27 de julio de 2007

Diario de la hepatitis

Mi primer recuerdo de Los Simpsons está relacionado con mi infancia. Era 1989 o 1990, no recuerdo, yo tenía 6 años y estaba traumado por las propagandas de prevención del Cólera que pasaban todo el día por la tele.

La muerte, la idea de morir, siempre fue una mis obsesiones (lo es todavía). Como todo buen temeroso de la muerte, soy un poco hipocondríaco. Cuando mi mamá me explicó de qué iba todo ese asunto del cólera y lo fácil que parecía contagiarse según la campaña de prevención mencionada, a la primer diarrea que me dio por cualquier otro motivo, pensé que mis días estaban contados.

Me acuerdo que me dije: “¡Tengo Cólera! Nunca voy a llegar a ver Los Simpsons”. Claro, víctima de la publicidad, había pasado de detestar los dibujos hepatíticos que habían empezado a salir en revistas, comentarios, notas del diario y la publicidad de Telefé que anunciaba un pronto arribo de la serie al aire televisivo, a el interés, la curiosidad, la necesidad, la obsesión por conocer ese dibujo que se presentaba como panacea ante mis ojos de niño ávidos de ese tipo de producto.

Obviamente, no tenía Cólera y llegué a ver y disfrutar el primer capítulo de la serie que emitió Telefé. Era el capítulo de la niñea asesina. Un típico capítulo de la primer temporada. En realidad, no puede decirse que sea un gran capítulo. Tenía misterio, tenía enganche para los niños como yo en esa época y por eso me encantó y quedé necesitando más.
No dudo que Telefé haya pasado otro capítulo más en esa lección inaugural, porque el formato Sitcom de ½ hora de programa no había llegado en esa época a nuestra TV (no logró imponerse ni siquiera ahora con todos los zombies que Sony ha creado, menos a principios de los años ´90) sin embargo, recordar cual fue ese segundo capítulo, me resulta imposible. Sólo te desvirgan o te desvirgás una vez y la segunda (excepto raras excepciones más relacionadas, a mi entender, con una “Segunda Primera Vez”) nadie la recuerda. La primera es la que duele. La segunda es la que acostumbra.

Entonces así los conocí. Lo loco, lo divertido es ver que en esa época, actué absolutamente simpsonianamente: me quedé boquiabierto frente a la TV no pudiendo creer la genialidad que acababa de ver. Supongo que algo de imposición cultural producto de la publicidad debió haber, pero también hubo reacción real. Me quedé boquiabierto y babeante como Bart y Lisa cuando están viendo el capítulo en el que el Itchy finalmente se venga de Scratchy (o cuando el gato se venga del ratón, nunca supe bien cuál es cuál). Absolutamente fascinados con lo que ven, los compañeros nerds de la Universidad de Homero desconectan la TV en el momento del climax narrativo del capítulo para conectar un nuevo módem o algo así. Cuando la TV vuelve a ser conectada, el capítulo terminó y Krusty dice: “¿Qué capítulo no? No nos van a permitir repetirlo ni en un millón de años” y lo que vemos es a Bart y Lisa gritando por el pánico de la decepción.


Si me quitan Los Simpsons seguramente haría lo mismo. El programa es tan profunda parte de mi vida, está tan relacionada con la esencia de los momentos más importantes de mi desarrollo como persona (infancia, pubertad, adolescencia, juventud) que pensar en una adultez y una vejez sin ellos es como quitarme un miembro. Un brazo, una pierna, un riñón, donde se concentren las marcas de todos esos momentos que me dieron Los Simpsons.

¡Tararararara Líder… tararararara Líder… ¡Líder… Líder! ¡Amo al Líder!!!!

Con mi amigo Guille, cada vez que viene de Francia, terminamos hablando de alguna manera sobre Los Simpsons o de los Simpsons.
Más allá de las competencias sobre conocimiento enciclopédico de Saber Simpson (suelo ser más bueno reteniendo argumentos, chistes o referencias culturales Pop que detalles de personajes o nombres de cada uno de los integrantes del pueblo) con las que amenizamos alguna noche de café y galletitas de chocolate, en nuestros diálogos siempre se nos escurre alguna frase, algún guiño para entendidos Simpson.

No recuerdo alguno en particular ahora, pero podría decir que no sería nada extraño que nos encontremos después de 6 meses y en vez de saludarnos con un abrazo nos miremos seriamente a la cara y uno le diga al otro: “Hola Señor Thompson” repitiendo el tono del agente del FBI que se lo dice a Homero en el capítulo en que parodian Cabo de miedo
Este tipo de referencialidad que me hace vivir con un pie adentro de ese submundo amarillo se repite con la gente con quien más confianza tengo: mi novia o algún otro buen, buen amigo. Como si el saludo masónico de nuestros días fuese repetir un chiste sacado del contexto de la serie.
“¡Es la bola en la ingle!” ese chiste, tonto, ligero, pasajero, no falla nunca.
Es que es la bola. ¡Y su ingle!

