22 de noviembre de 2006

No, en serio ¿Qué hay de nuevo viejo? (en la Literatura Argentina)

Hace una semana, un evento más en la agenda cultural de Buenos Aires se convirtió en EL evento que todos quieren comentar y que en efecto, han estado comentando.
Aquello de lo que hablo fue una charla que se dio en el Malba. y donde la convocatoria a representantes de distintas generaciones de escritores (Martín Kohan, Fogwill, Sebastián Hernaiz y Daniel Link con moderación de Damián Tabarovsky y presencia en la tribuna de Juan Terranova, Rafael Pinedo y Sergio Bizzio entre los que llegué a reconocer) tenía como propósito hacer un relevamiento, una puesta en escena y un debate acerca de la literatura argentina actual y todo esto que se viene cocinando acerca de la “Nueva Literatura Argentina” o La joven guardia como fue bautizada a partir del nombre de una compilación de cuentos de algunos de los más destacados de estos escritores (la otra compilación grande es Una terraza propia hecha por Florencia Abbate que se dedica exclusivamente a narradoras mujeres).
Sin embargo, y a pesar de la evidente ebullición de escrituras, voces, procedimientos, búsquedas y el también evidente interés (aunque chiquito, tímido, con dificultades todavía por salir a flote) de las editoriales por publicar y dar a conocer todo esto, persiste la opinión generalizada de que esta literatura es mala y no tiene mucho o nada que ofrecer.
He leído infinidad de comentarios maliciosos y sin fundamento en infinidad de blogs y en infinidad de conversaciones con compañeros y amigos de la fuckultad.
No critico que se critique, critico que se destruya sin razones.
¿La literatura de la Jóven Guardia es posmoderna, pasatista y no comprometida? En todo caso sería una discusión interesante de sostener y ver qué corpus se inscribe en estas características y qué corpus queda por fuera.
En cambio, lo único que encontré fueron estupideces no fundamentadas en, por ejemplo, la ya famosa nota de la Licenciada-Comisario de Cultura Stalinista López Rodríguez y una columna que salió en Ñ del sábado 11 de Noviembre dónde Jorge Carnevale le indicaba a los directores del Nuevo Cine Argentino (paralelo en este sentido con la Nueva Literatura Argentina pero no en otros) que filmaran sobre la violencia social y no tanto sobre dramas existenciales.
Es decir, se nos da un recetario de qué se debe escribir y qué no se debe escribir como si viviéramos en la peor época de la Cultura Oficial del Realismo Socialista o se dice que la literatura esta es posmoderna y entonces (siguiendo quizás hasta el paroxismo idiota la adoración por la crítica alla David Viñas) no vale la pena ser leída.
En la cima de las acusaciones estúpidas e insólitas que se repiten siempre con los escritores jóvenes está la de que “tal se vendió al mercado”.
Una acusación que no entiendo. Si me preguntaran a mí diría que feliz de la vida viviría de mi literatura y la vendería al mejor postor.
Escribir es un trabajo como cualquier otro y el romanticismo como reacción a la vida burguesa ha quedado un poco aplastado por el peso de la historia.
Incluso Jean-Paul Sartre quien rechazara el Premio Nóbel en su momento hizo gestiones discretas para recibir el efectivo (es decir, u$s1 millón) según se pudo saber hace unos pocos años (lamento no disponer del link pero el Buscador de noticias de Clarín.com está cada vez peor).
Sumado al cóctel tenemos las evidentes envidias de los que no llegaron (no llegamos) y esperan (esperamos) desesperados una oportunidad de publicar aquello que guardan (guardamos) en el cajón. Sin embargo, en vez de preocuparse por seguir abriendo las puertas y generando mejores condiciones editoriales para generar lectores que son la razón imprescindible para que se editen inéditos, los aspirantes a críticos se dedican a la sistemática aniquilación del otro-escritor que aparece, quizás, como más oferta en un mercado en el que la demanda es casi inexistente.
No interesa generar más demanda. Este es un gremio jodido. La competencia pasa no sólo por la posibilidad de ganar un capital económico sino un capital simbólico. El choque de egos produce muchas miserias y es lo que estuve viendo en particular con relación a las recepciones de la charla en el Malba.
No me importa si se dijeron cosas más o menos interesantes o inteligentes (de hecho creo que lo más interesante lo dijo Sebastián Hernaiz al ocuparse realmente de desperdigar nombres de escritores argentinos jóvenes y contemporáneos que se pueden leer). Me importa que se abrió un espacio y que se tienen que seguir abriendo más.
Porque además, y esto lo digo yo que renegué de la literatura argentina hasta hace un año, creo que lo que se está escribiendo actualmente acá contiene una gran riqueza estilística, formal e imaginativa. En estos últimos tiempos he leído textos de escrituras dinámicas, prosas rápidas que se deslizan ya sin el lastre de un modelo afrancesado.
Y además disfruté mucho, que es lo que busco en la literatura: placer.
Nadie que haya leído libros como Plop de Rafael Pinedo puede decir que no es una de las obras más originales y mejor escritas de la última década en la Argentina. Nadie que haya leído a Mariana Enríquez (pienso en Bajar es lo peor) puede decir que no está maravillosamente llevado.
El tan vapuleado Sergio Bizzio tiene en Rabia un atisbo de grandes posibilidades. ¿Es posmoderno ese libro? Sin dudas. So fucking what?
Creo que hay una intención de retención del efluvio de novedades. Una operación que es parte de lo que hace la Academia para delimitar sus corpus de estudio y es lo que hace toda esta pseudo-crítica tilinga de blogs y estudiantes esnobs que ante lo desconocido y el poco compromiso crítico y personal, se dedican a decir boludeces antes de sentarse a leer y dejarse seducir por esta literatura “taaaaan posmo” que tantos momentos de placer tiene para dispensar.

