15 de junio de 2007

Entero o a pedazos: más digresiones sobre el Policial Negro

Las novelas de puro género

Terminaba de leer La Dalia Negra el otro día en el colectivo y estaba leyendo un momento particularmente repugnante en el que el narrador describía frascos con pedazos de anatomías humanas en formol (“Cerebros, ojos, corazones e intestinos flotaban en el líquido. Una mano de mujer, con el anillo de casada todavía en su dedo. Ovarios, bultos de vísceras informes. Un frasco lleno de penes. Dentaduras postizas repletas de dientes de oro.” La Dalia Negra, volumen 2) que encontraba en la casa de un sospechoso de haber asesinado a Elizabeth Short, cuando me di cuenta de algo, que si bien no va a revolucionar las concepciones sobre el policial, bien amerita una reflexión.

Pensé que hay una serie de Policiales Hard Boiled que pueden considerarse breaktrhough o que han marcado época, que han generado muchísima discursividad a partir de ellos y muchísimas narraciones que comparten una característica común: todos tratan sobre descuartizamientos, torturas y un gran componente necrófilo.

Hace 2 semanas ya hablé de cómo Ellroy fue un breaktrhough discursivo al permitir y abrir el juego a todo ese policial lleno de policías corruptos y fallados de fábrica que tanto el cine yanqui como escritores de cómic como Ed Brubaker nos han acostumbrado a amar.

Pulp Fiction, decía Darío en un comentario a ese post sobre Ellroy, es una película que no tiene lugares bajos. Tanto Pulp Fiction como Reservoir Dogs, comparten la matriz ellroyiana: mucha testosterona (recordemos que son dos películas netamente masculinas, con protagonistas masculinos y donde las mujeres, si las hay, son acompañantes, agujeros donde descargar el semen y si no se puede, como en el caso de Vincent Vega que tiene que conformarse con una paja al final de la velada (o menos que eso) son parte del mobiliario, parte de la decoración. Una disgresión válida: la novia de Butch que le proporciona un poco de amor francés exigiendo a cambio lo mismo de su parte. El cunnilingüis en ese caso se integra como momento de sometimiento del personaje más rudo de la película, el boxeador, hacia una de las pocas mujeres de la película.), mucha violencia, mucho sadismo en las imágenes y códigos de honor rotos. En definitiva, todos son ratas. El valor masculino de la lealtad y la honradez, se cae a pedazos en Ellroy (el destino de Blanchard lo prueba). Otro de los puntos que lo apartan de Chandler.

Respecto de los otros policiales breakthrough del género, paso al otro dicotómico del Noir en testosterona que es Ellroy, el Noir en esteroides que es Sin City de Frank Miller.
Como sabrán, y si no lo saben SPOILERS a continuación, en la trama de The hard goodbye (Una dura despedida en castellano, título que borra la intertextualidad con el The Long Goodbye de Chandler, novela policial capital y, según una expresión que habla más desde el fanatismo que otra cosa, la mejor novela del siglo XX según un conocido), el primer arco argumental que escribió Miller sobre su ciudad-gótica-noir Basin City, se entretejen un par de historias de corrupción eclesiástica con la manía canibal-descuartizadora y necrófila de un tipejo muy extraño que se dedica a cazar mujeres para completar una especie de colección personal de presas a quienes devora vivas mientras las obliga a ver el macabro espectáculo: “He made me waaaaaaaatch” la famosa frase rugida por la psiquiatra de Marv, protagonista duro de varias historias de Sin City.

Una dura despedida fue la primer historia de Sin City y fue tal su éxito que permitió a su creador seguir escribiendo historias ambientadas en esa ciudad, retomar personajes, jugar con la intertextualidad en el interior de su propia obra. No sólo eso, sino que además se convirtió en referencia ineludible de las novelas gráficas de los años 80-90. dio fama, dinero y prestigio a Frankie Miller (¿acaso no tiene nombre de policía duro de Ellroy?), le abrió puertas en el mundo del espectáculo (recordemos que hizo el primer guión, luego desechado por demasiado oscuro por parte de los estudios, para Robocop 2) y coronó todo esto con una película del año 2005 que reúne varias de las historias de Sin City y que tendrá su continuación en los cines en breve.

