5 de octubre de 2007

La izquierda que viene con delay



Post demasiaaaaado largo. Va con links a los distintos subtítulos:

1.Una revolución a la cecerola

2.El delay

3.No me peguen, soy Rosana


4.Cómo no decir nada a lo largo de 11 páginas

5.a. I don´t give a fuck about your generation, ´cause you don´t give a fuck about MY generation


6.b. Chasqui-Boom


7.c. La estupidez

8.d. Macri, de izquierda


Me acuerdo que en 2004 cuando entré a la carrera de Letras (una vez pasado el CBC y proveniente de otra carrera) me sorprendí con unos carteles que habían colgado en el recientemente inaugurado Bar del Cefyl. Los mismos entonaban los cantos de guerra típicos de la izquierda universitaria con el pedido de cambio en los planes de estudios y alguna otra reivindicación repetida a lo largo de los años, producto de promesas electorales vagas que se renuevan año tras año por ésta época de elecciones ya que son proyectos que nunca se llevan a cabo.

Pero lo que me sorprendió en esa oportunidad fue que esos carteles pedían que la Universidad se vistiera de Pueblo y que las cátedras fueran tomadas, cooptadas, puestas al servicio del pueblo y la lucha piquetera. Lo que me hizo escandalizarme como buen burguesito estudiante de una carrera parasitaria, elitista y snob: “¡Yo no quiero que el director de mi carrera sea un piquetero o que uno de ellos me enseñe teoría literaria!” proclamé a cuanto nuevo compañerito tuvo la mala idea de escuchar mis quejas.

Puede parecer, efectivamente, una queja de un burguesito asustado, pero si nos ponemos a pensar al menos 10 segundos, no es muy dificil ver que tenía un punto: con todo el respeto que me merecen las luchas sociales, dudo que Luis D´Elía, Pitrola, Castells o el Perro Santillán tengan mucho que aportar a la formación de estudiantes de Letras.

Obviamente esas proclamaciones vanas que siempre se quedan en meros enunciados de deseo nunca realizados, nunca se realizaron y el director de la carrera para bien (o para mal según algunas opiniones que no es la mía) sigue siendo Jorge Panesi.

Sin embargo, el año pasado nos encontramos con las opiniones de una Licenciada recibida en ésta casa que intentó patear el tablero e imponer un giro de izquierda al debate crítico-académico.
Y lo hizo. Al modo piquetero, que no está mal, pero que como veremos, resulta tan incongruente como pedirle a Saturnina Pelozo que se ponga al frente de la cátedra de Lingüística Chomskyana, por dar un ejemplo al azar.

Una revolución a la cacerola

La intervención “crítica” de Rosana López Rodriguez comenzó con un panfleto provocador publicado en la Revista Veintitrés del año pasado en el que intentaba un análisis (bastante burdo por cierto) de la situación editorial argentina, enfocándose en las razones por las cuáles la llamada Joven guardia, no vende más ejemplares de sus libros.
Su análisis que correspondería más a un estudio de sociología o márketing que a un ensayo de crítica literaria, aseveraba a grandes rasgos que a partir de los sucesos de 2001 (que ella y su colectivo político consideran hechos revolucionarios de unión de clases entre el proletariado-piquetero y la clase media-cacerolera) habían impreso un giro decisivo en la consciencia de clase burguesa que habría girado dramát
icamente hacia la izquierda. Esto explicaría los motivos por los cuáles los productos culturales “de izquierda” tienen, actualmente, tanto éxito comercial. ¿Ejemplos? El revisionismo histórico de Felipe Pigna y el fenómeno de la tira Montecristo que pasaba Telefé.
Siguiendo esta lógica particular, la nueva generación de escritores estaría fracasando comercialmente porque sus libros, su narrativa, sus escritos, no son lo suficientemente izquierdistas o comprometidos (la Licenciada López Rodriguez cambió sus premisas ad hoc según el calor que iba tomando la discusión en el blog de Maximiliano Tomas que se hizo eco de la polémica) con el clima de época.
Luego de esa serie de intervenciones que se extendieron en una réplica de Maximiliano Tomas en el Diario Perfil y de Elsa Drucaroff en la misma
revista Veintitrés, el debate siguió en el blog de Tomas hasta que éste mes salió el número 17 de la revista Razón y Revolución (del centro de estudios al que López Rodriguez pertenece) con un Dossier en el que la Licenciada amplió sus apreciaciones.

El delay
Cualquier persona que haya visto un partido de fútbol por TV alguna vez o haya escuchado la trasmisión en vivo de un discurso seguramente esté familiarizado con el conc
epto de Delay. Es ese pequeño tiempo perdido entre la trasmisión en vivo de la imagen y su realización en tiempo real. Por lo general, la voz de un locutor adelantado unos segundos desenmascara el engaño del procedimiento: la acción en tiempo real ya pasó y lo que vemos es una realidad vieja. Una realidad pasada-pisada que se pisa con la realidad del momento real-vivo. Es decir, cuando el comentarista canta gol antes que la pelota cruce la línea, una sensación de desfasaje temporal muy fuerte se impone como nueva realidad. Una realidad fuera del tiempo.

