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28 de agosto de 2009

La juventud como vanguardia

La Guardia Imperial


Que el título de la nota sea La eterna discusión sobre lo nuevo resulta bastante adecuado ya que la discusión acerca de esta presunta novedad, creo, nos tiene un poco cansados a todos.
Buscar un valor literario en el concepto de novedad es algo que se viene haciendo desde que la literatura se autonomizó, la diferencia es que antes, la novedad era la vanguardia y ahora viene determinada por una fecha en el D.N.I.
Con la superación de las vanguardias históricas, la búsqueda de “novedad” en literatura la desplazamos al concepto de juventud. En algún momento quizás la jugada tuvo sentido porque había una punta de lanza generacional que estaba buscando hacerse un espacio en un mercado destruido por la megacrisis de lectura que sufrimos desde que la conjunción del desbaratamiento del aparato educativo, la insolvencia económica de la producción nacional, las tecnologías de entretenimiento más fácil y menos costoso (TV por cable, internet, banda ancha, Youtube, etc.) dejaron a la Literatura al dudoso privilegio de lectura de colectivos, baños o de viejos.
Para peor (para los escritores inéditos, claro) si cuando uno envejece se va haciendo más conservador, eso mismo es aplicable a las lecturas que elije. Atiendo todos los días en la Biblioteca en la que trabajo a gente que sobrepasaron los 50 años por varias décadas y lo que quieren leer siempre son novelas pasatistas de escritores probados y manufacturados para este género. A lo que voy, muy a pesar de MI gusto por el trash literario, es a que difícilmente un libro de un escritor nuevo en el mercado tenga posibilidades con la masa crítica de lectores que todavía queda. Por supuesto que esta masa crítica no es la que pulula por los pasillos de Puan o Marcelo T. sino que son los viejos o gente que superó la mitad de su vida, que tienen la lectura incorporada como costumbre y no encuentran fascinación en pasar horas viendo videos o leyendo Cracked.com como posesos durante toda la noche. A esa gente (pongamos el caso de mi viejo por ejemplo, que me pide constante asesoramiento literario) les llega más un libro de Sandor Marai o Henning Mankell antes que la millonésima antología de “Literatura Joven Argentina”.
Partiendo de esa base de reconocimiento de que la literatura joven argentina es insolvente (menos claro, para el reducidísimo círculo de snobs que la consumimos y los españoles fascinados con el redescubrimiento del nuevo mundo, buscando el placer onanista de una literatura que adquirió relevancia por el derrumbe social de 2001, como si en esta tierra yerma no hubiera espacio ya para la civilización. Ese pensamiento tan Martinezestradiano que circula por la superficialidad del común de la gente de Europa (durante la crisis de 2001 estaba de mochilero en Europa y en una librería de Viena (porque claro, de viaje por Europa lo que me interesaba sobre todo era localizar y registrar toda librería posible, igual que acá o en cualquier otro lado del mundo) la vendedora preguntó de dónde éramos (viajamos con el Bolchevique Superstar) y cuando le dijimos Argentina no fue su respuesta: “Ah Maradona” sino “Ah, ¿Y cómo es que están acá si su país está como está?”) encuentra en esta literatura, quizás el mismo último baluarte de dignidad que tenemos, como el prestigio que tenemos de saber buen inglés y ser baratos para las compañías multinacionales de telemarketing) me pregunto dónde podríamos buscar la inserción que buscan tantos escritores.
La nota de Aguirre dice que las narrativas de los “escritores jovenes” que puede leerse en las antologías conforman un conglomerado bien heterodoxo. Disiento: si hay algo que puede leerse es una uniformidad aplastante que alisa los textos hasta convertirlos en capítulos de una novela esquizofrénica.
Es dato conocido que la mayor parte de quienes integran la mayoría de las antologías que se instrumentaron como red de pescador en un mar revuelto de gente con intenciones o no de convertirse en escritores profesionales (tiraron la red en el mar a ver si pescaban algún pez) provienen de las redes propias de amistad que se formaron en un taller literario con la impronta estatal de provenir en última instancia, del aparato productivo del Centro Cultural Ricardo Rojas (sueño cultural del radicalismo post-1983 y como me dijo el otro día un tipo: “En mi partido tenemos un dicho: “Calma, radicales”).
Entonces lo que quedó, en gran parte, es una escritura uniformizada por la mirada rectora de un coordinador con sus propias convicciones literarias (que podrían pensarse en alguna instancia, conservadoras del statu quo).
No me quejo, me parece una estrategia lógica en última instancia: con el “encargo” de armar una antología y ante el páramo vacío, el antologador recurrió a la materia prima que conocía.
El Taller Literario que ya tenía sus propias antologías editadas anualmente por la librería Clásica y Moderna se volvió Mainstream: una editorial grande, con el respaldo de un buen diseñador gráfico para las tapas, temáticas definidas para darle una coherencia aún más uniformizadora y la esperanza del antologador (que me confesó en una entrevista que le hice para la Revista Guapo) de que esos cuentitos publicados en la editorial grande sirvieran de puerta de entrada para esos escritores a la publicación de su obra inédita en esa misma editorial. Algo que no sucedió a excepción de algunos casos aislados de escritores que iban a llegar, seguramente, a esa instancia por otro lado.
Entonces, superando estos obstáculos, nos encontramos con un mercado que insiste con la intención de colocar nuevos productos para seguir ampliando la oferta, pero al mismo tiempo con la obturación de los canales de venta: ¿A qué público masivo le van a vender una novela de uno de los escritores antologados?
La salida que muchos encontraron para buscar esa masividad perdida fue la incursión en performances literario-neohippies, lo que podrá haber aceitado los lazos de amistad pero poco habrá hecho por la literatura. La forma de leer que tenemos asimilada es en voz baja, por lo menos desde hace unos cuantos siglos y las perfomances suelen caracterizarse por el embotamiento y aburrimiento que producen en su público, algo que no se dice sino por lo bajo precisamente. Ni que hablar que esas perfomances tampoco llevaron a la creación de públicos masivos ni trajeron aceite fresco a los engranajes crujientes.
Lo único con lo que se insiste es con la Vanguardia de la Juventud (en ese sentido el título de la antología de Tomas se quedaba en el límite: Joven Guardia, porque sabía que de Vanguardia nada) ya no como un movimiento estético (aunque es posible ver la uniformidad de la narrativa) sino como concepto de construcción de un producto de mercado (lo que me parece perfecto: baruch hashem, el modernismo ya está superado).
El movimiento implica una despolitización de la Vanguardia. Le quita lo revolucionario, lo que va para adelante, y le deja la “guardia”, lo conservador, lo que defiende lo ya hecho. La nueva literatura argentina se plantea como una lucha de trincheras: no dejar que el enemigo pase, no dejar que las traducciones de Anagrama de Ian McEwan y Martin Amis nos ganen los lectores de clase media argentina. Bueno, ya lo hicieron. Ya nos ganaron. No hay forma de defender una posición perdida. La lucha para tener alguna posibilidad de éxito debería ir para adelante y politizarse. Volver a recuperar lo único recuperable de la vanguardia: la consistencia política, la intervención.
Con las perfomances puestas como mera exhibición narcisista se recupera el chismerío barato porque juega esa lógica: la de acaparar una posición como carne en muestra. La literatura se vedettiza y cualquier estupidez sugiere una pelea mediática. La literatura argentina actual se está convirtiendo, justamente, en el reino de “los mediáticos”, los Jacobo Winograd y los que en cualquier momento se van a poner a cantar El beso seco en su próxima performance.
Esta juventud que acapara la literatura lleva la impronta del posmodernismo más berreta en el rostro: es la literatura del histeriqueo y la falta de convicciones. Una muestra triste del arrasamiento de la literatura. Precisamente, ¿Cómo pedir que se produzca literatura cuando no es la literatura la mayor pasión de una generación como la mía y la que está un poquito más allá, creció viendo el Big Channel o el Magic? La literatura fue reemplazada por un entretimiento más efectivo y eso también se nota en la abulia de una escritura que no suele procesar las referencias clave de una vida pop en provecho de un compromiso político sino como manifestación subsidiaria, apéndice, de las políticas neoliberales y la globalización sobre la propia subjetividad.
En tanto, “literatura joven” es la forma económica y descomprometida de seguir hurgando en el mar revuelto para ver si se encuentra un escritor en serio (algunos hay y lo demuestran con trabajo y constancia). Mientras tanto, el reino de las ventas de ejemplares seguirá siendo de las traducciones berretas de Anagrama y la renovación en la literatura argentina deberá seguir esperando porque joven no es sinónimo ni garantía de nuevo.

