14 de septiembre de 2007

Espíritu de época


Todavía no fui a ver la muestra Bodies: The Exhibition y dudo que lo vaya a hacer. Los motivos principales son dos. El primero es que el costo de la entrada me parece una estafa: 30 mangos para ir a ver lo que el museo de la morgue o una clase de anatomía en la fuckultad de Medicina ofrecen gratuitamente, definitvamente es algo que está por sobre mis intereses y/o posibilidades.
Segundo: porque soy bastante impresionable al punto de que se me revuelve el estómago de ver un charquito de sangre.

Sin embargo, nadie puede estar exento a ver esos cuerpos petrificados, plasitificados, plastilinizados que han invadido los medios: tapas de revistas o de suplementos de diariso, menciones en programas de TV y mucha polémica.
Porque las polémicas de las que nos nutrimos son siempre polémicas berretas, polémicas estúpidas que no importan demasiado.
He llegado a leer en Veintitrés (fuente inagotable de polémicas pedorras, al punto de ser funcionales a la creación de pseudo-polémicas en el medio gráfico lo que Rial al mundo de los chimentos televisivos):

El rabino Damian Karo, de la Fundación Juadica, explica: “Es un problema, de por sí, hacer de la educación un show, pero además nosotros tenemos normas básicas generales: del polvo venimos y al polvo vamos es una de ellas. Ese versículo es el que nos llama al entierro. Pero claro, también hay otra: elegirás la vida. Ninguna ley está por encima de la vida, por eso apoyamos – por ejemplo – la donación de órganos. La pregunta es: ¿es necesario usar cadáveres? ¿Es la única manera de educar? Porque si no es así, entonces es una lástima que esos órganos no estén sepultados”.
(Revista Veintitrés, sin numerar, sin ISSN y sin precio en tapa. ¡En contratapa! En contratpa entonces sí: Año 10, número 477, 23/8/2007, ISSN: 0329-8329. Pasión por el morbo, por Ocatvio Tomas, sección Macabras.)
(Me imagino cómo se volverán locos los kiosqueros buscando el puto precio de tapa en la tapa).
Hay algunas cosas que no entiendo en el enunciado del rabí (estoy seguro que el Bolchevique Super-Estrella me lo va a responder en algún comment).
Primero que nada, que carajo tiene que ver elegirás la vida con enterrar un par de fiambres?
Ok, puedo entender que como la muestra es en el Abasto (Palermo Jersual
én podríamos decir por la cercanía con la que los judíos se codean con el enemigo norteño-boliviano-peruano) le vayan a pedir la opinión a un rabino. Pero resulta incoherente relacionar el honrar la vida con enterrar o no un cadaver.


Por otra parte, la discusión acerca del valor educativo que puede llegar a tener la exposición de cuerpos me parece ridícula: es sabido que todo estudiante de Medicina debe hacerse una escapada al cementerio apenas comienza su carrera para provisionarse de huesos y/o órganos de NNes (por cierto, la denominación de Nuevos Narradores Argentinos como NNA no les suena a NNes Argentinos? ¡Ahhh tema de polémica veintitresil acerca de la posibilidad de asociar a la Jóven Guardia con los Desaparecidos!). El valor educativo de una muestra que trabaja con soportes reales es el mismo que el que tiene la excursión al Zoológico.
Elegirás la vida, pero el león encerrado en un Zoo, lejos de su habitat natural ve su vida pasar peor que El Oso de Moris y ningún Rabí, que yo sepa, alzó el dedo
acusador de Moisés para señalar esta situación.

Lo malo de estas exposiciones que no generan ninguna polémica (León Ferrari, ¡te quereeeeemos!) es que cualquier ignoto sale a decir algo moderadamente ofendido:
“Para nosotros los judíos está bueno enterrar los ca
dáveres. Pero si es educativo y como somos el pueblo del libro, nos la bancamos…”
¿Porque los Cristianos, los Islamistas o los de miles de religiones y razas no entierran a sus muertos?

La polémica no aparece por ningún lado y sin embargo, creo que si hay alg
unas pocas cosas interesantes para decir acerca de toda esta cuestión.

Primero que nada me llama la atención lo ridículo que resulta que una muestra que puede herir la suceptibilidad del público y que por eso se realiza en un lugar que no tiene libre acceso, esté en fotos, en todos lados. Repito, no vi la muestra pero ya vi suficientes fotos como para no necesitar desembolsar los 30 mangos y tener una idea relativamente acabada de lo que hay para ver.

El triunfo de la anorexia

Lo ridículo de toda esta cuestión es que más allá de los chistes, hay
algo que no he visto escrito, que se ha escapado según creo y es que Bodies, de alguna manera, es llevar al museo la bulimia y la anorexia.