Podría pensarse que la Izquierda argentina tiene un de
lay. Pero no es solo un delay de unos segundos; es un delay de varias décadas. Casi un siglo en algunas mentalidades precisamente prehistóricas.
Y no lo digo, no lo escribo, no lo reflexiono con la intenció
n de saludar el fracaso de la izquierda. Lo digo, lo escribo y lo reflexiono porque me rompe soberanamente las pelotas que la izquierda argentina esté tan atrasada a nivel intelectual, crítico, operativo y político. A la izquierda argentina le falta un cacho de cultura. Y podrían empezar por algo básico: Maquiavelo.
Pero sin ir tan atrás en el tiempo, les recomendaría un poco de lectura de Raymond Williams. Quizás iluminaría a gente tan poco despierta como López Rodri
guez que defiende a Felipe Pigna como muestra del giro izquierdista de la clase media argentina.

Recordemos que para Williams la tradición selectiva elige momentos del pasado para construir un relato histórico autojustificativo de las clases dominantes. La elección de momentos del pasado como justificación del presente es la forma en que se construye una historia sin tensiones e inmóvil. Es decir, elegir el “ADN de los argentinos” o analizar los mitos que demuestran que Mariano Moreno fue el primer desaparecido de la Argentina sólo contribuyen a soldificar una idea de un pasado como justificación de un presente: si eso fue así, si está en el ADN de los argentinos, entonces no hay nada más que hacer, se repetirá por siempre. Mensaje nihilista si los hay.
No hay un dedo en la llaga de la historia que permita molestar en las tensiones políticas y dialécticas que derivaron en la conformación de una historia oficial de la que sólo hay para revelar mitos o chimentos baratos.

Y ya que estamos con Williams, a quien me imagino que R.L.R. no leyó, le recomendaría un librito muy barato que editó la Universidad de Quilmes y que se llama Para leer a Raymond Williams de María Elisa Cevasco. Ideal para aquellos que vieron el tomito de Marxism and Literature y sintieron escozor.

En un momento la crítica brasileña resume una idea básica del crítico inglés respecto de la idea de la determinación de Base a Superestructura y la teoría del reflejo (algo que evidentemente, juega fuerte en la intervención crítica de R.L.R.):

Esa posición, además de dejar el flanco abierto a las críticas de que el marxismo no tiene en cuenta lo peculiar del arte, abre la posibilidad teórixca a una práctica de juzgar el arte en grandes bloques inespecíficos: describibir, como lo hace Christopher Caudwell, toda la poesía inglesa moderna (desde el siglo XV hasta 1937, año de la publicación de Illusion and Reality) como “capitalista” nos dice muy poco sobre el interés de esa poesía, además de pasar la aplanadora sobre las contradicciones y los conflictos que la infroman. Del mismo modo, dejar de lado los juicios concretos sobre las obras a favor de generalizaciones del tipo “el arte contemporáneo es decadente porque refleja un sistema decadente” equivale a someter el arte a un proceso de nivelación y estandarización que acaba, ahora sí, repitiendo un proceso estructurante de la ideología dominante, basada, como se sabe, exactamente en la nivelación y en la estandarización.

Lo que me lleva a pensar que aún cuando la acusación de R.L.R. tenga fundamento y la literatura argentina contemporánea sea de derecha, su escrito no tiene razón de ser. Digo, ok, aceptamos que estamos ante una literatura reaccionaria. ¡¿So fucking what?! ¿Ese es todo el aporte crítico que puede hacer R.L.R.? Aporte que por otra parte sólo está sustentado por datos tan fidedignos como sus percepciones absolutamente subjetivas y no estadísticas acerca de los consumos culturales masivos.

¿Para qué escribe R.L.R.? Ya que es tan firme lectora de Sartre (que es un grande y no debería ver ensuciado su nombre con esta canallada) “¿Para qué escribir?” es una pregunta importante. Yo sé por qué escribo esto y lo digo para todos los pelotudos que se creen que lo mío es molestar a la pobre, desvalida izquierda argentina. Como si alguien f
uera a leer este post entero o como si a alguien le importara lo que diga Juan Pérez o el Rufián o Abraham Levy (que es como el Juán Pérez judío) sobre la izquierda argentina: yo Rufián Melancólico, escribo porque me da lástima y bronca ver que gente tan poco capacitada e inteligente se arrogue la representación de la intelectualidad de izquierda, que escriba panfletos patéticos y que en ellos además, aporte al escepticismo y la destrucción de las frágiles bases en las que se sustenta el mercado editorial argentino y la literatura argentina contemporánea, que en última instancia intento que sean mi fuentes de laburo.