Esto sin contar con que ese cómic se instituyó como una especie de monumento a las posibilidades artísticas del género. El trabajo con las luces y sombras, los blancos y los negros, la creación de una estética propia basada en el noir pero, exaltada y sobresaltada, la calidad de los dibujos y las arbitrariedades expresionistas en las trazas y los diseños (habría que ver si no hubo influencia de nuestros queridos Breccia (padre e hijo)) hicieron de Sin City, esa referencia, ese breaktrhough en el género negro.

Las novelas que bordean el género: la lupa puesta sobre el asesino

Hay todo una subesepcie genérica que dudo haya sido analizada y es aquella que se encarga de enfocarse sobre cierto tipo de narrativa en la que el asesino o el psicótico es el protagonista (puede o no ser el narrador principal).
En este tipo de novela, sabemos desde el comienzo quién es el asesino y qué actos espeluznantes comete (si sus crímenes fueran simples o tontos, no sería interesante)

Podría mencionar dentro de este subgénero a American Psycho.
Delimitar este tipo de novela dentro de los bordes genéricos del policial, creo que le quitaría muchas posibilidades que trascienden el encorsetamiento de un género.
Pero, por su estructura, la novela me hace acordar a ese subtipo de policial que leí una vez en una novelita de Chase (cuando las compraba de a 3 por 15 mangos y creo que la novela es Cuidado chicas, pero no puedo asegurarlo, la leí cuando tenía 12 años): el policial visto desde los ojos del asesino.

La historia de la novela de Ellis es bastante conocida y si bien su ambiguo final y las posibilidades interpretativas que abre (y que hace bien en no cerrar) lo que interesa es ver que Patrick Bateman, yuppie psicótico, se dedica a destripar, decapitar, guardar miembros de sus víctimas en el freezer, cortar pezones, meter cosas inapropiadas en las vaginas de un par de mujeres, y un largo etcétera de monstruosidades donde no queda exento el momento necrofílico necesario: cuando se coge los cadáveres de sus víctimas (escena particularmente repugnante, cuando sostiene una cabeza decapitada con una mano y mete su verga en el agujero ocular para meneársela hasta acabar adentro).

De más está decir que la novela representó a la perfección y sin fisuras, todo el espíritu de los ´80 y que, a mi entender, sigue siendo una novela perfecta para entender la posmodernidad y la era del fin de las certezas.

Hay una novela más que también vale la pena pensar: La condesa sangrienta de Valentine Penrose.

Nuevamente, la novela se inscribe en el entrecruzamiento entre novela histórica y policial histórico.
A modo de biografía novelada sobre la extravagante vida de Erzebeth Bathory (quien gustaba de darse cálidos baños en sangre de bellas vírgenes hijas de sus siervos y campesinos) la novela se demora en interminables descripciones sobre dolorosísimas sesiones de tortura, elementos especiales para tales fines, baños de sangre, etc., etc.
Para entender la magnitud y la importancia de la novela cabe pensar la influencia que ejerció sobre Alejandro Pizarnik y basta con ir a cualquier librería a pedir el libro para poder disponer de él. Es un long-seller desde hace unas cuantas décadas.

La novela que todavía no fue

Por último voy a mencionar un caso policial que todavía no encontró su versión definitiva en forma de novela, a pesar que hubo unos cuántos intentos de llevarlo a cabo.
El caso del que hablo es el más obvio de todos: Jack the Ripper. Un caso que juntó todos los elementos posibles para convertirse en un policial negro breakthrough: prostitutas destripadas, pedazos de cuerpos enviados a la policía, acusasiones cruzadas, conspiraciones, barrios bajos, sexo, necrofilia, canibalismo (Jack mandó una carta a la policía con un riñón de una de sus víctimas diciendo que se había comido el otro), etc.