22 de mayo de 2009

¿Literatura o novela?

¿Será ella la futura Jane Austen?

En muchas oportunidades, señoras grandes que vienen a la biblioteca donde laburo a pedirme un libro me interpelan: “Dame una novela”. Y claro, la tentación de responderles: “¡Pero señora! ¡Mire alrededor suyo! ¡Esas paredes están forradas de novelas! ¡Debe haber por lo menos unas 20 mil novelas alrededor suyo!”.
Obviamente, cuando una señora grande se acerca a pedirme que le recomiende una novela o cuando yo recomiendo algún libro y me preguntan con desconfianza: “Pero… ¿Es novela?” no están hablando de una división de géneros literarios bajtiniana ni nada que se le parezca. Novela para el común de la gente es Novela tipo Telenovela. Novela de las 3 de la tarde. Novelita. Novela rosa. Folletín. En fin, entretenimiento popular. Libros masivos. Novela es: Dan Brown, Danielle Steel, Mary Higgins Clark, Rosamunde Pilcher, Barbara Wood, Robert Ludlum, Dean Koontz, Tom Clancy, Nora Roberts, Belva Plain, Patricia Cornwell, Anne Perry, entre los populares, los famosos, los grandes productores de novelas, los que las sacan como chorizos y acá las distribuimos a viejitas que quedaron por fuera de las bondades de la Web 2.0 y otras formas de entretenimiento banal.
Hay una subcategoría de otro/as novelistas no tan populares, son libros que suelen conseguirse en mesas de saldo: Susan Elizabeth Phillips, Jude Deveraux, Jennifer Blake y cientos de cientos de nombres que en este momento no recuerdo.
Como se ve no sólo en “Novela” entra “Novela de las 3 de la tarde”. En Novela entra toda la literatura de género bajo: policial, rosa, suspenso, thriller, algún terror… ¿Toda la literatura baja entera? ¡No! Hay géneros que resisten hoy y siempre a las preferencias populares: Ciencia Ficción, Cómic, Épica y Fantasía. Los casilleros malditos. Claro, a las señoras grandes suele no interesarles leer sobre las aventuras de “Un albino maricón” como leí por ahí que definían a Elric de Melinboué y más de una vez he visto su cara de espanto cuando me devolvían algún libro de Doris Lessing diciéndome: “¿Pero cómo? ¿No ganó el Premio Nóbel? ¡Si escribe estas porquerías de ciencia ficción!”. Porque es así: el Nóbel debe ser uno de los premios que más lectores te ganan en la vida. Si sos insoportablemente aburrido como Naipul y ganaste el Nóbel, te aseguraste que unos cuantos tipos vengan como hordas de hienas hambrientas a leer tu libro. Lo mismo pasó con Pamuk. Quisiera ver alguien que realmente guste de su literatura. Nadie. La gente lo lee porque ganó el Nóbel y cuando se da cuenta del bodrio que son sus libros la demanda va cayendo y sus libros empiezan a dormir el sueño de los justos en los estantes polvorientos del olvido.
Cuánta estupidez, soberbia e ignorancia hay en los intelectuales o semiintelectuales que se lamentan de que la gente lea Harry Potter o que lea “novelas”.
Les tengo una novedad a todos ellos: gracias a que la gente compra a Harry Potter o a Danielle Steel y sus adyacencias, ustedes pueden leer, no todos los libros que quisieran que se editen, pero si unos cuantos. La literatura “seria” es un lujo de pocos y es un lujo que nos podemos permitir porque gracias a alguna extraña configuración del Universo, todavía hay gente que compra libros, que compra Best-Sellers, que lee con devoción “novelas” y que se espanta cuando les sugerís leer algo que se corra unos milímetros de los fuertes cánones genéricos de su gusto estético.
Muchas veces me pregunto en relación a la subsistencia de mi fuente de trabajo qué va a pasar con la Biblioteca en la que laburo cuando la gente grande que viene todos los días la palme. Digámoslo con todas las letras: el 90% del público lector que tenemos son gente de más de setenta años por lo menos. Cuando la Biblioteca se quede sin ese público que encuentra satisfacción, diversión, distracción, entretenimiento en la lectura y no en internet, la PC, la TV, la pornografía y sus derivados, realmente, ¿Quién va a leer? ¿Quién va a venir a la Biblioteca? ¿Quién va a justificar mi sueldo, mi puesto de laburo? Pero yo no soy nadie. ¿Quién va a leer en el futuro? Si la lectura es un mecanismo para evitar el aburrimiento y cada día surgen mecanismos más sofisticados e intensos de evitar ese aburrimiento, ¿Qué va a pasar con los libros?
Me considero un lector exigente, un lector casi a tiempo completo. En mi laburo, en el colectivo, en la cama, en un bar, en un banco de una plaza, donde sea leo. Leo un promedio de 50 libros al año y sé que de todos modos, podría leer más de lo que leo. Pero las tentaciones de otras formas de entretenimiento son fuertes. Entonces, si un lector como yo se siente tentado por otras formas más accesibles de entretenimiento, realmente, ¿Qué podemos esperar del futuro de la lectura y de los libros?
En la Feria del Libro presencié como en un stand de consultas bibliográficas una mujer tardaba 15 minutos en hacerle entender a la muchacha que atendía que Jane Austen se escribe así y no “Jane Austel” o “Jane Asten” o “Jane Auster” y así. El otro día en la biblioteca, una mujer que suele sacar “Novelas” me pidió un libro de “Yain Auste” y no pude evitar sonreír. Le ofrecí Ogullo y prejuicio. “¿Es buena?” Me preguntó. “Sí, señora, lleve con confianza.”
Que loco ¿no? una Novela de hoy fue una Novelita de antaño. Jane Austen se convirtió en sinónimo de Literatura Elevada y en su tiempo era una más de las que escribían dramitas sentimentales.
No creo que en un futuro tengamos a Danielle Steel como referente de literatura elevada, pero sí creo que será nuestro referente de una literatura que sí se vendió y que con esas ventas inyectó el dinero necesario en la industria para que los snobs de mierda podamos tener nuestros Jonathan Franzen, nuestros Don DeLillo, nuestros Thomas Pynchon.
Por ahora, ante esta perspectiva, no hay que dejar de agradecer que la gente todavía opte por leer “novelas” y no preocuparse por si se lee o no “Literatura”.
Las “novelas” posiblemente sean el último bastión de resistencia para la industria editorial literaria y por eso, yo les estoy agradecido.