Volviendo de la disgreción, pensaba que quizás, López
Rodriguez me dirá que Williams no es de izquierda o que ella no dijo que Pigna haya sido de izquierda. No lo sé, no me fío de su tendencia a desdecirse en cada nueva intervención.
Montecristo por su parte retoma un personaje de Dumas en el que el camino de la venganza individual suplanta la lucha colectiva. ¡Ay! Ese individualis
mo tan posmo se coló en la telenovela comprometida de Telefé que no rodó Los miserables sino una linda novela con Pablo Echarri de galancete heartbreaker y el mensaje cool-copado al estilo Villaruel de lo políticamente correcto: Los derechos humanos son importantes chicos.

Pero el delay también viene de la mano de la actualización de los materiales que la realidad provee: la Joven guardia salió hace unos años al mercado y en el medio se produjo la exp
losión editorial con sellos independientes que vienen formando un mercado de nueva narrativa argentina, la multiplicación de las antologías (En celo, Buenos Aires Escala 1:1 y las que están por salir al mercado: Escritores del subsuelo, In Fraganti, etc.) por lo que el análisis crítico de López Rodriguez también tiene el delay de la desactualización de lecturas.

No me peguen, soy Rosana



En su elegíaco artículo en el Dossier de RyR 17, López Rodriguez destina toda su sagacidad crítica a desmentir a sus acusadores, victimizarse y plantearse como una incomprendida. No da nuevos argumentos que justifiquen su postura sino que construye un artefacto literario endeble para mostrar que es una perseguida ideológica:

En principio deberíamos convenir que, para provenir de una “zurdita impresentable”, ignorante, soberbia y lo que es más importante, absolutamente desconocida en términos de la academia, tales los adjetivos que me endilgaron, el que mis interlocutores hayan revelado semejante escozor, debe tener algún significado.

Como interlocutor me permito sacar de las suoposiciones de significado del escozor que por lo menos a mí, me provoca: me provoca el escozor de ver una serie de ideas rancias, mal hilvanadas, en ningún momento justificadas que se pr
etenden erigir como verdad revelada (actitud positivista taaan de izquierda) y que no aportan al debate crítico, sino que por el contrario, parecen teñidas de resentimiento, mala predisposición e incomprensión absoluta hacia la nueva narrativa argentina.
Pero no se queda en esa queja Rosana sino que continúa con sus lágrimas de cocodrilo, comentando que a ella no le dejaron contrarreplicar a Tomas (en Perfil) y a Drucaroff (en Veintitrés):

Obviamente pedimos derecho a réplica a Perfil, sobre todo por el tono insultante del artículo de Tomás (sic). La respuesta nos otorgaba, como todo espacio, unos 3.000 caracteres en el Correo de lectores, a pesar de que en el número siguiente de Perfil, Tomás (sic) insistió con el tema, esta vez sin mencionaros. Apelamos al ombudsman del diario, Nelson Castro quien defendió la decisión con el argumento de que un diario no puede publicar una defensa del mismo tamaño que la ofensa, a todas las personas que se sienten ofendidas por las opiniones de sus periodistas. Eso significaría publicar dos diarios y no uno, según su opinión…
y sigue por dos párrafos más de lamento triste.
Bueno, ahora ella tiene la posibilidad de replicar, de lucirse, de sa
car a ver su inteligencia y sagacidad. Tiene 11 páginas del dossier de la revista que edita su organización. Veamos con qué nos maravilla López Rodriguez.

Cómo no decir nada a lo largo de 11 páginas


Pasadas las 3 páginas iniciales dónde López Rodriguez se dedica a derramar sus lágrimas de cocodrilo y actualizar al lector sobre la persecusión ideológica de la que es objeto, nos actualiza sobre su análisis punto por punto:

a. El concepto generación es un término inadecuado para caracterizar la operación política e ideológica que se esconde tras él.
b. No existe ningún complot capitalista-editorial ni “académico” contra los escritores de “calidad”
c. La “nueva” narrativa no es original.
d. El conjunto de escritores que la representa tiene una ideología derechista, a contrapelo con las tendencias políticas que vive el país post-Argentinazo.

Ahora veamos como en las 8 páginas restantes, López Rodriguez no dice nada.

a. I don´t give a fuck about your generation, ´cause you don´t give a fuck about MY generation
Digámoslo de una vez: muchos de los escritores “revolucionarios” sobrevivientes de los ´70 hoy no militan en las filas revolucionarias. Ni Sarlo, ni Castillo, ni Piglia, ni Jitrik. Los más jóvenes tampoco. No es, entonces, una cuestión de edades, sino de programas, que se diluyen o se esconden cuando se resuelve el problema por la vía de la oposición generacional. La nueva generación no existe, se trata simplemente del intento, legítimo, si se quiere, de instalación académica y/o mercantil de escritores desconocidos. En todo caso, si hay un rasgo que distingue a esta gente es que, en general se ubica políticamente del centro a la derecha, abandonando la posición que había identificado (con razón o sin ella) a los intelectuales de los ´70. Un abandono que se traduce en una posición política derechista. Ese es el problema más general de la literatura actual: su derechización.

