9 de octubre de 2008

El tiempo que nunca se consume

Kevin-Savage cuando lo amamos y actualmente cuando es un chango cara de loco. El tiempo lo arruina todo dijo alguien y Gaspar Noe lo puso en una película que para muchos fue pedorra, pero que a mí me gustó y además la tiene a Monica Belluci que siempre te garpa una peli.

En Apocalípticos e integrados Umberto Eco dedica un breve ensayo a analizar algunas características de Superman y sostiene algunos razonamientos muy interesantes. Quizás a esta altura ya no suenen originales, pero sin dudas son verdades que nos cuestan ver a veces.
Básicamente es interesante ver su análisis de cómo en el cómic yanqui mainstream la línea temporal está determinada de modo tal que nunca haya un avance. Es decir, se suceden las aventuras, las historias y Superman siempre es el mismo. Nunca envejece y empieza cada nueva aventura en forma casi independiente de los sucesos anteriores. Y esto está todo inmerso en una especie de “tiempo onírico” como lo llama Eco que tanto escritores como lectores de Superman perciben pero no pueden determinar.

Dice Eco:
¿Por qué por ejemplo Superman no se casa con la periodista Lois Lane, que le ama desde hace tanto tiempo? Pero si Superman se casara con Lois Lane daría, como ya hemos dicho, un paso más hacia la muerte, plantearía una premisa irreversible.
Eco, p.237
Lo que tiene su lógica a pesar que como todos sabemos, Clark Kent/Superman sí se casó con Lois Lane. Así como Peter Parker/Spider Man se había casado con MJ Watson.
Pareciera que pequeños saltos temporales quedan permitidos por necesidades de la trama y sin embargo, son factibles siempre de ser rehechos por los guionistas cuando tengan necesidad de dar un giro de timón: de hecho revivieron a Jason Todd y deshicieron el matrimonio de Peter y Mary Jane, le partieron la columna cervical a Batman y se la arreglaron, mataron y resucitaron a Superman.
Si como dice Eco:
Todas sus historias (las de Superman) se desarrollan dentro de una especie de clima onírico – completamente inadvertido para el lector-, en el que aparece muyu confuso aquello que ha sucedido antes y lo que ha sucedido después, y el narrador reemprende una y otra vez el hilo de la narración, como si hubiera olvidado decir algo, y desara añadir algunos detalles a lo dicho. (p.236)
entonces todos los contenidos de las historias de superhéroes mainstream podrían ser “Historias jamás contadas de tal o cual” (como de hecho las hay) o versiones alternativas en las diversas realidades multiversales en las que se desarrollan las historias (lo que sucede). No entiendo entonces por qué el empeño por deshacer estos hitos de las historias de los personajes, borrar con el codo esos pequeños pasos hacia la consumación, hacia la muerte del personaje representados por el paso del tiempo.
Eco vuelve a atacar y sostiene otra obviedad que no había visto al sostener que el lector de este tipo de literatura de masas busca el placer de la no-historia:
Un placer en el que la distracción consiste en el rechazo del desarrollo de los acontecimientos, en un sustraernos a la tensión pasado-presente-futuro para retirarnos a un instante, amado precisamente por su repetición (p.246)
y después también:
El hambre de narrativa de entretenimiento, basada en estos mecasimos, es un hambre de redundancia. Bajo este aspecto, la mayor parte de la narrativa de masas es una narrativa de la redundancia. (p.247)
explicando así la emoción que causa leer historias que contienen una estrucutra idéntica, con personajes que repiten sus tics o características peculiares y que eso es precisamente lo que amamos ver (y para narrativa redundante los invito a leer de 1 a 50 novelas de James Hadley Chase para comprobar que, sueño ideal del estructuralista, tienen una estructura que de tan idéntica parece calcada de una a otra).
No cabe más que pensar por ejemplo en Seinfeld, una serie en la que cada nueva emisión presentaba a los personajes en una situación inicial casi idéntica. En cada nuevo episodio Jerry o George o Elaine tenían una pareja sexual diferente. Lo que ya es un decir algo de la política moral del programa, pero más allá de eso, lo interesante es ver cómo a medida que se empieza a aproximar el final de la serie se estabilizan ciertas subtramas que se hacen estables: George se compromete con Susan por ejemplo y en este caso, su muerte será la posibilidad de retornar al personaje George (que ya se había empezado a ver adelantado temporalmente al resto de los personajes de la serie) al punto de habitación de un espacio temporal onírico donde cada nuevo episodio podría volver a tenerlo en fojas cero, listo para una nueva tirada de dados
(Podría observarse que una serie de acontecimientos que se repiten según un esquema fijo (iterativamente, o sea que cada uno de los acontecimientos reanudan, con una especie de inicio virtual, el acontecimiento anterior, aunque ignorando el final del mismo) no son nada nuevo en la narrativa popular, constituyendo en realidad, una de las formas características de ella. (p.242)).
El gran final de la serie es perfecto en este sentido.
La última escena de un producto que ha llegado tan hondo al público solo admite dos soluciones posibles: mueren todos y se liquida la posibilidad de continuaciones o viven felices y comen perdices. Que es un final más endeble porque sigue alimentando la posibilidad de una continuidad suspendida en el espacio. Por eso no pueden morir Batman o Superman, porque todavía quedan públicos que necesitan leerlos.
Y sin embargo Jerry, George, Elaine y Kramer caen presos. Brillante solución: no los matan pero les quitan la posibilidad en un encarcelamiento que será de por vida, de continuar viviendo otras aventuras. Otra gran solución: el final de Los Soprano que funde a negro y deja todo abierto.
Me pregunto qué solución le darán al final de Lost o Los Simpsons.