Y si bien hubo, como decía, muchos intentos, nunca se escribió (todavía) la novela que diera al caso un lugar de honor entre los policiales negros.
Estuvo la novela gráfica de Alan Moore, claro que sí (From Hell) que fue llevada al cine y todo, pero fue más que nada una típica novela gráfica de Moore: mucha filosofía, mucha política, mucho detallismo y poco policial.
Hay una investigación financiada y conducida por Patricia Cornwell (escritora de policiales best-seller de medio pelo) que según ella determinó fehacientemente la identidad de Jack. El libro se llama Jack el destripador: Caso cerrado y se consigue a 10 mangos en una librería de la que no recuerdo el nombre y que se ubica casi en la esquina de Callao y Corrientes (entre Callao y Riobamba).Entonces tenemos que algunas de las más influyentes historias policiales negras de la historia del género tienen como ingrediente principal la inclusión de descuartizamientos, la atracción sexual por esos cuerpos desmembrados y por la misma muerte.
Una tradición literaria que podríamos remontar al Marqués de Sade. Y pienso en la idea de que el Marqués de Sade fue el fundador de la literatura moderna con esos escritos obscenos que incluían precisamente: desmembramientos e impunidad.
Los actores de esas orgías del Marqués nunca pagaban por sus actos terribles: podían torturar y matar doncellas durante el tiempo que quisieran y por su sola condición de nobleza, estaban ajenos al castigo.

Patrick Bateman nunca fue agarrado y sus víctimas, reales o imaginarias, nunca conocieron la justicia, el caso de la Dalia Negra permanece impune en la vida real (con mil teorías sobre quién la torturó, destripó y asesinó y hasta con el caso de una escritora que intentando emular a Cornwell con Jack the Ripper, llevó su propia investigación que la hizo concluir que el asesino de Elizabeth Short fue nada más y nada menos que ¡Orson Welles! También hay otra teoría de la que me enteré leyendo la nota sobre película de la Dalia en un Ñ del año pasado, en la que Fermín Rodriguez comenta que Mark Nelson arribó a la teoría de que ¡el asesinato de Short fue un verdadero cadaver exquisito!), el caso de Jack el destripador permanece impune, Marv veía cómo sus sesos se freían al final de Sin City por aplicar su propia noción de justicia y Erzebeth Bathory, como se cuenta en la novela de Penrose, fue finalmente “ajusticiada”: se la obligó a permanecer encerrada en su recámara durante un par de años de vida que le quedaban cuando se descubrieron sus crímenes brutales.

Es decir, la constante en estas novelas y en esta subrama del género son:

.La presencia de mutilaciones y desmembramientos.
.La atracción sexual como parte integrante de este procedimiento.
.La impunidad de sus autores.
.La potencia de las temáticas que han convertido a estos ejemplos analizados en clásicos, de la historia, de la literatura y del policial negro como género literario.

Creo que es interesante pensar entonces cómo estos elementos se conjugan dando la materia básica de todo buen policial negro pero en dosis tan altas que se convierten instantáneamente en clásicos del género:
.La corrupción y decadencia moral de una sociedad (representada por la brutalidad de los asesinatos y la impunidad) y el erotismo desbordado que sobrepasa a la rubia platinada que seduce al detective rudo y genera la atracción de la repugnancia: cómo alguien puede estar tan enfermo para sentirse atraído sexualmente por los muertos y peor aún, por los cuerpos desmembrados.

Como Bucky Bleichert de la Dalia…el problema de tomarse estos casos como asuntos personales es que te terminan carcomiendo, destruyendo por dentro.
La literatura, es una salida posible. El escape catártico.

Y si no, vean Mis rincones oscuros de Ellroy (se consigue a 12 mangos en una librería de Corrientes y R.Peña aproximadamente) en donde el autor expurgó a forma de autobiografía la investiación por el asesinato de su madre, similar al de la Dalia Negra.