A un amigo de mi hermano le dicen Rafa. Todos pensábamos que el pibe se llamaba Rafael. Pero no. Resulta que le dicen así porque se parece a Rafa Gorgory (Ralph Wiggum). Lo cual es un extraño privilegio. Que te bauticen como un personaje de Los Simpsons no deja de tener sentido. Todos hemos sabido vernos aunque sea mínimamente reflejados en algún personaje de los que caminan por Springfield. O en varios de ellos.

Hay un dato de la producción de la serie que siempre me asombra: los guionistas actuales del programa son gente de mi edad (veintipico) que de chico, miraba el programa. Es decir, crecieron mirando el fucking show que están escribiendo ahora. ¿Qué sueño más perfecto para un fan de fandom que el poder escribir sus propios episodios?

El Sueño Americano es una rosquilla, Homero vendió su alma por ella y se la está comiendo porque es muy sabrosita

Los Simpsons son todo lo Pop que uno puede pedir de esta vida. Es más, creo que ellos reinventaron el género Pop. Lo puedo justificar pensando que generaron una nueva forma de discursividad basada en el comentario ácido, irónico, cruel, de la cultura yanqui. Como sabemos, el Imperio expande sus tentáculos y desde que acá a la vuelta tenemos un McDonald´s hasta que vemos por cable las series que ellos producen y en el cine las que ellas filman, somos en parte ese conglomerado springfieldiano. El mundo se convirtió un poco en Springfield y un poco en el New York de Seinfeld. Las dos series que permitieron que ahora tengamos otras series como South Park, o Padre de Familia, American Dad, y muchas de las bizarreadas extremas de Cartoon Network. Los Simpsons fueron condición de posibilidad de todo un discurso televisivo y cultural inédito: la burla de los valores del American Way of Life en formato chiste de 22 minutos.

En un capítulo mediocre de una de las últimas temporadas, Artie Ziff, ex prometido de Marge, le lee a Lisa un pasaje de Las correcciones de Jonathan Franzen en el jardín de la Residencia Simpson. ¿Por qué me interesa? Porque el libro de Franzen fue uno de los últimos intentos noventistas de escribir La Gran Novela Americana (ese ideal de cualquier escritor yanqui). ¿Qué es Los Simpsons sino la Gran Novela Americana? Una novela que lleva 20 temporadas, casi 500 capítulos de aire…

Si existiera un canal de TV que solamente pasara capítulos de Los Simpsons en forma continuada, podría llenar casi una semana entera de programación sin repetirse.
¿Quién puede decir que no es esta la Gran Novela Americana? Al menos será la Gran Novela Anti-Americana. Es decir, es el American Dream de cabeza. Es la acidez residual del comienzo de la caída del Imperio americano.

Si el Imperio Romano cayó en decadencia, Los Simpsons son nuestra fiesta báquica. Bien ajustada a los tiempos que corren, que ha sabido adentrarse en medio del fin de los 80, ha sabido condensar toda la posmodernidad junta, ha logrado convencer a Thomas fockin´ Pynchon de aparecer como voz invitada especial en un capítulo (con bolsa en la cabeza para evitar develar su identidad), ha sabido seguir de pie a pesar de los nuevos tiempos y de que los 90 ya hayan pasado (al menos en EEUU).

Dicen que para seguir hay que reinventarse todo el tiempo. Los Simpsons son película ahora. Como en el episodio en el que parodiaban las adaptaciones de dibujos animados populares al cine (con la película de Itchy and Scratchy). Seguramente mañana la iré a ver por primera vez. Porque como todo lo Simpson, uno lo consume una y otra vez y su valor de uso no se modifica. Los Simpons como todo producto cultural impecable permite muchas vistas, muchas lecturas, mucha insistencia. Como Asterix, como una buena novela; aunque uno ya sepa cómo será cada momento que siga en el capítulo, Aunque uno, a veces, mentalmente quiera torcer los acontecimientos y plantear otro camino, sólo para ver un “What If…”, para generar nuevas posibilidades, seguir explotando lo nuevo en el capítulo o porque piense que los guionistas desaprovecharon una buena oportunidad para dedicarse a elegir por otro camino del argumento.

Y recuerden: "Si miran mis sandalias, hay tabla, si miran por la ventana, hay tabla... si sacan menos de 9, sea quien sea, hay tabla"

No molestar, la sección en la programación de Fox que se apropió de absolutamente todo el espíritu Simpson posible siempre juega con este tipo de cosas. Habla de la Religión Simpson y otros guiños, pero en especial hay uno que me mata. Es el que dice: “Ahora un capítulo de Los Simpsons. Que solamente viste… 99999999999999999999999999999999999999999999999999999999999
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Es exacto. Es absolutamente real. Y lo vería una y otra vez más. Podría vivir viéndolos.
Como toda religión, es cuestión de Fé. Hay gente que los detesta. Mi papá siempre se quejó porque le parecía horrible el dibujo y Homero tan estúpido que lo ponía nervioso. Precisamente los valores que más me interesan a mí.

