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21 de febrero de 2010

El último americano virgen

Mi reseña de Juventud Americana de Phil LaMarche en el Página/12 de hoy.

Y hace un año publicaba mi entrevista con Ercole Lissardi, la primera que le hicieron en nuestro país. Descubrí a un escritor del que ahora todos hablan.

9 de diciembre de 2009


Le quiero agradecer a Gabriela Esquivada que me envió su nuevo y esperadísimo libro.
Lo que pude ver confirma los comentarios elogiosos que viene recibiendo.
Ahora que se termina el año, el cuatrimestre de cursada (estoy a tres finales de recibirme), empieza la lectura por placer. Ahí, el lugar de privilegio lo tendrá entonces, el libro de Gabriela.

30 de septiembre de 2009

Reedición

29 de septiembre de 2009

Novedades editoriales

La gente de Entropía me mandó sus novedades de Septiembre

- Agosto de Romina Paula


- El tesoro de la lengua: Una historia latinoamericana del yo de Ariel Schettini


Estuve viendo el libro. Admiro mucho a Schettini de haberlo tenido en una clase de Teoría y Análisis Literario allá por 2004. En esa ocasión había hecho una lectura del Poema 20 de Neruda que fue uno de esos hitos de la carrera que no se olvidan. En este libro analiza, con exquisito estilo, algunos de los poemas latinoamericanos más importantes

Por otro lado, el sábado estuve en Montevideo para hacerle una entrevista a Jorge Alfonso, el autor del excelente Porrovideo que en pocas semanas más estará a la venta en Buenos Aires, en la reedición de HUM.
Aprovechando mi viaje, la gente de la editorial me pasó sus novedades de Octubre. Por lo tanto, esto es un adelanto de los libros que pronto van a poder conseguir en las librerías porteñas, que se vienen, como dirían los uruguayos, bien saladas, con reediciones de Levrero, el mencionado Alfonso, lo nuevo de Ercole Lissardi, la tercera novela de Ariel Bermani y un interesante libro de ensayos sobre porno:

- Porrovideo de Jorge Alfonso (2da edición)


- Todo el tiempo de Mario Levrero


- El amor es la más barata de las religiones de Ariel Bermani


- La vida en el espejo de Ercole Lissardi


- Porno y post porno de Roberto Echavarren, Amir Hamed y Ercole Lissardi

21 de septiembre de 2009

Las patas en la fuente

Reseñé El campito para Radar Libros de ayer.

1 de septiembre de 2009

Novedad editorial


Salió El campito de Juan Diego Incardona. Me lo mandó vía Mondadori (mis agradecimientos a él y a la gente de Prensa de la editorial) con una dedicatoria buenísima.

¡Felicitaciones Juan Diego!

30 de agosto de 2009

Recibí Madrid

Madrid. Segunda novela de Daniel Krupa.

Hace pocos días me contactó por e-mail Daniel Krupa, autor de las novelas Cerca y Madrid.
El motivo fue que hace un tiempo relativamente largo, publiqué una reseña de su primera novela en El interpretador (fue la segunda reseña que hice y le debo a la revista haberme impulsado para este lado).
Agradeciéndome ese texto y otras cosas, sintió ganas de hacerme llegar su segunda novela, cosa que hizo. Por lo que le agradezco a Daniel su cálida comunicación y el haberme hecho llegar el libro que leeré pronto.

19 de agosto de 2009

Reedición de El texto y sus voces de Enrique Pezzoni

Le agradezco a Eterna Cadencia por haberme enviado su reedición del libro clásico de Enrique Pezzoni (¡Cuánto le debemos los letrosos!) El texto y sus voces.
Si hay algo intachable dentro del catálogo de Eterna Cadencia son sus reediciones de libros imposibles de conseguir y que muchos nos hemos malacostumbrados a leer en fotocopias por no contar con otra posibilidad.
Como además están a precios más que razonables para tratarse de libros (el rubro donde más siento el peso de la inflación junto con el ascendente precio de un cortadito en cualquier bar porteño) ni vale la pena gastarse esa plata en fotocopias si podemos tener otro lindo ejemplar para encastrar en la biblioteca (o en el piso como es mi caso que ya no me queda lugar en mi cuarto para meter libros).
No dejen de pasar algún día por la librería (que es de las más bonitas del barrio) y chequeen la novedad.

18 de agosto de 2009

Presentación

AQUARIUM

Marcelo Figueras

“Todos podríamos ser explicados mediante el estudio de las heridas que propinamos y nos propinaron.”