11 comentarios:

PZ dijo...

La escena de American Psycho en donde él descuartiza al flaco escuchando música (no recuerdo si era Phill Collins o Hue Lewis, un bodrio meloso al fin) me parece excelente. Te diría, aunque me tilden de iconoclasta, mejor aún que la de la bañera de Psicosis.

utyman dijo...

huey lewis. La canción "Hip to be square".

Diego dijo...

Todavía no me hice tiempo para leer éste post, pero quiero decir que así y todo me impresionan dos cosas del mismo:

1)Que sea tan largo. Que puedas escribir post que piden cancha para ser ensayos. Ese control sobre la ansiedad que tenés para no terminar pronto, y apretar el botón de publicar.

2)Que sabés poner fotos en cualquier lugar del post, algo que las funciones básicas no permiten.

Saludos

Giorgio Novalgina dijo...

si, el rufián es genial, sabe poner fotos en cualquier lugar del post(?)

hablando de policiales, me compré Últimos días de la víctima, pero lo voy a dejar para otra ocasión, aunque tiene pinta.

Rufián Melancólico dijo...

PZ y utyman: tengo una teoría acerca de momentos como ese en American Psycho y otras narrativas tanto de Easton Ellis como de otros escritores, pero es un viejo ensayo que les estoy debiendo todavía a la gente de El Interpretador por lo que no quisiera quemar en un comentario la principal hipótesis de laburo. Espero en algún tiempo poder recomendarles la lectura en la revista de ese futuro ensayo.

Diego: El secreto de mi éxito: escribo en Word y luego lo paso a Blogger así no me corre la ansiedad de publicar.
Por otra parte sí pensé en la categoría Ensayo para este post pero pensé: "Quién lo publicaría?" en todo caso queda hecha acá la primera aproximación que luego desarrollaré con suerte (o sin ella).
Respecto de las fotos, podés moverlas manualmente pinchando sobre ellas y arrastrándolas hacia donde desees.
No tengo todavía tu link en mi blogroll, lo voy a subsanar en unos instantes.

Acarus: Seguiste mi consejo según veo. Me parece bien. Después me comentás lo que te parece. Leí que Feinmann dijo que era una novela política, que es lo que vos necesitabas no?

Giorgio Novalgina dijo...

si, igual ya me quedé con el viejo Saer, por una cuestión de tiempo.

Anónimo dijo...

Por qué escribis un post con aquellos autores y libros (conocidos o no) que no leíste. Escribir un post así es mucho más difícil.

Anónimo dijo...

Perdón, intenté decir: " por qué no escribís...

Rufián Melancólico dijo...

¿Y cuál sería el sentido de escribir sobre libros que no leí?
Escribo sobre lo que conozco, lo otro no me parece serio.

Arcángel Mirón dijo...

Leyendo esto me acordé: hace como un año anoté La dalia negra en una esquina de un cuaderno para luego comprarlo, y me olvidé. Ahora sí no se me va a pasar.

Justo hoy estaba pensando en las seducciones raras que tiene el crimen como historia, el crimen como ficción a descubrir. Pero a mí no me alcanza con sangre y violencia. Sade me parece un bodrio. Lento, pesado, monótono. El crimen exhibido debe ser atrayente, laberíntico. Un crimen exigente.

Incubo dijo...

Puesto que nunca cogieron al asesino, todas las teorías merecen el mayor de los respetos, incluso las más peregrinas, no obstante: aunque un refinado varón Victoriano disfrazado hubiera querido mezclarse entre la muchedumbre en Whitechapel, jamás hubiera pasado desapercibido, de hecho hubiera brillado con luz propia cual luciérnaga en plena noche.