Si Cielo Latini (no se pierdan la sección de fotos que es la
más cope de la página) creó un blog que se llamaba Me como a mí y la premisa era desprenderse de capas y capas de masa corporal, los cuerpos disecados de Bodies, expuestos al público representan la hipérbole de las posibilidades de comerse a uno mismo: el puro cuerpo expuesto y despellejado en la carne extraída, quitada, devorada.
Los problemas alimentarios son la nueva enfermedad de moda y así tenemos ese Abzurdah (que alguien me explique el por qué de la “h” del final por favor) o ese otro Diario de la anorexia que salió en Debolsillo o colección similar y la pregunta un tanto cínica de
Alan Pauls acerca de si se puede hacer literatura de blog a partir de estas expeirencias editoriales.

Cielito Latini: boom de ventas, inspiró a miles de chicas para dejar el camino de la auto-antropofagia (comerse a uno mismo) e inspiró a muchos padres pajeros a comprarle el libro a sus hijas sólo para poder masturbarse viendo las fotos de Cielito que ocupan las retiraciones de tapa y contratapa del libro

Que se pueda hacer literatura de casi cualquier cosa es algo que está bueno, pero me llevaría a preguntarme: los cuerpos de Bodies, referentes de un mundo anoréxico ¿Pueden ser literatura? Mi respuesta más que inmediata sería “No” y la respuesta a si pueden ser Arte también sería un “Puede ser”.

Un cuerpo expuesto en un shopping tiene esa idea de happening provocador que está buena. Pero después, cuando leo que al lado de los pulmones de un fumador se pone un tachito para arrojar los cigarrillos o que se muestran fetos con diversos tiempos de gestación o que se mancilla al público con mensajes controladores, disciplinantes acerca de cómo comer bien y cómo comer mal, entonces pienso que esto más que arte parece una conspiración de la sociedad de médicos, otro tentáculo para disciplinar recurriendo al miedo, el asco, la repulsión.

El cuerpo anoréxico de un muerto con plástico en vez de sangre, nunca es mi cuerpo o tu cuerpo o el cuerpo de un fumador.
La muerte, el rigor mortis, le quitan la animación y la conciencia, el sentido a esos pedazos resecos, ex Seres humanos convertidos en exhibición de feria.

Y entonces un cuerpo sin sensibilidad, una maqueta compuesta
de materiales que dan más realismo que el muñeco de cera o el dibujo o la clase de anatomía, no es un cuerpo humano. Es por el contrario, una posibilidad de amoldamiento a lo estéticamente interesante, lo estéticamente plausible y la representación de un cuerpo en la consecuencia máxima de desprenderse de sus tejidos blandos.

Los ojos de los muertos

A este guachín le puse "Peter Ojos de Vidrio"

Los ojos de los cadáveres son bolitas de cristal que reemplazan un tejido que no se puede conservar con la técnica de momificación empleada en la muestra.
Hay una elección de modificar esa presunta realidad inmodificada para ajustarla a las posibilidades de enfrentarnos con un espectáculo más elegante o agradable o quizás impresionante que el de ver un cráneo con las cavidades oculares vacías.
Bodies entonces es todo sobre la forma de ver: los ojos de cristal que nos ven son los ojos con los que vemos el plástico inundando las venas y reemplazando las sustancias naturales del cuerpo humano.
Lo que vemos es un cadáver y en ese sentido lo que hace la muestra es estetizar la muerte: ¿Quién querría abrir un ataud y examinar los grados de putrefacción de un cadáver?
Las momias, por su estado de conservación nos regalan la ilusión de una vida posterior a la vida. Al menos el cuerpo sigue ahí, intacto. Y si en el museo de La Plata podemos ver momias indígenas atrás de vidrios y sentir la misma repulsión y admiración por contemplar un cadáver, con Bodies la experiencia está destilada, pasteurizada para que sea una linda experiencia para toda la familia.
Pasen y vean a la muerte.

Sería interesante en todo caso parar al ladito de los muertos, seres humanos vivos con piel y carne. Seres que respiren y piensen y sientan y entonces, en eso, ver la diferencia: vida-muerte.
Mientras tanto tenemos los cadáveres, los fiambres que cobran todo el sentido del significado con sus partes cortadas en fetas o sus interiores expuestos.
El cuerpo humano y la consagración de la anorexia.

12 comentarios:

Horacio dijo...

