18 de septiembre de 2009

La Britni

El otro día me acordé de esto que había escrito hace un tiempo y tenía completamente olvidado. Ahí va:


La Britni

- Primero que me devuelva la guasca que se tragó – me dijo el Anciano y exhaló humo de cigarrillo. Era porque le había ido a decir que La Britni andaba mal porque él no le había devuelto una camperita de jean después que cortaron.
Habían salido dos meses, se habían mostrado bien melosos y después La Britni se acostó con el Chori y se pudrió todo.
Cuando se enteró el Anciano se le pusieron los ojos rojos, se le notaba la fuerza que hacía para no dejar escapar unas lágrimas. Habíamos estado fumando en el baño del primer piso y entró un flaco de otra división.
- Che, la trola de tu mina ya se encamó con el Chori – le dijo de costado mientras echaba un meo en el mingitorio.
Casi se arma un bardo grande porque el Anciano se puso de la cabeza y lo quiso arrinconar al pibe, aplastarle la cara contra la pared meada del mingitorio y lo tuvimos que agarrar entre Francisco y yo para ablandarlo.
- Calmate Anciano, andá a pegarle al garca del Chorizo que se hace tu amigo y te anda cagando la mina – le dijo el pibe y salió apurado, aprovechando que lo teníamos agarrado al Anciano.
El Anciano masticó puteadadas y comprimió los ojos, como si hubiera estado haciendo fuerza con las cuencas del cráneo para que no se le escaparan para afuera, porque sabía que La Britni tenía fama de atorranta, todos lo sabíamos y a ninguno nos sorprendía lo que acabábamos de escuchar. Habíamos estado esperando el momento en que pasara eso, que el Anciano se enterara de un encame de su novia con otra. Pero se los había visto tan acaramelados a los dos juntos que por un momento yo había pensado que quizás, esa vez, la cosa venía en serio.
Nunca lo había visto al Anciano tan metido con una mujer. Y a La Britni nunca la había tratado. Sabía lo que todos, que había entrado en segundo año y que le decían así porque era fan de Britney Spears.
En los recreos se ponía a ensayar las coreografías. Hacía cosas con las sillas y cantaba por imitación fonética: “Ups! ai did it a-guen, Ai plait buif ior jart!” y así. Además era tetona y calienta pavas y eso era todo lo que tenía en común con la nenita rubia angelical que cantaba y ganaba millones, porque por lo demás su piel era oscura y de pelo morocha; tenía linda cara sí, con ojos marrones intrigantes y siempre se andaba arreglando el pelo con hebillitas de bijouterie de plástico.
Estaba buena, pero era de esas mujeres que te liquidaban con mirada de asco cuando te acercabas a ella y además siempre andaba saliendo con unos monos enormes que la esperaban a la puerta del colegio. Cada semana era uno nuevo. Me acuerdo de un flaco que le duró como uno o dos meses, se llamaba Boris y era un tipo de espalda ancha, medía más de 1.90, tenía una panza que necesariamente imponía una distancia si te acercabas mucho, barba negra y puntiaguda, pelo largo enrrulado y venía en una moto. Nunca supe si era un metalero cabeza de tacho o un cumbiero.
Y ahí estábamos en el baño, el Anciano y yo que le palmeaba la espalda.
- Chorizo puto, lo voy a recagar a golpes – dijo.
Nunca me había caído bien el Chori Villa. Había entrado el año anterior y lo habían apodado así porque su dirección de e-mail era choripanconcoca@hotmail.com
Siempre salía con las mejores minas y se relacionaba con los pibes más pillos del colegio. No lo entendía y lo sentía una amenaza. La jugaba de callado, el intelectualito esnob y el guacho poronga me venía a limpiar todas las minas a las que podía llegar a aspirar con esa mezcla de picardía y lucidez que te da la calle. El Chori y el Anciano eran la misma mierda, estaban cortados por el mismo cuchillo, pero el Anciano me caía bien y el Chori como patada en las pelotas.
Pensé que si se peleaban el Chorizo con el Anciano iban a quedar como dos caciques dentro de la división y que iba a poder ponerme cerca del Anciano, recuperar alguna posibilidad, colarme en alguna de sus salidas o lograr que me presentara alguna de las minas que se levantaba como se levantaba a la mañana, tocando la guitarra en el subte o con ese chamuyo callejero que todos los libros que había leído no me habían dado.
En clase se sentaron cada uno en un rincón opuesto y no se hablaron.
A la salida cada uno por su lado.
Hablé con alguna gente para averiguar si el rumor era cierto y parecía que sí, que el Chori se había encamado con la Britni en el telo que quedaba en Laprida y Santa Fé, justo a una cuadra del colegio.
El Anciano escupió al piso cuando le dije lo que se comentaba.
- Puta de mierda, ¿Tenía que ir justo al telo donde me entregó el culo por primera vez?
Me molestó la violencia del Anciano, siempre mostrando que él era el macho Alfa. No le dije nada y me volví caminando a casa.