Mi tía recuerdo que una vez nos vio a mi primo y a mí mirando el programa en la casa en una isla del Tigre que tienen y nos dijo algo así como que por qué no no dejábamos de ver esa porquería e íbamos a disfrutar del aire libre.
No entienden nuestra Fé. No los necesitamos. Para eso ahora contamos con la película que se agrega a nuestros libros sagrados.

Por último quisiera incluir en ese largo post un análisis que hice hace un tiempo en viejo foro nihil respecto de ese prejuicio generalizado que habla de que “Los capítulos viejos eran los mejores, los de ahora son una mierda”.

Salud y rosquillas a la compañía.

Análisis pseudo estructural de Los Simpsons (escrito en 2005)

Creo que hay un gran autoengaño cuándo todos aclaran que aman los primeros capítulos y que las últimas temporadas son una basura. Me inquietan dichas declaraciones tan comunes, por lo que he pensado mucho en el tema. He llegado al siguiente análisis estructural de la cuestión: Los Simpson se pueden dividir en tres grandes categorías:

1. Los Viejos Capítulos: Estas son las primeras temporadas. Aproximadamente hasta mediados de los años noventa.

2. Los Capítulos del Medio: Los capítulos que van aproximadamente desde mediados de los 90 hasta el año 2000 aproximadamente.

3. Los Capítulos Contemporaneos: Del 2000 hasta esta hora.

Bien. Dentro de esta división cabe distinguir que:

1.Los Capítulos Viejos suelen tener estas caracterísiticas:

a. Dibujos feos y desagradables, colores opacos y trazos malos (como todo dibujo/cómic en sus primeros años hasta alcanzar cierto perfeccionamiento)

El primer Rafa Górgory: ejemplo de dibujo mal acabado

b. Relatan generalmente algún hecho lineal que tiene un comienzo, un desarrollo y un final: por ejemplo el capítulo en que Homero se convierte en inspector de Seguridad de la Planta.

b.1 Dentro de estos capítulos "De Aventura" se incluyen muchos capítulos de "Aventuas de los Hermanos Simpson" en los cuáles el eje pasa por cómo resuelven tal o cual caso los Lisa y Bart (ejemplo, el cap. de la niñera asesina)

c. Suelen mostrar personajes más lineales, con escaso desarrollo de personajes secundarios. En estos capítulos Homero es un padre sádico y cruel (estrangula a Bart casi por placer, no ama a sus hijos), Bart es un rebelde tonto, no tiene causa. Sólo maldad.

d. Los chistes presentes son escasos. Simplemente se trata de hacer una serie costumbrista tirando al Kistch. Situaciones exageradas y devaluación de la moral yanqui, pero con escasa incursión en el chiste. Ejemplo: las continuas jodas telefónicas a Moe. Recurso de repetición del gag como en cualquier sitcom costumbrista.

2.En los Capítulos del Medio se observa:

a. Mayor énfasis en el cuidado estético de los personajes. Los dibujos se armonizan, la paleta de colores recupera el brillo, y los trazos están bien delineados.

b. Se prioriza el desarrollo de los personajes: se les provee una mayor hondura psicológica: Bart no es rebelde sin causa sino un niño con problemas de aprendizaje, pero en el fondo un gran tipo. Lisa queda delineada como la hija pródiga de la familia. Marge es una ama de casa aburrida y conservadora que lucha en su interior por ser progre. Se desarrollan todos los personajes secundarios importantes: Barney como alcoholico pero gran poeta en su interior (la voz de los "Borbotones", el cineasta sensible que gana el premio a la mejor película del fesitval), Apu, Moe, el Jefe de Policía, Krusty, etc. Incluso se le dedican capítulos enteros al desarrollo de estos personajes. Pero no me estoy olvidando de Homero. Este es un punto importante. Homero no es sádico o cruel o mal padre. Es simplemente un imbécil. El prototipo del hombre blanco americano, del medio oeste, hijo del hippismo, descomprometido con todo, etc. Es importante tenerlo en cuenta porque ilustra el siguiente Item.

c. Gran parte de los capítulos de esta sección se basan en "Las Aventuras de Homero". Homero es el centro estructurante de gran cantidad de estos capítulos. El es el núcleo necesario para que suceda la acción. De hecho, grandes capítulos de esta sección se le deben a la interacción de Homero con el mundo. Ejemplo: el capítulo en que se mudan a la costa Oeste con Hank Skorpio (o como se llame)

3.En los Capítulos Contemporáneos se observa:

a. Las mismas características estéticas con un leve acento en la autoparodia y la autoreferencialidad (Homero diciendo: "El baboso que me dibujó si que dió en el clavo")

b. Un intento de aggiornamiento de Los Simpson a la realidad actual del mundo: Homero tiene e-mail ("amantedelacomida66@aol.com"), Homero tiene su webpage, Homero tiene su empresa de internet.