Yo también me estuve haciendo preguntas sobre Bodies. Y ahora que decís esto, creo que sé un poco mejor qué era lo que no me cerraba.
Como primero, no me cierra estéticamente/artísticamente. Poner un cuerpo despellejado con una pelota de fútbol bajo el brazo (como se ve en los afiches) no me parece algo "artístico", así como tampoco lo es el ponerle ojos de vidrio a un cerebro creando una especie de Krang. O sea: ¿cuál es el concepto en eso?...¿hay concepto en eso?. La pelota debajo del brazo será, entonces, una excusa. ¿Excusa para qué? Para mostrar el cuerpo despellejado.
Como segundo: ¿qué tan real es lo que se muestra?, ¿vale la pena ver algo que se vuelve irreal en el mismo intento de conservarlo tal cual? Me refiero a que la muerte no es eso que muestran, desde luego, y tampoco es eso la vida. Yo pensaba la otra vez ¿serán cuerpos humanos de verdad? No es una pregunta que hago desde el escepticismo, a lo que voy es: ¿qué sentido tiene tomarse el trabajo de conservar los órganos para una exposición así?, ¿no sería más fácil crear órganos artificiales?. Vos sabrás, Rufián -ya que vi un par de cosas que posteaste-, que la industria sexual se esmera día a día en emular la carne humana con distintos materiales. Hay pijas, conchas, tetas y bocas muy bien hechas, así que no sería difícil seguir imitando otras partes del cuerpo...más si son las partes internas, que la gente no conoce tan bien como las erógenas.
¿Cuál es la gracia, entonces, de ir a ver una exposición de cuerpos conservados a tal grado que parecen de plástico? La respuesta creo que va por el lado de la excitación que provoca el saber que eso irreal que se muestra y uno ve, está creado a partir de cuerpos reales. Entonces ya entramos en el campo de la fantasía, de la fantasía de la gente. Las pizzerías podrían empezar a meter en el menú una nueva opción: "Bodies: the empanada", y vender empanadas de carne a lo loco ya que todos empezarán a fantasear excitados con sus fantasmas. ¡Los muchachos de Sierra Chica tal vez son pioneros de una tendencia gastronómica! Si la entrada a la expo cuesta $30, habrá que ver a cuánto ponemos la docena...
No sé si soy claro con lo que quiero decir, pero pienso esto: si se hiciera una muestra idéntica pero con cuerpos de plástico que imitan a la perfección el cuerpo humano, ¿alguien iría a verla?.
Si quieren ver bodies o partes de cuerpos de verdad, vayan al museo de la facultad de medicina. Yo fui con mi novia, y después con $30 fuimos a cenar por ahí.

Pol Marías dijo...

Rufianesco;

El tema me repugna de entrada. No hay, como ustedes también creen, ninguna intención educativa o artística (el libro de Cielo tampoco la tiene, y me arriesgaría a decir que incluso para ella no se trata de literatura, pues ciertamente está bien lejos de tal etiqueta). Me da la impresión de que, como dijo Horacio, se apela a la morbosidad insistiendo en la "realidad" de estos chinos disecados. Si fueran "falsos" no sería lo mismo.

También concuerdo con el Rufián sobre esa pretensión de estetizar la podredumbre de un cuerpo muerto. Y eso de la pelota de fobal es como una broma para quitarle seriedad al asunto. No me interesa ir a esa muestra.

A mi la muerte me gusta en los tipos malos de las películas y las referencias poéticas. Fuera de esos ámbitos, la prefiero lejos. Muy lejos.

Saludos expuestos

P.M.

ECADEQUEIROZ dijo...

bodies es pro?

la enmascarada dijo...

Me parece que hay un error conceptual en considerar esta muestra como arte. Si bien desde el arte la muerte es un tópico ultratematizado, las intenciones reflexivas siempre vienen cubiertas con el velo de lo estético que difumina la bajada de línea. He visto varios cuadros con cuerpos muertos (de animales, no humanos) o instalaciones.
El problema de bodies es el intento de bajada de línea bastante infantil, casi escolar te diría.
Acaso alguien desconoce que el cigarrillo mata? Acaso alguien va a dejar el whisky por ver un hígado cirrótico? Come On!
En ese punto lo que atrae es el morbo y pagar por verlos es radicalmente diferente de la anorexia porque es "consumir" cuerpos ajenos, y sin vida.

The Outsider dijo...

No solo te parece, ES un error conceptual considerar esa muestra como arte. Bastante comprensible, de todos modos, porque mucha gente al ver el anuncio relacionó inmediatamente con la exposición del médico alemán que inventó esta técnica, y que si usaba a los cuerpos buscando generar algo más relacionado con lo estético que con lo científico. Bodies es una exposición de origen norteamericano que surgió poco despues, usando la mísma técnica, pero con fines puramente educativos. Con respecto a lo de la pelota de futbol: vean bien el cartel y se van a dar cuenta de que está agregada digitalmente de manera muy burda, seguramente por algún "genio creativo" que pensó que eso iba a atraer más al público argentino.