Brillante y oscuro. El perturbador final de Seinfeld.

Y en el otro extremo, una de las series más entrañables de todos los tiempos: Los años maravillosos. Creo que lo que hizo que la serie fuera radical a nivel narrativo fue que precisamente planteó, en formato programa de televisión-entretenimiento masivo, una historia basada en una temporalidad progresiva, donde los personajes cambiaban y veíamos su progreso. No recuerdo otra serie que se haya tomado tan en serio este sentido de progresión en vez de sustentarse en la repetición de esquemas y formas que el público quisiera ver como hacen los productos masivos (la narrativa de la redundancia como decía Eco antes).
Sí, era horrible verlo a Kevin crecido, adolescente y perdiendo la inocencia, pero también introducía una forma totalmente nueva, extraña y hasta radical de narración popular y por eso nos gustó tanto.
Así como nos gusta tanto que maten a Robin y así es como añoraríamos que realmente permaneciera muerto, que Batman se acercara realmente un paso más a la muerte.

9 comentarios:

henry dijo...

El otro día pasé por la vidriera de Entelequía y vi una edición tapa dura, inmensa, de "La muerte de Superman", reeditado por Norma. El grossor del libro era tan grande que asumo tambien incluye toda la otra gilada que sacaron después: Reino de los Supermanes, el Entierro de Clark Kent, epílogo, tras epílogo, tras epilogo. Además, de claro, el detalle de colección para que el nerd pueda masturbarse en paz: brazalete negro con la infaltable "S"

EL valor del asunto: $200

¿A esta altura del partido a alguien le puede llegar a interesar la muerte de Superman?

Yo tengo mi edición perfil, traducción de Andrés "La Papa" Acorssi, comentarios de Dolina, Elsa Bornemann y creo que hasta Guinsburg. Hasta tiene un zarpado informe que cuenta la historia de Superman y todos los cambios que padecio el personaje.

También es un bonito tope de puerta.

Pero la Muerte de Superman abrió toda una nueva lógica en el mundo de los comics mainstream. EL jugueteo constante de patear a la mierda el status quo construyeron después de la primer Crisis.

Hoy día DC Comics (y asumo que Marvel tambien, pero no la sigo) viven pura y exclusivamente gracias a esa lógica. La Crisis sin fin que estamos padeciendo (pero que Morrison esta termiando con bastante altura) el Regreso de Jason Todd, la locura de Batman, de Wonder Woman, el chifle de Maxwell Lord, el reformateo de Blue Beetle.El universo DC vive en la cuerda floja, y los editores de turno se divierten tirandole piedritas.

