15 de mayo de 2009

¡Tienes un e-mail!


Imagen apropiada impunemente de acá.

Años de perfeccionamiento al pedo. Décadas invertidas en el desarrollo de más eficaces medios de comunicación para nada. Desarrollo desde los primitivos servicios de correo POP3 a los siempre útiles Webmails y las proveedoras de internet de antaño que te incluían en las promociones hasta 10 cuentas Webmail de 3 MB como graaan promoción hasta que llegó Hotmail para patear el tablero y después ser engullido por Microsoft.
Hemos sacrificado el ICQ a manos del MSN Messenger (un pasaje que se dio de forma tan radical como la contemporánea inscripción masiva a Facebook: en marzo del año pasado nadie sabía qué mierda era y hoy, a mayo de 2009 “cualquier boludo tiene un bloc” en Facebook) y tener una cuenta de e-mail es más fácil que cepillarse los dientes.
La gente no tiene una cuenta de e-mail de hecho. Tiene varias. Una comercial, una profesional, una para los amigos (siempre queda mal mandar un CV con una cuenta como garrapatademente@tuviejaentanga.com), una para los levantes, una falsa para darle al pesado que te la pidió en el bondi, una que chequea siempre, una que chequea cada tanto, una que no chequea nunca, una del laburo, una de gmail, una de yahoo, una de hotmail y una del servidor de internet que tiene en su casa.
Los sociólogos y filósofos hablan de la “Hipercomunicación”, la “Hipermodernidad” y similares pero en definitiva lo que yo veo cada vez que chequeo obsesivamente dos de mis cuentas de correo que más chequeo, es que todo eso es pura mierda.
No sé si es un problema personal mío. Quizás sea un adicto a mandar e-mails porque me resulta más cómodo y fácil que hablar por teléfono (odio hablar por teléfono) y por lo tanto, la gente normal, sin mi neurosis, no tiene esa misma compulsión. No sé si es eso o es que la mitad de la gente a la que le escribo me odia, complota contra mí, se reúne para pensar en el cruel castigo de la indiferencia a la que me someterán
Porque es así: de cada diez e-mails que mando, me responden uno el mismo día, el segundo al día siguiente, el tercero y cuarto quizás en la misma semana que mandé mi e-mail, el quinto con suerte en el fin de semana que sigue a que yo haya mandado el e-mail y los cinco restantes nunca me los contestan.
¿Qué le pasa a la gente? ¿No se da cuenta que les mandé un e-mail? No se da cuenta que si les escribí es porque había algo importante para mí que hacía que les mereciera la atención de tomarse unos minutos para responderme?
Y no me vengan con pelotudeces porque en mi vida he seguido una sola cadena, nunca he mandado un solo Power Point, nunca mandé un chiste por e-mail, nunca escribí para mandarle gansadas a nadie.
Si escribo es por algún motivo mínimamente importante. Si escribo es porque hay ALGO que realmente necesito que me respondan; ALGO por lo que realmente requiero de mi interlocutor un mínimo feedback.
Pero pongamos que no es algo tan importante. Pongamos que en realidad le mandé a alguien, un conocido, un amigo, un compañero, alguna noticia que siento le puede llegar a interesar.
Estoy mostrándole que pensé en él. Que estaba en el laburo, aburrido, navegando por mis Bloglines y encontré un post que supuse le iba a resultar interesante por algún motivo. Entonces agarré y se lo mandé con toda mi expectativa de estar regalándole la posibilidad de un poco de satisfacción internética. ¿Y qué me responden? Nada. Eso. Nada. No hay respuesta. No hay acuse de recibo. No hay un mínimo: “Che, que buena onda lo que me mandaste.” Ni un: “Gracias, después lo leo.” En fin. Nada. Cero. Sin recepción.
Entonces cuando no me responden los mails empiezo a analizar el asunto.
Si es un amigo/conocido al que le mandé una nota o algo que le puede interesar y no me respondió pienso: “Este guacho se enojó conmigo por algún motivo que desconozco” o “Pufff! Parece que al final no éramos tan amigos. Si le rompe las pelotas que le mande un e-mail con algo que le puede llegar a interesar…”.
Si es un e-mail con algo importante pienso consecutivamente: “Esta persona me odia. Me conoce del blog y me odia. Sabe lo que soy, lo que escribo y le parezco repugnante y repulsivo por lo que se llama a silencio cuando le escribo.” Después pienso: “Mhhhh, bueno che… puede ser que justo le haya caído el mail un día de fin de semana y hasta el lunes no lo chequeó y cuando lo chequeó mi e-mail estaba tan abajo que ni lo vio”. A lo que sigue: “Bueno, seguro que lo vio y pensó en responderme pero en ese momento no pudo y después se olvidó”. Finalizo, luego de semanas sin respuesta, luego de volver a enviar el mismo e-mail quizás desde otra cuenta (siempre puede caber la posibilidad de que Hotmail colapse o falle. Hotmail siempre está fallando. Por eso ahora sólo mando por G-mail (el Gangsta-Mail) Aunque comprobar que aún con G-mail no hay respuesta es desesperante) con que es evidente a fin de cuentas, que esa persona en verdad sí que me odia y detesta con toda su alma y que es precisamente por eso que no me respondió el e-mail, que se debe estar juntando con todos los que me odian para planificar ignorar mis e-mails por siempre. Y ni que hablar de lo que pasa cuando uno manda un SMS. ¡La necesidad de la respuesta inmediata es muchísimo peor! Apenas mandado NECESITÁS que te lo respondan para no sentirte absolutamente despreciado.
Si no, se inicia el ciclo del duelo igual al del e-mail: Negación, Rabia, Negociación, Depresión y Aceptación.
Eso último es lo más triste. El momento de aceptar que ese e-mail, ese SMS no será finalmente respondido nunca por su destinatario.
Terrible.

