7 de enero de 2010

Marcela A. Laveglia

Me enteré que falleció quien fuera mi psicoanalista durante 5 o 6 años. Fue mi primera y única experiencia de terapia.
Llegué siendo un adolescente deprimido, antisocial, inseguro de sí mismo, inconforme con su vida, su carrera, la vida y con algunos pensamientos semi-suicidas.
Cuando me dio de alta hace unos 6 o 7 meses, había aprendido a domar (un poco) mis neurosis, había abandonado la depresión como modo de vida, sabía quienes quería que fueran y siguieran siendo mis amigos, me había cambiado de carrera y estaba (estoy) a un pasito de terminarla, estoy plenamente satisfecho con mi vida y lo que logré y encontré a la persona con la que puedo comunicarme y ser feliz a su lado. Eso fue producto de un laburo muy arduo, con muchos altibajos y muy doloroso muchas veces que hicimos entre Marcela Laveglia y yo.
Hoy cuando me enteré de la noticia tan triste y pensé que no era justo, que Marcela era una mujer muy joven y una gran persona que no merecía lo que le pasó, la quise googlear para ver si alguien, en algún lado había escrito su nombre para despedirla. No encontré nada. Apenas una mención a su nombre en una propaganda de su servicios. Quedó como un epitafio cruel ahí colgado.
Y ahora, cuando me caen algunas lágrimas en su recuerdo, me viene a la cabeza esas veces que yo frente a ella quería contenerme lágrimas de dolor y ella con discreción pero decisión como era su carácter, me acercaba unos pañuelitos de papel que me hacían sentir tremendamente incómodo por mostrarle mis sentimientos más íntimos, mis lágrimas más escondidas.
Creo que Marcela no era adepta a Internet, por eso supongo, me sorprende poco que en esta Era en que cualquier nombre genera cientos de enlaces en google el suyo no figure.
Ahora, al menos, cuando alguien tipee su nombre en Google también va a salir esta entrada.
Sea entonces, mi pequeñísimo homenaje y agradecimiento a Marcela por haber sido artífice de lo que soy yo ahora, por haberme salvado la vida.

4 comentarios:

It's Chispa, bitch! dijo...

Sin duda hizo un gran trabajo.

Hoy sos el hombre con el que planeo una vida, con el que construyo proyectos.

No mucha gente tiene esa posibilidad de proyectar y/o de tener a su lado al amor de su vida.

Creo que sos el homenaje in vivo de lo que Marcela hizo por y con vos desde su formación y su práctica.

Me quedan cosas por decir, pero éste no es el medio.
Te amo.
Mucho.

gabriela dijo...

Abrazo, Rufián querido.

taparoja dijo...

qué triste!
beso.

Cassandra Cross dijo...

Imagino cómo te sentís, Rufián. Por cierto, este post es un muy lindo gesto para con la persona que contribuyó para que tu vida sea la que querés y merecés.

Abrazo, y avanti!