15 comentarios:

Rufián Melancólico dijo...

Buscando información sobre una escritora llamada Dalia Rosetti (autora del recomendable "Me encantaría que gustes de mí". Editorial Mansalva) y por estas cosas del google y demás, encontré una carta abierta de Elsa Drucaroff que sostiene casi lo mismo que sostengo en este post pero con mucha mayor destreza.
Juro que lo leí luego de haber escrito mi post.
http://valleyoftears.blogspot.com/2006/04/
carta-abierta-de-elsa-drucaroff-la.html

Ineptus dijo...

Yo pienso que paradójicamente los que claman por literatura de compromiso social y retratos de nuestra "identidad larinoamericana" son más marketineros y cínicos que algunos escritores "posmo" porque en realidad esa. es una imagen más "vendible" para los europeos y anglosajones que fetichizan a L.América como la tierra de la "revolución permanente" Además no vaya a ser que existan escritores latinos que no mencionen pobreza y luchas sociales, !que terrible! !que gente más alienada!

Ferdinand Mortnais dijo...

Tanto la categoría "posmo" como la categoría "joven guardia" funcionan como dispositivos de cierre corporativo. Por un lado se restringe el campo de las lecturas legítimas a un corpus de clásicos que los doctos manejan con destreza -y es por eso y sólo por eso que son venerables y venerados a priori-.
Pero, por otro lado, se restringe también el campo de "lo nuevo", de los jóvenes, a una serie de nombres de autores que rozan -y muchos están ya sumergidos en- los 40 años. Por lo tanto ahí también hay una operación de cierre, una corporativización de la práctica escritural.
La disyuntiva es falsa porque se mueve entre categorías de cierre, que tienen un origen corporativo y de lucha generacional más que puramente estético -la "joven guardia" sólo es en tanto forman parte de una generación, pero no es un movimiento estético literario-. Acá por lo que se lucha es por la legitimidad en un mercado, que es, a su vez, la del canon legítimo de lecturas.
Invito a dejar de pensar con categorías corporativas. A menos que se tenga un interés corporativo y se lo explicite.
En cualquier caso, vos, Rufián, con tus veintipico sos muy joven para la joven guardia -sólo te queda visitar alguno de sus "talleres", para cuando te toque el turno de ser "joven" (a los 40) puedas matarlos.

Rufián Melancólico dijo...

Si, estoy de acuerdo con lo que dice Ferdinand: las categorías restringen tanto como los que se dedican a despotricar gratuitamente contra estas lecturas sólo por ser productos de literatura argentina.
Mis argumentos son en todo caso un tanto más materiales: quisiera que la gente leyera literatura argentina como parte del proyecto de reactivación de esta industria que permita abrir los espacios en vez de cerrarlos.

Nacho ® dijo...

Entiendo perfectamente...

Me han redestruido mi blog cabros intelectualoides de otros lados... Se que no soy bueno, pero hay que progresar.

Hay tantos paradigmas en esto de escribir, tanto problema, tantas barreras, tanta crítica pasada a mugre fundamentalista.

En fin, Buenisimo.

Saludos

Rufián Melancólico dijo...

Nacho: noi te rindas. No dejes que los cabros te molesten. Me gustó el nombre de tu blog: "Cuentos de mierda". Me hace acordar al libro que quiero publicar algún día: "Basura adolescente" y me hace acordar a un blogger que me divertía mucho cunado escribía: http://damagedminds.blogspot.com/

Ferdinand Mortnais dijo...