3 de abril de 2009

Peras por manzanas


Que siempre existió el hypeo literario es algo tan conocido que para darse una buena muestra basta con recorrer los títulos de la colección Grandes novelistas Emecé.
Los tipos ya te decían que ellos tenían los “mejores” o los más grandes y uno compraba eso como parte del producto.
Es lógico y es una cuestión de simple márketing: sale un libro, digamos que es lo mejor que te puede pasar en la vida para convencerte no sólo de comprarlo sino de gastar tu precioso tiempo en leer ese ejemplar y no las mil millones de otra posibilidades de lecturas o las miles de miles de millones de posibilidades de otras actividades que no sean la lectura. Y además, de paso, te decimos que es “lo mejor” así podés presumir ante tus amigos y/o conocidos que visiten tu biblioteca: ahí vas y les mostrás que vos tenés a los mejores, por más que nunca los vayas a leer.
En las contratapas de los suplementos las editoriales grandes invierten parte de sus presupuestos de márketing en poner foto de tapa del libro y con suerte foto del autor y algún comentario elogioso de periodista cultural o crítico o el que sea que haya dicho algo bonito sobre el libro en cuestión.
Son las reglas del juego y creo que cualquier lector avezado está acostumbrado a ese tipo de lógica marketinera.
Lo que me parece que está pasando por otro lado es que se produce una especie de sobreaxegarado hype literario enfocado en libros de escritores jóvenes argentinos que pegan una editorial pequeña o mediana y entonces, todos los blogs del ambiente, todos los amigos del ambiente, todos los comentadores del ambiente, los que tienen acceso más o menos irrestricto a medios de prensa gráfica salen a estimular ese hypeo impresionante que al final hace que cualquier libro (y no hablo de ninguno en particular) se convierta en “El libro del año” cuando quizás lo mejor hubiera sido ir con la verdad: “Es un buen libro” o “Es un libro que tiene sus momentos” o “Es muy bueno en algunas cosas pero le pifia en otras” o “Es un libro malo por estos X motivos”, en fin, la variedad es infinita.
Y hablo también asumiendo mi responsabilidad y en plan autocrítico, sabiendo que cuando he podido introduje en algún medio una entrevista a un escritor amigo o conocido o la reseña de algún libro del ambiente.
Lo único que se genera es este tremendo y zumbón hype que hace que un libro, sólo porque es de un escritor argentino nacido de 1970 para acá, sólo porque es un libro que publicó una editorial pequeña y por lo tanto no tiene llegada masiva y sumado estos factores necesiten un poco de impulso para convertirse en moderados éxitos o vender digamos, no sé, la mitad de la tirada (estoy tirando un número al azar y sin comprobación real), termine siendo sobreexpuesto. Un libro que incluso puede llegar a estar bueno, pero cuando uno finalmente lo va a leer se le derrumba en comparación con el excesivo y no fundamentado boca a boca.
Ese mecanismo mágico del boca a boca, se transmutó en “blog a blog” y perdió en el camino. Porque un boca a boca forzado por algún factor no es un verdadero boca a boca y por lo tanto termina cortándose naturalmente. Muere en la medida en que se chocan las expectativa altísimas con la verdad del libro.
En la “crítica blogger” de estos momentos nadie se atreve a decir lo que realmente le pareció un libro y si alguien se atreve finalmente, porque esto en defnitiva es un blog, un producto con el que uno mismo, uno autor, el gil de la fotito de arriba a la derecha se lo tiene que bancar con su propio cuerpo, vienen las críticas de mala leche, resentidas, animosidad manifiesta, etc.
Claro, esto es un blog, no es una revista. El editor es uno mismo.
Está buenísimo en cierto sentido porque es más honesto que los medios de comunicación masiva porque es más fácil encontrar una línea editorial o verla explícita, y es una cagada porque no podemos esconderlo.
Una revista da cierta impunidad de culpas repartidas. Si digo lo mismo que digo en este blog pero lo publico en una revista (digital o de papel) tengo el respaldo de un consejo editor, de un grupo que supuestamente funciona de forma compacta respaldando mi opinión.
Entonces, un blogger podría y debería hacer explícito si tiene alguna preferencia estética o fetiche determinado. Me parece lógico y hasta deseable. Creo que ha quedado visto por más de un post que escribí que por ejemplo amo a James Ellroy, Raymond Chandler, Alan Moore, Frank Miller y varios más, que me encanta la narrativa argentina de Mariana Enriquez y Pablo Ramos, y les tengo simpatía a proyectos editoriales como los de Entropía, Eterna Cadencia, Caja Negra Editora y algunas otras.
Si Harold Bloom puede tener su canon, no veo por qué yo no.
Esto tampoco significa que inmediatamente si alguno de ellos saca un producto que no me gusta tanto de todos modos vaya a decir que son “lo mejor del año”. Ni tampoco tengo intención de callarme si un libro publicado por alguno de ellos me parece francamente malo.
Todos los medios de comunicación tienen sus amigos y enemigos. Es normal e inevitable. La objetividad periodística de cualquier revista es un chiste malo.
Pero de lo que tenemos que tener cuidado es del hypeo al pedo. Las cosas en su justa medida. Las reseñas que señalen lo bueno y lo malo por igual. Me gustaría que perdiéramos el miedo de ofender a un autor-amigo-conocido del medio porque ahí se nos va todo al hypeo idiota y el resultado es contraproducente y origen del comentario malintencionado del tipo: “Che, ¿Viste todo lo que hablan de que el libro X es lo mejor que se publicó este año? lo leí y me pareció una cagada.” Todo dicho en tono de superado y desconfiado-escéptico.
Sumado a esto, con tanto hypeo literario, algunos autores puede que se lo crean y terminen como en ese capítulo de South Park en el que la gente que vive en San Francisco es taaaaaaaan pero taaaaaan cool que hasta se convencen de que sus pedos huelen bien y se la pasan todo el día oliéndose su propio culo.

Las críticas que no se escriben

Y en ese estúpido consenso también caen las críticas que no se hacen. La crítica pasó de ser un verbo “Él critica” a un sustantivo soso: “Crítica”. En eso se perdió el contenido de la misma crítica: si uno ejerce su profesión de la manera más honesta que puede y considera un libro malo y dice y justifica el por qué del fracaso (en la operación que intenta, en su estructura, en lo que sea que lo conforme, etc.), se le vienen encima los aprietes que pueden tener diversas formas: mala leche, apriete personal e intimidación, comentarios (“A ese pibe lo voy a cagar a trompadas”), dejar de recibir libros de determinada editorial, censura previa en otros blogs y la literatura se convierte en un partido de fútbol con barras bravas apretando a los jugadores.
Los bloggers literarios entonces parecen vivir embobados con cuanta gilada se publique (porque en la literatura, y esto es casi estadístico, de 10 libros publicados, 8 son una gilada) porque necesitan para subsistir el beneplácito de las editoriales que les mandarán sus libros para reseñar y de esta perversa forma, el blogger que comenzó honestamente, ejerciendo su profesión ad honorem termina convirtiéndose en una especie de sucursal de prensa de las editoriales que le envían sus libros. Y encima lo hacen gratis.
Señalar las simpatías pero también jugársela y decir las cosas de frente: no amedrentarse por la amistad y el “en este medio nos conocemos todos”.