Tenemos varios problemas aquí. El primero es el de hablar o no de “generación”. Es conocido que éste término suele ser empleado por el camp
o intelectual como medio para agrupar a escritores de distintas edades variables que comparten una estética, una visión de mundo o un tiempo histórico.
Faulkner, Scott Fitzgerald, Dos Passos, Hemingway, no tenían todos la misma edad pero compartían un mismo tiempo histórico a pesar de la diferencia de sus procedimientos narrativos. Fueron llamados La generación perdida y a nadie se le ocurrió ir a indagar la fecha exacta de su nacimiento para decir: “Sí, sos de ésta generación
” o “No, no sos de ésta generación”.

El debate por la “generación” es una estupidez. La ide
a de si entonces, la Joven guardia o la Generación Post (me gusta más ese nombre, me parece más correcto y representativo) son de derecha o de izquierda también me parece una soberana idiotez. ¿Qué importancia tiene la profesión de fé política de cada uno de ellos? ¿Acaso la literatura de escritores de derecha no sigue siendo Best-Seller? ¿Acaso Mario Vargas Llosa, Jorge Luis Borges, Tom Clancy y miles de otros no son de derecha y sus libros se venden como pan caliente?
Lo que me parece interesante es ver lo que si define un arco generacional post-setentista y es la pérdida de todas las ilusiones y las esperanzas: Gu
erra de Malvinas, decepción alfonsinista, 10 años de menemismo y ultra-neoliberalismo, 2001 y la “revolución” que nunca fue, Cromagnon y desilusión kirchnerista. ¿Alguien puede pedir que creamos en la Era del Acuario todavía? Me parece una triste realidad perfectamente comprobable: lamentablemente, la Revolución está lejos, muy, muy lejos y en el medio, cada uno trata de vivir como puede. Entonces, decir que porque estos escritores son de derecha, algo que se comprueba solamente en su “no compromiso” con las filas de la Revolución y que por eso no venden libros, es una suposición que se desmiente a sí misma cuando uno lee las listas de Best-Sellers.
Pero claro, Rosana López Rodríguez no se encargó de justificar su sociología de comedor comuniatrio con datos verídicos y comprobables de distribución y ventas de libros de la Generación Post.


b. Chasqui-Boom

Entre otros motivos que ya expliqué para dedicarme a refutar con tanto énfasis a López Rodriguez se encuentra la diversión que me causa ver como intenta convertirse en una petardista verbal y sólo produce tanto daño como si hubiera tirado un chasqui-boom.

Intentando justificar su idea de que los escritores argentinos contemporáneos no venden porque son de derecha, se dedica a demostrar científicamente que no venden:

Algunos han querido diluir el problema señalando lo contrario: la “nueva generación” es leída, sólo que en tiradas chicas, propias de pequeñas editoriales que se han arriesgado a pbulicarla. El núcleo del asunto es que este conjunto de escritores/as no ha conseguido protagonizar un “boom” al estilo del de los ´60, no ha conseguido un lugar en la consideración del público lector, por más que alguno resulte un “éxito” de ventas, para una editorial cuya tirada no supere los mil ejemplares.
Nuevamente, López Rodriguez omite contrastar las c
ifras de ventas actuales con las del “Boom” pero eso no sería un problema ni nada grave si no estuviera escondiendo otras realidades que no analiza.

El Boom editorial de América Latina estuvo signado por la coyuntura particular del franquismo español que cercenó la libertad expresiva en uno de los focos principales de producción en lengua castellana y la canonización de una estética que privilegiaba la visión exotista que el europeo quería ver y leer sobre América: el realismo mágico, la estética fantástica de Cortázar y otros, la copia de los procedimientos narrativos de Faulkner por parte de Onetti y García Márquez encajaron perfectamente en la producción de un determinado tipo de literatura que confirmara y diera rienda suelta a la idea de América como tierra donde todo es posible. Una especie de justificación de la visión eurocéntrica que generó pasiones lectoras. Y esto me lo enseñó Macela Croce, la misma que firma un artículo en el dossier de RyR.

Ah, una cosa más por cierto, Cabrera Infante, que yo sepa, no era muy de izquierda. Marito Vargas Llosa, pese a sus orígenes, hemos visto como giró.
Y mietras tanto, ¿qué se vende en la Argentina hoy en día? Además de Pigna, la gente lee a Marcos Aguinis, al Rabino Bergman y novelas traducidas de distracción. ¿Eso es compromiso del público con la izquierda?


c. La estupidez


Es increíble. Tan poco tiempo y esfuerzo le dedicó López Rodriguez a sus lecturas o encontró tan pocos argumentos para justificarlos que “se olvidó” de autocitarse en un momento de su argumentación.
Dice, acerca de El bailarín de tango de Juan Terranova, en el artículo del Dossier:

Esta “nueva” literatura, que desde el punto de vista estético no tiene nada de novedad, es más bien el refrito de una parodia. Terranova, en el “colmo” de su originalidad, repite la misma estrategia en El Pornógrado, sólo que en lugar de hablar por teléfono, los protagonistas chatean…Su estrategia de construcción es una manifestación posmoderna y deconstructivista, que constituye la representación más cabal de la burguesía en el momento de su inmovilidad social y de su decadencia simbólica.