Una vez un profesor de la secundaria nos dijo: "ustedes van a estar en contra de la propiedad privada... hasta que tengan casa, plata en el banco, familia, un buen trabajo".
Uno perfectamente podría ampliar la premisa al caso de las heterodoxias y las ortodoxias en la literatura y la academia.
Cuando se quiere entrar en el campo de los elegidos, lo primero que se tiene que hacer es aceptar su legitimidad.
Si no: la vida en los márgenes, por siempre.
(Parafraseando a Hegel, ésa es la astucia del sistema).

Rufián Melancólico dijo...

Pero claro! Por eso existen editoriales que sólo editan a escritores que no editan las otras editoriales mainstream!
Defender los bordes del mercado también es una forma de insertarse en él.

Anónimo dijo...

Estoy bastante de acuerdo con lo que decís en el post, pero me parece también que, como en todas las épocas, lo que más abunda en la lit arg cont es la berretada. hay cosas excelentes, pero son las menos, y hay mucho bluff dando vueltas. a mi modesto entender el caso de alejandro lópez/daniel link es el más flagrante; la novela te puede gustar o no,a mí me divirtió, pero es una reverenda pelotudez y no está ni en pedo a la altura de la operación de lectura a la que la somete el militante Link (emparentar el uso del discurso directo con las voces de Puig es sobredimensionar intencionalmente la llanura en que se maneja López). me parece que hay más casos como éste que no vale la pena mencionar, pero sinceramente creo que no hay que crear un panorama ni demasiado benigno ni apocalíptico, hay de todo, como siempre bah.

Rufián Melancólico dijo...

No leí "Keres Kojer=Guan tu fak?", pero sí estoy terminando "La asesina de Lady Di" y no me parece malo. Por el contrario, me parece bastante bien llevado y bien escrito.
Al menos introduce algunos movimientos en cuanto a trama y prosa que no se han visto mucho últimamente donde predomina la llanura o la criptología en textos tan cerrados que sólo unos pocos iniciados-conocedores personales del autor y sus circunstancias pueden entender.
Respecto de toda esta imbecilidad de decir que Link, López, Terranova y no sé quien más son los herederos de Puig, me parece una imbecilidad mayor. La introducción de diálogos por MSN o E-mail no es más que una actualización de un procedimiento textual que es tan viejo como el Romanticismo en el caso de los e-mails (la novela epistolar actaulizada al cambio tecnológico) y que se yo, digamos por ejemplo, la vanguardia de principios del Siglo XX (Joyce, Faulkner, etc.) respecto de la trascripción de los diálogos que intentan verosimilitud.
En todo caso, digamos entonces que Puig es heredero de éstos.

Ferdinand Mortnais dijo...

Drácula es una novela increíble escrita con una técnica de collage de cartas, diarios íntimos y telegramas, de los distintos personajes.
Lamentablemente Stroker es poco reconocido, pero fue un pionero y escribió una novela llena de saltos espaciales, temporales y de voces narrativas.
Y a diferencia de un Puig o un Link, era bien macho.

Rufián Melancólico dijo...

Stoker se inscribe dentro del romanticismo no? Un romanticismo muy tardío pero sus técnicas y temáticas son del romanticismo inglés: gótico y epístolas. Como en Frankenstein.
Y Mary Wolstoncraft Shelly era, como Link y Puig, una loquita bárbara.

Ferdinand Mortnais dijo...

Perdón, escribí mal. Es Stoker.
Soy un cerdo analfabeto.

Sí, Frankenstein tiene una parte epistolar, pero es desastrosa -creo que una vez lo dije en este mismo blog- y, claro, Goethe también usó esa "técnica". Y seguro, otros miles.
Drácula tiene algo del romanticismo -si bien es de finales del S.XIX- pero me parece que no cae en las mariconadas típicas de ese movimiento. A mi me pareció que tenia un estilo muy innovador, porque la historia se va contando desde una pluralidad de narradores como un rompecabezas y no es del todo lineal.
Después no leí nada más del viejo Bram, pero se ganó un lugarcito en mi corazón sintético -a pesar de que le agregue una cariñosa "r" a su apellido-

All Bram dijo...

Es curioso notar que la "r" de más en su apellido tiene consecuencias cariñosas - de hecho, si mal no recuerdo, sus amigos lo llamaban "Stroker".

Anónimo dijo...

Puig no es heredero de los escritores que mencionas porque inaugura otra tradición que está relacionada con el pop art y lo que pasaba en New York cuando escribía, por ejemplo, The Bs As Affair. T recomiendo analizar mejor tus ejemplos porque el uso de los procedimientos extraños no tiene la misma relevancia en cualquier caso y en cualquer época proque no se construye con las mismas intenciones