El caso del Spore

Pasó el año pasado: la salida del juego de Will Wright, Spore se venía prometiendo desde hace años como una verdadera revolución. Finalmente salió y había habido tanto, pero tanto hype encima del producto que no tardó nada en caerse, estallar como la burbuja que era.
Si bien recibió buenas críticas de las principales revistas especializadas, el público mismo se encargó de enfurecerse contra el juego e inundó blogs de quejas y desilusiones. No había estado a la altura de tanta expectativa (algo así imagino, pasará finalmente con el Duke Nukem Forever el día que finalmente salga y por eso me parecería mejor que directamente lo cancelaran de una vez).
Es un ejemplo a tener en cuenta a la hora de planificar unas estrategias de márketing viral más interesantes y productivas para la literatura argentina conteporánea que se edita, sabiendo que la hay de la buena y de la mala, pero que es necesario destacar que no podemos seguir guiándonos por el criterio: “Buena es la que se recomienda en los blogs y mala la que no” porque hay cientos de escritores que por no pertenecer a ciertos grupos se pierden de la posibilidad de circulación blogger y otros que aparecen, ponen a circular libros que no valen ni el papel que se empleó en imprimirlos.
No vaya a ser cosa que los propios críticos terminen convencidos de que sus reseñas y críticas poco comprometidas huelen bien y se pongan a olerse sus propios culos.

28 de noviembre de 2008

La mano con la que pegás

Siempre pensé que una de las ucronías más interesantes de ver escritas sería una en la cual en la Revolución Francesa de 1789, el reparto de sillas entre los asambleístas hubiera quedado determinado en sentido inverso al que realmente sucedió. Entonces, en mi ucronía, los radicales habrían terminado ubicados en el ala derecha de la sala y los conservadores en el ala izquierda.
Y antes que alguien se queje de que mi tiempo libre me lleva a pensar en ucronías tan poco interesantes, voy a demostrar por qué este primer hecho contrafáctico podría llegar a desencadenar una cadena de hechos contrafácticos interesantes.
Derecha e Izquierda, en tiempos de ocultamiento ideológico, siguen teniendo su peso específico. Es muy difícil encontrar hoy en día a un derechista que se asuma como tal. En cambio izquierdistas sigue habiendo y lo siguen declarando con el orgullo de las razas en extinción que todavía, hoy y siempre, resisten.
Tenemos que aceptarlo: vivimos en un mundo de derecha. Pero no sólo lo digo por el cariz ideológico que ha venido tomando Occidente desde hace 30 años con eventuales sacudoncitos que tiran unos milímetros hacia posiciones de izquierdismo pedorro, sino porque resulta evidente que el mundo está diseñado para gente diestra: los autos, las tazas, el 95% de los bancos de Puán, todo está diseñado para gente como uno, gente diestra.

La derecha es mayoría y los zurdos son esa minoría y como minoría, siempre estarán en desventaja. Lo suyo es una adaptación al mundo. Querámoslo o no.
En un mundo diseñado para gente diestra, la sinistra (interesante ver el deslizamiento hacia “siniestro” ¿no?) siempre será un espacio de resistencia con productos diseñados especialmente para ellos, con negocios para ellos (como el Leftorium de Ned Flanders) y atenciones que su delicada e inexplicable organización corporal-cerebral les impone.
Podría decirse entonces que los diestros son mayoría, son el sentido común, son lo establecido y los zurdos son ese espacio residual, la minoría que debe adaptarse al mundo de diestros.
Entonces, ya desde esta simple identificación del sentido común y las mayorías con la habilidad representada por una cierta mitad del cuerpo (la mitad Derecha) hay un sitial reservado para todo lo que implica la Derecha y en esto, incluyo la ideología política.
Si la Derecha es el sentido común de las mayorías, la Izquierda siempre lucha para imponer su propia visión de la realidad, una realidad que necesariamente va en contra de lo establecido.
Un zurdo en el sentido de ser hábil con la mitad izquierda de su cuerpo se encuentra siempre en la tensión de tener que ganarse un lugar en un mundo en el que es clara minoría. La imposición de su propio sentido común parte ya de una posición no privilegiada teniendo en cuenta que las minorías no suelen pasarla bien en este mundo.
Tenemos entonces una asociación directa entre la idea de Derecha y sentido común e Izquierda con sublevación de ese sentido común.
Volvamos a la ucronía que planteo: ¿si la Izquierda se hubiera sentado en la Derecha acaso no hubiera cambiado la historia?
La derecha ideológica siempre ha sabido asentarse en ese sentido común y en un instinto político finísimo.
Recuerdo haber leído un pasaje de El pensamiento político de la derecha de Simone de Beauvoir donde plantea que el pensador de derecha tiende a caracterizar al Ser Humano como un ser peligroso, como una plaga, una peste. Un “hombre lobo del hombre” planteó Hobbes. Y esto es funcional a sus intereses o a la construcción de su sentido común porque le permite luego, mandar a exterminar en cámaras de gas a las minorías o tirar por un acantilado a los recién nacidos defectuosos, sólo porque de todos modos, el hombre es una especie peligrosa, un ser descartable.
La Derecha política a diferencia de la Izquierda, no tiene temor de leer a Maquiavelo y sabe que si hay que sacrificar a 30.000 personas en la lucha por la superioridad de lo que ellos consideran un bien común, un sentido común, un bien mayor, tendrá que hacerse y como un industrial encenderá las picanas y colmará el Río de la Plata de cadáveres sin chistar.
Eichmann como un empresario de la muerte obsesionado por hacer más eficientes las ejecuciones.
Derecha es el sentido común y se aprovecha de eso. Derecha es lo que la mayoría siente. El enano fascista que todos llevamos dentro quizás sea sólo la mitad siniestra de nuestro cuerpo, ubicada precisamente a nuestra diestra.
Definitivamente la suerte histórica estuvo del lado de la Derecha. Porque Derecha es la mano con la que pegás, derecha es la fuerza aplicada sin contemplaciones.
Ser de Derecha es como ser diestro: es vivir en un mundo que te entiende, es tener la fuerza, agarrar el gran garrote y darle duro al asunto.

Trotsky zombie. El dibujo de Frederik Peters es una viva representación del estado actual de la Izquierda en el mundo. Algo que pudo haberse resuelto con un simple cambio en el reparto de sillas de la Asamblea Francesa de 1789.

La inteligencia política de la derecha está en las formas rectas, directas, recias: la mano dura (la mano derecha, obviamente), la vida sin complicaciones, el sentido práctico ante todo. La izquierda es intrincada, vive desorientada en un mundo que no es para ella y todo porque debe imponer su sentido no-común y hacerlo común.
En mi ucronía ideal, la Izquierda sería la Derecha y por este sólo hecho sería mucho más pragmática. Si hay que hacer la revolución se haría y si para hacerlo hubiera que colgar de las pelotas a la oligarquía argentina en la Pirámide de Mayo, lo haría.
Cuando veía Batman, la serie con Adam West, siempre me preguntaba por qué el Joker en vez de planificar un súper plan complicadísimo para matar a Batman y el Joven Maravilla, no se dedicaba simplemente a descerrajarle un tiro en la nuca y a otra cosa.
El Joker de César Romero metiendo al dúo dinámico en una deathtrap que incluía por ejemplo, un estanque con tiburones al que caerían luego que la vela consumiera la soga y claro, Batman en su Baticinturón tenía su clásico: “Spray antiburones” (una parodia muy buena de esta lógica es de Los Simpsons, obviamente, donde el dúo es atrapado por el Joker y puesto en una calesita infernal que girará tanto que los hará morirse ruborizados por la sangre que les subirá hasta las mejillas). De esta forma, obviamente, Batman siempre saldría vivo.