PRESENTACIÓN EN PÚBLICO

Martes 25 de Agosto, 19.00hs

Cúspide Village Recoleta, Vicente López 2050, Capital Federal

Participarán de la presentación los actores:

Pablo Echarri, Juan Gil Navarro,

Adrián Navarro y Leonardo Sbaraglia


SOBRE EL LIBRO

La mujer de Ulises huyó a Israel con los pequeños hijos de la pareja. Como Orfeo, como Dante y Virgilio, ahora Ulises Rosso tendrá que atravesar su propio infierno para tratar de recuperar lo que más ama. Emprenderá el viaje a una nación dislocada por la paranoia, rota por una violencia que no cesa. Sus guías serán Irit Rosenblum, una artista que ni siquiera habla su idioma, y el taxista Fayeq Haridi, tan astuto como entrañable.

Italo Calvino aseguraba que en este mundo es necesario “buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio”. De eso se trata Aquarium: cuando ya no quedan esperanzas, en medio del sinsentido, más allá de la alienación del lenguaje, contra toda lógica, contra el desamparo, contra la muerte y el odio, un hombre y una mujer, Ulises e Irit, reinventarán el amor.

Con sensibilidad y lucidez, Aquarium persigue un destello –de bondad, de tolerancia, de belleza– que atenúe la noche cerrada en la que caminamos.


Marcelo Figueras

(Buenos Aires, 1962) es escritor, cineasta y periodista. A fines del año 2000 visitó Israel para cubrir la segunda Intifada para la revista española Planeta Humano. De esa experiencia límite surgieron las historias que cuenta Aquarium.

Ha publicado las novelas El muchacho peronista, El espía del tiempo (Alfaguara, 2002), Kamchatka (Alfaguara, 2003) y La batalla del calentamiento (Alfaguara, 2006). Escribió con Marcelo Piñeyro los guiones de Plata quemada (Premio Goya a la mejor película de habla hispana, elegida por L.A. Times como una de las diez mejores películas del año) y Las viudas de los jueves.

También escribió los guiones de Kamchatka (mejor guión del Festival de La Habana, elegida para representar a la Argentina en los Oscar) y Rosario Tijeras. Publicó además un libro para niños, Gus Weller rompe el molde, y El año que viví en peligro (Alfaguara, 2007), colección de textos difundidos por el blog El Boomeran(g) (www.elboomeran.com). Sus libros están siendo traducidos al inglés, francés, alemán, italiano, holandés, polaco y ruso.

11 de agosto de 2009

Feedback

from: Marcelo Figueras
to: ajsoifer@gmail.com
date: Tue, Aug 11, 2009 at 11:57 AM
subject: agradecimiento
mailed-by gmail.com

Dear A,

me pasó tu mail Juan Terranova, porque le dije que quería agradecerte la crítica de 'Radar'. Así que aquí estoy, haciendo lo debido: muchas pero muchas gracias, de corazón, por lo que escribiste. En los años que llevo publicando novelas, prácticamente nunca conseguí aquí -que sí afuera, a cuenta de las traducciones- recibir una crítica que iluminase conexiones internas del texto que a mí mismo se me habían escapado. Una de las razones por las que uno escribe es para que lo ayuden a comprender qué ha escrito, qué acaba de hacer. Y tu texto me dio una luz que estaba necesitando.

Presento la novela el martes 25 a las 19, en la Cúspide del Village Recoleta. Si te dan ganas, a mí me encantaría conocerte.

Un abrazo y gracias again,

F.

from: ajsoifer@gmail.com
to: Marcelo Figueras
date: Tue, Aug 11, 2009 at 1:34 PM
subject: Re: agradecimiento
mailed-by gmail.com


Marcelo:

Te agradezco yo a vos por lo que me escribiste. Si recibir como escritor una crítica que ilumine es extraño, como crítico recibir un feedback siento que es más raro todavía.
Realmente disfruté muchísimo de tu novela en varios sentidos. Como Judío en busca de su identidad, como crítico, como lector y como intento de escritor que soy.
Trabajo en la Biblioteca de la Sociedad Hebraica Argentina y le comenté a mi jefa acerca de tu libro, lo que me había producido, la forma en que me había impactado y ella se mostró sorprendida de que un escritor argentino pudiera y quisiera escribir sobre Israel con la sutileza que es tu novela.
(...) También es cierto que los tiempos del periodismo no son los de la serena reflexión que me hubiera gustado dedicarle a tu novela y siento que hay muchas cosas que me quedaron por decir, indagar, investigar.
Intentaré ir a la presentación. Una vez te vi en una entrevista pública el año pasado, en una mesa que compartiste con Elsa Drucaroff y Anibal Jarkovski en la librería El Astillero. "Quizás me recuerde como el chico al que se le rompió la silla y se fue al piso" podría decir ya que ese fue mi único mérito para destacar en esa charla.