En el artículo de Rocco Carbone y Ana Ojeda en la mis
ma revista se cita el artículo de Rosana López Rodriguez: Un dinosaurio para Susana publicado en El Aromo (Buenos Aires), año III, nro.19, mayo de 2005, p.12.

esta “nueva” literatura que desde el punto de vista estético no tiene nada de novedad, sino que es más bien un refrito de parodia; cuya estrategia de construcción es una manifestación posmoderna y deconstructivista, constituye la representación más cabal de la burguesía en el momneto de su inmovilidad social y su decadencia simbólica.

Por lo visto, hablar de originalidad para Rosana López Rodriguez que se plagia a ella misma con un copy-paste burdo que encima queda expuesto gracias a una cita en otro artículo de la msima revista, no es algo que pueda ser consecuente con sus prácticas políticas y textuales.
O quizás yo sea el pelotudo que no vea la genialidad de su movimento deconstructivista en su autoplagio para demostrar con la deconstrucción lo malo que es la deconstrucción en la literatura.

Eso sí muchachos, antes de defenestrarme por ecanear un par de artículos, vean un poco mejor de qué están hablando y en nombre de quién lo están haciendo.

d. Macri, de izquierda


El último punto del mamarracho que esboza R.L.R. intenta justificar su presunción de que estamos ante una literatura de derecha y lo hace con la precisión con la que un estudiante de medicina diseca su primer cadaver en la fuckultad. Esto es: con falta de pulso, errores y recortes arbitrarios.
Como sólo leyó dos libros de escritores de la Joven guardia (El grito de Florencia Abbate y Cosa de negros de Cucurto) apunta sus cañones hacia ellos, pero ni siquiera se preocupa por realizar un análisis que supere lo planfletario y se introduzca en la textualidad de las obras analizadas. Con Panesi y el 99,9% de los profesores de la fuckultad de Letras, y para cualquiera que escape a la lógica del líbelo y pretenda un mínimo de seriedad en la argumentación, lo que suscribe López Rodríguez sería bochazo directo.

Hemos dicho que El grito, la novela de Florencia Abbate, es la interpretación del Argentinazo de un sector social que no participó en ese proceso activamente; no sólo en términos biográficos (…) sino en términos de la propuesta política que se desprende de la novela misma: los protagonistas formarían una atípica familia que observa la vida desde el balcón… Dijimos que esa novela, escrita al calor del Argentinazo, expresaba una postura más tibia aún que la de la pequeña burguesía con sus cacerolazos y escraches. Decir que se quedó a la derecha de su público, es una conclusión lógica.
Resulta tan lógica su postura como decir que sus métodos de análisis crítico se quedaron en la suposición superficial a partir de los preconceptos y las ides previas.

Esto significa que de la obra de Cucurto se desprende que de la clase obrera no puede provenir ningún cambio: irresponsables y felices, bebedores de cerveza, alegres bailarines de cumbia, pero nunca sujetos de transformación social. Después de todo están tan estupidizados por el baile, las bebidas alcohólicas, el ejercicio desenfrenado del sexo, que más que seres humanos parecen animales.
Pensar a Cucurto en términos de Naturalismo galveziano es tan ridículo como hacer una lectura lineal que no vea los insterticios irónicos de su obra. La descripción atolondrada de situaciones y la puesta en escena de lo inverosímil y lo fantástico descarta por completo la posibilidad de una estética que fluya como la sangre teñida de tuberculosis de un naturalista clásico.
Creer que Cucurto está haciendo una descripción dramática de la realidad de la clase obrera y que a partir de esos elementos puede definirse una estética donde los perdedores lo son por sangre y no tienen posibilidad de escapar a su sino trágico, olvida la alegría irrespetuosa que se atropella en unas construcciones sintácticas que se pisotean y bailan al ritmo de la cumbia.
Cualquier cosa menos miserabilismo querida Rosana

La “nueva” generación es una generación a la derecha de su público. Nunca dijimos que sus textos no fueran políticos, entre otras cosas, porque nos hemos cansado de señalar que no hay texto que no lo sea.

Claaaaaaaro, como acá ¿no?

El más politizado de los “nuevos narradores”, Martín Kohan, es, casualmente, el más vendido. ¿Por qué el público que lee a estos escritores no lee a la “nueva”? Con un pequeño porcentaje de sus ventas, la “nueva” sería un boom. El problema es que hasta Vargas Llosa, alguien que cree en el poder de la intervención política, está a la izquierda de quien defiende la banalidad del arte. Más a la izquierda está todavía, el populismo de una Laura Esquivel o de una Isabel Allende.
(de
acá)


¿Y esto no nos está diciendo simplemente que la gente no lee la NNA porque están despolitizados?