El Joker de Cesar Romero. ¿Se puede ser más de izquierda?

En cambio, el Joker que vimos por Heath Ledger o el que hizo famoso Jack Nicholson, no dudaba: te chutaba y a la mierda.
Ambos Jokers son a mi entender, la perfecta personificación de la izquierda y la derecha: el Joker de Romero sería el de Izquierda que da mil vueltas para llegar a un objetivo, porque en el fondo, ama a la humanidad, en el fondo lo ama a Batman, en el fondo lo único que quiere es salvarlo y el Joker de Ledger/Nicholson es la derecha: detesta a la humanidad, es individualista y le importa su propio beneficio. No le importa para nada quienes caigan en el camino. ¿Para qué andarse con vueltas si hay que hacer las cosas?

La viva imagen de la derecha. ¿Puede pensarse en alguna personificación más acabada de la derecha que el Joker de Heath Ledger?

La mentalidad práctica de la derecha política queda expresada entonces en la practicidad de ser diestro en este mundo y la izquierda política es el sentido no común puesto al servicio de una forma de expresión política: cómo hacer las cosas antipolíticamente para beneficiar a toda la humanidad (algo que de sentido común, no tiene nada).
Quizás entonces, si la Izquierda se hubiera ubicado a la derecha sloganes como “Somos derechos y humanos” no habrían tenido sentido, pero más importante que todo, quizás, la Revolución se hubiera teñido de pragmatismo y se hubiera llevado consigo el premio mayor: la identificación de la practicidad, el sentido común y el pragmatismo consigo, dejando a los conservadores con sus gastadas, antiprácticas posiciones marginales.
Estaba buena esta ucronía al final ¿no?

9 de octubre de 2008

El tiempo que nunca se consume

Kevin-Savage cuando lo amamos y actualmente cuando es un chango cara de loco. El tiempo lo arruina todo dijo alguien y Gaspar Noe lo puso en una película que para muchos fue pedorra, pero que a mí me gustó y además la tiene a Monica Belluci que siempre te garpa una peli.

En Apocalípticos e integrados Umberto Eco dedica un breve ensayo a analizar algunas características de Superman y sostiene algunos razonamientos muy interesantes. Quizás a esta altura ya no suenen originales, pero sin dudas son verdades que nos cuestan ver a veces.
Básicamente es interesante ver su análisis de cómo en el cómic yanqui mainstream la línea temporal está determinada de modo tal que nunca haya un avance. Es decir, se suceden las aventuras, las historias y Superman siempre es el mismo. Nunca envejece y empieza cada nueva aventura en forma casi independiente de los sucesos anteriores. Y esto está todo inmerso en una especie de “tiempo onírico” como lo llama Eco que tanto escritores como lectores de Superman perciben pero no pueden determinar.

Dice Eco:
¿Por qué por ejemplo Superman no se casa con la periodista Lois Lane, que le ama desde hace tanto tiempo? Pero si Superman se casara con Lois Lane daría, como ya hemos dicho, un paso más hacia la muerte, plantearía una premisa irreversible.
Eco, p.237
Lo que tiene su lógica a pesar que como todos sabemos, Clark Kent/Superman sí se casó con Lois Lane. Así como Peter Parker/Spider Man se había casado con MJ Watson.
Pareciera que pequeños saltos temporales quedan permitidos por necesidades de la trama y sin embargo, son factibles siempre de ser rehechos por los guionistas cuando tengan necesidad de dar un giro de timón: de hecho revivieron a Jason Todd y deshicieron el matrimonio de Peter y Mary Jane, le partieron la columna cervical a Batman y se la arreglaron, mataron y resucitaron a Superman.
Si como dice Eco:
Todas sus historias (las de Superman) se desarrollan dentro de una especie de clima onírico – completamente inadvertido para el lector-, en el que aparece muyu confuso aquello que ha sucedido antes y lo que ha sucedido después, y el narrador reemprende una y otra vez el hilo de la narración, como si hubiera olvidado decir algo, y desara añadir algunos detalles a lo dicho. (p.236)
entonces todos los contenidos de las historias de superhéroes mainstream podrían ser “Historias jamás contadas de tal o cual” (como de hecho las hay) o versiones alternativas en las diversas realidades multiversales en las que se desarrollan las historias (lo que sucede). No entiendo entonces por qué el empeño por deshacer estos hitos de las historias de los personajes, borrar con el codo esos pequeños pasos hacia la consumación, hacia la muerte del personaje representados por el paso del tiempo.
Eco vuelve a atacar y sostiene otra obviedad que no había visto al sostener que el lector de este tipo de literatura de masas busca el placer de la no-historia:
Un placer en el que la distracción consiste en el rechazo del desarrollo de los acontecimientos, en un sustraernos a la tensión pasado-presente-futuro para retirarnos a un instante, amado precisamente por su repetición (p.246)
y después también:
El hambre de narrativa de entretenimiento, basada en estos mecasimos, es un hambre de redundancia. Bajo este aspecto, la mayor parte de la narrativa de masas es una narrativa de la redundancia. (p.247)
explicando así la emoción que causa leer historias que contienen una estrucutra idéntica, con personajes que repiten sus tics o características peculiares y que eso es precisamente lo que amamos ver (y para narrativa redundante los invito a leer de 1 a 50 novelas de James Hadley Chase para comprobar que, sueño ideal del estructuralista, tienen una estructura que de tan idéntica parece calcada de una a otra).
No cabe más que pensar por ejemplo en Seinfeld, una serie en la que cada nueva emisión presentaba a los personajes en una situación inicial casi idéntica. En cada nuevo episodio Jerry o George o Elaine tenían una pareja sexual diferente. Lo que ya es un decir algo de la política moral del programa, pero más allá de eso, lo interesante es ver cómo a medida que se empieza a aproximar el final de la serie se estabilizan ciertas subtramas que se hacen estables: George se compromete con Susan por ejemplo y en este caso, su muerte será la posibilidad de retornar al personaje George (que ya se había empezado a ver adelantado temporalmente al resto de los personajes de la serie) al punto de habitación de un espacio temporal onírico donde cada nuevo episodio podría volver a tenerlo en fojas cero, listo para una nueva tirada de dados
(Podría observarse que una serie de acontecimientos que se repiten según un esquema fijo (iterativamente, o sea que cada uno de los acontecimientos reanudan, con una especie de inicio virtual, el acontecimiento anterior, aunque ignorando el final del mismo) no son nada nuevo en la narrativa popular, constituyendo en realidad, una de las formas características de ella. (p.242)).
El gran final de la serie es perfecto en este sentido.
La última escena de un producto que ha llegado tan hondo al público solo admite dos soluciones posibles: mueren todos y se liquida la posibilidad de continuaciones o viven felices y comen perdices. Que es un final más endeble porque sigue alimentando la posibilidad de una continuidad suspendida en el espacio. Por eso no pueden morir Batman o Superman, porque todavía quedan públicos que necesitan leerlos.
Y sin embargo Jerry, George, Elaine y Kramer caen presos. Brillante solución: no los matan pero les quitan la posibilidad en un encarcelamiento que será de por vida, de continuar viviendo otras aventuras. Otra gran solución: el final de Los Soprano que funde a negro y deja todo abierto.
Me pregunto qué solución le darán al final de Lost o Los Simpsons.

