3 de febrero de 2010

Avatar o de cuando el Che Guevara llegó a Pandora

Foto de acá.

Avatar es una de esas películas que si criticás, quedás bien. Nadie puede decir simplemente que la pasó bien mientras la veía o que le gustó y muchísimo menos, sostener como lo voy a hacer yo, que es una de las películas más progresistas que la factoría hollywoodense ha producido en años.
Hoy leía una interpretación muy políticamente correcta de un filósofo canadiense que si bien me parece una lectura posible y respetable, al mismo tiempo la entiendo como parte de la forma en que se suben a la ola algunos para criticar desde las posiciones más cómodas.
Avatar es efectivamente una película militarista, es una película épica y como tal, trata sobre héroes en tiempos de guerra, por lo que partir de una lectura ecologista no es leer mal, es simplemente ingenuidad.
También es un tanque de la industria y verla en 3D creo que es la única forma en que realmente vale la pena si no quiere uno colgarse viendo un refrito de otras historias y unos pitufos en un muy buen CGI.
Entendiendo la película entonces, como la mejor inversión en un espectáculo 3D (su duración hace que el precio de la entrada se amortice mejor) y relajado el cinismo de los que cultivan el cine-arte como única expresión válida del séptimo arte (me hace pensar en la dicotomía entre literatura baja y literatura seria y en especial entre el cómic y la literatura) sentarse a ver Avatar, es casi como sentarse a ver El secreto de sus ojos.
Ambas películas son productos masivos, pensados para públicos masivos pero que al mismo tiempo, sirven de vehículo para expresarle a las masas, ideas e inquietudes que por lo menos valen la pena ser discutidas y que de otro modo, nunca hubieran llegado a públicos amplios.
Pero Avatar es una película ambigua. Por un lado es indudable que el ataque al “Arbol-Casa” de los nativos asemeja la escena del desplome de las Torres Gemelas de New York, pero también puede asemejar la caída de la estatua de Saddam Hussein en Irak a manos de un ejército invasor muchísimo más poderoso, con mejor armamento y mucho más cruel.
Dice el autor de la columna de Clarín:
Cuando a uno lo atacan, tiene que saber defenderse. Este es un derecho absoluto. Tal es el mensaje central de esta superproducción estadounidense de 300 millones de dólares que es la expresión de la ideología guerrera, es decir la de la guerra llamada justa o, si se quiere, la del bien contra el mal .

