27 de marzo de 2009

Puan es una enfermedad terminal

Un chute más de Puan.
Foto robada de acá.

Y yo estoy enfermo.
Cuando entré a Letras tenía 19 años y venía de comerme todo el CBC de Ciencia Política y haber cursado menos de un mes de la carrera.
Me había anotado en esa carrera porque siempre me gustaron muchas cosas: historia, literatura, teoría, política, pensaba que ahí iba a encontrar una especie de síntesis.
Cuando un profesor dejó en claro que el perfil del egresado en Ciencia Política era el de un funcionario político (no un político-electivo, sino un burócrata, un empleado de alguna institución cuya labor sería “ayudar a resolver los problemas de la gente”) desistí de seguir estudiando eso.
La gente nunca me importó demasiado y a decir verdad, siempre fui un poco fóbico social. En esa época además tenía un sentimiento hacia la gente que se traducía en ganas de salir a matar a cualquier persona que se cruzara en mi camino.
Apenas toleraba mi propia existencia física, menos iba a tolerar y alentar la existencia de otras personas.
Me pasé a Letras donde me recibieron con la inutilidad de la literatura, gasto inútil y mucho Derrida.
Estaba relativamente feliz.
Pasé por todas las etapas de la vida puanner: Euforia, Negación, Rabia, Depresión, Negociación y Aceptación.
Empecé eufórico, sintiendo que al fin había encontrado mi lugar en el mundo. Un lugar donde me decían lo que quería escuchar, donde podía leer todo lo que quisiera y más, un lugar donde no tendría que preocuparme por el “qué hacer con mi vida” y donde podría relacionarme con gente más o menos parecida a mí, más o menos con el mismo grado de fobia social.
El siguiente paso fue el de Negación: “No, no es cierto que Puán sea una mierda y que esta carrera de mierda no me va a servir para nada”.
Al final de cuentas tenía que empezar a aceptar que la vida no es tan color de rosa ahí adentro.
Pero para ese entonces ya estaba bien hasta la mierda y no iba a admitir que Letras es una carrera que no da posibilidades más que las que zumban en la cabeza y que lo que uno hace es pasar unos 5 o 6 años geniales (con sus altibajos, obvio) sólo porque puede, sólo porque se lo puede bancar económicamente y que está ahí sólo porque está enfermo.
El paso siguiente es Rabia. Se da cuando uno se da cuenta de que no quiere trabajar de telemarketer o dando clases de español o en un colegio y que, ¡ups! No había pensado en esto antes, porque total, el amor a la literatura puede más y ahora no, no consigo laburo, no adquirí ninguna habilidad y me volví mucho más cínico, desencantado e inquisidor que lo que eras antes (y eso ya era un grave problema).
Yo estoy enfermo y siempre lo estuve: me cuesta sociabilizar y me gusta demasiado encerrarme en mi cuarto a leer.
Eso no puede ser sano. Acabemos con el mito liberal de que leer es una actividad saludable. Leer compulsivamente es sinónimo de ostracismo.
Entonces viene la Depresión: ¿Cómo voy a pagar el alquiler? ¿Cómo voy a vivir? Para esto es mejor irse a vivir a Europa y ser lavacopas. Siempre queda la posibilidad de hacer alliá y joder, ¡ya fue! Te pagan como tres años de casa, comida y educación en el primer mundo. Quizás hasta pueda hacer el Servicio Militar y sentir que hago algo heroico en una vida que siempre fue bastante poco heroica. La experiencia, ahh, la bendita experiencia y la concha de su madre… al pedo, todo fue al pedo. Todo lo que hice fue leer como un enfermo durante cinco años. Encima no es que haya leído cosas que me hayan gustado tanto. Y todo lo que leí, de todo lo que leí, me acuerdo ¿de cuánto? ¿Un 10%-20%? Además está lleno de hijos de puta que están todavía más enfermos que uno y se acuerdan de todo, son capaces de citarte de memoria párrafos memorables de teóricos que a veces, apenas entendí y que cuando creí haber entendido, se fueron perdiendo en la maraña de ideas durante el tiempo.
Después de la Depresión viene la Negociación: ya sé que bueno, mierda, me mandé una cagada eligiendo esta carrera. Pero… ¡pudo haber sido peor! Por lo menos no estudié Filosofía que ahí sí, te mandás de cabeza al mundo de los hardcore-nerds, pero no sólo eso, sino que son hardcore-nerds aburridos: no tienen el mismo grado de cinismo que un moderno chico de letras y su rango de lecturas siempre está limitado a una nómina muy intragable. Eso sin contar que son mucho más serios en todo lo que hacen.
Entonces bueno, sí, la cagué, pero pudo haber sido peor. Además, ¡Che! Nadie me prometió un jardín de rosas cuando me anoté en esta carrera. Y si me las prometieron… las rosas tienen espinas. Que metafórico que se vuelve uno a veces.
Llegamos a Aceptación: cantar mientras te están cagando a palos. Todo se derrumba y ahora con la crisis económica poder tener un Master en Cualquier Carrera Rentable y quedar en la calle igual.
Quizás me convenga hacer un curso en el Rojas para aprender un oficio y ver de tirar con la vida más o menos hippie el resto de mis días. Sí, obvio, siempre queda la sangre en el ojo por no tener la guita como para actualizar la PC y dejarla tunneada para que se banque el GTA IV (que en definitiva, la vida vale la pena en esos pequeños raptos de felicidad poco interesantes que nos regala y nos regalamos).
Y en el medio habrán quedado unas cuantas lecturas, unas cuantas chicas de letras y del ambiente de letras con las que intimé, unas cuantas horas perdidas, una paja para cortar un poco la lectura de Derrida, un placer inconmensurable de alguna hora cursada, alguna frase escuchada de algún profesor, algún libro o escritor que haya partido la cabeza de felicidad (los últimos: Sarmiento y Mansilla), muchos cafés, muchas charlas aburridas de gente de letras y muchas charlas divertidas de gente de letras que para el mundo no-nerd son muestras insoportables de snobismo y pedantería intelectual.
No soy escritor, nunca me consideré escritor y no fui a Puan intentando ser escritor.
Entonces, leo a un troll cualquiera que me manda cualquiera y pienso que no entendió nada. Que no sabe nada. Y me da pena. Porque en realidad tendrían que compadecernos a los letrosos: estamos enfermos. Tenemos la Lepra de la Letra y por eso somos LETROSOS.
Es una enfermedad terminal y cada año que pasamos adentro de Puan pasamos un paso más en nuestra elaboración del duelo.
Puan es un virus.
Todos vamos a morir.
Al menos nosotros ya estamos inmunizados.

