10 de mayo de 2007

La multiplicación de los panes

Saqué 20 mangos del cajero y con 10 que me quedaban en la billetera compré tres ejemplares de Cómo desaparecer completamente de Marianita Enríquez en la Librería La Cátedra (Corrientes 1620) a 10 mangos por cada.

Uno va a ser regalo para mi novia, el otro va a ser donación a la Biblioteca donde laburo (pensaba ponerle una dedicatoria solemne del tipo: "Para la Biblioteca Alberto Gerchunoff, del Rufián Melancólico, para dignificar y ampliar el catálogo bibliográfico") y el tercero posiblemente sea para mi primo que está de visita en Buenos Aires y dudo que alguna vez consiga algún libro de Marianita allá por donde lo lleve el destino y su carrera (las ciudades de Toronto (Canadá) y La Haya (Holanda), sus destinos recientes no deben tener este libro en sus bibliotecas, algo que no va a pasar a partir de hoy mismo en la Biblioteca Alberto Gerchunoff (Sarmiento 2233)).

Seguro que me ligo una puteada de mi primito por el libro que le voy a regalar. Seguro que lo lee y cuando lo lee se acuerda de mí (mal).
La gente suele no coincidir con mis gustos estéticos.
Al menos la mayoría.
Con mi primo tenemos acercamientos y alejamientos estéticos.
Estoy seguro que no le va a gustar nada toda la estética del reviente. Es decir, no le va a gustar nada de todo ese barroquismo de la deformidad con la que Enríquez juega y molesta y vuelve a meter el dedo en la nariz del límite entre lo kistch y lo cool.
Seguro que cuando mi primo abre el libro y lee acerca de la deforme me dedica un mal pensamiento. Cuando lee acerca de pases de merca, tira el libro al carajo y la próxima vez que esté de visita en Buenos Aires me dice que tiró el libro al carajo porque le disgustó leer sobre junkies y deformes.

Pensaba en algo que me comentó hace poco un amigo: Cuando Las Islas de Gamerro lo conseguías comprándoselo al propio Gamerro al precio irrisorio al que lo obligó la autoedición, en esa vieja y mítica edición de Simurg, él, mi amigo, solía aprovechar las compras colectivas del libro para comprar por su propia parte unos 10 o 12 libros para tener para regalar a amigos y conocidos.
Estaba tan seguro de la condición de clásico de la literatura argentina, que tener un ejemplar del libro siempre disponible para cumplir con un compromiso era una buena idea.
Salvando las distancias, el libro de Marianita también vale la pena tener a mano para regalar.
Lo de mi amigo y lo mío, son lo mismo. En definitiva se trata de establecer una guerra de guerrillas tendiente a que un autor, un libro se difunda, gane espacios, su nombre sea reconocido, su tapa sea visible. Se trata de sacar del estante poco glorioso de saldos o de la autoedición, libros que por injusticias del mercado (nadie puede pedirle que sea justo) han caído en esas categorías.

Multplicar los panes con los libros significa regalar un libro a mucha gente, tener siempre disponible un ejemplar para regalar a alguien y en mi caso también significa recomendarle el libro a algún lector con pinta de buen lector cuando venga a pedirme alguna recomendación en la Biblioteca.

Hoy cuando me llevé los 3 libros y la pilita en la mesa de saldos bajó un poquito, una vendedora se apresuró a ir a buscar más ejemplares de otra pila (esta escondida), por lo que todavía quedan ejemplares.

Nunca fui especialmente habilidoso con los Lego. Y si no, miren esa pila de libros. Me quedaron todos torcidos y esa es la mejor foto que pude sacar.
Saqué 6 fotos de los libros apilados. Me sentí bastante estúpido mientras lo hacía y más aún cuando tuve que elegir la foto que finalmente ilustra este post.

Pensaba postear otra cosa, pero el archivo con el texto me lo dejé en otra computadora y me olvidé de automandármelo por mail. Por lo que después quizás lo suba. O quizás no y será hasta el viernes que viene. El pánico de quedarme sin nada sobre qué escribir me persigue.

13 comentarios:

Salitou dijo...

