13 de julio de 2007

Di Nucci: el genio postergado

Aún no se enfrió el cadaver de DiNucci pero cada tanto siguen saltando defensores y detractores del escritor y su controvertida intervención (para los primeros) o curro (para los segundos).

Es gracioso ver cómo cada nueva intervención requiere una aclaración de lo que sucedió con DiNucci y su novela Bolivia construcciones.
Poner sobre el plano el hecho de que hay una novela que se constituye de a pedazos de otra (pedazos-ladrillos para seguir con la simbología que sugirió el autor y que está presente, innegablemente desde la misma enunciación del título).
Lo estúpido de las polémicas es la posición que se queda en la trinchera.

DiNucci llenó unas 40 páginas de su novela con la transcripción aggiornada a nuestros tiempos (en cuanto registro) de un trozo de texto de Nada, la novela de Carmen Laforet de 1944.
A partir de ahí, a las trincheras.

El bando de los iracundos lectores de La Nación se indigna, claro está, ante la comprobación de la apropiación ilegal de la producción de la escritora catalana a quien, esta situación de víctima de la conspiración judeo-marxista ha salvado de su triste pasado republicano.

El bando de la Academia esboza una carta justificando la apropiación del trabajo de Laforet por DiNucci recurriendo a la categoría de intertextualidad y la suspensión de la moral en la literatura.

Después de todo, ahí lo tienen al Marqués de Sade condenado al manicomio por sus escritos malditos. Ahí tienen a Henry Miller, Allen Ginsberg, D.H. Lawrence y hasta Larry Flynt, juzgados y en casos condenados por obscenidad y pornografía. La historia les ha dado la razón y sólo los fanáticos han logrado mermar un poquito de su éxito. El costo: la silla de ruedas.
Una certera bala en la espina y chau piernas para Larry Flynt es el costo de vivir el Sueño Americano en tierra americana infestada de fanáticos religiosos.

Así está el ambiente acá y ahora: dos bandos de fanáticos que resuelven sus rencillas y rencores personales mandándose cartas, publicando artículos en revistas y blogs.
Y acá estoy yo mismo, volviendo a hablar una vez más de todo este caso que ya nos tiene un poco infladas las pelotas a todos.

El problema es que todavía no hubo un vencedor en este enfrentamiento. Todavía no ha llegado la hora en la que el bando de los Defensores de la Legalidad Burguesa (que son por cierto los más enojados, exaltados y molestos con toda esta situación:

La falta de ética y honestidad intelectual no es una carencia de los integrantes de la Academia, si no, simplemente, de quienes la padecen, estén hoy en una cátedra, y mañana, esperemos, en el olvido

J.J. Burzi, "Editorial", Los Asesinos Tímido nro.7, Mayo de 2007)
hayan podido decirle a los Dinosaurios Delincuentes Teóricos (DDT): "¡Tomá puta! ¡Tomá! ¡Ahora vas a aprender los que es coger putita! ¡¡Tragate la leche!! ¡Dale, tragá!" o a la inversa o algo similar.
No hubo ni ganadores ni perdedores, sólo reproducción de la polémica al infinito, debate estéril, defensas reñidas con el interés personal (de un bando y de otro), etc.
Polémica que ha llegado tener algo de repercusión… en Bolivia. El blog Estante boliviano se hizo eco de la polémica y linkeó este blog para ofrecer a sus lectores un panorama de la situación cuando publiqué aquí, la primera intervención de Elsa Drucaroff en este asunto.

Más allá de toda esta execrable pelea de intereses personales y disputas de espacios de poder, hay un trasfondo bastante más alarmante y en eso, estoy de acuerdo con Daniel Link cuando se declara sorprendido por algunas reacciones exageradamente violentas en torno a la polémica: hay una fascismo muy a flor de piel en ciertos sectores de la clase media que está interesada en hacer respetar, cueste lo que cueste, ciertos aspectos de la legalidad burguesa como tal.

Miguel Sardegna y Mariana Alonso escriben en La era del plagio, artículo aparecido en Los Asesinos Tímidos del mes de mayo de este año:

Más allá de lecturas sociales, políticas y legales, aún cuando no existieran (que existen), el copyright y las leyes de propiedad intelectual, la actitud de DiNucci y de todos sus defensores es condenable en el plano moral y ético, y decadente desde el punto de vista intelectual. El tema es simple: en el mundo hay personas que se hacen un lugar con trabajo y si son afortunados con talento. Y hay quienes sólo pueden lograrlo mintiendo, comportándose como animales monstruosos de esos que se encuentran en algunos almohadones de plumas.

Miguel Sardegna y Mariana Alonso, "La era del plagio" en Revista Los Asesinos Tímidos, Nro.7 Mayo de 2007. También publicado en www.revistaaxolotl.com.ar

Más allá de la referencia inentendible para mí de “los monstruos que se encuentran en algunos almohadones de plumas” quisiera remarcar algunos puntos de esta frase.

aún cuando no existieran (que existen), el copyright y las leyes de propiedad intelectual,
Sí existen, pero también existen otros movimientos que los autores se encargan de denostar al comienzo de la nota:
Mientras tanto internet se inunda de teorías que proponen un mundo sin copyright; doctrinas del Common Rights y el Copyleft ganan adeptos, especialmente entre aquellos “creadores” más limitados”.
El peyorativo e irónico “creadores” requiere una respuesta simple que no parta de la ignorancia como si lo hace la premisa errónea de los autores: decir que el Linus Trovalds, el creador del software de código abierto Linux no es un creador, sencillamente es desconocer lo mínimo indispensable para una persona que opera con computadoras personales.

Linus Trovalds, "limitado" creador del "modesto" proyecto Linux.
Un hombre que, a juzgar por su foto y sus logros, sin dudas no merece ningún respeto por parte de Miguel Sardegna y Mariana Alonso

Los movimientos que luchan por el código libre o el copyleft merecen respeto y consideración y parten de una premisa opuesta a la que opera en la sociedad capitalista: el beneficio para todos del usufructo de los bienes y la posibilidad de repartir la propiedad sin restringir los medios de producción a unas pocas manos sino poniéndolas en manos de todos.

Richard Stallman: activista y teórico del Software libre. Seguro que Sardegna y Alonso argumentarían lombrosianamente que con esa cara de hippie drogón no es un creador genial sino que apenas llega a modesto consumidor de merca.