Pero la frutilla del postre es el final de su texto. Entonces, haciendo gala de toda su sagacidad, inteligencia y lectura de la realidad, RLR se despacha con lo siguiente:

…la oscura conciencia de que ha terminado la era de la contrarrevolución que dominó los años ´80 y ´90 y que en el nuevo clima político nacional y mundial, hasta Macri tiene que vestirze de izquierda…
Creo que no hay mucho que agregar. Ya escribí tres posts acerca de esto (1 , 2 y 3). Uno incluso se llamó A la derecha de Rosana López Rodriguez. Sugiero su lectura.
RLR intenta por todos los medios demostrar que la literatura argentina actual es de derecha.

El asunto, en suma: ¿cuál política? Política mezquina, individualista, inmediata, de romanticismo que ya huele a rancio hace rato ya. Una política derechista. Todavía estoy esperando que alguien me demuestre lo contrario.

Es una pretensión falsa. ¿A quién le importa si la literatura argentina contemporánea es de derecha? ¿Qué hay si lo es?
El problema de R.L.R. es que defiende sus ideas con la pasión, la insensatez, la falta de sustentos y de cohesión interna de un adolescente apasionado. Y eso se nota.
Es por eso que se erige como fiel representante de la Izquierda Mogólica que nos tocó en desgracia. Al final parece que tanto partidaje, tanta división interna, tanta alianza y reestructuración en partidos derivó en una endogamia izquierdista que nos dejó sus hijos tontitos para que tengamos que soportarlos y palmearles la espalda cuando barruntan insensateces.

20 comentarios:

The Outsider dijo...

¿Y? ¿Era de Hush finalmente?

Rufián Melancólico dijo...

Si que lo era. Qué secuencia no? Increíble.

Anónimo dijo...

lo que no se entiende mucho de este post es cómo te ocupás tanto de discutir con alguien a quien no le reconocés nada bueno. entiendo que te guste debatir, pero la pregunta sería: debatir para qué. la idea de que las discusiones siempre suman es ociosa.

es sólo una opinión, pero veo lo siguiente: una joven generación de escritores, todos más o menos malos, leída bestialmente por rosana, y polemizada sin mucha gracia por rufián. sin animadversión, noto que, si bien rosana es en verdad un dinosaurio, tus berrinches tampoco suenan más joviales. no sé si fue tu intención, pero lo que resulta de este post es que rosana y vos son parte del mismo decorado. rosana dice lo de siempre, vos le "respondés" lo de siempre, pero desde la otra vereda, y el fresco polémico que queda es: troskistas cuadrados versus posestructuralistas cuadrados. es un matrimonio perfecto, de partes enteramente complementarias.

reitero, es sólo una mirada. estás debatiendo por debatir, sólo porque tenés que llenar con algo el blog, y no notás que el tema es estúpido, aburrido e impráctico. tus alarmas acerca de que rosana podría afectar el mercado frágil de la literatura contemporánea son absurdas. vivís en un estado de escandalización permanente. es un poco triste que dediques tus mayores esfuerzos a polemizar con el aire. denota que intelectualmente lo único que te pasó fue redactar parciales para panesi.

lo digo con ánimo de sumar. te inventás enemigos que se caen solos, y en cierto modo sos tan inexistente como ellos.

Atenea dijo...

Ya que te tomaste el trabajo de escanear el artículo que ibas a debatir, y todavía más, el de escribir un post (que no era tan excesivamente) largo sobre el tema, aproveché una hora de alpedismo en el que me quise dedicar concientemente a esquivar lo inevitable (un parcial domiciliario) para leer todo.
Me tomo todavía un rato más para una respuesta, aunque sé que rara vez alguien más que el autor de un blog lee estas cosas. Si es que las lee.
Al final, lo que me quedó fue una colección de preguntas, hilvanadas apenas, como artesanía hecha en clase de actividades prácticas de primaria:
¿Para qué te molestaste en responder ese artículo? Tu justificación (la indignación por la estupidez de una izquierda con la que es obvio que más allá de los picapiedras que ostente se nota que no te resulta simpática) no me cierra, la verdad.
Más allá de las anteojeras de la susodicha, hay una cuestión que merece más de un post de discusión (merece arte, también, creo que es algo que los que escribimos estamos obligados a tener en cuenta en algún momento), y a la que le esquivás el cuerpo a lo largo de todo tu extenso post: ¿por qué carajo al público la narrativa actual argentina no le cierra? ¿Es válido cerrarse y subestimar la opinión del público? ¿En qué línea preferimos estar, en la de Proust o en la de Arlt?
Esto no tiene que ver con las intenciones políticas de lo escrito. Coincido que decir que el hecho de que un texto se venda o no pase por su alineación política es una reverenda estupidez. La postura política es una cuestión aparte. Que por supuesto, también hace falta plantearse. Pero no antes de escribir, sino antes de levantarse de la cama y salir a la calle.