Efectivamente, la película es la puesta en escena de la defensa ante el ataque de un invasor, pero no está contada desde la perspectiva de la guerra desproporcionada y desigual que los Estados Unidos llevan a cabo en Irak y Afganistán sino que está contada desde el bando de los que resisten la invasión.
Los Na´avi son el pueblo alzado en armas para defender su lugar de vida y sus costumbres ante la invasión de un ejército guerrero que busca extraerles por la fuerza, sus recursos naturales.
¿Acaso no invadió la coalición aliada Irak y Afganistán sobre el soporte de un colchón de petróleo subterráneo?
Avatar es una película de la guerrilla, de los movimientos de resistencia ante la invasión. No flamea una sola bandera estadounidense en toda la película y los invasores, como representantes de la Tierra, en ningún momento lo hacen por su Patria sino que lo hacen, al igual que los mercenarios que actúan en las guerras imperiales de Estados Unidos, en base a contratos, empresas que pagan sus servicios para limpiar el terreno local y extraer las riquezas naturales del lugar.
Continúa Desjardins:
Armado con una ametralladora para aniquilar al invasor, este na'vi de un nuevo tipo con el aspecto de un feroz exterminador se ofrecerá como ejemplo y mostrará a esos pobres nativos cómo luchar sin piedad y establecer su supremacía. Esto trae a la memoria los westerns americanos en los que casi siempre un valiente cowboy termina asociándose con los indios para incitarlos a luchar a muerte contra el ejército estadounidense. Al servir de justiciero, ese héroe participaba sutilmente en una desculpabilización necesaria respecto del genocidio de los pueblos amerindios.
Efectivamente, Jake Sully o Jakesully en su avatar, en su transformación en el Otro, es el héroe que viene a iluminar el sendero de la resistencia, es un traidor de clase, es un Che Guevara de ciencia ficción que abandona las comodidades y convicciones de su casta militar para luchar del lado de los oprimidos.
La ingenuidad de muchas lecturas escandalizadas con la película lee desde la miopía de clase que sólo puede pensar desde la acción de sus propias tropas. En ese sentido, es posible leer a contramano, viendo en los nativos a un ejército que se alza en armas para defenderse de la caída de sus Torres Gemelas, con un héroe netamente estadounidense conduciéndolos por el único camino de la victoria.
Nadie lee que en la película el Árbol-Casa es mucho más que las Torres Gemelas. Es exactamente eso, la casa de los nativos y su ataque y destrucción es comparable al ataque y la destrucción de los hogares de civiles que se ven sometidos por la lógica del capitalismo imperialista. En respuesta a ese ataque desigual y desproporcionado (los nativos cuentan con arcos y flechas, los invasores con naves espaciales, ametralladoras y Mech Warriors) la única defensa posible es explotar el conocimiento del campo de batalla y atacar para replegarse (es decir, el foquismo) antes de ser exterminados por la superioridad del enemigo.
La batalla ni siquiera la gana el héroe, que aporta su cuota de carisma para remoralizar al pueblo nativo, sino que el aporte fundamental lo aporta el entorno: si en el ecosistema de Pandora todo es una unidad somática y de vida, los animales en manada que atacan al invasor representan el triunfo del entorno natural, del desconocimiento de los soldados enemigos que como en Irak o Afganistán, mueren emboscados por no conocer el terreno.
Dice Desjardins:
Toda guerra, aun la que parece más insensata, se libra por motivos que se consideran justos puesto que son de defensa. Recordemos que hasta para Hitler la guerra era justa: se trataba de extender el territorio alemán para asegurar la supervivencia de su pueblo. No vamos a la guerra para combatir, nos dirá todo beligerante, sino para defendernos.
Nuevamente, pierde el eje al pensar desde los ojos del invasor. Sí, para Hitler la guerra era justa, pero recurriendo al reductio ad Hitlerum el autor se pierde a sí mismo. ¿Entonces cuál sería la propuesta del filósofo? ¿Que Polonia no debería haberse defendido (miserablemente, ante la supremacía militar aplastante del enemigo) ante la invasión del Tercer Reich? ¿Hay que denostar el alzamiento del Guetto de Varsovia porque fue una acción beligerante?
Es absurdo pensar que una invasión física real (que es lo que sucede en Avatar y no el atentado fantasma a las Torres Gemelas) no deba ser rechazada por el pueblo oprimido.
La lectura políticamente correcta que considera que hay beligerancia y por eso la película es reprobable pierde de vista la misma concepción del derecho a la defensa en un sentido real y no especulativo como fueron las invasiones en Afganistán e Irak.
Piden que los pueblos se sometan mansamente al invasor y le estrechen la mano mientras éste les roba los recursos naturales.
La guerra podrá ser indeseable, pero es inevitable.
Avatar, contrariamente a épicas bélicas como Día de la Independencia, habla de la resistencia, de la guerrilla y del derecho de los pueblos a su existencia soberana.
Algunos deberían colocarse los anteojitos 3D a ver si de esa forma dejan de ver con miopía.

16 comentarios:

Tomás dijo...

Espectacular.

guille dijo...

http://derekdice.blogspot.com/2010/01/una-mirada-politica-sobre-avatar.html

Horacio Gris dijo...

Impecable. Coincido en todo. Decís mucho de lo que iba a decir (acabo de postear también sobre la película).

saludos

depende dijo...

No la vi, y por lo que decís del 3D supongo que no vale la pena taringuearla en calidad chota no?

Día de la independencia no es también una de resistencia? Parecida a LOTR ahora que lo pienso, en ambas el defensor se la juega con un comando infiltrado usando las armas del enemigo (el anillo y la nave alien con la que desactivan el campo de fuerza).

Rufián dijo...

Y no... no vale taringuearla me parece.
Día de la Independencia tenía ese componente chauvinista asqueroso.
LOTR es harina de otro costal, pero sí, tiene un mensaje algo parecido. Habría que pensarlo un poco mejor y me acabo de levantar.

Sol dijo...

che, gracias.
ahora tengo ganas de verla posta. porque todo el mundo dice que es visualmente impactante, pero que la historia es una mierda.

siempre te leo, pero es mi primer comentario, creo.
un saludo.