Cabría pensar qué lógica se impone en el copyright de obras de gente muerta.
Carmen Laforet descansa en paz y los perjudicados por el plagio de su libro son sus descendientes que a lo sumo, verán disminuidas las ventas de los libros de su antepasado o desprestigiado su nombre o violado su trabajo.
Si el copyright que se extiende a los herederos no es una forma de apropiación del trabajo ajeno, no sé qué es.

la actitud de DiNucci y de todos sus defensores es condenable en el plano moral y ético, y decadente desde el punto de vista intelectual.
Le preguntaría a los autores de la nota si el Software que utilizan en sus casa es legal, si nunca vieron un DVD pirata, si nunca usaron algún software P2P (eMule, Kazaa, Napster, BitTorrent, etc.) para bajarse una película, un cd, un videojuego para su hermanito, un juego para la Playstation 2 y si nunca copiaron un CD o, más anacrónicos todavía, un cassette.
Odio las frases hechas, pero sinceramente, el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra.

Lo decadente en el plano intelectual es erigirse como guardián de la moralidad y la legalidad cuando, en este país orillero, como me dijo un sabio profesor de informática de la fuckultad “Parque Rivadavia es la mayor posibilidad de transferencia de tecnología en este país”, refiriendo obviamente a los CD copiados con los softwares que todos usufructuamos. Sin pagar copyright.
Nadie está exento de la falta al copyright entonces, no en este país, no en este momento y seguramente, tampoco en un futuro.

Pero parece entonces que hay un copyright bueno: el de los escritores y un copyright que no le importa una mierda a nadie: el de las grandes empresas capitalistas que hacen mucho dinero como las discográficas, Microsoft o los estudios de Hollywood.

Y si te bajás un juego de un estudio Húngaro que cuenta con 3 empleados, o una película francesa financiada con la hipoteca de la casa de la directora, esos deslices tampoco nos importan.
Pero no se metan con lo que ¿nos va a dar de comer?: la literatura.

El tema es simple: en el mundo hay personas que se hacen un lugar con trabajo y si son afortunados con talento. Y hay quienes sólo pueden lograrlo mintiendo, comportándose como anima
Lo bueno de la dicotomía que plantean es que nos hace simple el problema. Están LOS BUENOS y están LOS MALOS.
Me causó cierto escozor leer eso de que unos pueden, con su trabajo y otros están destinados ha lograrlo con la mentira: protestantismo puro y duro de la mejor escuela del puritanismo de los Padres Fundadores de América.
Entonces, cuando termino de leer todos estos párrafos rabiosos, entiendo lo que dice Link. Cuando siento o pienso que la mitad más uno de los que viajan en el colectivo conmigo votaron a Macri, entonces me asusto y entiendo a qué se referían con ese “fascismo latente”.

No es que me interese defender a Di Nucci: no lo conozco, no leí su libro y no tengo necesidad de ponerme en un bando.

En lo que no han reparado es en que las comparaciones con Pigna y Bucay, como otros plagiadores, son absurdas.
¿Y por qué este punto lateral es el más importante? Porque ni Pigna ni Bucay se dedican a hacer Arte ni Literatura y no creo que les interese tampoco.
El problema con ellos fue que se dedicaron a intentar comunicar y para eso, robaron ideas o texto de otra gente.

No sé si Di Nucci plagió por convicción, por imbecilidad, por genialidad o porque no se le ocurría como terminar su novela. En todo caso, la verdad del asunto será una cuestión que tenga que resolver Sergio con su analista o su confesor, según le guste más.

No me interesan las justificaciones que la Carta de Puán instituyó porque me parece, actuó de forma tal que toda esa mayoría de gente que no entiende de problemas textuales ni teoría literaria, sintió que le estaban tomando el pelo.
No me interesan los ataques de los falsos inquisidores de la moral y la ética.
Lo que me interesa es que sea como sea, el gesto de Di Nucci es y fue Arte.

El gesto de Di Nucci fue absolutamente Dadaísta, haya querido o no hacer un gesto dadá.
El gesto del tipo fue poner en funcionamiento un material ya producido y reproducirlo en otro contexto. Ganar un premio con ese robo y donarlo a una institución de caridad previo robo a los lectores de La Nación, humillación del Jurado de Honor y desprestigio editorial y legal para Sudamericana.

Lo mejor es que la clave la aportan los enfurecidos autores de la nota que estuve comentando:

Siguiendo las enseñanzas del Profesor Panesi, una pieza calcada con rigurosidad sería más valiosa que la original, porque esa copia tiene una virtud con la que la original no puede siquiera soñar: precisamente, la utilización de “una serie de usos literarios de larga data”. La copia aplica el recurso literario de la intertextualidad; la original no, la original solo apenas es original.
Exacto. Es el arte en la era de la reproductibilidad técnica. ¡Ay! Los benjaminianos están que trinan porque se ha perdido el Aura de la obra original.
Ahora estamos ante la posibilidad de la reformulación y la reescritura a partir de ladrillos aportados por otras construcciones.

Como el monstruo de Frankenstein, entretejido a partir de otros tejidos putrefactos, Bolivia construcciones roba pedazos de tejidos muertos (el cadaver de la Laforet) y los inserta, los incrusta en otro tejido nuevo y con eso le da vida a algo nuevo. Un monstruo. Sin dudas. No sé si el que duerme en los almohadones pero un monstruo que escandaliza y que como la creación del Dr. Frankenstein escandaliza, asusta a quienes tienen el horror de verlo y sentir su presencia.

Cuando Duchamp mandó al concurso de Arte del que era jurado su famoso urinal firmado con seudónimo y vio que no era aceptada por el resto de los jurados como Arte, renunció a ser jurado y denunció la hipocresía y la falta de visión artística del resto del jurado.
Su obra tardó años en ser reconocida como Arte y hubo de imponerse por la violencia propia de su propuesta.

Me pregunto si algún día Bolivia Construcciones no será vista finalmente como lo que me parece que es: una intervención artística (planificada o no) que irrumpe con la violencia obscena del robo, de la insolencia y que se impone como un escupitajo a nuestras concepciones.
Tan buena obra de Arte resultó ser que generó todos estos debates.

Particularmente entiendo que Arte es precisamente eso: el objeto que me incomoda, me hace pensar, me molesta, me genera dudas y angustias.

Como el urinal de Duchamp. Como el tiburón embalsamado de Hirst. Como los jabones con la grasa de su propia liposucción que había hecho la artista plástica argentina Nicola Constantino hace un par de años. Di Nucci, será finalmente, el genio postergado. El genio que reconocerán dentro de unos cuantos años. En el camino se sacrificará a él y al mismo tiempo, sacrifica el mecanismo: ya nadie más puede hacer lo que él hizo y alegar circunscribirse a este neodadá. Eso sería plagio y falta de originalidad. Así como a nadie se le hubiera ocurrido plantar otro urinal, quizás de otra forma, al lado del de Duchamp.

Mientras tanto, los iluminados bufan.

39 comentarios:

Horacio dijo...