Brillante y oscuro. El perturbador final de Seinfeld.

Y en el otro extremo, una de las series más entrañables de todos los tiempos: Los años maravillosos. Creo que lo que hizo que la serie fuera radical a nivel narrativo fue que precisamente planteó, en formato programa de televisión-entretenimiento masivo, una historia basada en una temporalidad progresiva, donde los personajes cambiaban y veíamos su progreso. No recuerdo otra serie que se haya tomado tan en serio este sentido de progresión en vez de sustentarse en la repetición de esquemas y formas que el público quisiera ver como hacen los productos masivos (la narrativa de la redundancia como decía Eco antes).
Sí, era horrible verlo a Kevin crecido, adolescente y perdiendo la inocencia, pero también introducía una forma totalmente nueva, extraña y hasta radical de narración popular y por eso nos gustó tanto.
Así como nos gusta tanto que maten a Robin y así es como añoraríamos que realmente permaneciera muerto, que Batman se acercara realmente un paso más a la muerte.

12 de septiembre de 2008

No seamos tan histéricos


Me sorprende ver el revuelo que puede causar en el mercado bienpensante una noticia tan poco interesante como que Editorial Sudamericana va a cambiar su dominio de Internet (y con esto también sus direcciones de correo electrónico) al de la casa matriz que la engulló hace ya unos cuantos años.
¿Amerita una nota en la magra sección “cultura” de Clarín y una columna en la revista Ñ del mismo diario, el mismo día, la noticia?
Uno que salió a dar la cara por Sudamericana (dice ser el nieto del fundador) aclara que la cuestión no se trata de vender la editorial (que eso ya se hizo) ni de destruirla (que eso también ya se hizo) sino simplemente, de poner de dominio “rhm.com.ar” es decir, extensión de Random House Mondadori.
¿Y? ¿Realmente importa? ¿Realmente es una noticia tan necesaria? ¿Tenemos que rasgarnos las vestiduras?
Las editoriales argentinas que supieron ser nuestro orgullito nacional (algo así como lo que parodia Guebel en el discurso de Perón en La vida por Perón acerca de la necesidad de una supremacía cultural argentina ya que para industrialización no nos da el cuero) ya se vendieron hace rato y ahora, gracias a la globalización, las concentraciones de capital y los aglomerados multimediáticos, podemos disponer de las increíbles traducciones gallegas de Palahniuk, Forster Wallace, Bret Easton Ellis y demás catálogo internacional. Todo a precios casi euroizados.
Pero esto no es ninguna novedad.
Entonces, ¿Por qué el clima de consternación ante un cambio de burocracia interna de la Editorial Sudamericana?

Otro ejemplo: Interzona está en venta. Los números ya no cierran, se acabó lo que se daba, los inversores se cansaron de perder plata, el negocio editorial tiene poco de negocio y mucho de amor al arte (en muchos casos), en fin, le pusieron cartelito de venta a Interzona.
La histeria se colectiviza de nuevo: que si la compra una de las “grandes” que no llenen el catálogo de Best-Sellers.
Lo que me lleva a pensar que si a Interzona la compra una editorial grande, lo lógico sería que la convierta en un sello (más terrible sería una colección) que se dedique a “limpiar” la imagen de la editorial grande que la compre.
Los catálogos no pueden estar conformados únicamente por obras de arte trascendentales porque es evidente que así no hay economía que resista.
Estuve en librería Lilith el otro día y mientras hablaba con Andy, el dueño, pasaron por lo menos unos cinco interesados en adquirir Combustible espiritual de Ari Paluch. No digo que Interzona publique ese libro, pero si puede ser la pata “seria” de una editorial o grupo editorial más grande no estaría mal.
Me siento como un privatizador de los ´90 defendiendo la supuesta “eficiencia” de la gestión privada, pero nada más lejos. Lo que me interesa es que ojalá Interzona siga haciendo libros de calidad. Sea como sea. Y si para eso la tienen que vender porque los inversores se cansaron y a cambio la va a comprar una “grande” que la va a poner a funcionar bajo otros estándares que dan la inyección de sumas importantes de dinero, quizás hasta sea mejor: más libros por mes/semestre, más capacidad operativa, mejores condiciones de negociación en los mercados internacionales.

En cambio hay un tema que sí es preocupante y por el que nadie se calienta: para la Feria del Libro de Frankfurt de 2010 en la que Argentina será invitada especial, el gobierno proyectó llevar como “íconos argentinos” a Eva Perón, Maradona y el Ché Guevara.
Muy lindo para la Feria de las Naciones, pero ¿alguien les hizo saber a los funcionarios dedicados al área que ninguno de los próceres precedentes se caracteriza particularmente por la calidad de su prosa ni su intervención en el campo literario?
No quiero decir que La razón de mi vida, los Diarios del Ché en Bolivia o Yo soy el Diego de la gente no merezcan un lugarcito en nuestros anaqueles o nuestro corazón, pero las posibilidades de vender literatura argentina al mundo y abrir el juego para que editoriales pequeñas como Interzona precisamente, puedan seguir existiendo gracias a estas ventas, creo que se verían seriamente limitadas de ser ésta nuestra propuesta.

Y al mismo tiempo hay buenas noticias: sigue funcionando bien Entropía y sigue editando material interesante (a veces quisiera ver más variedad estética quizás, pero cada uno se dedica a lo que se le canta ¿no? Y si encima se trata de tirar guita más todavía), surigó Eterna Cadencia como un proyecto ambicioso que ojalá pueda salir a flote. Me genera bastante expectativa por ver qué tipo de libros van a publicar. Lamentaría mucho que queden enfrascados en una sensibilidad palermitana cool que es el prejuicio fácil que uno puede tener para con ellos. Pero la promesa de la edición del libro de Naty Menstrual es un guiño trash que supongo, me da un poco de esperanza.

Las editoriales chicas, los proyectos de autoedición y autodifusión surgen casi como una extensión física de la Web 2.0. El espíritu Punk del “Hacelo vos mismo” en la era de la profesionalización amateur. Es raro. Muy raro todo.
Por empezar podríamos bajar un poco la histeria para que cuando baje la espuma no nos agarre con la malla baja.

5 de septiembre de 2008

Cinismo


Un compañero de fuckultad me decía que él ya está más allá del nihilismo, el está en el cinismo.
Creo que es una excelente idea: en un mundo que se cae a pedazos el nihilismo hasta tiene una cuota de esperanza.
Destruyamos el mundo para crear algo nuevo. No sabemos qué nuevo, pero algo.
El estado de cinismo actual es un paso más allá. Es una declaración de que todas las batallas están perdidas y que no vale la pena seguir luchando.
Pero todavía hay que vivir y entonces, nos queda el sentido del humor.
Reírnos de lo que nos está pasando, de lo que nos rodea, de la miseria, del horror.
Si no se puede escribir poesía después de Auschwitz, al menos podemos escribir parodia, humor, desencanto.
El fin de las ideologías significa una cosa concreta: ya no hay nada por qué luchar. Cuidar tu propio culito parece ser la idea que ganó las calles.
Me acuerdo que cuando fui a ver una adaptación de El malentendido de Camus hace unos años entre actos caía un telón donde proyectaban frases del Albert. Una en particular siempre me la acuerdo: “Que esté todo permitido no significa que nada esté prohibido”.
Está buena: que no haya nada por qué luchar no significa que no haya que luchar.
El Cinismo es entonces, nuestra armadura para bancarnos levantarnos a la mañana y saber que este mundo es y será una porquería.