Por último, quería preguntarte y pedirte permiso para publicar tu e-mail en un blog personal que mantengo. Esto claro, si te parece y no te incomoda ni nada parecido. Si preferís manterlo en privado lo entiendo. Es sólo que como bien dijiste, a veces las palabras de otro pueden ayudar mucho a entendernos a nosotros mismos y sin dudas, las tuyas me ayudan muchísimo.

Saludos.

Alejandro.

10 de agosto de 2009

No me importa lo que digan, no me importan los demás... (2)


... esta novela también está muy, pero muy buena.

7 de agosto de 2009

No me importa lo que digan, no me importan los demás...


...esta novela es muy, pero muy buena.

10 de julio de 2009

Stieg Larsson de la mierda

Lisbeth Salander en versión figurín de Lucas Varela. Pasen por su blog que tiene otros más que interesantes dibujos sobre la Saga Millenium que le pasan la escoba a las feas producciones gráficas de las tapas de las ediciones castellanas.


Cuando el año pasado vi por primera vez la tapa negra con el dibujo bastante feo (a mi entender, los figurines que hizo Lucas Varela son mucho más interesantes) de Los hombres que no amaban a las mujeres (como dice Peseta (@diariodelectura), un título que parece gay-friendly) pensé que nunca lo leería. Best-seller, más gente enfervorizada con su lectura, más ladrillo de más de 600 páginas no son precisamente el tipo de combo literario que me interesa.
Entonces pasó que un socio de la biblioteca donde trabajo, que tiene un olfato literario muy bueno para no ser un especialista en el tema, me lo recomendó con mucho énfasis y hasta se propuso a prestármelo. Lo leí.

Larsson no es un genio de la pluma, aunque tampoco es malo. Su prosa parece un poco esquemática y trabada en algunas situaciones que son difíciles de describir, abunda en descripciones largas sobre sus personajes (ha creado todo un teatro de títeres bastante interesante por contrapartida) y las cosas empiezan a ponerse realmente buena a partir de la página 300 cuando es casi la mitad del libro.
Y sin embargo, engancha, se lee de un tirón y uno puede pasarse horas leyendo el ladrillo sin darse cuenta y cuando mira la hora ver que pasaron por lo menos dos horas y más de cien páginas. No genera ni culpa por el tiempo perdido al sueño ni nada por el estilo sino más bien, el lamento de saber que uno ya no puede seguir leyendo por cansancio ocular o tener que levantarse al día siguiente para ir a trabajar o tener que dejar el bar antes que el mozo se ponga a rondarnos señalando que un cortadito por tres horas de lectura no es una ecuación que vaya a funcionar ahí.

Los hombres que no amaban a las mujeres
no es tampoco, en sí mismo, una novela tan inolvidable o genial. Me acuerdo que cuando Mario (Un buen tipo) me preguntó que me iba pareciendo, le dije: “Mirá, por ahora parece el típico caso del crimen en el cuarto cerrado pero en una isla” y que la vez siguiente que me puse a leerlo, Blomkvist (el periodista protagonista de la saga junto con Lisbeth Salander) decía exactamente lo mismo, casi con palabras calcadas.
Es un poco predecible (otra socia de la biblioteca que lo estaba leyendo me dijo: “Me parece que va a pasar tal cosa ¿no? ¡No me digas! ¡No me digas!” Y me guardé de confirmarle que efectivamente, su suposición era acertada y que yo mismo lo había supuesto) lo que no sé si es un pecado o un error en el libro. Decía Raymond Chandler que en una novela policial es imposible que el lector resuelva el misterio en base a los datos que la novela provee a priori. Si uno lo adivina es de puro azar. No sé entonces si fue que hubo demasiado azar o una construcción un tanto deficiente en el enigma porque que dos lectores hayan llegado a la resolución del misterio muchas páginas antes que este quede al descubierto no lo había visto nunca antes.