¿Por qué sería dadaista lo que Di Nucci hizo? no me queda claro.
Tampoco entiendo esto: ¿no se puede juzgar a la novela "Bolivia construcciones" sin tener en consideración "Nada" de Laforet? Ahora sé que no porque al hablar de una vamos a sentir la necesidad de hacer referencia a la otra, pero al margen de ello, ¿no se puede?: Lo del plagio/intertextualidad es otro tema, y es otro tema precisamente porque si no hubiera existido el "denunciante" -que había sido un joven ávido lector de La Nación, si no me equivoco- nadie hubiera puesto en consideración o en duda ni la obra ni el jurado que la "evaluó". Lo importante del asunto es que este suceso vino a dar cuenta de una estructura, lo importante es que hizo ruido porque algo no cerraba del todo, y todo apunta a los "criterios críticos", a la estructura del concurso y de la evaluación en sí.
Ahora bien, juzgar moralmente el accionar de Di Nucci es algo estúpido, desde luego, y sobre ello no hay punto de discusión; pero desde un punto de vista ético sí podemos hablar, ¿por qué no?. Nadie de los lectores se puso a tomar un café con el autor para saber por qué "hizo lo que hizo", si quiso hacer quedar como estúpido al jurado, si copio y quiso "salirse con la suya", etc. Con el por qué, me refiero al haber-hecho-uso-de-otra-novela en articulación con ganar-un-concurso". Juzgarlo diciendo "ah, pero momentito que donó la plata!" es un juzgamiento moral, porque estás diciendo que el tipo es un filántropo entonces, acá, casi casi que si seguís por esta línea discursiva terminás diciendo que lo importante es "amar al prójimo como a uno mismo" y demás cosas que -cae de maduro- son religiosas, ahistóricas, etc. Con esto último quiero decir que lo que menos importa es que haya donado la plata o se haya comprado una casa o se haya ido de putas con la guita o lo que sea.
Dividamos en momentos lo que pasó, así explico mejor lo de más arriba:
1) Di Nucci "es buen escritor porque ganó el concurso"
2) Sale a la luz la obra de Laforet
3) Di Nucci es un plagiador / 3') Di Nucci recurrió a la categoría de intertextualidad.
O sea: sólo es posible pensar el momento 3 o 3' a partir de que el momento 2 resignifica el 1. Nosotros estamos parados en el momento 3 y no podemos volver al 1 porque no existen los aparatitos como los de Men in Black para borrar episodios de la mente. ¿Entonces qué hacer? los que "saben de literatura" ¿no pueden leer Bolivia construcciones y juzgarla por la obra en sí? (las 40 páginas "robadas" deberían ser leídas como obra de Di Nucci, desde luego). Digo esto por lo siguiente: ya que vos tomás como ejemplo a Bucay, ¿alguien duda que lo que escribe Bucay es una garcha?, ¿hizo falta que saliera a la luz que él plagiaba para recién ahí poder decir que lo que hacía era malo?. ¿No se puede hacer lo mismo con Bolivia Construcciones?.

Con el tema del jurado/la evaluación no quiero meterme pero remarco una sola cosa: ¿un jurado es malo por no saber cuantitativamente de literatura o por no saber cualitativamente? Lo digo porque se le reprocha desconocer "Nada" de Laforet.

Horacio dijo...

donde dice "nadie de los lectores" leer "ninguno de los lectores". Son errores que ocurren al escribir y pensar a las corridas, posteando desde the office (aprovechando que el jefe salió).

saludos

querida silvita dijo...

A ver si entiendo, en cuanto al caso Di Nucci hay dos bandos, ¿y vos sos el tercero, con tu originalísima apreciación: esto es neodadá?. Si estás hinchado las pelotas no entiendo para quá seguís escribiendo sobre el tema, más si ni siquiera leíste la novela y seguís refritando lo que dicen-publican-analizan otros, no vas a echar luz sobre el campo cultural argentino.
Menos mal (para vos) que existe la "fuckultad" y Link, templo y dios a los que te debes y lo digo sin ironizar.

Rufián Melancólico dijo...

Horacio:

Precisamente lo que intento decir es que:

1) No importan las intenciones con las que Di Nucci hizo lo que hizo.

2)Su obra opacó al escritor, al personaje y a lo que hizo con ese dinero.

3)La gente que juzga a Di Nucci me parece execrable.

Y en esto respondo al lector indignado, "querida silvita", diciéndole que escribí porque a pesar de estar hinchado las pelotas del tema me dio mucho miedo el artículo que leí en Los Asesinos Tímidos y cuando algo me da miedo intento escribir al respecto.

Ah, y por si no quedó claro, no me interesa echar luz sobre el campo cultural argentino sino echar tierra sobre los fanáticos y los pelotudos.

Salve Daniel Link, Morituri te salutant!

Y Puán va a ser el Gran Circo Romano

Nina London dijo...

A ver...me parece que la diferencia entre The wasteland de Elliot y la obra de Di Nucci es que en la primera se citan las fuentes y en la segunda la voz de la verdadera autora se borró para anular el nombre de autor o más bien para escribir el de Di Nucci arriba sobre el Liquid paper.
Beso.

Rufián Melancólico dijo...

Seguro que Di Nucci no citó sus fuentes. Pero no es el punto. Es parte de la obra.

A ver, digamos que me interesa la opción de ponernos en una situación de suspensión de los prejuicios y tratemos de pensar esto como un problema estético y de procedimientos.

Los cadáveres exquisitos tampoco citan sus fuentes.

Lo que está en juego acá no es Di Nucci, es Bolivia Construcciones una obra que trasciende su intención creadora.

Esteban dijo...

En el fondo, si Di Nucci choreó o no, si es un genio o un pelotudo –yo me inclino más por la segunda opcion–, no me importa tanto. Lo interesante de todo este quilombo es que da cuenta del estado de la intelectualidad en este país. Principalmente, de sus vicios mentales y clichés.

Vicios y clichés que se expresan, sintomáticamente, en la necesidad de formar bandos, de correrse todo el tiempo por izquierda (con Link a la cabeza), de cerrarse a la escucha y demonizar la postura del otro (los que critican a Di Nucci serían “esbirros del copyright”, pequeños burgueses con el “fascismo a flor de piel”; los que lo apoyan, promotores del “choreo” a los trabajadores, o estúpidos que se comieron el verso de un ladrón), en la paranoia por no quedar como un viejo choto o un reaccionario, en la dificultad para el debate constructivo, y la lista sigue...

Como observás, adentro de las “trincheras” no parecería haber lugar para mucho más que esto.