No, Jack era un chico del barrio, no desencajaba en el entorno, no desentonaba entre los lugareños, se camuflaba perfectamente en un entorno en el que se diluía por cotidiano y familiar, conocía al dedillo los atajos, los rincones más recógnitos y oscuros, los secretos y chascarrillos del barrio.

Y naturalmente conocía a las chicas y ellas a Jack, como sino iba a camelárselas, les inducía una falsa apariencia de seguridad, les ofrecería algo de licor, un poco de comida, alguna moneda a cambio de favores sexuales, de este modo las chicas jamás sospecharían pues por un lado es lo único que ellas podían ofrecer a cambio y por otro era a lo que estaban acostumbradas. Cualquier oferta fuera de tono despertaría recelos en las meretrices.

Lo más probable es que fueran ellas mismas las que guiaran a Jack al callejón, a la oscura esquina donde solían ejercer lejos de miradas indiscretas e interrupciones, sin darse cuenta las incautas que esa sería su tumba.
Veamos, eran mujeres en la más absoluta miseria, muchas sifilíticas o aún otras patologías propias de la malnutrición y la dependencia del alcohol y obviamente necesitaban prostituirse, está claro pues que para robarlas no las mató, para dar escarnio un chulo imposible pues seguido se daría cuenta de que el efecto de la intensa actividad policial era contraproducente para el negocio así como la paranoia e histeria colectiva.
Entonces, fijándonos en la saña de las mutilaciones, recesiones y laceraciones de los órganos sexuales y genitales femeninos, el asunto apunta a una patología sexual severa, un exacervado odio y furia infinita hacia la figura de la mujer y sobre todo la maternidad, por eso las despojaba del poder femenino, de la feminidad.
Sobre la forma de matar, hay algo que no veo muy claro, la falta de sangre en algunos de los lugares del crimen, si degüellan a alguien lo usual, lo típico es que instintivamente lleve sus manos a la garganta tratando de taponar la herida, bañando de sangre su atuendo, el entorno más cercano y aún a su agresor/es si se acercan lo suficiente, también no es descabellado que vanamente trataran de huir, pero curioso nada de esto parece acontecer, y nadie vio ni oyó nada.

Bueno, o bien no las mató en el lugar, sino que fueron transportadas y depositadas exprofeso (sería interesante de analizar), o bien primero al situarse ellas de espaldas esperando el acto sexual, primero eran asfixiadas y luego ya en el suelo degolladas para la exanguinación y posterior actividad posmortem, esto aseguraría a Jack quietud absoluta, poco chorro de sangre incontrolado y una posición más o menos cómoda para el frenesí sicótico de sangre y vísceras.
De veras alguien puede creer que Jack mató a 2 mujeres el mismo día a varias calles distantes un punto y otro, con toda la vigilancia y paranoia del momento, en apenas 12 minutos realizando en una de ellas la intensísima actividad que tod@s conocemos, no será más bien que las estadísticas criminales de la época enmascaraban su juego, o quizá fue al revés, aprovechando su juego alguien lo imitaba para dilucidar sus propios intereses delictivos, imputándole a Jack. Desde luego para las mal llamadas fuerzas del orden, que mejor oportunidad que viéndose desbordadas por los acontecimientos, sacar rédito del asunto encasquetándole todo cuanto asesinato sin resolver y con heridas mínimamente parecidas acontecieran, desviando así la atención de otros asuntos más pragmáticos y menos notables, aunque no menos relevantes.