Hacia el final, el gusto que me quedó fue de que era una novela entretenida, con personajes queribles y un buen manejo de ciertos registros juveniles: la inclusión de palabras en inglés, como creo que muchos de los que interactuamos con la cultura global, con internet y con los trends que bajan en anglosajón poseemos, marca un punto de quiebre interesante en la literatura que veníamos leyendo.
Si Suecia se viene formando una pequeña tradición de Nueva Literatura Policial con Papá Henning Mankell, lo que tenemos acá es a Stieg Larsson que masticó ese policial con “mensaje social” (si hay algo que me resultó insoportable de Los hombres... fue la inclusión de datos estadísticos sobre el maltrato a las mujeres en Suecia en la portadilla de cada parte del libro) y lo llevó a un tono jovial y adolescente/post-adolscente con una protagonista inadaptada social y hacker y otro periodista de izquierda euroepa y sueca.
Larsson nos quitó a ese Walander viejo chocho y nos puso a la anoréxica sola contra el mundo que tiene mucho más swing.

Y ese es otro error a mi entender, de ese primer título de la trilogía Millenium. Al menos en la edición castellana: el título debería estar enfocado en Lisbeth que a fin de cuentas es la columna vertebral de la trilogía o eso parece ser al menos hasta el segundo libro (porque sí, ayer terminé de leer Millenium 2: La chica que soñaba con una cerrilla y un bidón de gasolina y en breve me referiré a él). En inglés entendieron esto y acertadamente la traducción le puso: La chica con el tatuaje del dragón. El segundo tomo es La chica que jugaba con fuego (un título muchísimo más sutil y acorde a la trama).
Entonces llegamos a ese libro. Millenium 2. Es pertinente introducir en este momento la variable “traducción”. Parece ser la traducción más esquizofrénica que haya visto. El libro se llama como ya saben: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina pero no bien empezar el libro, en el prólogo se nos dice: “Fantaseó con un bidón de gasolina y un fósforo.” Hasta donde yo sabía gracias a las miles de horribles traducciones que leí, en IbericaLand, a los fósforos siempre les dicen “cerillas”. De hecho en el DRAE, la definición de Fósoforo tiene la acepción que nosotros conocemos recién en segundo lugar: 2. m. Trozo de cerilla, madera o cartón, con cabeza de fósforo y un cuerpo oxidante, que sirve para encender fuego. ¡Y que me cuelguen si no es tautológica! Veamos la definición de “cerilla” según el DRAE: 1. f. Varilla fina de cera, madera, cartón, etc., con una cabeza de fósforo que se enciende al frotarla con una superficie adecuada. WTF? ¿Qué se supone entonces que es un fósforo? Nosotros lo sabemos, pero los traductores habrán considerado que era más adecuado poner de título del puto libro “cerilla” y en la página 10 del mismo usar “fósoforo” que me imagino, algún ibérico habrá confundido con el elemento químico del cual en nuestra concepción es metonimia.
Máxime cuando es evidente que, La chica que jugaba con fuego es un título MUCHÍSIMO más acorde al juego que propone la trama.
Pero a lo que quiero ir es a que la traducción, por raro que parezca, es de las más tolerables que he leído en años. No contabilicé ningún “tío” (aunque sí una sóla “tía”. En dos tomos de 700 páginas promedio es récord. Quizás me haya confundido y los haya leído acostumbrado, pero lo importante es que no cortan el tono de la lectura), menos un “follar”, “polla”, “tíovivo”, “fornicio”, “folleque”, “follón”, y variables similares. Un gran alivio que hizo de la lectura un placer mucho más intenso, sin las insolentes interrupciones del gallego hablándome en slang ibérico. Excepción sea hecha: que alguien me expliqué qué re-carajos significa "inri" en slang ibérico juvenil.

La chica que jugaba con fuego (de ahora en más me referiré así a Millenium 2) es todo lo que La chica con el tatuaje del dragón (de ahora en más me referiré así a Millenium 1) no llegó a ser.
Se nota una trama muchísima más elaborada, una prosa más ágil, situaciones mejor resueltas (aunque parece ser estructural (porque aparece en las dos novelas) que haya una escena donde un personaje salve de la muerte a otro que está siendo amenazado por un maniático) y un ritmo más veloz (aunque también, la cosa empieza a ponerse buena justo a la mitad del libro, cuando uno ya se comió 300 páginas).
Definitivamente la balanza empieza a inclinarse hacia Lisbeth y Mikael “Kalle Blomkvist de la mierda” como lo llama ella, no deja de ser un personaje interesante, pero que ahonda en su sosez de “buen sueco/buen europeo” que a veces aburre. “Señor Perfecto” también lo llama Lisbeth que es justamente, cualquier cosa menos perfecta.