Hasta cierto punto es comprensible la brutalidad de la discusión, aunque no significa que uno deba aceptarla. Todo este asunto, en cierto modo, lo interpela a uno a tomar una posición. Por motivos de honestidad intelectual declaro que, de todo lo que leí, la postura que me pareció más coherente fue la de Drucaroff. De las demás, no me cerró ninguna, ni los argumentos de Link, ni los de Ludmer, ni los de Santos.

Disiento con la idea de que Di Nucci sea un genio incomprendido, como planteás Rufián. De hecho, habiendo leído antes otras cosas tuyas, me daba la sensación de que sospechabas más bien lo contrario:

“Creer en su buena fe y en su comportamiento intachable, en el guiño que le hizo a la intelectualidad argentina con su novela implica suspender el descreimiento hasta el punto en que se bordea el límite de la ficción.”

Por eso, que ahora sientes a Di Nucci en la misma mesa que Sade, Miller, Duchamp and so on, me resulta desmesurado y extraño. Además, recurrir al argumento de que la “historia les ha dado la razón” a esos gigantes, implicando que también habrá de dársela a Di Nucci, como si hubiera una suerte de progreso teleológico, como si en los EE.UU. no se estuviera haciendo fuerza para volver a enseñar la doctrina creacionista en las escuelas, como si el Gran Arte se legitimara por sí mismo solamente con el paso del tiempo y las fuerzas sociales no actuaran en el medio, como si no hubiera pruebas infinitas de que el criterio fundamental por el que se impone una verdad histórica y un legado cultural no fuera el poder… bueno, creo que es demasiado optimista…

Pero tal vez te esté mal interpretando, Rufián. Después de todo, mi seguimiento del debate no fue tan minucioso como el tuyo. Soy un outsider a todo el Universo Puán, que le da bola a estas cosas más por curiosidad que por otra cosa.

Por otro lado, no me convence toda la comparación que metés en el medio con el tema de la FSF, el copyleft, Linux, etc. Y explico por qué.

Demás está decir que estoy totalmente a favor del software libre, que abogo por la difusión del copyleft y del laburo participativo y plural. Pero no pienso que lo que hizo Di Nucci sea, ni por asomo, pensable en estos términos.

Lo que se le critica a Di Nucci no es tanto el choreo en sí mismo, si no el que no lo haya reconocido inmediatamente después de que ganó el premio La Nación. Que no haya dicho “miren forros-oligarcas-capitalistas-reaccionarios, cómo los cagué, qué piola que soy” y que haya tenido que venir un pibe a develar su maravilloso acto de rebeldía estético-política. Por eso, no es pertinente el paralelo con Duchamp.

Tal y como se dieron las cosas, no se puede menos que sospechar de las intenciones del autor de Bolivia Construcciones y preguntarse qué hubiera pasado si todo este bardo no saltaba, si no lo descubrían. Este tipo posó de genio estético después de que lo agarraron con las manos en la masa y, lo que de otro modo hubiera quedado re guacho pistola, terminó sonando a coartada barata.

Lo que sucede con el copyleft y el software libre es muy distinto. El copyleft se basa en la voluntad explícita de las partes por colaborar y trabajar participativamente y, en este sentido, operan las licencias de CreativeCommons (como la que tenés en este blog) que le dicen a tus posibles lectores qué es lo que vos estás dispuesto a que hagan con tus textos. Se opera bajo los supuestos del consentimiento y el reconocimiento.

No casualmente hasta el licenciamiento copyleft más radicalizado lleva siempre un “by”, una atribución. Es decir, pueden hacer lo que quieran con tu laburo, pero siempre reconociendo que se pararon en tus hombros. Precisamente, lo que Di Nucci no hizo (o hizo a posteriori, cuando ya lo habían agarrado).

Mi impresión es que lo que le jodió a mucha gente no fue tanto el robo sino que este tipo no haya reconocido el laburo y el talento de otros, a la hora de escribir su librito. Aunque después hayan demostrado su enojo con argumentos pobrísimos y que hacés bien en cuestionar.

Ese creo que sería un punto interesante a discutir y analizar

Coincido con Horacio aquí, el hecho de que Di Nucci haya hecho o no guita es totalmente secundario. ¿A quién le importa que los herederos de Carmen Laforet se puedan haber perdido de hacerse unas pesetas? Si le hubiera robado a un escritor vivo, que todavía podría usar sus derechos de autor para ganarse el pan, la discusión hubiera sido otra.

Por último, ¿la referencia a los monstruos del almohadón de plumas no viene de un cuento de Quiroga? Lo leí hace mucho tiempo, uds. se habrán de acordar mejor.

Por ahora, nada más. Saludos.

QUERIDA SILVITA dijo...

Para evitar la agresividad que te generan las opiniones de quienes disienten con vos, te aclaro que lejos de estar indignada,hay cosas que me asustan al igual que a vos, entonces te escribo, haciendo uso de tus palabras así no te ofendés:
"Sigo pensando que un minjitorio es un minjitorio, una manzana en New York es una manzana y vale la pena comerla, y una lata de sopa Campell o Knorr sirver para alimentar a los que no pueden ir a los restaurantes de Puerto Madero por mucho que me lo vendan disfrazado de genuino.Acepto las reglas de la vanguardia, hasta las admiro... pero no me vengan con romerías que el horno no está para bollos." TU BLOG

"La intertextualidad es un recurso, no un libro póblado de conceptos ajenos: eso se llamaba enciclopedia en mi época de inocente." TU BLOG


"La discutible carta que firmaron luminarias de la puanera defendiendo a Di Nucci" : (...) procedimiento que enriquece los valores de la novela Bolivia Construcciones y constituye uno de sus títulos de neta originalidad. Su empleo, conviene destacar, no es en modo alguno ocioso o injustificado, sino que responde a razones estructurales que obran en la novela(...) TU BLOG Y LA CARTA DE PUAN

"Creo que nada de todo esto hubiese ocurrido si, como dijo el editor de este blog, DiNucci hubiese dedicado su novela a la Nada.
De esa forma todos entendíamos la reescritura y nadie podía aducir copia o plagio.
La sospecha surge porque en la actitud de DiNucci resuena un ocultamiento.