La semana pasó tranquila. No se volvió a hablar del tema en ninguno de los círculos o islotes de grupitos que había en la división. Una tarde después de hora la división decidió quedarse planificando el viaje de egresados y yo no iba a ir, pero igual me metí en la discusión sólo para tirar mierda y generar peleas entre los grupitos.
Quería llevar y traer y profundizar la pelea pero no me salía muy bien.
El Anciano se había quedado callado en su rincón sin escuchar lo que se hablaba, el Chori lo mismo y La Britni estaba rodeada de Andrea y Valeria que eran sus mejores amigas de la división, que la cuidaban como si fueran sus guardaespaldas porque el ambiente se sentía tenso a pesar de todo.
Una tarde se acercó Andrea para decirle al Anciano si podía devolverle la campera de jean a La Britni, que él sabía el valor sentimental que tenía para ella esa camperita.
Ahí fue cuando lo escuché por pirmera vez decir eso de la guasca que La Britni le había tragado.
Andrea se puso roja y pensó en algo para responderle pero quizás no supo porque se dio media vuelta sin decir nada y volvió al grupito a comunicar el resultado de su diplomacia.
Al rato se la vio salir corriendo a La Britni. Se encerró en el baño de mujeres del primer piso cerrando la puerta de un golpe. Valeria la siguió corriendo y Andrea se nos acercó de nuevo:
- ¡Mirá lo que hiciste! - dijo indignada y se encaminó para el baño también.
- A mí también me hizo mierda esa puta – le respondió a los gritos.
Lo miré al Anciano con una media sonrisa.
- ¿Y a vos qué mierda te pasa Kalinski?
No le respondí.
Era viernes. Cuando llegué a casa a la tarde fui directo a la cocina, exprimí una naranja y tiré el jugo en un vaso alto. Lo llevé a mi cuarto y saqué la botella de vodka Hiram Walker de la biblioteca, le tiré un buen chorro hasta llenar el vaso hasta el tope y lo probé. Me sacudió la garganta.
Puse un CD de Beth Gibbons en el equipo, puse unos almohadones de respaldo contra el armario y me tiré en la alfombra a tomar.
Me bajoneó al ratito, me levanté, cambié el disco trucho copiado, bajado del iMesh por Antichrist Superstar de Marilyn Manson que lo había comprado original hacía unos días.
Escuché Beatiful People tragando destornillador y pensé en la Britni chupándole la pija al Anciano y me calenté pero enseguida me dio envidia, porque el Anciano, igual que el Chori, siempre conseguían minas con las que acostarse o que les chuparan la pija.
Miré bien el trago, parecía jugo de naranja tang y después incliné el vaso, el líquido era cristalino en el bordecito, como si se separara el alcohol de la fruta y después me vi los dedos y vi que la infección del dedo del medio había empeorado, con costras rojas rodeadas de piel blanca despellejada. Hacía un rato había escuchado : I wasn't born with enough middle fingers. Es del primer tema del disco: Irresponsible Hate Anthem
Pensé que estaba jodido y me pregunté si teniendo el dedo así, todo infectado y abierto, con la carne expuesta, si algun día lo metía en una vagina podía llegar a contagiarme de SIDA. Pensé en La Britni tragando semen y pensé que esa mina debía andar embichada.
Terminó el disco y quise levantarme para sacarlo pero estaba muy mareado. Me volví a tirar en el piso y me quedé dormido ahí.
No pasó nada entre el Anciano, La Britni y el Chori durante unas semanas. Cada uno parecía haberse olvidado del asunto. Yo sólo hablaba con el Anciano que ya andaba contando de sus nuevos garches, aunque sabía que si no hablaba de La Britni era porque le dolía, en especial en el orgullo, para él que una mina lo cagara con otro tipo era lo menos, todo su orgullo de macho se le había ido al caño.
La cosa se terminó de pudrir durante uno de los picaditos que hacíamos en el patio durante la clase de educación física.
Siempre jugué mal al futbol, pero con mucha garra, mucha corrida, mucha transpiración de camiseta. Los partidos en ese patio eran violentos y rápidos por el piso de cemento de ese cuadarado con paredes de ladrillos filosos expuestos. Si te arrinconaban contra la pared te cortabas con esos ladrillos y la cosa seguía. El profesor de educación física, un milico retirado, se paraba en la puerta que daba al sum y con las manos agarradas atrás de la espalda gritaba altanero:
- ¡Siga, siga! ¡Si no hay sangre se puede seguir soldados!
Esa mañana era la final del torneíto cuatrimestral.
Era el equipo de los perros con el Anciano como el habilidoso que nos había salvado las papas en cada partido contra el equipo de los cancheritos que se ganaban siempre todas las minas donde jugaba el Chori.
El muy pillo sonrió y le dijo a un flaco que ese día atajaba él. Nunca había atajado, siempre jugaba adelante.
El Anciano no dijo nada, parecía como si se hubiera olvidado de todo ese asunto de La Britni y el Chori. Nunca le había devuelto la camperita de jean y ella se había cansado de las respuestas cínicas del Anciano que la mandaba a hacerse un lavaje de estómago para recuperar la guasca que se había tragado de él o a hacerse un enema para sacarsela del culo de la vez que se lo había partido sin forro.
