4 de diciembre de 2006

Lujuria y muerte: redefiniendo el género Policial en la realidad


El tema este del asesinato de Nora Dalmasso no me interesa mucho excepto por dos cuestiones:

1) Cumple con los requisitos del policial de enigma clásico: Es decir, un asesinato perpetrado en un ambiente cerrado (en este caso lo cerrado es precisamente el entorno: Barrio cerrado; refugio de clase) dónde no hay testigos, ni pistas firmes, ni sospechosos.
Además, hay un evidente pacto de silencio en el entorno de amigas de la víctima que prefieren callar para no manchar el honor de la víctima.

2) El componente de escandalete sexual bizarro que acompaña al crimen: encontraron a la víctima semidesnuda en la cama de su hija con una soga de seda atada al cuello y un pote de vaselina en la mesita de luz.
A este respecto me interesó en especial la siguiente frase que salió ayer (3 de diciembre) en Clarín:
"Por los rastros de semen que tenía, hubo sexo de todas las formas posibles", confió un investigador.
Parece que al investigador la sutileza se le perdió un poco.

El policial de enigma clásico suele plantear situaciones de aparente imposibilidad lógica de Ser y por ende, imposibilidad de resolución. Los crímenes de la Rue Morgue, La carta robada (Edgar Allan Poe), El misterio del cuarto amarillo (G. Leroux), Asesinato en el Orient Express (Agatha Christie) son ejemplos paradigmáticos de esta modalidad que tanta fascinación produce: ¿Cómo es posible que en un ámbito absolutamente cerrado se haya producido un crimen y no se encuentre al criminal?
Recuerdo que cuando leí Asesinato en el Orient Express, quedé fascinado con la construcción de la trama y un sabor amargo respecto de la resolución final de la novela.
Por lo general, la verosimilitud en la resolución de este tipo de policiales suele no ser lo mejor de los mismos. Lo interesante está en la investigación, el desarrollo de la inteligencia sesuda del detective que tiene que ir atando cabos a partir de mínimos rastros. Luego, en las últimas páginas nos enteramos, generalmente por boca del detective, el cómo y el por qué del crimen.
No importa tanto que la explicación sea un tanto ridícula (siempre que no rompa demasiado con los cánones de cierta posibilidad de realidad).
El éxtasis está en ese momento sublime de comprobar como el detective vio un detalle que se nos pasó por alto. Cómo hizo para ver lo que el lector no vio.
Es casi una experiencia de humillación para el lector. El detective te está diciendo en la cara: ¿Sos tan estúpido que no viste lo obvio?.
Casi una sesión de sexo bondage: pegame y decime Marta en la forma de resaltar la inteligencia superior de un personaje de ficción sobre nosotros mismos como lectores.
Es una técnica de humillación que viene como prolongación de la mencionada Carta robada de Poe. No por nada en esos cuentos (sumado a El misterio de Marie Roget) los críticos encuentran el origen del género.

Nunca fui demasiado fanático de esta vertiente del policial. Mis simpatías estuvieron, desde que descubrí a James Hadley Chase a los 10 años, por el Policial Negro o Hard Boiled o Norteamericano como se conoce a la otra rama fuerte del género.
Esta vertiente es mucho más explícita y plantea problemas de violencia social.
Pongamos que es un género mucho más gore comparado al terror psicológico por ejemplo.
En el polical negro hay tipos duros, hay muchos tiros, algún que otro descuartizamiento (recomiendo uno de los últimos policiales negros que leí, realmente impactante: Escupiré sobre vuestras tumbas de Boris Vian), golpes, matones de cuarta, mujeres fatales, perdedores, hundidos y toda la calaña del submundo. Por lo general se asocia al género con la crisis de la Bolsa de 1929 y se hace hincapié en que el género se ocupa mucho de todos los que quedaron del lado duro de la vida. Es un género que retrata la descomposición de cierto orden social y de clases, se ha dicho y sea dicho.