31 comentarios:

Lucila dijo...

Me hiciste reir y amargarme mucho. Qué buen post.

El mundo es un gran Puán. Basta de pendejos que se arrastran como viejos chotos por la vida.

He dicho.

Awesome Blossom dijo...

Creo que me voy a sentir más o menos igual dentro de unos años, pero en el IUNA

Paula dijo...

estoy mal .... vine por una inspiración causal ... y me voy pensando uy! duele ...

Pazchi dijo...

leí tu post y me emocioné...
y ahora me pregunto qué hago en casa encerrada un sábado a la noche...

me voy.

Pazchi

(del sector letrosos platenses)

Rufián Melancólico dijo...

Gracias por sus comments! Próximamente abrimos sección del blog: consultorio de deprimidos con las humanidades.

Pazchi dijo...

jajajja genial!

respondés consultas a toda hora?


hay que pedir turno?

=P


Pazchi

Rufián Melancólico dijo...

Sí, sí, a toda hora. Estoy al servicio de la comunidad blogger.

Dario dijo...

también podías dejar la carrera. y así terminás con todas las etapas juntas. porque ir ahí solo sirve mientras estás engañado pensando que te va a servir para algo, después que te das cuenta que no sirve para nada no tiene mucho sentido seguir ahí, no?

Anónimo dijo...

Ey! como graduada de filosofía,y lectora asidua de tu blog tu visión de mi carrera y la gente como yo me pareció un poco injusta...

Saludos,

R

Nicolás dijo...

La puanosfera contamina la cabeza y como dijo Don Ricardo: "Busco amarlos como sea, para no volver jamás"...

Que se le va a hacer...

Mauro dijo...

Tres palabras: andá a laburar.
Vas a ver cómo se te corta todo este chorro de grandilocuencia pedante.

Silvio Astier dijo...

Exiliado de Puan 480 uno recuerda en silencio la pena de ver quien la tenía más larga (la idea revolucionaria, digo) y también ver como la idea se realizaba en el paradigma Cobain: moría joven en el simple acto masturbatorio de la expresión a través de un medio que no salía más allá de Mc Pancho.

Exiliado de Puan 480 uno defiende como Espartano cada día pasado allí dentro.

Puan es una enfermedad terminal, pero en la isla de Lost, donde nadie que no toque lo que no tiene que tocar se muere.

Anónimo dijo...

"Apenas toleraba mi propia existencia física, menos iba a tolerar y alentar la existencia de otras personas" JAJAJA, es realmente bueno... Un humor, digamos, digno de Rashkolnikov...

Anónimo dijo...