Se me antoja que una navaja barbera en el bolsillo del chaquetón de un barbero de la época pasaría bastante desapercibida para los investigadores de la época más centrados en prejuicios que otras cosas, por otro lado una botella de licor de alta graduación sería un dulce elixir, tentador para una puta alcoholizada, pero a la par un buen antiséptico y mejor higienizante.
Lo paradójico es que "...a la perfección se llega por la práctica..." por tanto Jack debió de empezar con pequeños escarceos y coqueteos con la muerte y el asesinato mucho antes, pero sin duda pasarían enmascarados entre las estadísticas de la época y la ubicación.
No hay que infravalorar lo importante que hubiera sido para la policía haberle capturado, menudo tanto se hubieran apuntado y su prestigio saldría reforzado en contra de lo que estaba sucediendo, pero probablemente le encuestaron una o varias veces sin mayores evidencias para retenerle o acusarle, una persona respetada en la zona que se gana horradamente la vida, con una aparente cordura intachable, porqué encerrarlo. Y claro esto sin duda lo envalentonaría mucho más junto con el protagonismo que le brindaba la prensa y que jamás debió de acontecer, menudo acicate para un narcisista, ególatra y egocéntrico. Encima estaba haciendo profilaxis social, ahora se debía a su público y no podía defraudarlos, cuanto más morbo, más monstruoso el crimen.

Sobre las famosas cartas, la verdad es que no me merecen mayor atención, salvo la dirigida a Mrtr. Lusk, es como todas anónima, pero en ésta la diferencia la marca el hecho de que no se autodenomina de ninguna estúpida forma, nos indica el infierno personal de su mente, muestra una extraña reverencia o irónica educación, combinada con la arrogancia, el desafío y el sarcasmo, el reto es innegable. Si bien pudiera no ser atribuida a Jack, desde luego su autor manifiesta serios desordenes mentales, impulsividad y afán de protagonismo, pudiera tratarse de un COPYCAT pretendiendo protagonismo, pero como casi todo en este asunto nunca lo sabremos.

