3 de julio de 2009

Catch the flow, get the flu

Lo criticamos por usar barbijo, ¡pero tenía sus motivos!
Foto vista acá.

Ayer en la biblioteca una mujer que suele venir a perder su tiempo (que de todos modos no parece ocupar de ninguna otra forma) se sentó en soledad en una de las PC que tenemos para uso público.
Desde que explotó la psicosis colectiva por la GripA, es decir, desde ayer precisamente, mis tardes en la biblioteca pintan bastante solitarias, con poca gente que viene más allá de los dos o tres vagabundos que no se pierden un sólo día de internet gratuito.
Uno nunca piensa en qué haría con todo su tiempo libre si fuese un vagabundo ¿no? Bueno, las opciones parecen estar en repartir ese tiempo entre ir a buscar comida a hogares y centros de beneficencia, leer diarios en las bibliotecas públicas (como mi lugar de laburo) y leer más diarios en internet, mandar cientos de e-mails quejosos, un tanto psicotizados a remitentes que nunca los contestarán y leer más diarios, noticias y sitios de tarot virtual en la web.
Como decía antes de perder el hilo, esta mujer entró con un gorro de lana y bufanda cubriéndole toda la cara que parecía E.T. en la escena de las bicicletas.


Yo mientras estaba leyendo sobre judaísmo (un recomendable libro aunque bastante apoyado en el costado religioso: “¿Qué es el judaísmo?” de Emil Fackenheim, Editorial Limond, Buenos Aires, 2004). Entonces fue cuando escuché un crujido, como de alguien abriendo una bolsa. No me sorprendió porque de última, suelen traer bolsas con lo que reciben en algunos lugares. Pero cuando vi que el crujido de la bolsa era insistente me levanté y me puse al lado de ella. Tenía puestos unos guantes de nylon tipo panadero y con eso intentaba teclear.
No sé bien qué le dije, pero se sacó los guantes y me preguntó dónde podía encontrar un baño entonces para lavarse las manos.
La tarde pasó aburrida y vacía. Cuando fui para Puan me encontré con que el boletero del subte atendía con barbijo. La gente sacaba a cada rato sus potecitos de alcohol en gel y debo admitir que mi viejo vicio de usar ese producto por el cuál me gané apelativos de ser un metrosexual o el menos eufemístico “aputasado”, se conjugó con mi neurosis obsesiva: Si voy por la calle pero no toco nada ¿me tengo que lavar las manos con alcohol en gel? ¿Cada cuanto tiempo? Si me agarro del barral de metal del subte y me pican los ojos ¿Tengo que lavarme con alcohol en gel, rascarme, agarrarme de vuelta y cuando me vuelva a picar, volver a aplicarme el alcohol? ¿Si quiero mandar un SMS? ¿Cómo hago? ¡Porque no voy a dejar todas las teclas infectadas con el virus! ¿Y si me estoy agarrando de la argolla de plástico del Subte? Porque todos sabemos que el virus vive en lugares fríos y húmedos como el metal del barral, ¿pero y el plástico?
A todo esto la gente con barbijos hacen justicia póstuma con Máicol de quien tanto nos burlamos por su look post-apocalíptico y me da la sensación que en cualquier momento vamos a empezar a vivir en un mundo Fallout-eado.

¿Querías barbijo? ¡Tomá! Como es evidente a esta altura, el Apocalipsis al "Fallout Style" está a la vuelta de la esquina, por lo que recomiendo que vayan comprando sus Power Armors así no tienen que bancarse el canto de la tribuna que desenfrenada les gritará: "Compra-te un barbi-jo la puta que lo parioooo / Compra-te un barbi-jo la puta que lo parioooo, etc." o el menos popular pero no por ello menos cruel: "X (pongan su nombre aquí) mi buen amigo / vi tu barbijo y me encontré con un mercado" bueno, no, no tiene sentido, pero quería decirlo igual.