A veces peca de excesivo Larsson pero lo hace con una ingenuidad que provoca ternura. La inclusión del boxeador Paolo Roberto y la rememoración de su combate con el “boxeador argentino (!!!!!) Sebastián Luján” parecen un exceso típico de exotismo. Pero lo soportamos al igual que Lisbeth soporta a Mikael Blomkvist. Y es que los personajes terminan siendo, por lo general, muy adorables. ¿Cómo explicar si no la empatía por el policía “Burbuja” Bublanski? Porque el narrador se encarga de enternecernos con esos pequeños rasgos de personalidad. Lo que a veces se le va de las manos con un maniqueísmo un poco torpe: los malos son malísimos (y estúpidos) y los buenos son buenísimos (y brillantes). Los malos son monstruos de la naturaleza o errores sociabilización y los buenos... son los buenos y punto.

Un punto bastante cómico para un lector de estos lares es la parte de la trama que se ocupa de Blomkvist enfrentando face to face a tipos que va a denunciar por trata de blancas, para asegurarse de que no serán denuncias infundadas. La posibilidad de pensar en un investigador acercándose a un tratante de blancas en la argentina para preguntarle si realmente tiene putas escondidas en un local de Once para entonces denunciarlo a la justicia y no pensar que ese intrépido que haga la pregunta va a aparecer al día siguiente en una zanja, causa gracia.
Y en esta inverosimilitud, hay una escena en particular hacia el final de la novela que descalabra cualquier intención de mantener un mínimo de realismo digna de ser considerada un homenaje a cierta escena famosa de Kill Bill 2, pero que sin embargo, logra mantenerse en pie.

Y ahora el 1 de agosto es el día esperado. Algunos cumplirán años ese día, otros esperarán que llegue el nuevo mes para cobrar un nuevo sueldo y otros, esperarán que salga en castellano y en Buenos Aires el volumen 3 de la trilogía Millenium con la que se cortó prematuramente el monumental proyecto de Larsson de hacer 10 novelas en su cosmogonía de la Revista Millenium.
Sabremos finalmente si el tercer libro es al segundo lo que el segundo es al primero. Y espero que sí lo sea. Ese Stieg Larsson de la mierda se lo tiene merecido. En especial porque no es un Stieg Larsson de la hostia como era de esperarse de una traducción gallega. Es de la mierda.

26 de junio de 2009

Sexo y erotismo en El lector de B.Schlink


Nota: el siguiente texto constituyó mi respuesta a la segunda pregunta del primer parcial de Literatura Alemana que tuve este año bajo la consigna Sexo, amor y erotismo en El lector de B.Schlink.

Con la aparición de la novela Casa de muñecas del escritor israelí K.Tzetnik en 1955 el subgénero de literatura popular pornográfica israelí conocido como Stalag alcanzó su máximo de popularidad. Estas novelas pornográficas presentaban a sus protagonistas como soldados aliados o judíos, capturados en campos de concentración y sometidos a torturas por parte de oficiales nazis femeninas descriptas bajo un imaginario Sado-Masoquista de leather sex. La resolución de la trama estaba dada por el momento en que el prisionero lograba escapar y subvertía la trama de torturas violando y matando a las dominatrices.
El género cayó en una decadencia de la que nunca se recuperó luego de ser exportado a otros mercados (incluido el alemán) hacia la década de 1970.
Sin embargo es posible ver en El lector de Bernhard Schlink, cierta continuidad temática respecto del género Stalag. La interacción sexual entre víctima y su victimario en un juego de poderes que se entremezclan constituye la tensión básica de estas narraciones. Mientras que en el Stalag lo que se ponía en juego era el deseo reprimido de alguna forma de venganza por parte de las víctimas (puede pensarse en el sexo y la muerte como dos campos cercanos interconectados por la presencia fálica que atraviesa, penetra el cuerpo, desgarra como paso previo a dar muerte), en El lector ese juego se supera en cuanto la relación entre Michael y Hanna trasciende el sexo iniciático para el joven. Aunque no por eso deja de haber una tensión que se desarrolla en varios sentidos.
Juan Pablo Bertazza lo explicita:

El vínculo entre Michael y Hanna – unidos por la diferencia de edad – es claramente una relación de amo y esclavo, de aquellas con labios que duelen de tanto besar. Y lo es porque en ese tipo de interacción no es exactamente que uno domine sobre el otro, sino más bien que sólo uno de los dos es conciente (y explotador y amo y señor) de la fascinación que genera, mientras se encarga de negar la que él mismo experimenta de parte del otro.
Es notable que los puntos álgidos de la novela, aquellos en los que aparece un atisbo de libertad sexual y personal, siempre estén motorizados por una orden, un mandato.

Bertazza, J. P.: Mirarlos leer en Radar, Página/12, domingo 3 de mayo de 2009, página 14.