# publicado por Rufián Melancólico : 12:57 PM BLOG DE LINK"

Y COMO CEREZA DE LA TORTA:

"Creo que aceptar que Di Nucci actuó de buena fe y que en el "Construcciones" del título está el guiño para hacernos entender que se trata de una construcción textual es casi como creer en la coartada de los García Belsunce: llegaron y creyeron que María Marta se había caído en la bañera, ignoraron las manchas de sangre que estaban por todo el cuarto porque pensaron que habían sido salpicaduras del golpe en la bañera, pensaron que los 4 o 5 agujeros en la cabeza eran producto del golpe, creyeron que un plomo de bala era un pituto y conmocionados por el shock, lo tiraron al inodoro de buena fe. Luego trucharon un certificado médico e impidieron la entrada de la policía al country para ahorrarse el dolor y limpiaron las pruebas por el mismo motivo.
Sí, se puede creer en que lo hicieron de buena fe y sin saber que había sido asesinada. Pero implica un suspension of disbelief muy grande. Implica tomarse toda la situación como en una novela policial (el crimen sí paga).
Lo mismo pasa con Di Nucci. Creer en su buena fe y en su comportamiento intachable, en el guiño que le hizo a la intelectualidad argentina con su novela implica suspender el descreimiento hasta el punto en que se bordea el límite de la ficción." TU BLOG HACE UN PAR DE DÍAS, TU BLOG HOY: "La gente que juzga a Di Nucci me parece execrable."

Termino mi intervención para no arruinarte un viernes a la tarde con rabietas, que no te vaya a dar una úlcera, pero si vos vas a echar polvo sobre fanáticos y pelotudos, ahora no estoy asustada sino aterrada.

http://plagiodfesergiodinucci.blogspot.com/ dijo...

Próximamente ,"Bolivia Construcciones", plagio de Sergio Di Nucci a "Nada" de Carmen Laforet,(descubierto por Agustín Viola http://agustinviola.blogspot.com/) será posteada en http://plagiodesergiodinucci.blogspot.com/

profesoragarciafacino@yahoo.com.ar
Teléfono:(03482)15635531

atenea dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
atenea dijo...

Si DiNucci mismo hubiera dicho "muchas gracias por el premio, miren mi gesto de vanguardia", lo compro. Ahora, si el tipo no dijo nada y pensaba cobrar premio y derechos de autor, hay que decir que la cosa no es al menos tan idealista. No es una cosa de lo bueno y lo malo, sino de lo feo, creo yo. Lo que el tipo hizo no es un gesto por romper los copyrights, que me parece un ideal muy defendible, sino reafirmarlos, porque un gesto de rebelión privada, como el tipo que se viste de mujer a puertas cerradas, no es sino la confirmación de la regla que se transgrede. Lo revolucionario del mingitorio es que se puso a la vista. El robo a lo Robin Hood, excelente. El robo a lo político con fondos encubiertos, esperando que nadie se de cuenta, no gracias.

[¿cuándo piensa habilitar la edición de comentarios Blogger?]

Posdata: Para discutirlo, ¿no es llamativo lo que pasa con las obras que se discuten sin que nadie las haya leído? Me hace acordar a la condenación automática de los bestsellers por el sólo hecho de serlo. Lo que me hace sentir un poco incómoda conmigo misma opinando, pero igual, más allá de Bolivia Construcciones, que tal vez sea excelente, que tal vez sea para lamentar que ya nunca se publique, me parece que sobre el gesto había al menos que decir algo. La rebelión privada no me cierra, qué querés, la revolución no se hace en silencio. Que es lo que este tipo, si le otorgamos el beneficio de la duda y del gesto pretendidamente vanguardista, quiso hacer. Creo que todos tus ejemplos me sirven para apoyar esto.

Rufián Melancólico dijo...

Esteban: estoy de acuerdo con tus planteos. Lo que quise hacer fue poner en tela de juicio ambas posiciones.
Me parece que el artículo ese de Los Asesinos Tímidos es muy reaccionario y me dio bronca, en especial porque todos choreamos mal que mal y esa posición de guardian de la ética y la moral a mi no me cabe ni un poquito.

Nuevamente: no me interesa lo que hizo Di Nucci, me interesa la posibilidad de pensar lo que hizo desde la literatura y pensar en la idea de plagio como procedimiento. De eso sí escribí un post.

De hecho, como dice ahí, no leí ni siquiera las novelas en cuestión.
Y tampoco me aferro a ninguna trinchera. Lo que intento hacer es pensar sin prejuicios y al mismo tiempo, demostrar la imbecilidad de las posiciones extremas.

Querida querida silvita:
No me ofenden los comentarios de gente que disiente conmigo. Los comentarios que modero son los que se dedican a insultar gratuitamente.
Por otra parte, no sé qué gran descubrimiento hiciste. ¿En un blog conviven diferentes opiniones de gente diferente? ¿El autor de un blog se contradice de un mes a otro?
La gente que quiere limitar el pensamiento a lo ya dicho y que no tolera que uno pueda seguir pensando, esa es la gente más peligrosa.
Pero de todos modos, si leyeras con propiedad, en tu "cereza de la torta" hay dudas, no certezas: Sí, se puede creer en que lo hicieron de buena fe y sin saber que había sido asesinada. Pero implica un suspension of disbelief muy grande. Implica tomarse toda la situación como en una novela policial.
Pero sigue estando fuera de contexto. Qué tiene que ver eso con lo que estamos hablando acá? Yo ya no juzgo si el tipo lo hizo o no a propósito, yo juzgo el producto, el resultado.
El tipo será un pelotudo fenomenal, pero hizo algo que por el cariz que adquirió, por sus defensores y detractores ya pasó de ser un acto suyo a ser una especie de Happening muy divertido. Todo esto está para poner en un museo. Es más, habría que correr a comprar la novela antes que la saquen de circulación. Es una obra de arte.

Atenea: nuevamente, va más allá de Di Nucci que pasó a confirmar que es un no-autor. Lo que tenemos acá es la obra. El objeto. Eso es lo que importa. La intención del tipo no me interesa, lo que me interesa es el producto. Eso es lo que hay que analizar. Eso es con lo que tenemos que maravillarnos.

atenea dijo...

Sep, totalmente, si lo tomás de ese lado. Si borramos cualquier atributo de bueno y malo (a eso iba con que está dentro de "lo feo"), si no lo consideramos como gesto creador, artístico, sino como fenómeno de recepción ética-estética, la cosa varía.

Te digo que igual en ese aspecto me queda como tarea pendiente aquello que ocurre nada más cuando el mercado se mete, y con él los medios, lo de los libros que se comentan y se comentan sin haberse leído. No sé por qué me queda el regusto amargo de una escapada de tortuga que hay que resolver ahí. Es una arista de un fenómeno de recepción más grande, que se merece un análisis más detallado.
Bueno, pero estoy pensando en escrito (iba a decir en voz alta, pero ay, la escritura), perdón por el cuelgue.

(pd: ya sacaron de circulación el coso en cuestión, tengo entendido; habrá que chusmearle las bibliotecas a los infaltables tíos lectores de La Nación, si la intriga persiste)

(pd2: mucho de esto salió porque realmente tu post se deja leer como una defensa apasionada del artista personalísimo contra el mundo, o sea, como una defensa de DiNucci pese a haber declarado al inicio no serlo)

Anónimo dijo...