En una Barcelona del año pasado venía una doble página justo a la mitad del número ocupada por un juego de la Oca remozado en “El gran juego de Julio López”.
Las instrucciones del juego decían:

Hay que encontrar a Julio López y el máximo esfuerzo que puede hacerse es arrojar un dado. Cada participante lo lanzará a su turno y avanzará por la grilla tantos casilleros como indique dicho dado. El “ganador” será quien llegue al casillero final y encuentre a Julio López. Todos los demás participantes serán considerados “perdedores”.

En cada casillero tenemos, indicaciones caústicas: “Encuentran el llavero de Julio López, pero la mafia de las cerrajerías embarra la cancha y pierde el turno” ; “Nina Pelozo pide la “aparición de Carlos López” en Bailando por un sueño y se presentan en los estudios de Ideas del Sur cientos de Carlos López, pero Julio no aparece. Pierde un turno.” ; “El líder de Quebracho no logra golpear a Etchecolatz. Retrocede tres casilleros” ; etc., etc.

La revista la comprábamos en mi laburo por lo que cuando lo leí se lo comenté a mi compañera que me miró extrañada y me dijo algo así como que la Barcelona es una revista que sí o sí ofende a alguien, que nadie puede leerla entera sin sentirse ofendido en algún momento.

Puede que sea cierto. En particular nunca me ofendió la revista.
Su secreto es sencillo, es fácil, es tonto y por eso ha sido imitado con mayor o menos grado de genialidad (hay una polución de revistas sarcásticas/cínicas como Telaví, Nah!, e infinidiad de websites y blogs).

Telaví. Cinismo judío.

El secreto entonces es tomarse todo con ojos escépticos. Cubrir de un manto de desesperanza el futuro devastado que nos espera.

Es muy difícil pedirle a la gente que acepte su cinismo.
Que sea el espíritu de época (si en los 90 el espíritu fue el individualismo egoísta de los ochenta entremezclado con la aspereza de la desilusión y la pérdida de las certezas, la nueva era es la de la autorreferencialidad Pop y el consumo que consume) no significa que la gente esté dispuesta a admitirlo.
Por eso vota como consume productos en el supermercado y por eso se dedica a la rotación de productos.
Lo importante es no aburrirse.

Cuando recién salió al mercado Michel Houellebecq, su narrativa planteó algo que muchos no querían escuchar: el consumo ha llegado a captar el consumo del cuerpo que se ha convertido en valor de cambio. El aburrimiento es la tendencia y lo único que queda es mirar la tele o comprarse las temporadas de Lost.

Uno de los mejores cómics de los últimos años es Y: The Last Man. Plantea un presente en el que una extraña peste mata a todos los hombres del mundo excepto a uno y a su monito de compañía.
A partir de ahí el tipo tiene que vivir en un mundo dominado por las mujeres.
Además de estar escrito por Brian K. Vaughn que es uno de los mejores guionistas del cómic yanqui del momento, esta novela gráfica se nutre de algo básico: muchas referencias a la cultura pop.

Yorick Brown y Ampersand. Los protagonistas de Y: The Last Man

Referencias más o menos cultas, referencias al mundo del cómic (como a Preacher), referencias a libros, referencias a leyendas, películas, etc., etc.
La referencialidad pop marca el límite narrativo: ya no hay nada que decir, no hay forma nueva de decirlo. Y algo más. Lo más interesante: llama a consumir. La referencia Pop llama al lector/espectador a encontrar la fuente de la intertextualidad.
Para poder reírte del chiste tenés que conocer el producto que se menciona.

Algo parecido pasa con la parodia: para poder reírte del chiste de la Barcelona tenés que saber que Nina Pelozo estuvo pasando papelones en el programa de Tinelli y que su marido, Raúl Castells atribuyó la expulsión por el voto de la gente que puede garpar 3 mangos más IVA en una llamada telefónica a una conspiración del gobierno de Kirchner.

La parodia y el cinismo entran de la mano. Es una desgracia reírse de la desaparición de López. ¿Pero qué vamos a hacer? ¿Ir a pedirle permiso a Macri para que nos deje manifestar para que aparezca López?

El cinismo opera cuando ya no hay energía, cuando ya no hay ganas de hacer nada porque sabemos que las cosas están negras y no van a estar claras.
El cinismo es el último guiño, es una forma de rebeldía.

La parodia es rebeldía también. Entramos en la era de lo que Camus llamó El hombre rebelde. La revolución está muerta, pero nos queda la rebeldía, la resistencia.
Es un poco triste.
Pero encaja con los tiempos. El cinismo y la rebeldía. Una parejita feliz.

La última novela de Houellebecq es una cagada. No se le puede pedir a un autor que se dedicó a hablarnos de la realidad cotidiana de la vida en Occidente y que lo hizo con agudeza y certeza, que escriba Ciencia Ficción pedorra, porque lo que queda es eso: una pedorrada.

Los telepredicadores tienen mucha más tela para cortar que hablar de clonaciones y una sociedad cyberpunk distópica.

Hay un libro más: Plop de Rafeal Pinedo. Una novela de ciencia ficción absolutamente distópica que opera en base al: un futuro en el que una catástrofe liquidó a la civilización. Lo que queda es una humanidad regenerada que necesita volver a crear todos los ritos de una cultura.
El libro parece una especie de mirada antropológica y por eso triunfa: su seca objetividad y la rica imaginación de cómo sería una nueva civilización.
Decir que al ritmo que vamos la catástrofe es inminente me suena a prédica de viejo hippie.

Prefiero la descripción. Prefiero la risa. Prefiero el gesto Pop. Prefiero el Cinismo. Prefiero leer Cinismo de Sergio Bizzio antes que ver XXY de su mujer.
Era un título mucho mejor

1 de agosto de 2008

¿Por qué amo tanto a Batman?

Pasado: Batman en Júdio


Antes de viajar ya lo dije: me perdía el estreno en Buenos Aires de El caballero de la noche, la nueva película de Batman. Y no era algo menor. Desde que terminé de ver Batman Begins (que también me perdí de ver en el cine por otros motivos) que espero esta continuación, más después de la promesa al final de la misma, de la próxima aparición del Joker como villano estelar.
Y mis amigos haciéndome el chiste: “Vas a tener que verla en judio” juego de palabras porque la peli la estrenaron acá en julio el día después a que yo me fuera a Israel.
Allá entonces vi los afiches promocionales. Ni idea de si ya la habían estrenado: no se me da el hebreo.
Intenté buscar una buena foto del afiche durante cada instante que estuve en Tel-Aviv y sólo pude conseguir un par de fotos movidas sacadas desde el bus y un par más del afiche del Joker enchastrado por un tag azul muy feo.
Es que allá no hay tantas publicidades como acá y las pocas que encontré de la película se me fueron antes que pudiera tomarles la foto.