La relación de amo y esclavo adquiere su momento más explícito cuando en una escena que rememora la violencia y el imaginario del leather sex propio del Stalag, Hanna golpea a Michael:

Tenía en la mano el fino cinturón de cuero con el que se sujetaba el vestido. Dio un paso atrás y me cruzó la cara con él. Se me reventó un labio y sentí el sabor de la sangre. No me dolía. Estaba aterrorizado. Ella volvió a levantar la mano.

Schlink, B.: El lector, Anagrama, Barcelona, 2000, página 55.

La violencia física concreta ejercida con el cuero de un cinturón tiende una línea de significado hacia el imaginario naziploitation aunque todavía el relato no haya avanzado hacia la revelación del pasado de Hanna. Al mismo tiempo, refuerza a Hanna como un personaje violento, en perfecta oposición con la familia de Michael, quienes durante el nazismo no tuvieron el rol que ella sí supo cumplir. El narrador lo dice a continuación:

En mi casa no se lloraba así. Ni se pegaba con la mano ni, por supuesto, con un cinturón. Si había algún problema, se hablaba. Pero ¿qué podía decir yo en aquel momento?

Schlink, 2000, página 55.
La condensación erótica del relato se produce por los contrastes entre actitudes pasivas y activas explotadas hiperbólicamente por la condición de sus personajes.
El joven muchacho que encuentra su iniciación sexual en una mujer fuerte que lo enamora y la mujer fuerte que muestra una personalidad violenta y luego descubrirá partes de un pasado terrible. Las relaciones de poder en esa relación están llevadas hasta el límite de la tensión:

- Lo siento, Hanna. Ha salido todo al revés. No quería ofenderte, pero parece que…
- ¿Parece? ¿O sea que parece que me has ofendido? Tú no podrías ofenderme a mí ni aunque quisieras.”

Schlink, 2000, página 49.
En la imposibilidad supuesta de ofenderla, blinda Hanna su afecto y ejerce el poder que luego retroactivamente se presenta como la condensación de una idea perturbadora: Una mujer con la capacidad criminal de elegir a quiénes mandaba a la cámara de gas ¿Podría ser alguna vez ofendida por un joven al que mantenía como juguete sexual? Es en retrospectiva que la tensión erótica actúa violentando los tiempos de la narración.
Y sin embargo, allí entra otra de las revelaciones que retrospectivamente vuelven a modificar el sentido de la trama: la revelación del analfabetismo de Hanna supone un nuevo rebalanceo de poderes donde el joven inexperto que le leía libros durante los baños compartidos tenía en ese acto un poder desequilibrador.
La relación entonces cobra el sentido de un intercambio en el que la búsqueda de conocer más acerca del cuerpo femenino por parte de Michael es respondido por la necesidad de Hanna de que le lean. Se establece una relación que en Michael es amorosa y para Hanna exclusivamente pornográfica de dejarse explorar el cuerpo a cambio de una narrativa que no puede poseer. En la imposibilidad de continuar la narración del cuerpo desnudo y la escena erótica, la sustitución se produce desde la narración de relatos clásicos. Dice Linda Williams en su análisis sobre la pornografía primitiva de los Stag Films:

It is, in short, as if the spectacle of the naked or nearly naked body, male or female, retards any possible forward narrative drive.

Williams, L.: Hard Core, Power, Pleasure and the “Frenzy of the Visible”, Universitiy of California Press, 1999, página 71.
El relato de Schlink se detiene en el descubrimiento puro de las sensaciones, los perfumes, los sentimientos, se sobrepone al cuerpo desnudo y la interacción. El narrador necesita llenar con palabras los espacios de una sexualidad que no esconde secretos en su generalidad unificadora de un acto natural y ahí construye el erotismo. Son aquellos momentos, ritos, sensaciones, pequeños detalles, los que llenan el relato y la violencia obscena pornográfica de la genitalidad está excluida, no hay, como en el género Stalag una venganza retrospectiva en la forma de una violación o la misma violencia física que supone el coito. En esta primera parte de la novela Hanna será un personaje dominante que es capaz de asegurar que no hay forma en que un chico la ofenda o la conmueva. La segunda parte en la revelación del pasado nazi del personaje, afirma ese dominio y le da una explicación inesperada a los actos ya narrados. La ambigüedad de sentimiento se apodera del Michal adulto y será recién hacia la tercera parte con la revelación del analfabetismo de Hanna y el envío de las cintas de lectura grabadas donde las posiciones de dominantes y dominados cambian. Michael conoce ahora la contraparte de ese contrato nunca explicitado entre él y Hanna y entiende que la lectura significaba su aporte en el intercambio. La mediación por la cual le envía las cintas sin hacerse presente en la celda aparece como un dominio sobre ella que vieja y encerrada, ya no tiene nada que ofrecerle. Incluso su olor ha cambiado, precisamente aquel puente significante de sexualidad y adolescencia:

Antes su olor me encantaba. Siempre olía a limpio: a ducha, a ropa limpia, a sudor freso o a amor físico. (…)
Ahora, sentado junto a Hanna, olí a una anciana. No sé de donde sale ese olor que conozco de las abuelas y las tías entradas en años, y que flota como una maldición en las habitaciones y los pasillos de los asilos. Hanna era demasiado joven para aquel olor.

Schlink, 2000, página183
Ya no quedará nada interesante en ese trato para Michael que reafirmará su dominio final en una reescritrua de la venganza del protagonista del Stalag mediante el olvido de Hanna en la celda durante sus últimos días.

30 de mayo de 2009

La virgen cabeza


Me mandó ayer Eterna Cadencia una de sus novedades de Junio, la novela La virgen cabeza de Gabriela Cabezón Cámara.
Por lo que estuve leyendo en el blog de EC y en la contratapa del libro, la novela me genera mucha expectativa por lo que la pongo en el tope de mis lecturas para los próximos días y después la reseño.

¡Gracias a A.M. y P. de EC por el envío!

29 de mayo de 2009

Presentan antología

Se presenta en Buenos Aires la antología de título más modesto y conciente de sus propias limitaciones:

25 de mayo de 2009

El libro de los libros

Recibí hace poco El libro de los libros un lindo trabajo sobre librerías porteñas con datos muy útiles y buena documentación.
Algo así como una mezcla entre Guía T, Guía turística y Páginas amarillas pero exclusivamente de librerías, tiene reseñas y comentarios de las más bonitas y significativas de Buenos Aires, antiguas y modernas.
También viene acompañada de ilustraciones bellas que recrean esos espacios especiales en las que tan a gusto nos sentimos algunos.
Para mí que soy un fanático de salir un sábado a la tarde a ver librerías la guía me vino como complemento más que útil ya que incluye direcciones y librerías que no conocía aún dentro de mi barrio (algo que pensaba imposible). Será hora entonces de salir con la guía en la mano para encontrarme nuevamente con esos espacios que tanto me gustan.

22 de mayo de 2009

¿Literatura o novela?

¿Será ella la futura Jane Austen?