Jack, no era nadie, no era un diablo, nosotros lo convertimos en alguien y desgraciadamente él hizo macabramente célebres a unas desgraciadas que de todos modos hubieran muerto miserablemente en el anonimato más absoluto.
Estoy seguro que durante mucho tiempo, yo diría que por siempre, Jack seguirá siendo mito y leyenda para regocijo de much@s espabilad@s que no tienen ningún pudor en vendernos cualquier chorrada a l@s crédul@s.
Mirando el tema del famoso graffiti o mural tras el asesinato de Mss. Eddowes en Mittred Square, si bien Sr. Charles Warren demuestra clara impericia policial, no debemos juzgarle tan severamente pues en su lugar y con sus medios y circunstancias, probablemente nosotr@s hubiéramos actuado de un modo muy parecido.
Si, claro hoy cualquiera sabe que lo propio hubiera sido en cada caso, precintar el lugar o acordonarlo de algún modo disponible y eficaz, preservar con lona o mantas oscuras los escenarios, fotografiarlo todo, tomar las notas y muestras oportunas y posteriormente limpiar adecuadamente para dar paso a transeúntes y curios@s (morbos@s) sin que ello reportara desordenes o disturbios y no trascendiera a la prensa nada más que aquello que se quiere o se pretende filtrar al único propósito o interés de resolver el caso o arrojar luz sobre el mismo.
Pero recordemos que Sr. Charles Warren tenía como obligación mantener el orden social en la zona y eso implicaba abortar disturbios y algaradas callejeras, más aún alzamientos políticos.
Lo relevante no es si el graffiti rezaba "...los judíos, son los hombres que nunca serán culpados por nada..." o por "...no hay porqué culpar a los judíos..." o bien "...los judíos son los hombres que nunca serán culpados..." y cualquiera de las múltiples y variadas combinaciones que pretendamos. Lo relevante es que si el Comisionado y Scotlan Yard interpretó que podía hacer alusión a esta etnia y corriente religiosa, es sin duda porque así debía de ser.
Ahora bien caben dos posibilidades: la de que el mural ya estaba allí como sostienen algunas voces y tan sólo es casual que Jack matara en dicho lugar o en mi humilde parecer que Jack sin duda firmara su obra corrigiendo no sólo el enfoque policial y mediático sino el motivo mismo de los asesinatos quitándoles la etiqueta de rituales religiosos.
Esto nos llevaría sin duda a dos caminos posibles y además no desconocidos; acaso daba pistas falsas apuntando en la dirección incorrecta propio del manipulador a mi juicio un tanto inexperto o por el contrario y al igual que los cadáveres no tenía porqué ocúltalos ni le preocupaba en absoluto manipular a la ya bastante embarullada opinión pública y policial.
Qué quién quiera y pueda entender saque sus propias conclusiones, pero me atrevo aventurar que alguien que está desenfrenado, frenético, al que importa un bledo ocultar un cadáver dada la inmensa cantidad de ocasiones que le ha salido bien el asunto y dado lo aburrido de tratar de ocultar pruebas a unos manifiestos incompetentes que ellos solos se hacen la picha un lío y perdónenme la expresión, porqué no arrojarles algún hueso para roer a los sabuesos.
La obsesión irreverente con Mr. Lusk, acaso Jack lo conocía personalmente, acaso habría participado activamente (para sus propios intereses) en el llamado Comité de Vigilancia de Whitechapell.
Podemos asegurar que Jack no se acercó con la muchedumbre a los lugares en los que anteriormente había matado, viendo como un vecino más la inútil actividad policial y mediática, supongo que se lo pasó bien si así fue.
No deja de parecerme curioso que llamen asesino desorganizado, a quién deambula por los barrios que conoce en busca de la presa propicia y aleatoria (eso sí con unas condiciones conocidas por todos) para seducirla con una buena oportunidad, qué permite a la víctima más confianza y seguridad siendo ella quién lleva el control sobre el lugar para el "acto", etc.
Recordemos "...con una buena carnaza, cojeras seguro un buen pez..." porqué no una botella de licor de alta graduación, quizás algún tipo de aguardiente, dulce elixir para una puta alcoholizada y mejor antiséptico e higienizante a la par que conservante (recordemos el 1/2 riñón conservado en destilados).
Bueno aún nos falta el instrumental, nos hablan de un chuchillo de hoja fina y afilada al estilo de un bisturí de la época o aparellaje de carniceros y matarifes, pero hay que dar muchas explicaciones si te paran en plena calle los policías, sin embargo pensemos por un momento en una navaja barbera en el bolsillo del chaquetón de un barbero, lo creéis justificable sobre todo si la higienizas bien con la botella de licor o aguardiente, bueno os aporto algo más también se puede utilizar los aftershave de la época con base alcohólica.
Veamos, es respetable la profesión de barbero, se relacionaría con los profesionales del entorno, participaría del Comité de Comerciantes y Empresarios del lugar del tal Lusk, estaría al día de las novedades y noticias del entorno.
De verdad, qué no conocería a todas las chicas que malvivían por el lugar, seguro que no había sido cliente habitual y por eso tenían toda la confianza y credibilidad en tal personaje.
Bueno tengamos en cuenta que simplemente son reflexiones como otras muchas, no seáis muy duros con las críticas, sólo se trata de un juego, un puzzle en el cual tod@s pensamos o creemos que las pruebas están ahí, que algo se nos escapa y sobre todo en que pena no disponer de los avances en ciencias de los que disponemos hoy día para resolver el dilema.
Consideremos entonces que sí aporta un kit de matar y sí tiene un perfil determinado de víctima, una que no se puede ocultar, que no se puede defender y que nadie va echar de menos, sabe dónde y cómo encontrarla y cómo convencerla.
Ahora bien tenemos a la presa en el lugar y en la posición, caben dos opciones una frontal y otra opuesta, en el primer caso dada la decrepitud de las mujeres, sus enfermedades y poca o extinta belleza (gancho sexual) se arrodillarían para sexo oral rápido esto obliga a sujetar por la cabeza y la barbilla de forma cariñosa y condescendiente para bruscamente efectuar un giro rompiendo el cuello y una vez en el suelo pisar la barbilla o la cara y degollar al efecto de la exanginación y asegurando quietud y control del flujo de sangre direccionando en el sentido que interese.
El caso contrario implica usar bufanda, pañuelo, cinturón, calcetín, etc. cualquier objeto útil al propósito de sofocar a la presa con estrangulación sanguínea procurando un silencio e intimidad deseada y posteriormente proceder con el consabido método o sistema de sesgar el cuello cercenando los grandes vasos (carótida y yugular principalmente) para dominar el torrente sanguíneo direccionalidad y asegurar que la fulana no se va a mover porque hemos fallado en la estrangulación, cuando empecemos a cortar y trinchar.
Si, si de acuerdo reconozco que era un OPORTUNISTA, eso sí, pero ojo NO DESORGANIZADO ni idiota sistemático, trabajaba en una oscuridad manifiesta, un candil o un farol portátil llamaría la atención sobre su posición, si bien le procuraría luz para su actividad también le delataría ante testigos ocasionales y miradas indiscretas desde ventanucos o rendijas.
Cuando se abre un cuerpo, todo es de color rojo, solamente se puede llegar de forma rápida y segura a los órganos que pretendamos extirpar si conocemos su posición exacta, ahora tengamos en cuenta el escaso tiempo del que dispones Jack para tomar sus trofeos, el temple y la serenidad que hace falta para trabajar en esas condiciones temiendo la posibilidad que en cualquier momento alguien/es te pueda/n sorprender.
Además de todo esto está el problema de cómo transportar lo recesionado sin levantar sospechas y cómo justificarlo si te dan el alto, bueno de acuerdo también dudo mucho yo que aquellos Bobys distinguieran un útero humano o un riñón humano de uno de cerdo.
Pero queda meridianamente patente que el tío en la metodología no improvisaba, ¿no?.
Últimas inquietudes.
Varón blanco soltero (me vale viudo o separado) de mediana edad (35 a 40 años), más próximo a la cuarentena que a la treintena, con trabajo estable y propio ( de profesión autónoma) respetable pero introvertido (el chico era algo tímido), solvente y residente en Whitchapell con domicilio propio, busca chica alegre para compartir sensaciones descuartizantes.
Aporto bebidas y atrezo para la fiesta, se valorará disponibilidad total, no importa si es muy agraciada o no.