Volviendo al tema de Norita Dalmasso, el caso tiene todos los ingredientes para una buena mezcla: el misterio del cuarto cerrado, del barrio cerrado del policial clásico y el sexo, el sudor y la descomposción social de un polical duro.
La realidad está más allá de la ficción. En el policial clásico el detective puede mofarse de la idiotez del lector simplemente porque los elementos que encontró para desarrollar sus deducciones fueron provistos ad hoc por el autor textual.
En el policial duro el detective puede ser una barra de hierro capaz de recibir diez tiros y seguir corriendo por ahí sin más, sólo porque es una de las licencias del género (vease a este respecto dos casos paradigmáticos a mi entender, en dos productos que se basan y homenajean al policial negro: Sin City, la novela gráfica (devenida luego en Serie de novelas gráficas) de Frank Miller en la que sus protagonistas son capaces de recibir tremendas palizas o tremendos balazos y seguir en pie para limpiar la escoria de Basin City y The fall of Max Payne la continuación del videojuego Max Payne en el que Max, el protagonista, recibe unos cuantos tiros para terminar con un tiro en la cabeza sin que esto sea un impedimento para que siga pateando culos).
Si el Policial Clásico rompe la verosimilitud con las licencias que se toma para proponer resoluciones al borde de lo ridículo (y en esto, Los crímenes de la Rue Morgue y Asesinato en el Orient Express son paradigmáticos), el Policial Hard Boiled se toma la licencia de hacer superhombres a sus protagonistas (y acá entra una pregunta interesante que no viene al caso y es la relación entre las Pulp Magazines dónde salían estas historias y el surgimiento de la industria del cómic yanqui).

La realidad no se toma las mismas licencias.
En el caso de Nora Dalmasso hay un asesino real y humano o quizás más de uno. Hubo una sesión de sexo bastante licencioso y hay mucho silencio respecto de lo que pasó.
Es cierto que la realidad social argentina tiene mucho más de policial duro que de policial de enigma.
Quizás sea por eso que casos como éste o el de María Martha Belsunce (de características similares en tanto lo del asesinato en un espacio cerrado) interesen más a los diarios y luego a la opinión pública que los casos cotidianos producto de la violencia social.
La literatura tiene ese factor de redescubrimiento del mundo que la hace tan especial según algunos teóricos.
Un policial de enigma en un país que vive en un policial duro permanente, puede ser algo de aire fresco para tanto morbo.
Es como cuando salís de ver en el cine Hostel. Seguramente no te vas a meter a ver de inmediato La masacre de Texas: El inicio. Quizás prefieras algún programa repetido de los casos del inspector Morse que pasan por People and Arts o uno de esos canales.

Nora Dalmasso: un caso de lujuria, corrupción y muerte. Así podría llamarse la novela que algún aficionado al Nuevo Periodismo escriba o escribirá seguramente cuando se resuelva el caso.
Tiene todos los ganchos para ser la lectura del verano el verano que viene.

8 comentarios:

Ferdinand Mortnais dijo...

tenía un aire a graciela alfano pasada de merca.

Rufián Melancólico dijo...

Veo que acarus sigue con su apuesta por el minimalismo expresivo.
Hasta suenan melancólicos sus posts.

Partuzera vieja... si... tenía 54 años y parecía de 40.
Eso de que estaba en la cama de su hija con un pote de vaselina... digo... para la familia debe ser terrible no?
Escuché por ahí a uno que dijo: "Lo peor para el marido fue que se enteró al mismo tiempo que su mujer le metía los cuernos y que estaba muerta".
Yo diría que su hija se enteró que su vieja tenía más vida sexual que ella y que además, lo hacía en su cama!

Ferdinand Mortnais dijo...

Fijate el super-desarrollo de su músculo facial perilabial superior.

¡Nora, siempre te recordaremos por tus esmerados petes!

**¿quién habrá sido el pervertido que mató a una mina TAN gauchita?**

Rufián Melancólico dijo...

En Clarin.com hicieron una encuesta para averiguar por qué este caso genera tanta atención en el público...
Las respuestas más votadas fueron: 1º Por el componente sexual.
2º Por el misterio que envuelve al crimen.