En muchas oportunidades, señoras grandes que vienen a la biblioteca donde laburo a pedirme un libro me interpelan: “Dame una novela”. Y claro, la tentación de responderles: “¡Pero señora! ¡Mire alrededor suyo! ¡Esas paredes están forradas de novelas! ¡Debe haber por lo menos unas 20 mil novelas alrededor suyo!”.
Obviamente, cuando una señora grande se acerca a pedirme que le recomiende una novela o cuando yo recomiendo algún libro y me preguntan con desconfianza: “Pero… ¿Es novela?” no están hablando de una división de géneros literarios bajtiniana ni nada que se le parezca. Novela para el común de la gente es Novela tipo Telenovela. Novela de las 3 de la tarde. Novelita. Novela rosa. Folletín. En fin, entretenimiento popular. Libros masivos. Novela es: Dan Brown, Danielle Steel, Mary Higgins Clark, Rosamunde Pilcher, Barbara Wood, Robert Ludlum, Dean Koontz, Tom Clancy, Nora Roberts, Belva Plain, Patricia Cornwell, Anne Perry, entre los populares, los famosos, los grandes productores de novelas, los que las sacan como chorizos y acá las distribuimos a viejitas que quedaron por fuera de las bondades de la Web 2.0 y otras formas de entretenimiento banal.
Hay una subcategoría de otro/as novelistas no tan populares, son libros que suelen conseguirse en mesas de saldo: Susan Elizabeth Phillips, Jude Deveraux, Jennifer Blake y cientos de cientos de nombres que en este momento no recuerdo.
Como se ve no sólo en “Novela” entra “Novela de las 3 de la tarde”. En Novela entra toda la literatura de género bajo: policial, rosa, suspenso, thriller, algún terror… ¿Toda la literatura baja entera? ¡No! Hay géneros que resisten hoy y siempre a las preferencias populares: Ciencia Ficción, Cómic, Épica y Fantasía. Los casilleros malditos. Claro, a las señoras grandes suele no interesarles leer sobre las aventuras de “Un albino maricón” como leí por ahí que definían a Elric de Melinboué y más de una vez he visto su cara de espanto cuando me devolvían algún libro de Doris Lessing diciéndome: “¿Pero cómo? ¿No ganó el Premio Nóbel? ¡Si escribe estas porquerías de ciencia ficción!”. Porque es así: el Nóbel debe ser uno de los premios que más lectores te ganan en la vida. Si sos insoportablemente aburrido como Naipul y ganaste el Nóbel, te aseguraste que unos cuantos tipos vengan como hordas de hienas hambrientas a leer tu libro. Lo mismo pasó con Pamuk. Quisiera ver alguien que realmente guste de su literatura. Nadie. La gente lo lee porque ganó el Nóbel y cuando se da cuenta del bodrio que son sus libros la demanda va cayendo y sus libros empiezan a dormir el sueño de los justos en los estantes polvorientos del olvido.
Cuánta estupidez, soberbia e ignorancia hay en los intelectuales o semiintelectuales que se lamentan de que la gente lea Harry Potter o que lea “novelas”.
Les tengo una novedad a todos ellos: gracias a que la gente compra a Harry Potter o a Danielle Steel y sus adyacencias, ustedes pueden leer, no todos los libros que quisieran que se editen, pero si unos cuantos. La literatura “seria” es un lujo de pocos y es un lujo que nos podemos permitir porque gracias a alguna extraña configuración del Universo, todavía hay gente que compra libros, que compra Best-Sellers, que lee con devoción “novelas” y que se espanta cuando les sugerís leer algo que se corra unos milímetros de los fuertes cánones genéricos de su gusto estético.
Muchas veces me pregunto en relación a la subsistencia de mi fuente de trabajo qué va a pasar con la Biblioteca en la que laburo cuando la gente grande que viene todos los días la palme. Digámoslo con todas las letras: el 90% del público lector que tenemos son gente de más de setenta años por lo menos. Cuando la Biblioteca se quede sin ese público que encuentra satisfacción, diversión, distracción, entretenimiento en la lectura y no en internet, la PC, la TV, la pornografía y sus derivados, realmente, ¿Quién va a leer? ¿Quién va a venir a la Biblioteca? ¿Quién va a justificar mi sueldo, mi puesto de laburo? Pero yo no soy nadie. ¿Quién va a leer en el futuro? Si la lectura es un mecanismo para evitar el aburrimiento y cada día surgen mecanismos más sofisticados e intensos de evitar ese aburrimiento, ¿Qué va a pasar con los libros?
Me considero un lector exigente, un lector casi a tiempo completo. En mi laburo, en el colectivo, en la cama, en un bar, en un banco de una plaza, donde sea leo. Leo un promedio de 50 libros al año y sé que de todos modos, podría leer más de lo que leo. Pero las tentaciones de otras formas de entretenimiento son fuertes. Entonces, si un lector como yo se siente tentado por otras formas más accesibles de entretenimiento, realmente, ¿Qué podemos esperar del futuro de la lectura y de los libros?
En la Feria del Libro presencié como en un stand de consultas bibliográficas una mujer tardaba 15 minutos en hacerle entender a la muchacha que atendía que Jane Austen se escribe así y no “Jane Austel” o “Jane Asten” o “Jane Auster” y así. El otro día en la biblioteca, una mujer que suele sacar “Novelas” me pidió un libro de “Yain Auste” y no pude evitar sonreír. Le ofrecí Ogullo y prejuicio. “¿Es buena?” Me preguntó. “Sí, señora, lleve con confianza.”
Que loco ¿no? una Novela de hoy fue una Novelita de antaño. Jane Austen se convirtió en sinónimo de Literatura Elevada y en su tiempo era una más de las que escribían dramitas sentimentales.
No creo que en un futuro tengamos a Danielle Steel como referente de literatura elevada, pero sí creo que será nuestro referente de una literatura que sí se vendió y que con esas ventas inyectó el dinero necesario en la industria para que los snobs de mierda podamos tener nuestros Jonathan Franzen, nuestros Don DeLillo, nuestros Thomas Pynchon.
Por ahora, ante esta perspectiva, no hay que dejar de agradecer que la gente todavía opte por leer “novelas” y no preocuparse por si se lee o no “Literatura”.
Las “novelas” posiblemente sean el último bastión de resistencia para la industria editorial literaria y por eso, yo les estoy agradecido.

26 de abril de 2009

Notición

Muy pronto...

20 de abril de 2009

Buena noticia editorial

La reedición de dos nouvelles clásicas e inconseguibles de Bernardo Kordon.