c. De lo anterior se desprende que Homero sigue siendo el gran eje generador de las situaciones cómicas. Incluso se produce una profundización de esto. No se lo muestra más como patético, sino como imbécil a secas. El capítulo del crayón incrustado en el cerebro intenta explicar el origen de la imbecilidad citada.

d. Introducción de una idea de continuidad histórica: de repente pasan cosas en el mundo de los Simpson. Cosas que afectan a todos menos a ellos: se muere la esposa de Flanders, Apu tiene septillizos, Barney se rehabilita de su adicción al alcohol, etc. Antes se habían dado hechos que cambiaran la vida de los personajes, pero nunca se les dio demasiada importancia para la continuidad de la serie: separación de los padres de Millhouse. Estos pequeños cambios afianzan la idea de que todo cambia menos para esta familia: Bart sigue en 4to grado y Lisa en 2do, Maggie nunca deja de ser un bebé.

e. Las tramas de los capítulos pierden en linealidad. Ahora para llegar a la situación que encadene la historia del capítulo se aprovecha mucho más los primeros 5 minutos en una sucesión de hechos que parecen fortuitos pero que desencadenan la trama: en el capítulo en que "Enviado de Santa" se convierte en el Perro de Duff, todo comienza con Bart y sus amigos en la casita del árbol, espiando a Lisa y sus amigas, luego eso genera que la casa del árbol se destruya, luego la reconstruyen los Amish (!!!!), luego se incendia, luego el perro no salva Homero pero sí es el gato quien lo salva, lo que lleva a Homero a decir: "Yo no tengo un perro" y esa es la puerta de acceso a que el antiguo dueño del perro lo reclame para sí y se lo venda a Duff. Esta sobresaturación de continuidades absurdas son en las que se sustenta la trama y por lo general, constituyen gran parte del chiste del capítulo. Ya no se trata de seguir una aventura lineal sino de maravillarse ante las retorcidas vueltas de tuerca de la trama.

e.1 De este mecanismo también alguien podría objetar: se les están acabando las ideas. Parece indudable que luego de 15 años de serie, las ideas empiecen a escasear. Pero me parece evidente por lo expuesto a esta altura, que la serie no ha hecho más que reinventarse desde que surgió.

Conclusión: Creo que los Capítulos Viejos no divierten a nadie. Hagan la prueba de verlos y se horrorizarán. Los Capítulos del Medio formaron la base de añoranza melancólica que se suscita en comentarios de tanta gente respecto de que los únicos buenos capítulos son los capítulos viejos.
Finalmente los Capítulos Contemporáneos se han dedicado a prolongar de la manera posible esta base. Evidentemente es imposible que una serie que se mantiene al aire tanto tiempo se conserve intacta porque pierde su atractivo (recordemos que Seinfeld se retiró sabia y dolorosamente, a los 10 años). Estas temporadas no han hecho más que reinventar una vez más el programa y a mi criterio, tiene capítulos excelentes. Incluso prefiero esta tanda que la de los Capítulos Viejos.
Creo que todavía queda potencial y que incluso esto puede ser una transición hacia otra nueva "Época Dorada". De todos modos repito, creo que no está para nada mal y que el límite incluso es hasta difuso. Hay capítulos excepcionales de los nuevos. Nuevamente enfatizo: la clave está en Homero. El programa podría llamarse "El Show de Homero Simpson" porque realmente es el núcleo de los mejores capítulos (dato que ha sabido captar Seth McFarlane para diagramar su querido Family Guy). Si hacemos una comparación entre los capítulos protagonizados por Homero en las 3 etapas, allí encontraremos lo mejor y lo que alimenta el recuerdo mítico de esa época dorada. De hecho creo que si tenemos en cuenta las dos últimas etapas con diferencias estéticas casi nulas, sería imposible definir qué capítulo corresponde a Media y qué a Contemporanea (esto si no se sabe con exactitud la fecha original de emisión, claro está) En fin. Esta ha sido mi exposición. Creo que he dado buenas razones para desterrar el mito de que "Los capítulos viejos eran geniales, los de ahora son una bosta".

Atte. Rufián Melancólico

22 comentarios:

Jok€r dijo...

excelente post viva los simpsons!! en cada salida con amigos siempre hay una frase de esta serie que lleva a la sonrisa nos leemos!

Horacio dijo...