Di Nucci obtuvo su Carta-Puán porque es parte de la corporación. De haber sido un desconocido sin amigos en la mafia puanesca habría sido tratado por todos como simple y llano ladrón.
Lo demás, las comparaciones mal aplicadas de tu post con verdaderos creadores, confundir la retroalimentación cultural con plagio, comparar el plagio con el creative commons, poner a Drucaroff en la lista de "excecrables" por argumentar en contrario, etc., es tontería de niñito que quiere quedar bien con el profe Link. Lamer culos le dicen a eso en mi barrio.

Rufián Melancólico dijo...

De hecho, querido anónimo que me juego las pelotas escribe desde una PC con Windows pirateado, no cursé con Link, pero sí con Drucaroff a quien respeto y admiro mucho más, a priori, que al profe Daniel.
Por lo que lo que decís, además de maleducado y malinformado, es de absoluto ignorante.
Si vieras, fuí uno de los pocos que publicó la carta de Drucaroff y confundís un intento de aproximación al problema con toma de postura por un bando.
Aprendé a leer mejor e informate antes de desparramar mierda.

Anónimo dijo...

Coincido con una parte del comentario de anónimo.Una cosa es el plagio y otra muy distinta Creative Commons.
Si alguien que escribe un libro y copia 40 líneas o las que sean, sin citar la fuente, pero aparte de eso pretende generar ganancia, todo eso es un robo. Si De Nucci pone la fuente qué problema hay, ninguno. Siempre y cuando pida permiso. Sería lo correcto, pero no fue así. Todo esto es igual en obras con copyright y copyleft. Porque en esta última existen distintos tipos de licencia para el que crea una obra, en todos los planos de la cultura: música, cine, pintura, literatura, entre otros.

Vos hablas de las licencias de copyleft, te recomiendo leer el libro Cultura libre de Lawrence Lessig, está en PDF para descargar y compartir.
En ese libro él dice que toda persona que crea una obra de arte, tiene un derecho sobre ella, lo que planeta el copyleft es generar la libertad que está ausente en el copyright.

Hay distintos tipos de licencias, aquellas que permiten compartir la obra, citando al autor. Otra es poner a disposición una obra para compartir (siempre y cuando no sea con fines de ganancia, materiales), etc. Otra licencia permite que el receptor-usuario, pueda modificar el contenido de una obra, compartirla, distribuirla, etc. Todos estos puntos no están condicionados por la empresa, sino por el creador de una obra que es el que decide qué hacer y qué no. Todo esto lo diferencia del copyright.

El planteo de Stallman es más anárquico, pero no viene al caso mencionar todo esto. Stallamn publicó un libro: Software libre para una sociedad libre. Lessing parte de la teoría de Stallman pero él trata de ser un poco más ordenado y objetivo ante las ideas de Stallman.

En el libro de Lassing hay cuatro puntos fundamentales que él trata con respecto a la música. Que también se puede aplicar a otras ramas.

Seguro que lo voy a citar mal pero algo me acuerdo.

a)la gente que baja música a través de servidores p2p para uso privado.
b)La gente que baja música para vender,
c)La gente que baja música para escuchar determinadas canciones y as� comparar el CD original.
d)La gente que baja música que no tiene copyright

Te recomiendo el libro de Lessig, Me parece un tipo con planteos muy inteligentes. Ese libro me abrió mucho la cabeza, sobre todo, para mirar a la cultura desde otro lugar.

Andrés

Rufián Melancólico dijo...

Andrés: hacés un planteo inteligente y respetuoso, lo que me parece apropiado.
Mi intención no es decir: "Di Nucci se aprovechó del copyleft", etc.
Lo que intenté hacer con el post fueron dos cosas:
1) Refutar las imbecilidades que escribieron Sardegna y Alonso en la revista Los Tímidos Asesinos.
2) Reflexionar sobre el asunto.
No soy tan ingenuo para considerar que el tipo es un Santo ni nada parecido, simplemente, y lo digo por enésima vez, me interesa el producto, lo que resultó más allá de él, de su intención creadora.
La realidad es que escribió un libro, con 40 páginas plagiadas y ganó un premio. Eso es admirable. Eso es arte. Al menos es una forma de puesta en arte de la Piratería. En ese sentido, ya vale y mucho. Por más que Di Nucci quede condenado al olvido.

Anónimo dijo...

Está claro que le llamás Arte a cualquier cosa, entonces Menem fue un artista.

Rufián Melancólico dijo...

Anónimo dijo...

Está claro que le llamás Arte a cualquier cosa, entonces Menem fue un artista.


Está claro que sos un idiota.

Juanjo de LAT dijo...

Hola Rufián, no me prendo en las polémicas, menos si se llevan a cabo en los blogs. Igual, me presento: Soy el director de Los Asesinos Tímidos. Con lo de "Defensores de la Legalidad Burguesa" ¿no te parece que se te va la mano? No recuerdo conocerte. ¿O la idea es promover el humor en este tema tan bobo cómo discutir o defender a Di Nucci? Si es así, te felicito. Y ya que estás, terminá de leer la revista y citá la parte de la entrevista a Martín Kohan donde él habla de Di Nucci.
Gracias por leer LAT y citarlo. No te pierdas el núm 8 con la entrevista a Mario Bellatín!!
Nos vemos
Juanjo

Rufián Melancólico dijo...

Juan: Leí toda la revista y también el número anterior.
En líneas generales me gustó mucho y felicito que exista una revista de este tipo que se dedique exclusivamente a reseñar novedades editoriales.
Noté sin embargo, cierta mala predisposición y mala leche en algunas críticas a escritores argentinos jóvenes, lo que me pareció triste, en especial por no estar debidamente justificadas.

La cuestión no es defender a Di Nucci, la cuestión es pensar el problema con un poco más de apertura mental, lo que creo, la nota que publicaron no hace.

La nota que salió en tu revista asume una posición cerrada y de trinchera. Eso me pareció bastante simplista e hipócrita.

Ya que no te prendés en las polémicas en blogs, te propongo que me des un espacio en tu revista para responder al artículo "La era del plagio".
Noté que tienen una sección llamada "Cara y Ceca", estaría bueno que haya una voz disidente. Si es que te interesa.

Saludos.

Juanjo de LAT dijo...

escribime a losasesinostimidos(arroba)yahoo.com.ar y arreglamos los detalles, la regla de la revista, como soy el �nico personaje estable de la misma, es dar lugar al que quiera participar. Te aviso ue el n�m 9 ya est� todo armado, pero para el 10 podr�a ir tranquilamente.
saludos
JJ

Juanjo de LAT dijo...