Rufián dijo...

Bueno, seguro que la historia de Avatar no es original (aunque podríamos ponernos a pensar si existe alguna historia que no haya sido contada después de La Ilíada, La Odisea y la Biblia) pero acaso el impacto visual no es suficiente? Los productos de consumo masivo tienen muy mala fama por serlo.

It's Chispa, bitch! dijo...

Recién leí la reseña. Está buena, y todo lo que tengo que agregar acerca de la película se reduce a que no le pidamos a Hollywood lo que no puede.

Dejé colgada mi reseña antropológica del filme, pero el sábado a la matina veo de terminarla y te la paso.

Besote!

PD: ¡Qué lindo Na'avi el de la foto! Tiene cresta fucsia. Y brillos. Mucho glam. Ésa es la estética que quiero para mi casamiento.

Mavrakis dijo...

La película empieza con el marine aclarando que casi todos los soldados son "mercenarios" que ahora trabajan para la Compañía (como en Aliens). A partir de ahí, es bastante obvio que J. Cameron disocia al ejército invasor del ejército de los EE. UU. (no hay banderas ni iconografías norteamericanas en el bando invasor, y sí, como dice el filósofo canadiense (¿hay filosofía en Canada?), el "águila", que monta el único marine "honesto", que es el avatar).

He discutido los pormenores de esta película con distintos sujetos -todos muy respetables- y me sigue pareciendo que hay un deseo de rescate "romántico y subversivo" de algo que, al fin y al cabo, es más bien todo lo contrario.

"Avatar" trata sobre la justificación moral para una guerra a partir del ataque de una fuerza en territorio doméstico (en eso el "filósofo canadiense" no se equivoca), pero también trata sobre cómo un arraigo demasiado heideggeriano a mi gusto con "la tierra" -que se vuelve ese elemento miserable que justifica la "homogeneización" imperial: todos se conectan entre sí como pares borrando sus diferencias- se transforma en el motor de un conflicto en el que los débiles están condenados a perder.

Vamos, "Avatar" muestra la hilacha de su patológica inversión moral de los roles geopolíticos cuando muestra que un ejército de invasión moderno se retira derrotado... Eso no tiene sentido, jamás se lo ha permitido el ejército de ninguna potencia real y en la película sólo se vuelve el "reductio ad absurdum" que necesita James Cameron para cerrar su operación de justificación espiritual en tono de "venganza" de las invasiones norteamericanas reales.

"El secreto de sus ojos" es mucho mejor película.

Andy Fechi dijo...

Aprovecho tu regreso para regresar a los comments también

ver Avatar, es casi como sentarse a ver El secreto de sus ojos.
Ambas películas son productos masivos, pensados para públicos masivos pero que al mismo tiempo, sirven de vehículo para expresarle a las masas, ideas e inquietudes que por lo menos valen la pena ser discutidas y que de otro modo, nunca hubieran llegado a públicos amplios.

Avatar es una película de la guerrilla, de los movimientos de resistencia ante la invasión.

No flamea una sola bandera estadounidense en toda la película

es un traidor de clase,

En ese sentido, es posible leer a contramano

Andy Fechi dijo...

Aprovecho tu regreso para regresar a los comments (antes era Jay, pero me aburrí del Avatar) No esperaba otra cosa de tu post, siempre fuiste coherente en tu ideas sobre "Arte Popular" lo cual comparto. A eso viene el comment (largo como los de Jay, para ser coherente)