Jaime J. Gonzalez dijo...

Uy dios, otro nene de clase media fascistoide que se comió que los troscos son la izquierda... Cuando seas grande, querido, vas a darte cuenta de que estás discutiendo una pelotudez.

Rufián Melancólico dijo...

Respondo: escribí porque como dice en el post: escribo porque me da lástima y bronca ver que gente tan poco capacitada e inteligente se arrogue la representación de la intelectualidad de izquierda, que escriba panfletos patéticos y que en ellos además, aporte al escepticismo y la destrucción de las frágiles bases en las que se sustenta el mercado editorial argentino y la literatura argentina contemporánea, que en última instancia intento que sean mi fuentes de laburo.

Y además,porque con algo tengo que llenar mi blog.

Me disgusta esa pregunta acerca de por qué dedicarme a responder un artículo.
Diego lo dijo en el post anterior: esta gente tiene cierto lugar en la academia y desde ese punto lo discuto, como se hace en cualquier debate intelectual.
Digo, debatir acerca de si vale la pena el debate intelectual, esa es la pregunta en todo caso.

La revista en cuestión fue presentada en la Facultad de Filosofía y Letras y RyR se propone como colectivo, organización o fuckever que sea política, tiene una inteción y un objetivo. Evidentemente quizás los objetivos los comparta (algunos) pero no la forma. En ese aspecto discuto.
No veo por qué algo así provoca taaaaanto revuelo sinceramente.

GC dijo...

No lo leí todo todavía. Sólo la intro y, si bien estoy de acuerdo quizás con que no me parece que tengamos que estar al servicio de la lucha piquetera, también pienso que sí tiene para aportar algo el pensar qué tipo de facultad es la que tenemos y desnaturalizarla un poco. Como decía Foucault aunque sin llegar a prenderla fuego al darnos cuenta de que ni debería existir (pero no estaría mal).
Y además que la facu no es sólo Letras y no se si pueden aportar a letras, pero a otras materias seguro que si.
Las asambleas, por ejemplo, toman no se qué método sandinista. Está todo mucho más intrincado de lo que parece.
Pero bueno, pasá por GC y mirá el VERDADERO CHOQUE CULTURAL

Anónimo dijo...

Atenea, no creas que no se lee, tu comentario es de lo merjorcito.

Dario dijo...

"¿por qué carajo al público la narrativa actual argentina no le cierra?"

Y desde cuando al publico general le cierra la literatura? Discutir literatura a nivel "público" no tiene sentido. La gente no lee y los libros que venden son los que van manijeados por sus editoriales y los suplementos culturales de los diarios como Clarín. El día que autores nacionales poco populares y editados por pequeñas editoriales puedan garparse un espacio equivalente al que las editoriales consiguen para los best-sellers tal vez se pueda discutir a ese nivel. Los best-sellers no lo son al azar, lo son porque los venden para que lo sean, aún antes de ser editados son best-sellers. La pregunta sería cuanta gente en general lee literatura actual que no sean best-sellers o libros de autoayuda, cuando veas que ahí te queda un ínfimo porcentaje de gente, a esa podés preguntarle cuanta lee literatura argentina actual.

"¿Es válido cerrarse y subestimar la opinión del público?"

Sí, totalmente, por qué no habría de serlo? puede ser discutible, se puede hablar de si es positivo o negativo hacia la literatura y hacia el público pero su validez no es muy discutible. Eso no es lo que hay que discutir.

"¿En qué línea preferimos estar, en la de Proust o en la de Arlt?"

Proust, siempre.

Rufián Melancólico dijo...


"¿En qué línea preferimos estar, en la de Proust o en la de Arlt?"

Proust, siempre.


jajajaja sos un groso Darío... siempre fuiste y siempre serás un groso...

cotox dijo...

Creo que estoy de acuerdo con la gente que te ha dicho que tenés que escoger a tus enemigos con un poco más de cuidado. En realidad tu refutación no es muy interesante porque el artículo que la provoca tampoco lo es. En lo que sí estoy de acuerdo es en decir si son de derecha so what?, en el sentido de que no podemos abordar la literatura únicamente desde simpatías políticas que en muchas ocasiones se vuelven simplemente afectativas.
Al fin de cuentas con lo mucho que cambio el panorama mediático y la industria cultural, seguir pensando que la literatura es el gran arte que articula el sentir y la identidad de un "pueblo" en un determinado momento histórico y bla me parece que es no entender nada. Creo que por desgracia eso es lo que piensa mucha gente de izquierda, que se trata de un arte "útil", una "herramienta"

Pol Marías dijo...

Querido Rufián (y librescos comentaristas del blog);

Quien todavía conserve alguna pizca de sentido común acordará que las ideas aquí defenestradas no valen tamaña atención. Por caducas, por ridículas, por desopilantes, por deshilachadas, por... Convendrá, antes que nada, despojar a la literatura de todas las variables que no la constituyen esencialmente.