Es decir, citándome a mí mismo en este mismo post:

"1) Cumple con los requisitos del policial de enigma clásico: Es decir, un asesinato perpetuado en un ambiente cerrado (en este caso lo cerrado es precisamente el entorno: Barrio cerrado; refugio de clase) dónde no hay testigos, ni pistas firmes, ni sospechosos.
Además, hay un evidente pacto de silencio en el entorno de amigas de la víctima que prefieren callar para no manchar el honor de la víctima.

2) El componente de escandalete sexual bizarro que acompaña al crimen: encontraron a la víctima semidesnuda en la cama de su hija con una soga de seda atada al cuello y un pote de vaselina en la mesita de luz."

Don Groleone dijo...

Donde pones >
1) Cumple con los requisitos del policial de enigma clásico: Es decir, un asesinato perpetuado en un ambiente cerrado (en este caso lo cerrado es precisamente el entorno: Barrio cerrado; refugio de clase) dónde no hay testigos, ni pistas firmes, ni sospechosos.
Además, hay un evidente pacto de silencio en el entorno de amigas de la víctima que prefieren callar para no manchar el honor de la víctima.
Yo diría mas bien:
Los requisitos de la novela policial están, eso esta clarito. En lo que no estoy 100 % de acuerdo es en lo otro: El barrio cerrado resulta que no es ta cerrado, además muchísimo menos lo es en este país donde cualquier perejil de un día para el otro accede a vivir en un "barrio privado". Entonces lo del "refufio de clases", medio que pierde consistencia. Testigos, pistas y sospechosos para mí hay a patadas. Lo del pacto de silencio esta por verse, aca todas estan calladas por el cagazo y para no quedar pegadas o dejar pegados a sus: esposos, hijos, profesores de tenis, de golf, personals trainners, dealers o quien sea. Pero apuesto todo lo que tengo y lo que no tengo a que una vez que se resuelva judicialmente este caso (si es que permiten que eso suceda) las mujeres esas querrán salir en la tapa de CARAS como mínimo, y lo mas triste es que van a tener prensa. Estamos hablando de gente emocionalmente vulnerable y desconfigurada por completo. Que mas allá de que haya de por medio una vida (o una muerte) humana, primará en ellas la posibilidad de los "5 minutos fama" y (la boca se me haga un lado) de lucrar con alguna marca de ropa o de tortas delivery. Después de todo la Norita era un delivery de placer... QEPD

Rufián Melancólico dijo...

Si puede ser. En todo caso habría que correr a releer "Noches de cocaína" (hice un post hace cerca de un año sobre ese libro: http://lasopinionesdelrufian.blogspot.com/2006/02/
noches-de-cocana.html).
Creo que tiene bastante que decirnos sobre este caso.

Strawberry Fields dijo...

Y bueh, despues de "tener sexo de todas las maneras posibles" entendemos porque Norita tenia los ojos tan saltones....

Realmente me compadezco de la pobre hija que no creo pueda dormir a partir de ahora en esa cama...

En cuanto a la parte "seria" de la que uds hablan, salio una nota el domingo pasado (10-12) en Pagina, bastante interesante acerca de esta necesidad argenta de seguir mirando por las cerraduras (y si es un country mejor!)...
Algun dia sabremos quien la mato?? O seguira el mismo camino de las mil vueltas que ya vimos con el "Pituto" del caso Belsunce??

PD: Rufian...Sin city no es un comic?

Anónimo dijo...

Hola soy alberto de rio cuarto, les cuento que tengo un amigo que tiene varios hoteles alojamiento y les voy a dar un dato que no figua en ningun lado. Rio cuarto tiene mas o menos 180000 habitantes de los cuales abra muchas mujeres y mas aun mujeres que engañan a sus maridos por que les digo esto aca hay 13 hoteles de esos que les deniminamos muebles y cada uno de ellos hace mensualmente alrededor de 1400 turnos mensuales o sea que en total son unos 18200 seciones de sexo que tal las chicas de rio cuarto, les dan duro no. Lo bueno de este dato es que de los 18200 turnos casi 9000 son de dia o sea que no son mas que robos de pareja chau un gusto de que me lean.
Alberto