Y aparte: siempre me hinchó las pelotas aquello de que "leer es sano", "estimula el desarrollo", etc. Si bien es cierto que a edad temprana leer aceita las neuronitas de los niños, leer, en general, ¿es sano? Por supuesto que no comparto la tendencia al melodrama de mi amigo el Rufián (para el cual todo es sórdido, oscuro, adictivo, terminal, y un montón de adjetivos naturalistas más), pero, por ejemplo, leer un manual de pedofilia, heroinomanía o terrorismo infantil, señora mamá... ¡no es bueno! ¡"Lectura = salud mental" es una falacia sarmientina! (en esa época no se publicaban libros sobre cómo acertarle a la vena a la hora del inocente primer chutazo). No digo que la lectura, o la escritura, sean algo "peligroso", como le gusta decir a algunos ingenuos románticos que conozco (si, todavía quedan). La literatura no puede más que, según la bella expresión austríaca, "desatar una tormenta en un vaso de agua". De modo que nada de peligro potencial. Pero con sólo verle la cara a los camaraditas de asoman por Puan se comprende que esa carrera (no la literatura) es una máquina de crear infelices...

Tomás dijo...

Buenisimo.

José Identidad dijo...

Dale, cantá rápido cómo se supera la etapa "mejor ser lavacopas en Europa", que estoy apunto de comprar el pasaje!!!

paula dijo...

UHHHHHHH me pegó. y me pegó porque soy como una especie de fantasma de puan (estoy pero no estoy, un pie afuera-el otro adentro). Empecé a los 19 también con todas las ganas y de ahí en más se me empezó a derrumbar todo. Tuve un pasaje accidentado (ir-volver-ir ¿dejar?) Finalmente me animé a largar luego de una larga crisis y ahora, ¿volví? ohhh dios, tengo miedo de no salir más de ahí. También me pasó de leer mucho, varios libros a la vez y encerrarme y ser cada vez más fóbica social. Uhhhh, tengo miedo. Y ahora no sé. Ya me planteo eso de que no sirve para nada, de las largas hs ahí adentro no sé no sé no sé. Alguien me dijo una vez que el problema era que me replanteaba todo, que tendría que ir a la facultad sin cuestionarme demasiado, casi casi como algo automático, así hasta que te recibís ???? Pero no me parece. En finnnn no sé. ("Estudiante de Letras casi al borde del suicidio")
Encima, cada vez que estoy ahí, tengo la impresión de que sé menos, que me falta mucho, etc etc...es como algo inalcanzable. Ayer cuando le contaba a mi hermana que los lunes tenía como 8 hs en la facultad, me dice: qué onda? en puan no quieren que la gente trabaje? no quieren que se reciban? ufffffff quiero llorar

Rufián Melancólico dijo...

Paula: Lo que te pasa a vos nos pasa a varios. Ya sos una más para el grupo de autoayuda: "Víctimas de Puan".

PampaLivre dijo...

No, no seamos tan necios. Leer embellece el alma, nos llena de lucecitas de colores como dice Santo Biassati. También Nelson Castro muestra "honda preocupación" porque los jóvenes no leen; cuando ganó el último martín fierro, recuerdo, este titán del pensamiento no se demoró en alentar la lectura en los jóvenes estupidizados: "Despierten argentinos. Lean. Lean y lean. Leer es bueno. Entonces, lean. Lean para afianzar la cultura republicana. El que no lee, es un ciego que tantea por las calles oscuras de la vida amortajadas por las tormentas de la estulticia".

paula dijo...

jaja bueno, me quedo más tranquila entonces...

Rufián Melancólico dijo...

Paula: Realmente me sucede y me sucedió lo que vos comentás. Más de una vez me sentí corriendo tras una zanahoria en un palo, con todo ese conocimiento que nunca voy a adquirir, todos esos libros y autores que nunca voy a llegar a conocer y leer, con toda ese horrible sensación de opresión y de que lo que estudio no me queda, y la certeza de que, como decía en el post, esta es una carrera elitista para gente que no tiene grandes preocupaciones como ser tener un trabajo en paralelo.
Yo tengo suerte y tengo un trabajo que me permite estudiar, pero sé que soy muy afortunado y aún así, me resulta difícil.

Por eso digo! Hagamos un grupo de autoayuda!!!

gracfern@hotmail.com dijo...

no es cierto que te vayas a cagar de hambre, hay gente que paga porque unx lea y diga cosas que en realidad no le interesan a nadie ("investigación").
Al fin de cuentas, es casi tan improductivo como estudiar el aparato reproductor del bicho bolita.

José de Ragnelak dijo...

Rufián, si hubieses escrito el post con tu último comentario lo hubieses dicho todo.

derian dijo...