Supongo que Eco hablaba de los comics de su época, que en si eran mas o menos siempre lo mismo.

Ahora esa temporalidad progresiva del comic esta en crisis, hace ya varios años (desde la muerte de Superman, no?) Yo no sé si eso se va a quebrar en algun momento, y van a empezar a jubilar personajes, hacer mierda continuidades, y que se yo. Esta claro que a los lectores de comics les gusta vivir "en la cuerda floja"

sol dijo...

Son muy bizarros los programas que duran mil años y pretenden seguir manteniendo esa lógica atemporal. Sobre todo cuando hay chicos, donde el cambio es más evidente.
En la niñera vemos una Maggi crecida (igual de flaca, claro) que mantiene el mismo rol argumental. Lo mismo en married with children (donde el pibe ya es un pajerito frustrado a partir de los once años).
Después tenemos el horror ese de 8 simple rules, que siguió aún cuando el protagonista murió (remplazaron su rol con un abuelo, hasta el momento desconocido).
Creo que a eso se debe el hitazo de series con una propuesta diferente, como 24 o prison break. Aunque se van a la mierda y aparece la obsesión temporal (cada segundo, cada minuto y cada hora, valen oro). Se trata de un tiempo regresivo, donde cada instante los acerca más a la muerte (propia y ajena), sin sutilezas.

Rufián Melancólico dijo...

Creo que lo que hacen en DC es seguir la misma lógica pedorra de ir matando y reviviendo gente. En este momento en particular me rendí y dejé de seguir su continuidad. Intenté leer Batman R.I.P. pero me pareció demasiado hermético y lo dejé.
No sé, la cosa es: Matarían realmente a Bruce Wayne? Lo jubilarían? al menos para que venga un sucesor.
Lo que hicieron con el matrimonio de Peter Parker y MJ fue patético en ese sentido mostraron que la lógica de continuidades sigue funcionando.
No dejan de saltar el tiburón desde hace décadas.

Respecto de lo de 8 Simple Rules, no tenía idea. Es un re buen dato! ja!
Y lo que tiene de bueno Lost es que sí, los flacos se mueren. Y quedan muertos. Al principio fue impactante, pero después cobró una lógica inapelable.

Sebastián Lalaurette dijo...

Creo que tanto Eco como vos tienen razón y que esta hipertrofia del cambio, del suceso radical, que señala henry en el fondo permite que todos los personajes persistan como una especie de arquetipos incluso más allá de la muerte o el matrimonio (cuac). Para ver cómo, a pesar de "Lost", la persona humana sigue teniendo esta hambre de "narrativa de la redundancia" basta pensar en el rating que mantienen Mirta o Susana. El día que alguna de ellas muera sí vamos a sorprendernos.

Juan M dijo...

Dios sabe cómo ingresé a este en blog en una maratón olímpica. Mientras leía a Eco pensaba en Seinfeld, y al instante lo mencionas. Pienso en el final de Los Simpsons y al insatnte lo mencionas. Que simplones que somos. Lo mismo sucede con los generos. Talvez muchas historias, sean o no de consumo masivo, aceptan la muerte, pero viven en el género. El género no muero. Valientes los que se atreven asesinarlo. Pense en The best years of our lives, y al rato mencionas Los años maravillos, pero no! Yo pensaba en la película de William Wyler. Porque? Dios sabe.

Diego dijo...

Muy buen post.

Rufián Melancólico dijo...

Juan M: Vos decís que es hora de que empiece a creer en Dios?

Canalla dijo...

aca le habia puesto "kevin, creciendo con amor"
creo

saludos

De Cacho Para Vos dijo...

Excelente post, anque Eco simpre me costo un poco este post me ayudo a mejorar eso.
Mi agradecimiento al creador del espacio y me gustaria invitarlo a pasar por De Cacho para vos a saludar con humor a las madres en su dìa.
Exitos!!!