Coincido en la distinción en 3 "períodos", yo voy a remitirme al período del medio ("la edad dorada") y al actual:
A mí lo que no me gusta de los nuevos capítulos es, precisamente, el manejo de los tiempos. Vos remarcás que ahora aprovechan más el tiempo y que en pocos minutos suceden muchas cosas que posibilitan la trama (o el entramado...). Esto es correcto, hace que la velocidad de las escenas cambie. Ya no hay chistes que puedan desarrollarse libremente -para decirlo de alguna forma-, ahora todos los chistes tienen que sucederse unos a otros, de forma rápida, sin posibilidad de digerirlos ni “pensarlos”; y en ese sentido, sí, se volvieron más pop. Para hacerme entender: en las nuevas temporadas no existen chistes como el de don soborno o el de homero thompson de lago del terror, ahora los chistes son estúpidos, efectistas, directos, se dan en un acto o en lo que dice un personaje y no en la interacción o en el diálogo de ese personaje con otro (como pasaba antes).
Ayer justo enganché un capítulo nuevo en el que Bob Patiño tenía mujer e hijo. Los chistes de los úlimos minutos del programa consistían en que el hijo de Bob decía "Vendetta" con un cuchillo en la mano; entonces se caía y lloraba, su madre lo levantaba y otra vez volvía a decir "vendetta" con mirada asesina. En este sentido, los chistes pretenden ser graciosos per se, el humor se fue volviendo payasesco -para intentar definirlo de alguna manera-. Antes el personaje creaba el chiste, un personaje particular tenía la posibilidad de crear el chiste particular al interactuar con otro, a partir de la dinámica, de la combinación de los elementos que cada personaje pudiera aportar. Nelson+Martin=golpiza al nerd, diálogo entre Lisa y Milkhouse=chiste sobre lo patético y edípico que es el segundo. Ahora los personajes son reemplazables. Y en esto radica el estilo de humor payasesco; y con "payasesco" me refiero a que el chiste no es mucho más elaborado que alguien arrojándole un pastel en la cara a cualquier otro. El lugar de víctima y victimario son intercambiables. Cuando vos comentás lo de Barney como poeta o cineasta sensible, es gracioso porque Barney es el que posibilita eso. Hay algo en el personaje que hace que eso sea gracioso. Si el lugar de poeta o de cineasta estuviera ocupado -no sé- por Smithers, ¿qué gracia tendría? Smithers es “sensible” y ya. ¡¿20 dólares?! Yo quería mani... –veinte dólares compran mucho maní- ¡explica cómo! -El dinero se cambia por productos y servicios-¿A quién podría provocarle risa ese diálogo interno si estuviera protagonizado por Lisa?, ¿tendría sentido en ella? No.
Confieso que no conozco todos los capítulos "nuevos" pero noto eso que remarqué más arriba y tiene esta consecuencia. Que ahora el capítulo se desarrolle de otra forma, dejando de lado la linealidad es importante sólo en cuanto que modifica el estilo de los chistes. Con respecto a los capítulos viejos, si te fijás, por lo general, cuando uno habla entre amigos nadie dice "¿te acordás de tal capítulo en donde tenían que hacer tal cosa?", no, uno habla del chiste en particular, de un chiste particular, se acuerda del capítulo por determinados diálogos. Ahora eso no existe, de hecho no se mantiene tampoco la estructura de los personajes. Antes Homero era "estructuralmente estúpido", hacía cosas estúpidas porque era su modus operandi, procedía de una manera particular/determinada…y sumamente lógica. Casi te diría que los personajes tenían estructura psicológica. Ahora cualquier personaje puede reaccionar de cualquier manera en reemplazo de cualquier otro.
De cultura sitcom no sé demasiado pero noto cierta similitud con Seinfeld en el uso que se hace en los Simpsons -actualmente- de las historias que convergen. La diferencia está en los personajes: Seinfeld siempre es Seinfeld, Kramer siempre es Kramer, pero Homero y el resto de Springfield se fueron volviendo caricaturescos, su propia caricatura; acercándose a los dibujo que creó Cartoon Network en su momento y que denominó Cartoons-cartoons -o algo así-, en los cuales todo consistía en gritos y golpes, con un grado de agresividad, inmundicia y velocidad innecesario, casi burlándose de los clásicos (en donde, mezclando la dosis precisa de golpes, ratoneras y productos Acme sí se producía, efectivamente, el chiste). No sé si te acordás de cuáles dibujos hablo, son identificables por la musiquita medio “rockera” que solía tener la cortina del programa, no me refiero a lo que Cartoon Network llama actualmente cartoons-cartoons. En estos dibujos, los personajes parecían reaccionar de acuerdo a tics acentuados y a peligrosos brotes psicóticos. Los simpsons me parece que encararon por ese lado. ¿Te acordás del capítulo en que el jardinero Willy mataba a los estudiantes mientras dormían? Al principio de ese capítulo, se ve un sueño de Bart en que juega con su perro y hay una clara referencia a los dibujos clásicos, un guiño, en la exageración de las formas. Ahora esta exageración se da sin guiño, ahora Marge le corta un dedo a Homero -lo cual de por sí es chocante- y el episodio se vuelve un circo bizarro. ¿Dónde está el chiste ahí? En el dedo cortado ¿quién pudo cortar el dedo a quién? Cualquiera a cualquiera. Lo único que uno puede rescatar ahí –y que, por otro lado, el capítulo hace que se pierda inmediatamente- es que Homero pierde el dedo por querer comer lo que Marge preparaba. Los simpsons eran graciosos porque uno siempre podía identificarse con un personaje en un momento particular, ahora eso ya no sucede porque no hay personajes, hay escenas, y uno no puede identificarse con algo que preexiste a los personajes, los simpsons eran graciosos porque eran reales, porque exageraban cosas reales, ahora los simpsons son disparatados, de chistes fáciles y chabacanos, se convirtieron en un dibujito animado.