Ah!, y gracias por la crítica favorable y constructiva hacia la revista. Te puedo asegurar que no hay tal mala leche en "la revista", en todo caso, depende de quien envíe la nota... y sí, yo respaldo a quienes edito, pero si te fijás, creo que hay de todos los colores colaborando! jaja.
Saludos again.
JJ
PD: Y para no quedar tipo "me lavo las manos", estoy muy de acuerdo con la nota de Mariana y Miguel.

Roque, portero de la calle Suipacha dijo...

Mas allá de las posiciones tomadas, de los bandos y sus argumentos claramente irrencociliables yo me pregunto algunas cosas.

¿No es un poco extraño el tufillo a patoterismo gremial que dejan algunos docentes de Púan al firmar la carta? ¿No queda acaso un extraño mensaje de “como sos del rubro te apoyamos y para eso vamos a mover todos los recursos de la lengua y la ética para que no quedes como un chorro”? ¿Qué intereses mueven a esos docentes de renombre a quedar muy emparentados con cualquier imagen de las grandes corporaciones que se cuidan el culo hagan lo que hagan? ¿Será tal vez el amor al arte? ¿La búsqueda de una ruptura en el campo de la literatura? Señores me parece que creer en ese tipo de razones es demasiado inocente, por no decir boludo. Es verdad las viejas anorgásmicas que leen La Nación se han convulsionado, el jurado de renombre también, sin embargo quienes parecen unas jóvenes desvirgadas esperando al lado del teléfono que no suena son los ilustradísimos señores de Púan. Parece que es en la sede de Caballito donde las aguas han quedado más histéricas porque no nos vayamos a confundir: Di Nucci no es Bucay, no señores. Di Nucci tiene una clara intención artística y esta en un nivel que excede al autor por que su obra es tan grande que es comparativa con los maestros del dadá. ¡Cuack! Si, ahora resulta que romperle las pelotas al diario La Nación con un premio imbécil es dadá, es vanguardista y hay que caer de rodillas mojando la bombacha por el pelutodo este que le metió mano a un texto de la difunta Laforet. Discutimos los alcances de la propiedad privada, del copy left, si somos mas o menos de izquierda por apoyar al ladronzuelo, hay planteos morales, llamados a la historia, un profesor que habla del petrarquismo que no tiene un goma que ver…Con pena debo decir que pareciera que una vez mas la subatómica intelectualidad argentina queda ocupándose de las miserias que ella misma genera. Claramente un puterío.

saludos

Rufián Melancólico dijo...

Roque querido: lo único que hacés es seguir cerrando la discusión repitiendo chicanas.
Así no se construye un debate.

Y si alguien quiere argumentar por qué lo que pasó no es Arte, que presente argumentos.

Que yo sepa, Arte es lo que la sociedad y el estado de la crítica determinan, en determinado momento, que es Arte.

Sófocles no era Arte hasta que llegamos a la modernidad e inventamos la Literatura... por favor che! Seamos serios! Que hay un contexto para todo.

Pol Marías dijo...

Confieso que no leí la novela de Sergio; tampoco lo conozco, aunque estoy al tanto de sus intenciones, indirectamente.

Quisiera agregar una opinión al texto del Rufián y a tantos comentarios interesantes que se han hecho, pero para eso pido que me concedan una suspensión momentánea de su incredulidad.

Supongamos que Bolivia Construcciones incluye esa intertextualidad honestamente; y con honestidad quiero decir que pretendía homenajear, o sencillamente referir la obra de Laforet. Pienso en antecedentes que podrán refutarse con mayor o menor intensidad: Homero, en Livio Andronico y Virgilio (y James Joyce); Virgilio, en Petronio; Calímaco y Safo, en Cátulo, y éste en Petrarca y C. E. Feiling. El mismo Petrarca en Garcilaso y Boscán. Ariosto, en Calvino y Cervantes. El Fausto, en sus muchas versiones; La Biblia, El Corán, Las mil y una noches… Poe, en Bradbury. La Biblioteca Universal de Lasswitz y La biblioteca de Babel, de Borges. Y cuantos bises, anexos y etcéteras quieran añadirse a esta compilación infinita de creadores, acreedores, inspiradores, inspirados, deudores, continuadores, homenajeados, aduladores, críticos, reconstructores y toda la gama que haga uso de la intertextualidad.

Quiero hacer notar que listas de este tipo pueden extenderse a cualquier arte, no son exclusivas de la literatura. Menciono el Cristo de San Juan de la Cruz que pintó Dalí, o las melodías litúrgicas (y populares) que Mozart incorporó a muchas de sus obras.

Como se habló mucho de Lawrence Lessing, quiero recordar también una expresión suya, y es la que subyace en este comentario: la creación siempre implica un cimiento, y ese es el trabajo de los otros; es imposible crear de la nada.

Lessing argumenta con casos más bien industriales; hace una crónica de cómo surgieron empresas como Disney o Kodak gracias al trabajo previo de otros. Pienso que en un debate acerca de la propiedad intelectual no debe penalizarse la adaptación y transformación de otras obras. En ese caso, Lessing teme llegar a una “cultura de permisos”, que implicaría solicitar autorización a los herederos de Goethe para escribir una parodia del Fausto.

Pese a todo lo insólito que pueda parecernos esta situación, ya hay casos que la confirmar: la demanda de la Societé des Gens de Lettres de France a François Cérésa por escribir dos novelas como una suite a Los Miserables de Hugo.

Se hizo largo y no era mi intención. Espero que en el apuro de este intento de opinión haya podido preservarse algo del sentido enmarañado en mi cabeza.

Saludos a todos.

P.

Perro Negro dijo...

Todos los contenidos de éste blog fueron escritos por mí, que a veces utilizo el seudónimo de Rufián Melancólico, éste muchacho Soifer se aprovecha de la situación y gana fama en Letras a costa mía.
Ya era hora de decirlo. No lo condeno, pues, me cago en la "lagalidad burguesa".

Perro Negro dijo...

Quise decir "legalidad".

Es que estoy tan nervioso, con ésto de la ultraizquierda: Linus, Stallman, en cualquier momento se suma Román Lejtman y se viene la Revolución...

Bertita Mazzini dijo...

Y ahora me entero que Di Nucci es dadaísta. Eso sí que es una sorpresa. Tristan Tzara y Max Ernst llegan a escucharlos y se levantan de la tumba para cortar cabezas. Otra que Di Nucci abajo de la cama. ¡Ellos sí que se la bancaban!

Es claro que la discusión por Di Nucci es una discusión política. ¡Por fín alguien se anima a atacar a Estados Unidos! Ahora, yo me pregunto qué tendrá que ver la política con la esterilidad mental de personas que necesitan plagiar para escribir. También queda claro que Los asesinos tímidos debe ser una revista de informática. Curioso, yo pensaba que era una revista literaria. El rufián tiene razón, lo que importa es el contexto.