Sabés que una sola vez en mi vida regalé un libro? Lo hice porque tenía ganas de hacer un regalo y esa persona me lo pidió prestado. Me hiciste preguntarme por qué (ja, te hice responsable así de fácil :-P). La respuesta? Ni idea :P
Algo contra los libros? Nop, ni ahí, sigo pensando y tampoco regalé música, salvo cuando vi caer babas por un cd por el que yo no habría babeado :-P
Te dejo un abrazo

Ediciones Orejana dijo...

Cuando puedas date una vuelta por www.orejana.blogspot.com
Orejana Editorial Cooperativa

mauro m. dijo...

hey!
escribí algo sobre lo que posteaste en Nación apache, me gustaría que pases y me digas qué onda.

saludos!

Giorgio Novalgina dijo...

Yo hice mi aporte y presté el libro de marianita. Fue leido y gustó.
Me considero realizado en mi misión evangélica.

Rufián Melancólico dijo...

El mariananenriquismo es una religión. Claro que sí.
Hay que predicar la palabra de la Señora.

Rufián Melancólico dijo...

Mauro: ahora no, porque es tarde y mañana me toca clase, pero prometo leer con detenimiento tu artículo. Gracias por el interés.
Che Giorgio, no entendí por qué te pegaron el palo que te pegaron los administradores de NA.

Giorgio Novalgina dijo...

No sé, la "nota legal" me dio un miedo! no me vas a hacer un juicio, no?

igual sonó muy "no nos hacemos responsables de nada, acá publica cualquiera y no tenemos nada que ver, nosotros curtimos los 70s, mercedes sosa y bizcochos don satur"

Rufián Melancólico dijo...

Yo no hago juicios. A lo sumo, si me encabronás te mando un par de negros para que se pongan medievales con tu culo...

antes_del_anochecer dijo...

Yo, por mi parte, después de leer tu post de la feria del libro, me dirigí hacia allí para visitar el stand de Ediciones de La Flor y hacerme de una copia de Erotópolis. Tuve que leer Piercing para reseñarlo para Sudestada, porque probablemente la misoginia de la revista hizo que ninguno se atreviera siquiera a abrirlo. Primero fue la desconfianza, pero a la segunda página ya supe que me gustaba. Aunque tengo mis reservas, siempre me quedé con ganas de leer Erotópolis. Y voy a continuar con las ganas, porque para cuando fui ya no quedaba ninguno.
Anabella.
PD: ¿Y? ¿Te vas a escribir algo para este número de Alrededores?

Rufián Melancólico dijo...

Que bueno que labures para Sudestada.

Por mi parte, Piercing lo leí para reseñarlo para El Interpretador pero quedó medio en el freezer porque voy a desarrollar tanto Piercing como Erotópolis.

Me gustaría igual, leer lo que escribiste sobre Piercing ya que voy a hacer una monografía para el final de una materia basado en ese libro...

Si llego con los tiempos, escribo con gusto para su revista.

antes_del_anochecer dijo...

Una gansada lo que escribí de Piercing. Y no lo recuerdo, pero seguro que lo editaron y le cortaron alguna parte que hizo que quedara aún más sin sentido que al principio. Buscalo en la web de Sudestada, seguro que está. Pero te advierto que no te va a servir para nada, además las reseñas de Sudestada son cortísimas y no da para explayarse mucho.
Respecto a Link, no lo amo ni nada parecido. Fui a ver a Piroyansky, que si bien no lo amo, me cabe mucho como labura.

Rufián Melancólico dijo...

Lo de Link lo decía medio en chiste porque el tipo despierta pasiones encontradas y yo soy de los que lo admiran y sienten cierta tentación por su figura y sus escritos.

A Piroyansky no lo conozco. Qué hace?

En qué número salió lo tuyo sobre la novela de Lysyj?

antes_del_anochecer dijo...

Martín Piroyansky es un actorazo. Lo pudiste ver en cine en Sofacama o Cara de queso, o en la tele en un montón de lados. O en el teatro en Kuala Lumpur, que es lo más grande que hay. No es mi actor favorito sólo porque mi actor favorito es Nahuel Pérez Biscayart. Y si querés saber algo más acerca de él podés leerme:
http://www.alrededoresweb.com.ar/notas/generacionactor.htm
http://www.revistasudestada.com.ar/web06/article.php3?id_article=345
Y lo de la Lysyj ya voló del archivo... salió en el nro. 51, agosto 2006.