Rufián Melancólico dijo...

Joker: Gracias por tu comentario.

Horacio: Estoy de acuerdo con lo que decís. Los personajes se volvieron intercambiables y no hay el mismo desarrollo de sus características.
Hay muchos aspectos de las últimas temporadas que no me agradan, precisamente porque me parece, volvieron a focalizar en el relato de aventuras.
Creo que es lo que menos quiere un fan de Los Simpsons.
El hecho de que el tiempo sea estático en "La Era Dorada" tiene la razón de ser de poder justificar ese tipo de chiste repetitivo en el que los estereotipos son los que permiten el chiste.
En particular, el capítulo en el que le cortan el dedo a Homero o en el que se muere la mujer de Flanders me parecen terribles. No veo qué tipo de gracia puede uno encontrar en esos eventos. En el primero, el juego pasa por la construcción de las tramas que se entrecruzan. Ok, pero en el segundo?
Creo que por querer imprimirle una dinámica a la acción (y en eso son víctimas del paso del tiempo y de la Cultura MTv que ya es imposible de evitar, además, de como vos decís, de la influencia de los programas que se basaron en ellos para poder existir) se han ido en situaciones poco graciosas.
Por otro lado, la repetición del gag intemporal y repetitivo tiene sus días limitados. De hecho, se burlan de eso en "Yo no fui" y todo el tema del "Niño yo no fui".
Quizás haga falta, como decía, pasar un periodo de reestablecimiento del programa para que puedan volver al humor del gag elaborado. Quizás tengan que encontrarle el pulso al nuevo humor de la nueva época o quizás, nosotros no enganchamos con ese nuevo humor que es un humor mucho más violento, salvaje, directo descendiente de la violencia televisiva, de las películas de Tarantino y del mismo Itchy and Scratchy.
En todo caso, habrá que ver.
Gracias por tu comentario que fue el primero comentario analítico que leo respecto de toda esta pelotudez de "No pensar y disparar mierda" que es costumbre cuando se habla del programa.

Mariano dijo...

me gustó tu análisis de los tres períodos, rufián, y también coincido plenamente con el comentario de horacio.

Aunque para mi, que vi y veo los Simpsons tanto como cualquiera, no hay salvación posible: los últimos años han sido muy malos y no me sorprendería que empeoren. Nadie mencionó los capítulos musicales, por ejemplo, que llegan a cierto extremo de la insoportabilidad dificil de alcanzar, y que cada vez son más frecuentes. Pero en todo caso, más allá de efectivamente hay capítulos notables dentro de las últimas temporadas (más o menos 1 por temporada), creo que no hay nada que pueda sobrevivir inmune a la potencia avasalladora de su propio mito, y salvo esas raros capítulos excepcionales, lo que queda de los Simpsons es más bien la cáscara. Tengo la idea de que la película será otra muestra de esa cáscara que dificilmente va más allá de la autocelebración. Espero equivocarme.

Ah, y me parece que el capítulo que vino después del de la niñera asesina era uno el que los simpsons iban a terapia familiar con ese psicólogo de barba cuyo nombre no recuerdo, y se aplicaban electroshocks entre ellos atados a una silla.

Nina London dijo...

Los Simpson siguen en el podio porque nunca dejan de sorprender con la trama y con los personajes...

La redacción de Piso 99 dijo...

no creo que los capítulos viejos horroricen al verlos. a mí ésos son los que me dan nostalgia, el de la niñera, el que van al terapeuta, etc. Los del medio son increíbles, claro, pero vinieron a mejorar todo lo bueno que en los viejos ya estaba en potencia.

Coincido con horacio y con los detractores de las últimas temporadas. Antes, los chistes acompañaban a una buena historia; ahora la historia contada en el capítulo es una excusa para meter gags. Y es por esto que para mí hoy son una mierda, sin exagerar, y me da bastante pena que sea así. Lo peor es que incluso tomándolo como un mero programa de gags es bastante malo y, en ese sentido, ni se compara con Family Guy. Éste sí es un programa que hace gags tremendos y el efecto es fabuloso. Lo malo de este tipo de ironía posmo manufacturada es que es tan entretenida y efectista como efímera. Family guy es eso y uno lo consume a sabiendas: gags sin sutancia. Lo horrible es cuando Los Simpsons quieren seguir este camino, porque uno recuerda con tristeza que antes eran otra cosa.