P. D.

"...la belleza está en el interior..."
Recordemos que mataba entorno a los fines de semana y altas horas de la madrugada, esto indicaría que el resto de la semana estaba ocupado en algo a la par que llegar a casa tras una buena borrachera o juerga con un atuendo desaliñado, sucio y manchado posiblemente con rastros de sangre despertaría cuando menos el interés de nuestr@ partener.
Si, estoy de acuerdo que en el Victoriano tardío la opinión de la mujer y más en Whitechapel sería poco menos que irrelevante e inmiscuir la narices en los asuntos del marido conllevaría necesariamente una bronca o aún algunos guantazos pero esto no significa que la natural y preciosa intuición y curiosidad femenina pudiera dar al traste con las andanzas de nuestro “amigo”.
Por otro lado debemos recordar que hay que ocultar los trofeos obtenidos en la cacería nocturna y disponerlos en tal lugar lejos de miradas curiosas para nuestro disfrute o gozo personal, es indispensable intimidad.
Ante un elemento como éste la convivencia sería poco menos que imposible dada la impulsividad y tremendos arranques de furia, además se trata de un individuo extremadamente manipulador que daría al traste en poco tiempo con la convivencia conyugal.
Lo importante no es quién era Jack, tampoco las víctimas, ni la forma de matar.
Lo verdaderamente interesante era el motivo para matar y el ritual que acontecía una vez tomada y muerta la presa.
Qué buscaba en los úteros y órganos femeninos, porqué no valían las presas masculinas, ¿envidia de la maternidad? ¿era Jack homosexual o tenía inclinaciones en éste sentido?
¿Había una substitución del pene por el cuchillo?, ¿sufría una fractura de identidad en los ataques?
¿Cómo llegó a este trastorno, qué ocurrió en su vida que le llevara a esta adicción?