Llegé a Puan y noté menos gente. Pero bien podía ser por el fin del cuatrimestre. Entré por el pasillo principal, a la escalera y ahí estaba, un dispenser de alcohol en gel para uso público.
Entonces otra tortura: estar sentado y pensar que el banco quizás tuviera gripA y entonces lavarme las manos a cada rato y pensar que cualquiera puede ser el enemigo y entonces pienso: “Bueno, che, ¡pero es una puta gripe de última! ¿Qué puede pasar? Un poco de dolor de cabeza, un poco de congestión, unos días en cama tomando tecitos...”. Entonces pienso una vez más que no entiendo cómo es que la gente se muere de gripe común. Algo que nunca entendí.
Me fueron llegando mensajes de texto: que cerraban Puan, que no lo cerraban, que en cualquier momento venían los tipos con trajes antirradiación a ponernos en cuarentena. No pude dejar de mirar las paredes y ver virus por todos lados, como si la materialidad del mundo se hubiera convertido en código binario al estilo Matrix y todo ese código estuviera infectado con gripA.
Fue una semana dura. El apocalipsis empezó el domingo en el cuarto de votación, con la almohadita para mojarte los dedos y cerrar los sobres. Ya en la cola había muchísimos con sus barbijos encasquetados y no pude evitar algunos LOLs.
Mi profesor de Prácticos de Pensamiento Argentino y Latinoamericano contó el martes a la noche que fue fiscal de mesa y que cuando se le acercaron con barbijo los apuró hasta que un tipo le dijo muy serio: “Lo hago para protegerte a vos” y ahí tuvo que quedarse en estado WTF.
Pero una compañera retrucó con una anécdota mejor: según contó, estando en el colectivo tuvo la mala idea de toser un poquito lo que llevó a que inmediatamente, dos personas que estaban cerca sacaran de sus bolsillos los barbijos para ponérselos a toda velocidad.
Todos sabemos que esta plaga es un castigo de Dios a los Argentinos por haber hecho que el Pro ganara en los dos mayores distritos del país (es fácilmente comprobable: hasta la semana pasada, pre-elecciones, había tan solo 1300 infectados promedio y hoy ya son 100.000), y por eso es que Rodríguez Berreta se agarrara la gripA fue una forma de Dios de marcarnos dónde está el mal. Cuando me enteré de este notición, fue el único momento en el que lamenté que esta epidemia no sea realmente mortal, como la Peste Bubónica o algo más doloroso porque si hay alguien que merecería una gripe PROcina en ese caso, sería ese arlequín.
Otra cosa que nunca entendí es cuándo empezamos a hablar de “Infleunza”. Y lo de “Gripe A” es bastante gracioso si consideramos que “Gripe Porcina” le trajo dolores de cabeza a los criadores de chanchos que vieron caer sus ventas por este desliz (in)significante.
Entonces Influenza, Gripe, Gripa, Flu, Catch da Flow, Get the Flu y todos los chistes malos que se les ocurran.
Estoy sentado en la PC escribiendo, releyendo el poema que mandó el Departamento de Letras para hacer acto de presencia en esta crisis y se acerca mi jefe a paso lento, me paro para recibirlo y me señala que no hace falta, que me quede sentado, pero me paro igual.
Me avisa que después de una reunión con un conocido infectólogo se decidió que a partir de este sábado y por 15 días cierran todo el club donde trabajo.
Se va y me quedo pensando en qué van a hacer con su tiempo los vagabundos que vienen a la biblioteca durante las próximas dos semanas.

8 comentarios:

camilopalabra dijo...

Me gustó este post. a pesar de que todos andamos bastante paranóicos, nos gusté o no, y por más de que uno se cuide, si te toca te toca. Hablando de Michael, luego él, que era bastante hipocondriaco y se la pasaba cuidandose, y miren lo que le pasó a los 50 años. No hay cuidado que valga. La gente por ahí se enferma de histeria colectiva, que se propaga mucho más rápido que cualquier pandemia y UNO también, no puede evitar ahora pasearse son su botellita de gel por todo lado, e incluso cuando come por fuera también piensa si esa deliciosa pizza que te sirven no tendrá gripe A?

Se hechaban de menos post de este tipo, con sentido del humor. Me reí leyendolo.

saludos

Camilo Palabra

Chioda dijo...

Buenisimo Rufian! Como siempre!

vienen.bajando.las.multitudes.inquietas dijo...

La historia le dio la razón a Kircner, llegó el caos.

Ezekiel dijo...

Hola,

Quisiera compartir este análisis con ustedes

http://dame10.blogspot.com/2009/07/la-inmensa-solidaridad-del-pueblo.html

Gracias

elincansableanónimomoralista dijo...

me compró la foto del inicio, nostalgia, pero en cuanto leí tanto resentimiento hacia la minoría vagabunda, ya no pude leer más. será en otra oportunidad cuando no abunde tanta pandemia pro fascista. igual lindo blog, muy intelectual.

Rufián dijo...

Me causa gracia porque si hay alguien que detesta el fascismo Pro soy yo. Te basta ver cualquier post bajo el Tag "política" para verificarlo.
Lo del trato al vagabundeo, es broma, obvio.

Pazchi dijo...

La histeria colectiva me molesta, ahora hay quien te atiende en un negocio y prácticamente te baña con lisoform cuando entrás. Tampoco para tanto, señoressssssssssssssssssssssssssss

Además, ahora van a empezar a surgir todos los "yo sobreviví a la gripe A" y el drama se va a acentuar. Me rehúso a tener que mirar sí o sí una programación televisiva que sólo se dedica a la pandemia. Porque probablemente, nos estemos distrayendo de otra cosa.


Como siempre, un gusto leerlo.

Atte

Paz-chi

Rufián dijo...

Ayer un amigo me dijo: "En el verano, en Pinamar, todas las pelotuditas van a estar con una remera que diga: "Yo tuve la Gripe Porcina"" JA!
Gracias por lo suyo Pazchi.