auste” y no pude evitar sonreír. Le ofrecí Ogullo y prejuicio. “¿Es buena?” Me preguntó. “Sí, señora, lleve con confianza.”
Que loco ¿no? una Novela de hoy fue una Novelita de antaño. Jane Austen se convirtió en sinónimo de Literatura Elevada y en su tiempo era una más de las que escribían dramitas sentimentales.
No creo que en un futuro tengamos a Danielle Steel como referente de literatura elevada, pero sí creo que será nuestro referente de una literatura que sí se vendió y que con esas ventas inyectó el dinero necesario en la industria para que los snobs de mierda podamos tener nuestros Jonathan Franzen, nuestros Don DeLillo, nuestros Thomas Pynchon.
Por ahora, ante esta perspectiva, no hay que dejar de agradecer que la gente todavía opte por leer “novelas” y no preocuparse por si se lee o no “Literatura”.
Las “novelas” posiblemente sean el último bastión de resistencia para la industria editorial literaria y por eso, yo les estoy agradecido.

10 comentarios:

Pablo Maas dijo...

Querido Rufián,
Luego de leer su posteo con mal disimulada gerontofobia, y bastante sobrado de mayúsculas, y de autocomplacencia y autolamidos; luego de también leer su llanto porque no le responden los correos que mandan... Me pregunto: ¿Dónde tiene sentido ese slogan de "hacer del fracaso una estética". ¿Dónde está su estética?
Quisiera dejar sentado que leo medio libro por año, y a la otra mitad la vendo a viejitos, porque soy buena persona

Atenea dijo...

Por cierto, ¿viste esto? http://vimeo.com/1711302


(Yo estuve a punto de hacer una monografía de seminario sobre Harry Potter, la terminé haciendo sobre Bram Stoker y Anne Rice)

ojos de suri dijo...

Estimado Rufián, trabajo en una librería y estoy de acuerdo con usted que muchas veces las editoriales dependen de esas ventas pochocleras para seguir editando ¨literatura¨.
Sin embargo, me da la sensación de que no se está perdiendo la costumbre de leer, pero, lamentablemente, sí la de acudir a la biblioteca.
Saludos!

Dro! dijo...

Mirá, cuando las viejas que van a tu biblioteca palmen, las señoras de mediana edad de ahora van a ser viejas. Y estas viejas del porvenir no van a recurrir a la www "2.0" para pasar el rato porque en ese entonces ya va a estar la www "3.0"; por lo tanto van a seguir descubriendo los "novísimos" hits literarios de los escritores canónicos del siglo XIX, y nosotros, los "snobs de mierda", podremos rapiñar al resto de la obra de JD Salinger, -que algún día debería morirse, a menos que ya haya alcanzado la inmortalidad taoísta- y visitar el fotolog de Thomas Pynchon.
Asi que, como dijo Pablo maas arriba, esto no es material para hacer del fracaso una estética; ponete las pilas y, no se, agarrate los dedos con una puerta, hacete el pija con Aquiles y salí corriendo, o viajá en el tiempo y matá a tu viejo en lugar de Magneto, provocando una paradoja temporal e iniciado la era de Apocalipsis. Digo, son un par de ideas para un buen fracaso, me parece...

Dario dijo...

la palabra "gerontofobia" no tiene sentido, a nadie le gustan los viejos. deberia haber un termino para la gente que sí le gustan.

Rufián dijo...

Sinceramente me dieron una noticia demasiado buena el jueves como para estar en ánimo de hacer estéticas del fracaso. Ahora pienso hacer una estética del triunfo. Y no dejar de evitar el ablande, obvio.

ShopGirl dijo...

Jane Austen es una de mis escritoras preferidas.

Y pensaba en releer orgullo y prejuicio y justo encontre tu post.

Beso

Juli* dijo...

A mí me parece bárbaro que haya para todos los gustos, más allá de que con eso costeen otras cosas. Además, deben ser mejores que la biografía de Coppola, no?
¡¡Yo conozco un gustador de Pamuk!! Mi papá disfrutó de un par de libros suyos y doy fe de que le chupa un huevo que sea premio nobel.

henry dijo...

Rufián, Conseguíme el libro de Guillote.

Ale Schonfeld dijo...

Ayer fui a visitar a mi abuela que está internada en una clínica por un problema menor. La televisión tenía llave (como un auto) para el encendido, porque se pagaba aparte. Mi abuela me dijo que de todos modos no veía la tele porque no tenía paciencia para seguirla; en su lugar está leyendo un libro de Mary Higgins Clark.
Mi abuela tiene una pared enorme llena de novelas de estas y a veces me pregunto dónde van a ir a parar cuando eventualmente se repartan sus bienes, a quién le sirven doscientas novelas de Tom Clancy.
Al margen, yo también trabajo en una biblioteca, pero de un secundario, y el libro más leído del año por lejos es el último de Stephanie Meyer.