De todos modos, me parece que hay una deformación y decadencia inevitables en todo programa así. Hasta George Constanza en cierto momento comenzó a ser una exageración de sí mismo, como Homero es ahora. Y ahí es cuando uno, a pesar de que se sigue riendo, siente que algo se perdió, cierta espontaneidad, cierta sana falta de autoconsciencia. Es una pena que la película no haya venido en los buenos tiempos.

utyman dijo...

Para contribuir a la analogía con George Constanza, el personaje de Seinfield también empezó siendo un remedo burdo de Woody Allen. Tuvo su período de esplendor. Y su decadencia hiperkenética.
Con todo, sigo disfrutando también los nuevos capítulos de los Simpons. Y si mi avaricia no me ataja, disfrutaré de la película.

utyman dijo...

hiperkinética.

Rufián Melancólico dijo...

El terapeuta que menciona Mariano es Marvin Monroe que reaparece en un capítulo y Marge dice: "Pensé que estaba muerto" y él responde: "He estado muy enfermo".

A mi me gusta el George hiperkinético que parece una especie de Nino Dolce yanqui.
Creo que el único momento en que saltó el tiburón fue cuando se muere Susan, su prometida. Ahí sí se fueron al re carajo.

Por otra parte, qué mejor que la película si es tan buena como todos dicen (lo voy a comprobar en un rato) para restituir un poco de la magia original?

Rufián Melancólico dijo...

Ohhhh my FUCKING GOD! La vi! LA VI!!!

Increíble. Retoma los mejores momentos Simpson. Me mató.

Sólo me voy a permitir decir una cosa:

(SPOILER)






Puerco araña!!!!!

Strawberry Fields dijo...

Recuerdo que cuando yo era chica, mi psicologa madre no me dejaba ver los simpsons aludiendo a que no eran para nenas de mi edad... quizas temia que su hiperquinetica hija se convirtiera en la perfecta mezcla entre Bart y Lisa... Entonces trate de recurrir a mi padre abusando de tener papis divorciados, y lamentablemente, los muy malditos estaban de acuerdo en q no mirara los simpsons!! ....cretinos! De que sirve tener padres separados si uno no puedo hacer uso de las opiniones encontradas!?
Un par de años despues me hice estupidamente fanatica y me permiti ver una y otra vez cada capitulo que encontraba por ahi! Reconozco que disfrute la peli desde el comienzo con una emocion!!! ue...Mmmmmhhh...SACRILEGIOSO! ;)

Strawberry Fields dijo...

VAYAN A VERLAAAAAA! Sino...va a haber TAbla!

Giorgio Novalgina dijo...

la dan en inglés en algun cine??

el doblaje es el de mierda o el de antes?

Calle Melancolía dijo...

hola, pasaba no sé como por tu blog, y no pude menos que engancharme con tu comment de los simpson.... tal cual vos lo decís,
memorables los primeros capítulos,
supremos los del medio,
detestables los de los últimos años, yanquis, muy muy yanquis, y aburridísimossss
Suerte!
PD1: "Lisa necesita frenos!", "Lisa necesita frenos!"
PD2:
Marge: Homero, estás poniéndome atención?
Homero (en su mente): Tarararará jé! tararararara...
tarararará jé! tararararara...

Ganirivi dijo...

Holiola!
Muy interesante post. Sólo quería agregar un comentario que no vi mencionado, sobre los episodios especiales de Halloween. En mi opinión son geniales porque les permiten a los guionistas romper todas las barreras de lo que crearon, una vez por temporada se dan el lujo de irse bien a la mierda, de salir de Springfield, de tener vampiros, aliens, a Harry Potter, al diablo, son fantásticos!
Yo no vi la peli todavía, aunque escuché muchos comentarios, buenos y malos. Lo que creo que molesta de los episodios nuevos es el tema de las voces, Lisa por ejemplo, es irritante!. Decían que había un complot de los actores mexicanos originales y fans para pedir las voces anteriores.. ni idea en qué quedó.
viva la era amarilla!
saludos!

Rufián Melancólico dijo...

Strawberry: tu entusiasmo me hace pensar en una sola cosa: ¡PUERCO POTTER!

Giorgio: no seas llorica ¿querés? Andá a verla y cagate de la risa una vez... no te va a hacer mal.

Calle melancolía: gracias por el comentario, pero el post se trataba un poco de rebatir esa opinión generalizada de que los viejos caps. son buenos y los nuevos malos.

ganirivi: no mencioné los especiales porque no son mis preferidos (excepto excepciones, como el de la cabeza-rosquilla de Homero que si está mencionado).
De todos modos, es cierto que la voz de Humberto Vélez, el original, el incomparable Homero se extraña horrroes y que la nueva de Lisa es inaguantable.

Strawberry Fields dijo...

Ajjaja! Puerco potter es Superior!!

Capt Midnight dijo...

A partir de la tercera temporada los Simpson se vuelven geniales; en las primeras dos mostraban potencial.