En mi opinión Avatar (y extiendo este criterio a las pelis de esos directores americanos "clasicos" de los 70-80) trabaja con arquetipos de la épica (y de la época), lo que varía no es la moral, sino el juicio moral (piensen en el antihéroe típico de Scorsese x ej). La separación entre buenos y malos ya no es clara. Ya no vivimos en una época donde la guerra es evidentemente necesaria (en eso difiero con vos) unos y otros son victimas del estado de las cosas (la superposición entre estado y corporación, por ejemplo).
Lo que permite la ciencia ficción es partir de un punto medio y modificar el juicio, al menos por unas horas. Como decís en el post "es posible leer a contramano" Eso mismo, ahi surgen las preguntas, las relecturas, la discusión y el posible: "Oia… estaba equivocado" (Tan raro en estos dias. )
El intento constante de este tipo de cine es producir la irrupción de otro punto de vista (definitivamente potenciado con el 3D) y de ahí, capas y capas de análisis posibles (Psicólogos, antropologos, etc, harán su propio festín opinando sobre la peli). Lo importante es no quedarse con la primera lectura, hay que dejarse llevar por lo ilógico del fenómeno CINE, reconocerse dentro del mismo ritual que comparten los Na'vi, sentados en grupo conectados a un árbol luminoso que nos cuenta historias del pasado.
"...Ambas películas son productos masivos, pensados para públicos masivos pero que al mismo tiempo, sirven de vehículo para expresarle a las masas, ideas e inquietudes que por lo menos valen la pena ser discutidas y que de otro modo, nunca hubieran llegado a públicos amplios".
Esta idea fue bastante discutida en otros blogs sobre la peli de Campa; y es algo que Cameron y los directores a los que el sigue (de alguna manera, los "hijos" de Corman -Coppola, Lucas, dePalma, Scorsese, etc-) siempre tuvieron en cuenta. Lo difícil es que el análisis de este tipo de cine arranca casi siempre por una lectura política o sociológica, lo cual es válido, pero en muchos casos el análisis se queda corto, especialmente viniendo desde la idiocincrasia Yankee.
Como con en "El secreto..." reconocerse incómodo, SENTIR que hay algo que no está bien con la identificación impuesta por la narración, dudas sobre nuestro juicio moral, eso lleva a la discusión realmente modificadora, mas allá del cine.
"Avatar es una película de la guerrilla, de los movimientos de resistencia ante la invasión.", "(Jake) es un traidor de clase"
Si bien comparto que tiene mucho de guerrilla y de rebeldía, quizás este es un punto en el cual se queda corta. Solo los que experimentaron el mundo a través de los ojos Na'vi y UNA soldado se rebelan. Los rebeldes terminan mas cerca de ser mártires (con cámara lenta al momento de ser heridos y todo) que rebeldes y eso si que tiene mas que ver con lo que es habitual en las películas belicistas. Me hubiera gustado que se juegue un poco más en esa idea de ABRIR LOS OJOS. No hay intento de cambio hacia adentro, el conflicto se mantiene 99% hacia el otro y eso me parece que frena un poco la potencia de la película, haciéndola un poco menos BARDERA. En "El secreto..." esto se pone en juego al final, donde el personaje, como héroe, termina siendo cobarde (al reves que el arquetipo americano).

Pienso que Avatar tiene mas chances de provocar discusiones masivas que una película de los Straub, igualmente, no son medibles entre si, y las dos son definitivamente Cine, es solo cuestión de probabilidades. De ahí a que una película o libro modifique realmente el modo de ver el mundo (idea q plantea "La dama en el agua" por ejemplo), no se, creo que eso depende de muchos otros factores en conjunto. Pero es un buen comienzo.

Andy Fechi dijo...

EL primer comment era un rejunte de citas, no se porque se publicó... Igual quedó algo raro no?

Rufián dijo...

No quería sentirme un censurador.

Andy Fechi dijo...

Eran tus palabras, je. El poder de la edicion...

soy dijo...

está bueno lo que planteás. me parece que las críticas que a su vez criticás de las película son efectivamente flojas e ingenuas. la película es respetable (y además divierte mucho) en los aspectos que mencionás, pero de todas maneras también existe otro tipo de crítica, no sé si tan ingenua. a ver, hay algo que no puede dejar de hacer ruido: la necesidad que en definitiva tiene la comunidad de los azules de la bondad y la transformación de Jacksully (o como sea) para defenderse. En definitiva, sin un ex enemigo poderoso, ahora bueno, no serían nada. Esa es la parte donde se puede infiltrar la ideología que eventualmente nos molestaría ver representada.

Nicolás dijo...

Para mi, el mayor pecado de la película es que es demasiado estereotipada y, por eso mismo, ABURRIDA. Vale aclarar que no la vi en 3D, motivo por el cual se perdió ese "impacto visual" del que todos hablan. Y tampoco me quiero hacer el intelectual. Hay otras pelis tremendamente estereotipadas que me caen bien, no se porqué. Es decir, no se cual será el gatillo, la diferencia que despierta en mi la adhesión o el rechazo. Pero bueno, no será Avatar la peli que me cambie la vida.