18 comentarios:

ShopGirl dijo...

Se que no es un comentario debido el que hare...

pero yo siempre respondo sus mails :)

Beso grande

Atenea dijo...

¿Tanta lata para que algún/a moncho/a se de cuenta de que te quedaste caliente porque no te respondieron? Me extraña...

Rufián Melancólico dijo...

No, esta vez responde a mi neurosis exclusivamente. No me quedé caliente con ningún mail sin respuesta.

Horacio Gris dijo...

Bueno, ya somos dos. De todas formas yo no suelo reenviar los mails, no llego a ese punto. Creo que me deprimo con más facilidad y listo. Después ya fue. La verdad que no sé a qué mierda se debe la no-contestación(además del motivo claramente conspirativo) pero es algo que suele suceder. Capaz que es por la banalización misma a la que obliga lo virtual. No sé. Creo que dentro de unos años ya nadie mandará mails, todo será twitteado. Y probablemente entonces no haya cosas interesantes que contarse.

saludos

Dro dijo...

Este post es genial. Lo peor, sin duda son los sms porque cuando finalmente te llega la respuesta vos ni te das cuenta y la ves al día siguiente. Hace meses que no cargo la bateria de mi celular, asi que ya me pasó muhcas veces de encontramrme con alguien y que me diga: "Che! el otro día te mande un mensaje y no contestabas."
"Ah, es que no tengo bateria en el celular. Perdi el cargador y no me compre uno nuevo, y despues me acostumbré a no usarlo"
Y la verdad que es un alivio prescindir del celular porque cuando contas con el organizas todo a ultimo momento y vivis expectante de que te respondan por cualquier pelotudez.

Rufián Melancólico dijo...

Y justo hablando del tema, me afanaron el celular ayer en el subte! Ando con un síndrome de abstinencia impresionante... yo que odié toda la vida el celular y que fui uno de los últimos en caer en ellos.

Juli* dijo...

A mi me pasa al revés... me enferma verme 'obligada' a responder enseguida los mensajitos. Con los mails soy un poco más puntual, porque me resulta más cómodo.

Chule!! dijo...

Nunca me sentí tan identificada :P Creo que llegué a tener fácil seis cuentas de mail de las cuales uso solo tres. Me revienta mandar mails y que me contesten una semana más tarde o que no me los contesten... Con los SMS me pasa algo parecido, pero me tiene sin cuidado; generalmente no le doy mucha bola al celular, pero sé que si me falta me desespero :S
Un saludo Rufián!

Anónimo dijo...

Un mail no respondido genera cierta tristeza, como la de un amor no correspondido.

Victoria

The Outsider dijo...

La juventud moderna se bajonea por cosas muy boludas realmente

Rufián Melancólico dijo...

Los chicos de clase media pauperrizada también tenemos tristeza.

Anónimo dijo...

Tenemos tristeza y sufrimos incomprensión.

Victoria

Anónimo dijo...

Yo te mandé un email muy bueno hace algún tiempo y no me lo contestaste. Me puse triste, pero para consolarme pensé que igual no me conocés ni debés tener ningún interés en hacerlo.
¿Algunos de los que no te contestan no serán así también?
Porque si te quejás como te quejás debe ser porque contestás TODOS los correos que recibís. Al menos los que valen la pena (y el mío valía al menos un "ah").
O sea que el mío fue el ÚNICO que no respondiste.
Qué tristeza.

Rufián Melancólico dijo...

Ay! me siento terrible! Quizás no me llegó! A veces no me llegan o me quedan traspapelados en la carpeta de Spam! Por favor reenviámelo o mandámelo a ajsoifer@gmail.com
Es muy, pero muy raro que ni siquiera de acuse de recibo de un e-mail. Mandalo de nuevo, dale, yo te lo contesto.

Fink[a] dijo...

Es lo que digo! Mientras se sigan sumando más medios para cubrir la ansiedad de la comunicación masiva, más incomunicados estaremos y la gente más chota de vuelve.
Ya no alcanzan ni las 60 cuentas de mail que tengas, ni el celular, ni los blogs, ni todos los satélites...

Cómo extraño las cartas manuscritas!! La letra dice tanto!

Rufián Melancólico dijo...

Pero yo tengo una letra horrible!

Anónimo dijo...

Rufián neurotico y hebro te prometo que te cortare las orejas y haré una muestra de arte experimental con ellas.


Mi amo está muy enojado contigo Rufián. Espero que estes leyendo todos esos libros que dejastes olvidados en la biblioteca y no tuviste tiempo de leer.

Morirás.


Pero quiero que lo hagas con el espiritu saciado, jamas te mataria con hambre de leer leer, Rufián.

Rufián Melancólico dijo...

Y este blog se termina de recibir de receptáculo de locos y pelotudos.