Lo que siguió a la décima témporada es muy poco inspirado, chiste fáciles, historias cada vez menos interesantes, inexplicables caracterizaciones de personajes secundarios y el abandono de toda verosimilitud que se había planteado en las mejores temporadas (de la 3 a la 7, inclusive y algún episodio suelto, como el de Hank Scorpio).

Me niego a ver la película, no sólo por aquello de las voces sino porque en tv-links.co.uk pude ver diez minutos y apesta.

fijense.

RM: gracias por pasar por La Contrarreforma

Dario dijo...

A ver, entonces los viejos capítulos son buenos y los nuevos son malos no? entendí bien? ;)

Bueno, no tengo ganas de aportar mucho más que un dato, no se si alguien lo dijo mas arriba pero en esa primera emisión de los Simpsons por Telefé dieron el de la niñera seguido por el que Bart se hace pasar por niño prodigio robándose el examen de Martin.

No creo que nunca hayan dado un solo capítulo, la televisión argentina no es afecta a los bloques de media hora.

Dario dijo...

Ah, y del post lo que se desprende es que los capítulos del medio son los mejores, lo cual responde a la dinámica que siguen todas las series, que empiezan en algún punto, suben bastante y bajan tanto como se puede. Con muy muy MUY pocas las que zafan de ese esquema y los Simpsons no son una. Los primeros capítulos eran buenos, los del medio son gloriosos, y los nuevos son una soberana garcha. La curva de calidad de las series sin ninguna variación.

Y los dibujos de la etapa del medio también eran los mejores, los de ahora parecen futurama, todos bien hechos y prolijos y llenos de colores y fondos complejos llenos de luminosidad digital. No tiene nada que ver con los Simpsons. Un desastre.

Dario dijo...

Respecto a lo de la posible "nueva epoca dorada", perdé las esperanzas, jamás ninguna serie que se mantuvo en la curva levantó, ninguna, JAMAS. La historia está de mi lado.

Víctor Dupont dijo...

Che, muy interesante el análisis hecho por el rufián. Y también algunos aportes de los comentarios.

Quisiera agregar algunos recursos narrativos que, desde el 2000 (según la tipología del análisis propuesta por Soifer), se suman y complementan esta ruptura de la linealidad de la trama.

Con lo cual, la supuesta carencia de ideas de los autores quedaría, a mi modo de ver, suplida por un enriquecimiento de lenguaje de la serie.

- La obra dentro la obra. Historia dentro de la historia. Ejemplo: en un capítulo - creo - del año pasado, Lisa se aventura en un relato que implica, en su evocación, la evocación de dos historias más: una de Burns y otra de Moe (que incluye un amorío con Edna "Clavados"), ambas entrelazadas. La resolución se da en un escenario común.

- Una misma historia desde tres ópticas diferentes. En el capítulo que refiero, cada bloque recomienza la historia, pero desde un punto de vista diferente: primero Bart, luego Homero, creo, y al final Lisa.

- Un recurso muy extraño que podría entenderse como un género de intertextualidad: representación de historias bíblicas, mitológicas, literarias en el contexto de la serie, respetando la psicología de los personajes pero travestidos en Ulises, Adanes o Evas.

- Reinvención de los pasados. Homero y Marge son jóvenes en los noventa; Marge no se casa embarazada. Estos pasados contradicen los pasados que en las series pasadas, valga la redundancia, nos inventaron.

- Pérdida de la verosimilitud. Las resoluciones son cada vez más inverosímiles. Ejemplo: el capítulo donde Homero alucina un mejor amigo, al final no era una alucinación. En la explicación todo cuadra paródicamente. Incluso Stephen Hawking (que aparecía "casualmente al comienza del capítulo) reaparece y esboza una teoría alocada para justificar por qué Bart vio a Homero hablando sólo, cuando en verdad Homero hablaba con el amigo.

A este recurso se le suma la negación de la coherencia psicológica de los personajes. Lo cual les permite ser cualquier cosa sin dejar de ser lo que supuestamente son.

En este caso, Los Simpsons, a parte de ser un producto Pop, se insertarían en ciertos procedimientos posmodernos como los dos últimos que cité (y, a veces, aparece la tan mentada "metaficción").

Sin volver a mencionar la autorreferencialidad de la que habla el artículo del Rufián, procedimiento típico de ciertas obras "posmodernas".

Y a esos recursos, le sumaría una dimensión de contenido que se manifiesta en sus diálogos: la política.

Los Simpsons perdieron corrección política y se lanzan a furiosas diatribas.

Contra Bush, contra la contaminación ambiental, la religión, el islamismo, Chávez, Perón, etc.

Recordemos que en las primeras temporadas eran una familia cristiana que, crítica más, crítica menos, apoyaba a la familia burguesa, la bandera yanqui y los ritos de la religión protestante.

Por eso, me gustan más estos Simpsons.

Saludos.