Supe que habían hablado una vez el Anciano y el Chori, todos nos enteramos, pero nunca se supo qué había pasado ese día y como después todo había quedado tranquilo, nos habíamos ido olvidando del tema.
El partido empezó parejo. Resistíamos en el fondo mientras nos cagaban a pelotazos, pero les faltaba llegar al gol.
Hasta que pesqué la pelota a mitad de cancha, desbordé por derecha, me fui bien contra la pared, casi pude sentir el roce contra el brazo desnudo y encaré aceleradísimo para el arco, patee con furia y la metí de carambola justo por el costado libre que quedaba entre el Chori arrodillado que me había salido a achicar y el palo.
Lo grité como un desaforado, me fui a abrazar con el Anciano. No lo podíamos creer. Ni ellos, ni yo, ni nadie. Pero eso los despabiló porque empezaron a presionar mucho más hasta que una vuelta salió jugando el Chori, me gambeteó y se tiró derecho al arco a una velocidad imparable y la clavó en un ángulo de un puntinazo.
Siguió parejo, nos metieron otro ellos y después le metimos uno nosotros y estaba terminando el partido agónico, no dábamos más de resistir y entonces el Anciano que había estado dormido todo el partido, se despertó, pegó un pique y le robó la pelota a uno de los flacos del otro equipo justo cuando estaba llegando a nuestro área, gambeteo a otro, yo subí al lado suyo, lo venía a marcar otro pibe, me tiró un pase que se iba largo pero pesqué con la puntita del pie, frené, miré de nuevo para adelante y ahí estaba el Anciano solo, los pibes se venían al trote para encararme, le devolví el pase y se encaminó cara a cara al Chori que le sonreía con una mueca. Estaban uno frente al otro y el Anciano mandó una patada tremenda que le pifió a la bola pero se incrustó directa en los huevos del Chori que escupió aire, se le hincharon las mejillas y cayó con las rodillas juntas al piso agarrándose la entrepierna con las manos y llorando.
Se terminó el partido y al Anciano le pusieron dos día de suspensión en el colegio porque todos nos habíamos dado cuenta que la patada había sido criminal y esterilizadora.
Ya terminaba el año y cuando volvió a clase el Anciano y el Chori no se volvieron a agarrar como pensé que iba a pasar. Al contrario, empezaron a volver a hablar un poco, tímidos al principio y no pasó mucho tiempo hasta que ya eran de nuevo amigos y yo volví a alejarme porque ya no tenía lugar entre los cercanos del Anciano cacique.
Un tiempo después, me lo crucé al Chori en un COTO. Me agarró de los hombros y me dijo:
- ¿Qué hacés Kalinski? Me contaron que le ganaste de mano al Francis una minita ¿eh?
Era porque hacía unos meses me había levantado a Luciana, mi primera transa, mi primer beso, cuando habíamos quedado con Francisco que esa era para él y su amiga para mí.
- Ja – le dije incómodo.
- Me imagino que ya la habrás hecho pasar por el fierrito ¿eh?
Volví a reirme incómodo pero el seguía.
- Así me gusta... discípulo del Gran Chorizo Villa. Así me gusta. Tenés que mostrarles lo que te enseñó el Gran Chorizo – y siguió alardeando mientras yo buscaba unos tomates que no estuvieran muy chamuscados para hacerme una ensalada. No lo soportaba. Quise preguntarle qué había pasado esa vez con La Britni y el Anciano y por qué después de esa tremenda patada en los huevos se habían vuelto a hablar, pero ya habían pasado mucho tiempo y no tenía importancia.
Me despedí y no volví a verlo.
Al Anciano cada tanto me lo cruzo, pero cada vez menos.
Hace poco me llegó un rumor acerca de La Britni, decían que había tenido cáncer de ovarios y se lo habían tenido que extraer o que ese cáncer había hecho metástasis y le habían amputado la pierna o que había tenido un hijo o todo eso junto, no sé bien.
Me dio pena, por un momento volví a acordarme de toda esa historia, y después pensé que pobre piba, ojalá no le hubieran sacado la pierna porque si no, ya no iba a poder imitar las coreografías de Britney Spears.

5 comentarios:

Chispa! dijo...

Leo ésto y lo único que se me cruza por la cabeza es "Qué adolescencia pelotuda que tuve", tan llena de nada.

Dro dijo...

Llamen a Larry Clark!

Cuando lo escribiste?

Rufián dijo...

La verdad es que no me acuerdo cuándo lo escribí. Me acuerdo que tuve la idea en la cabeza muchísimo tiempo. Quería un relato que se llamara "La Britni".

aguafiestas dijo...

a mi me gusto bastante el relato. me gusta como la historia, y como esta escrito.
te dejo un cálido saludo compañero.
ayer hablé después de dos años con surai que esta en brasil haciendo un curso de formación política que dura 4 meses.

Rufián dijo...

Gracias. Mirá vos lo que me comentás... hace tanto tiempo de mi incursión por las Ciencias Políticas que ya tengo casi todo olvidado.