Lo único realmente interesante de la exposición es poder ver detalles anatómicos que quizás en preparados normales se pierdan o sean extremadamente dificiles de obtener (como, por ejemplo, un aparato circulatorio completo y separado del cuerpo). Aun así, sigue siendo mucha guita. Y es cierto que el que te estén marcando todo el tiempo que fumar hace mal rompe un poco las bolas.

Lo que me causa curiosidad es que no se haya ningún tipo de escandalete es el origen de los cuerpos, que son practicamente todos donaciones del gobierno chino. Y esto será más de paranoico que de otra cosa, pero noté que la gran escacez de órganos con valor comercial.

Hay una cosa, finalmente, que es la conclusión más importante que puedo sacar de Bodies: los chinos son gente muy chiquita.

Anónimo dijo...

Rufián, te dejo un video.

http://www.youtube.com/watch?v=8z2M_hpoPwk

Fernando

Anónimo dijo...

Perdón, me confundí.

http://www.youtube.com/watch?v=hjyqpxkKJCM&mode=related&search=

Ahora sí.

Fernando

Salitou dijo...

Chan, nunca se me ocurrió pensarla de esta forma... fui, y me gustó (y mucho), pude entender cómo funcionan algunas cosas que por más dibujitos de libros que vea son bastante difíciles para imaginar... nunca me puse a pensar si era arte o no, simplemente fui a ver algo que quería ver y sabía con lo que me iba a encontrar... No entendí la asociación con la anorexia, quizá porque no leí el libro de Cielito ni se qué dice ni quién es ella, y tampoco me enteré de la polémica, adentro de mi termo no tengo tele... Lo que me parece fantástico es que pude ver algo que me interesa, y que está para el ogt que los que no están interesados y a los que de verdad les hace mal ver esas imágenes tengan que aguantárselas en todos lados... a qué venía todo esto? Ah, me dieron ganas de comentarte el post :-P
Abrazón

Rufián Melancólico dijo...

Me gustó la idea de Horacio del Cerebro-Krang. Por suerte la cultura Pop sigue viva y también la idea de pensar todo esto como parte del fetiche del cuerpo, de las partes de los cuerpos. Es algo interesante teniendo en cuenta la tendencia porno de hacer productos en base a la fragmentación corporal.

Hay toda una cuestión de hacer de la muerte un producto, lo que es algo interesante. Es como si el límite de lo comercializable, que era ese momento en que pagás el cajón, el entierro, la cremación, las palabras del religioso, etc. se haya extendido a exhibir y comercializar como producto y a un precio bastante caro, lo posterior, la muerte misma.

En ese sentido se puede pensar la referencia que hace el Outsie acerca de la cuestión de la falta de órganos comerciabilizables.

La apreciación de La enmascarada me parece apropiada cuando dice: Cuidado, acá se trata de consumir a otro, no consumirse a uno mismo. En algún punto estoy de acuerdo, pero me hace pensar que todo se trata de eso: consumir. Piel, grasa, cuerpos y los otros que vamos y consmimos por ver ese espectáculo de anorexia.

Gracias por el video.

Saludos.

Sil dijo...

No entiendo la conexión que hacés con la anorexia, onda los cuerpos como hipérbole de la posibilidad (?) de comerse a uno mismo? que, no son cadáveres, o sea cuerpos que representan la muerte, lo que ella deja o se lleva o lo que sea?????? la relación con la loca anoréxica y las líneas sgtes, man, tirado de los pelos

Bolchevique Superstar dijo...

Juajaja, si Damián Karo es quien creo que es lo conozco personalmente y es una de las personas más lúcidas que escuché. Es muy probable que la entreviste esté tan segmentada que el periodista dejó eso nomás.
Según su retórica el tipo debe haber planteado un problema más que posicionarse. Digamos, la paradoja de entre dos preceptos.
Igual sigue siendo un rabino que tiene su posición, claro.
Pero este chabón me explicó la kabalah con Matrix, es un groso.
Claro, quizás no es el mismo, pero sí sí, se llamaba Damián Karo, aunque se hacía llamar Itzjac.
Después de leer a Nietzche, cosas del budismo y demás cosas dejó Jabad Lubavitch y su condición de rabino ortodoxo y ahora debe estar en esa Fundación Judaica.
Fana de Charly García el chabón.
Un groso.

Rufián Melancólico dijo...

Ya sabía que ibas a acotar algo...