Me parece entrever, en los patios traseros de estas discusiones, una suerte de voluntad implícita que empuja a ciertas lecturas variables. Variables, pues dependerán del incitador, que con algo de hostigamiento buscará sostener la soberanía de algún vademécum de títulos apreciados por encima del catálogo de los rechazados.

Me es fácil imaginar a esos defensores del “compromiso” de autor desechando pilas de buenas obras sólo porque aparecen en las listas negras de sus doctrinas. De todos modos, está bien que así sea. Que cada uno elija sus lecturas. Convoco al abandono de toda clase de cánones y decálogos. La literatura contemporánea todavía busca inscribirse en categorías cuando éstas, extendidas a toda pretensión clasificatoria, agonizan.

Desde luego, quedan todas las preguntas que aquí se fueron planteando. En particular, la inquietud de Atenea sobre el público (¡no intentemos precisar esta monstruosa entelequia!) y su no-elección de la oferta actual. ¿Habrá sido diferente en otras épocas? Lo dudo.

Saludos!

P.M.

Atenea dijo...

Ante todo hay que recordar que hay tres públicos:
1-El de elite, sí, Puan 480 y aledaños culturales.
2-El público lector culto no académico. Existe, sí, es el que le da de comer a los libreros.
3-El público que lee un libro por año, con suerte.
Cada vez que uno se pone frente a un papel, o a una pantalla, lo que venga (pertenezco a la clase de anticuados que necesitan del borrador manuscrito, sep), la elección está. Aunque uno tenga menos posibilidades de salir publicado que mi pichicho de grabar un disco con la orquesta sinfónica nacional de Bulgaria, es un planteo que aparece en el blanco de la página, como cuestión técnica. Y que merece una cierta consideración. A mí el público 1, con todo el respeto que me merece y sabiéndome del lado de adentro, no me parece el más válido, y necesitaría algo más que un comentario a un post en un blog para defender mi postura en este punto. Tampoco trataría de escribir para el público 3 exclusivamente, obvio, hacer eso implica subestimar al lector sobremanera.
Decir que "la gente no lee", buoh, para eso están las maestras de primaria. Lee el que le interesa. De todos modos, ¿por qué se sienta a leer alguien a quien normalmente le interesa nada más que mirar las tetas de Nazarena Vélez en la revista Paparazzi? Me parece que hay algo que preguntarse a nivel teórico ahí. El mercado no es explicación suficiente, me parece.

Anónimo dijo...

atenea tiene demasiado tiempolibre

Anónimo dijo...

Atenea, entre lo primero que escribiste y lo segundo, ¿Hubo un aplazo en el parcial domiciliario?, venías bien pero naufragaste -te fuiste al carajo-.

Giorgio Novalgina dijo...

Sugerencia: deshabilitá los comentarios anónimos.

Anónimo dijo...

A Giorgo Di Novalgina:

Usted se cree superior a los demás, piensa que ubicado en ese impoluto pedestal, desde donde cómodamente señala aquello que está mal, acullá lo que está bien, ejerciendo esa dictadura del nombre y apellido, ese “régimen” del número de documento o cédula, pasaporte en regla, yo tengo un blog, ja,ja. ¿Pasaporte a qué? ¿De qué te querés librar? ¿A salvo de qué te querés poner?
Yo, el más anónimo de los anónimos, nulo de toda nulidad, converso de toda conversión, fue uno de los que felicitó a Atenea. Pero ahora la critico. ¿Y qué? ¿Sólo sirve el anónimo en las mieles del éxito, pero no en el frío de la Siberia?

¿Sabés a qué me hace acordar todo esto? A una parte de la película: “Rescatando al soldado Brian”. Mirala, salvo que “ese tema” te parezca muy subido de tono…o impropio.

Rufián: no hagas caso, no estoy de acuerdo con muchas de las cosas que decís, es más, algunas me parecen disparatadas, pero daría mi vida por defender tu derecho a expresarlo.
(Rosseau)


Novalgina: por último y sin ánimo de ofender, desde que, por suerte, salió la ley de genéricos nos podemos curar la fiebre sin tomar Novalgina.

(Licéncienme por la última humorada)

Muy bueno el post en el que le das con un caño a la desgracia de la familia del León. Lo leí después de escribir esto, ahora me caes más simpático, pero no la emprendas contra los anónimos porque vas a perder, somos muchos.

Un fuerte abrazo camarada.

Anónimo dijo...

El que tiene mucho tiempo libre para escribir boludeces es Rufiancito.

Anónimo dijo...

¡Es rescatando al soldado RYAN!

groupies del rufián (desde puán) dijo...

dale, rufián, actualizá como lo haces tus sagrados viernes, nosotras las chichis de puán esperamos con ansias tus largos posteos -como para pasar bien el fin de semana, che.