Yo leí la nota; y el contexto, efectivamente, es fundamental. Por cierto, esa nota es vieja. El cadáver de Di Nucci está bien frío. Es increible como el sentido de las palabras puede cambiar tanto cuando se las descontextualiza. Salvo las palabras universales de maestros como Quiroga. ¡Que buen cierre! ¡Es lo más duro de toda la nota! Pobre Di Nucci y sus adláteres. Eso es intertextualidad.

Bertita Mazzini dijo...

Este blog no tiene desperdicio. Voy a estar leyendo toda la noche. Miren lo que encontré ahora:

“Que yo sepa, Arte es lo que la sociedad y el estado de la crítica determinan, en determinado momento, que es Arte”.
Rufián Melancólico dixit

Sabes mal, sabelo.

Te voy a enseñar.

Regla número uno: olvida todo lo que aprendiste con Panesi y con Link.

Regla número dos: evita a la gente propensa a sacar solicitadas baratas.

Regla número tres: lee. No a Adorno, a Horkheimer, a Bajtin y a Derrida. No, lee literatura. Esos libritos amistosos que piden ser llevados a la cama, ¿te suenan?

Y recuérdalo siempre, pequeño saltamontes, el mejor karate está dentro de ti. Confía en tu instinto.

Rufián Melancólico dijo...

El comentario de Pol Marías me pareció el más centrado de todos los que leí hasta ahora.

Algunos se ponen como locos cuando uno intenta pensar. Es increíble. Se dejan llevar por sus pasiones y sus convicciones pero no se sientan a pensar en los problemas. Ni a leer bien tampoco.

Nadie dice que Stallman y Linus sean la revolución, lo que se dice en este blog es que no son "creadores más modestos".

Y Bertita, informate querida... vengo leyendo literatura desde que tengo 6 años y desde hace unos 7 años que leo un promedio de 50 libros por año, por lo que podrías guardarte tus ironías.
¿Vos me vas a enseñar? Por favor... podrías empezar por aprender a leer.

Rufián Melancólico dijo...

Me olvidé de decirlo: Este blog no tiene desperdicio. Voy a estar leyendo toda la noche

Gracias por el halago!

Perro Negro dijo...

Cheeee! Sé que opinamos bastante parecido, lo que digo es que defender que no se pueda uno adjudicar creaciones ajenas sin explicitarlo, no es defender la "legalidad burguesa". Antes se le llamaba "honestidad intelectual" y tal vez ninguno de los dos términos sea adecuado pero alcanzan para expresar lo que quiere decir mucha gente.
Defiendo e la abolición de la propiedad, pero no sólo la "intelectual" sinó la propiedad privada en general.
La cuestión es que no por eso voy a entrar a lo de mi vecina y me voy a bajar su vino, si alguien entra a casa y me toca el vino, lo corro a patadas.
Ahora me parece gracioso que un montón de energúmenos que pondrían el grito en el cielo si les rayan el auto, o si les plagian un texto, o si le miran las tetas a su nena, defiendan lo de Di Nucci desde posiciones izquierdistas.
El que sale a decir: -lo de Di Nucci está bien y si estás en contra defendés la legalidad burguesa- antes de decir eso, mínimo suban toda su producción intelectual a la red y en segundo lugar, dejen de laburar para multinacionales y armen cooperativas para editar sus textos, después quéjense de aquellos usos de la "legalidad burguesa" que implican que el 75% de los presos sean pobres y quéjense en marchas y piquetes, peleando contra la yuta y contra el que venga.
Y ahí nos sentamos y socializamos lo que quieran. Así y todo, después de vivir esas experiencias a ninguno creo que se le ocurra afirmar ser el autor de "Dios y el Estado"
Muchos de esos energúmenos estuvieron prestos para tildar a Osvaldo Bayer de Stalinista o boludeces similares por el asunto Soriano, si tuvieran un 5% de la estatura moral de un Bayer brillarían en la oscuridad.

Anónimo dijo...

Que leas 50 libros por año no es garantía de nada Ruifián, es casi como pensar: ok, los tiene en la biblioteca, ergo, entiende lo que plantean. Y tipo que tu constante necesidad de recalcar cuántos libros leíste en un año me hace acordar mucho al complejo de inferioridad que tienen los hombres de pene chico y se la pasan gritando que son un trípode. Pensalo

bloodymary dijo...

Che, ya sé que el tema está medio demodé, pero... ¿alguien sabe cómo es la cuestión del plagio desde el punto de vista legal? O sea, cómo es la figura del plagio según la ley argentina? Solo una duda... Slds,

Amorina dijo...

Vamos, que la respuesta al misterio es simple... el muchacho no sabía cómo terminar su novela, se acordó de una que leyó en el secundario, se la bajó del Emule y le hizo copy&paste.

Anónimo dijo...

Estoy esperando la edición de tu primera novela para poder rellenar la que yo estoy escribiendo. Y no voy a citar la fuente, claro.

Rufián Melancólico dijo...

No leíste el artículo no? Digo, realmente, no entendiste nada de lo que escribí en este post no?

Leelo de nuevo. Sé que tu puedes entenderlo!

Anónimo dijo...

Holas.

Creo que un mérito involuntario de Di Nucci es animar un debate, que puede ser eterno, pero es fiel reflejo de lo que nos ocurre como sociedad.

Lei Bolivia Construcciones antes de saber nada sobre el plagio. Como opinion subjetiva me pareció mediocre y sirvió de combustible para conspiranoicas teorías sobre los concursos literarios.

Nunca entendí la riqueza intertextual, o algo asi que figuraba en la contratapa como opinión del jurado, aunque despues de tanto leer sobre el asunto, puede ser que el jurado no haya utilizado la palabra intertextual y yo esté realmente mareado.

Bolivia Construcciones como objeto no me pareció digno de especial mención.

Que alguien se apropie con alguna finalidad de palabras de otro, no me pareció tan extraño.

Que no las cite, por original, por olvido, o lo que sea, tampoco me parece tan extraño.

Lo que sí me ha llamado la atención, es que el mayor atado de leña al fuego, lo haya puesto Di Nucci con la particular defensa a su obra, poniendose en el lugar del incomprendido y con un cierto dejo de soberbia. Rematandola con la mención a que el dinero sería o fué donado a la comunidad boliviana. (¿y?)

Hoy Bolivia construcciones se sigue vendiendo y sigue diciendo premio Nación. Seguramente el efecto de tanto barullo incremente sus ventas.

Para el rufian, me gusta tu blog.

saludos a todos

bestial.