Siento como una descalificación a la gente que no trabaja, y no sólo en tu comentario Rufián sino también dentro del ámbito de puan. Sé que no me pasa a mí solo y tengo compañeros que también tienen la misma sensación. Es como que si trabajás sos muchísimo mejor persona y ser humano del que no trabaja. Cómo cambió la cultura argentina: el de trabajar y estudiar de manera ardua es un ideal burgués que muchos llevan a cabo a la perfección. Yo no trabajo, porque tengo la suerte de tener unos viejos piolas que se desviven porque estudie. Y no vivo en Belgrano o Palermo. Pero esto que digo, está instalado en la mente de muchísimas personas (más si son estudiantes) y hasta se lo puede deducir de su discurso: "esta es una carrera elitista para gente que no tiene grandes preocupaciones como ser tener un trabajo en paralelo". Saludos.

Ya que hacen katarsis, hagámosla todos.

Ojo, me encanta el blog y lo leo siempre.

Rufián Melancólico dijo...

Si se entendió que estoy glorificando a la gente que trabaja, no era el sentido. Lo que quise decir es que la organización de la grilla de horarios así como la intensidad de estudio requerido en una carrera como Letras supone o que uno no trabaje en paralelo o que tarde 10 años en terminar la carrera. Era una queja más que nada hacia la organización de bandas horarias de cursada.

Maru (meugebob@hotmail.com) dijo...

No sé si leerás este humilde comentario, pero a ver estudio historia y voy a ir a puán, muchas veces pensé en letras pero escribo mal, a pesar de ser una gran lectora, sólo te escribo porque uno de tus libros favoritos era de Dostoviesky, y porque el rufián meláncolico fue a mis quince años mi segundo personaje favorito obvio después de Erdosain, y no es que no analice un carajo es Erdosain tenía ese tipo de cuestionamientos que me hacían pensar que yo estaba escribiendo el libro, me pasó lo mismo con crimen y castigo, o sea Raskolnikov tenía esa depresión maníaca ansiosa, totalmente ansiosa que yo sufrí sin haber matado a una usurera y a su hermana y por la que estuve internada cuatro veces en un neuropsiquiátrico, mi problema es que yo no podía redimirme pri9mero porque la resurrección de lázaro es sublevarte y adoctrinarse en este caso a la iglesia, pero hubiera funcionado ya que tuve muchos intentos de suicidio y etc. Cyuestión importante sí estoy enferma, tomo medicación, pero la literatura me salva y demasiado, porque yo a través de la literatura veo la historia, no me creo ser la única, pero dostoviesky rusa zarista, campo-ciudad medio siglo antes de la rev rusa, bah que se yo en todos los libros encuentro la política porque npara mi no hay nada apolítico, porque el apolítico sería el que no se compremete pero tiene un gran papel, ya que ermina favoreciendo a alguien. Odio haber llegado a este blog por el de anarko peronistas, no sé si vos lo serás, si lo sos hay una gran discusión porque lucho por el marxismo trotskysta, bah qué sé yo. Leer muchos libros obsesivamente no te hace un enfermo porque por más de que sean de ficción tienen algo que ver con la realidad, o sea vos te creés que sos el quijote que vas a ir a luchar contra molinos de viento y nos darías las esperanzas de que todavía se puede luchar contra lo imposible, o sea contra este sistema.
Suerte

Rufián Melancólico dijo...

Maru: Gracias por tu comentario. No, no soy el mismo de Anarko Peronismo.

Coincido con muchas de las cosas que decís. Ojalá algún día podamos charlar.

depende dijo...

Este post es la verdad puanner revelada, y nada me hubiera agradado más que recibirlo en esos primeros días de facultad, quizás en lugar de toda esa folletería política. Hay que hacer que lo lean los ingresantes, Rufián, se pueden salvar muchas vidas, supongo que lo habrás pensado. Pido permiso entonces para difundirlo en Puan a la salida de gramática/teoría literaria.

El GTA IV es sensacional para satisfacer esas ganitas locas de matar. Lamentablemente lo tuve que borrar por improductivo.

Anónimo dijo...

avisen cuando comienzan las reuniones, quiero ir!!!!

Finka dijo...

Auch...yo también estaré incubando el síndrome de Puán, no quiero que se pase la etapa eufórica, dónde todos te dicen lo que querés escuchar, y se ríen con vos de lo mismo, y hay un entendimiento común.

Nota aparte: Qué es estar cuerdo? Qué es estar loco?
O más bien reemplazaría el verbo estar por sentir.
Reproduzco algo que me dijo mi vieja, la psicoanalista: "todo aquel que veas todo prolijito, recatadito, equilibrado está gravemente enfermo o loco"
Sólo que esa gente no tiene el coraje de enfrentar un análisis, porque no cualquiera puede con eso: se necesitan huevos/ovarios.
Señores de traje, oficinistas, funcionarios: be afraid, you're all terminal.

Rufián Melancólico dijo...

Totalmente Finka! Como decía mi gran mentor "El inviduo normal está loco". Eso creo yo también. Prefiero la locura de las emociones y saber que estoy vivo antes que el frío de un escritorio en una oficina.