Batman en júdio y borroneado también

La obsesión por Batman. ¿Por qué tanta ansiedad?
Vi una proliferación de lo ya dicho acerca de Batman muy impresionante. Muchos bloggers y artículos en diarios o revistas van y vienen una y otra vez sobre la misma básica forma de ilustrar a los ignaros: Batman es un superhéroe cool porque es un psicótico que se viste de murciélago y sale a las calles a patear culos.
La delgada línea roja que lo separa entre ser un delincuente común y un superhéroe no sólo ha sido explotada hasta el hastío por el cómic sino que creo yo, ya la deben saber hasta lo más ignorantes sobre cultura comiquera.
Es más, yo mismo me dediqué a escribir sobre esto hace unos cuantos posts. En cuanto se refiere a difusión de culutra pop-cool no hay límites.
Y parece que la película entonces se viene con esa línea de lectura bien inscripta esta vez: ver los límites de las locuras. Why So Serious? Decían los viejos afiches en donde un Joker desafiaba a sonreír en un mundo que se cae a pedazos.
Tampoco el humor kistch de la serie de los años ´60 que sin embargo, a pesar de lo horrorosa que resultó, no dudo que ayudó a cimentar en las consciencias al personaje. Al darle luminosidad, el contraste con su etapa adulta, oscura, seria, nos hizo felices a todos los que pasamos de una infancia a todo color a una adolescencia perturbadoramente negra.

Presente: ¿Cón quién ir a ver Batman?


Tanta fue la publicidad de la película que a Batman ya la quiere ir a ver cualquier persona. Democratización de la experiencia nerd podría decirse. Eso que tanto nos duele a los que somos truly nerds. Porque está buenísimo que más gente se sume a las ganas de ir a ver una película de superhéroes, pero al mismo tiempo, ¿no están quitándonos la posibilidad del disfrute sofisticado del lector asiduo de este tipo de productos? Tengo miedo de ver la forma en que expliquen el origen del Joker y de Two-Face en la película porque es el miedo que nos da a todos los comiqueros o lectores de una novela luego pasada al cine por ver la forma en que arruinen nuestras concepciones fosilizadas de lo que debiera ser.
Mis amigos me dijeron que hoy por hoy cualquiera quiere ver Batman; un logro sería en cambio, convencer a alguien por fuera del mundo nerd-cómic para que te acompañe a ver la película de Antman por ejemplo.
Tiemblo de pensar lo que será el estreno de Watchmen. Y para Wanted ya perdí todas mis esperanzas: la tergiversación de la historia de Mark Millar es tan burda que no sé cómo es que lleva el mismo título.
Si Batman ya es parte del patrimonio popular y cualquiera puede ir a verla y tener hasta ganas de hacerlo y disfrutarlo, es porque se convirtió en un signo que cualquiera puede apropiarse.
Y si es así es porque el tipo es una suma de arquetipos caminante que satisface casi cualquier posible identificación del espectador.
¿Personaje traumado? Sí.
¿Personaje desequilibrado? Sí.
¿Personaje romántico? Sí.
¿Personaje justiciero? Sí.
¿Personaje lleno de misterio? Sí.
Y podría seguir. Batman tiene todo. Es un mix. Es mucho más que un psicótico del “lado de la ley”.
Cuando se estrenó la Batman de Tim Burton la habré visto unas miles de veces. Hasta tuve el álbum de figuritas de Cromi que había salido. Y no era una película para niñitos de 6 años como yo en esa época.
Tardé muchos años en recaer en él y todo fue gracias a La caída del murciélago: el arco argumental donde Bane le rompe la columna cervical al Dark Knight y lo deja paralítico.
Supongo que eso es lo mejor que tiene Batman: juega con el morbo de cada lector y espectador que quiere, por un rato al menos, ver triunfar al villano. Porque por más que gane Batman, el triunfo es el del mal. Por un lado su cruzada es en vano y él lo sabe y por el otro, por más que gane, lo que gana es la insanía, el tipo que hace sus propias reglas. Batman es un anarquista.

Futuro: Ciudad Gótica

Pudo haber sido peor (según este diario español que me dieron en el avión, allá se estrena recién en dos semanas) o mejor (según este diario español que me dieron en el avión, allá por 3,95 guita, como hubiera dicho mi abuelo, ¡Te regalan una toalla de Batman!).

Las buenas adaptaciones de Batman al cine están basadas en grandes novelas gráficas que determinaron y moldearon el personaje.
Batman Año Uno de Frank Miller para Batman Begins. La broma asesina de Alan Moore para gran parte de Batman de Tim Burton y El caballero de la noche.
Long Halloween de Tim Sale y Joeph Loeb para El caballero de la noche.
Lo interesante de Batman, más que en ningún otro cómic, es cómo sus personajes llegaron a ser lo que son. Cómo Barbara Gordon llegó a ser Oráculo, la paralítica en silla de ruedas que ayuda a Batman. Cómo el Joker llegó a ser un payaso asesino. Cómo Harvey Dent se convritió en Two-Face. Cómo Bruce Wayne se convirtió en Batman.
Como en cualquier buen policial negro, el protagonista no es el narrador o el personaje en quien posa sus ojos el narrador: el protagonista absoluto es la ciudad. La ciudad podrida, oscura, negra que contamina y transforma a los seres humanos en monstruos horripilantes.
Una Ciudad Gótica en la que, en esta ocasión, sucede de todo: destrucción y muerte. Pocas películas mainstream de hollywood me han mostrado tanta pasión por destruir lo sagrado. Mujeres inocentes, hombres, vidas. Y el Joker vestido de enfermera. ¿Qué más decir? Sólo Ciudad Gótica puede admitir ese tipo de secuencia.
Sin embargo hay una extraña luminosidad en esta Ciudad Gótica de El caballero de la noche. Paradójicamente la noche es lo que menos está. En ese sentido era más logrado el tono de Burton a mi entender. La nueva Ciudad Gótica es demasiado Los Angeles para mi gusto. Y demasiado luminosa, como si se ubicara en la Costa del Sol.
Pero lo de Caballero Oscuro en realidad va por la explotación de ese costado de Batman que en la película está muy bien: el del perfil del borderline a punto de estallar.
De hecho, hay un momento clave en la película (y diría que todos los momentos en los que aparece el Joker son absolutamente claves y reveladores, casi como si Alan Moore hubiera estado dictándole un mal boceto a los Nolan que escribieron el guión de esta película) donde Batman descontrola y lo muele a palos al Joker. Algo que está calcado del arco Hush de hace unos poquitos años (usé algunas de esas imágenes para otro post que no tiene nada que ver: La izquierda que viene con delay pueden entrar para ver las fotitos que son muy bonitas). Es el momento en que el tipo asume que por ser un vigilante no está del lado de la ley. Es el contacto físico entre el Joker y el Caballero Oscuro lo que sintetiza Two-Face: la dualidad del bien y del mal encarnados. Por eso digo que esta película es como La broma asesina extendida. Hasta casi le roba líneas al cómic.
Hay otro gran momento de la película: los copycats. Otra idea robada a un cómic. En Welcome Back, Frank, el mejor arco argumental que leí sobre Frank Castle, The Punisher, lo que termina demostrándose es que tanto Punisher como Batman (que son las dos versiones de un mismo héroe y ya que estamos con Watchmen, agreguémosle The Comedian (Punisher) y Rosrarch (Batman)) son simples funciones estructurales del relato. Si reemplazamos a Bruce Wayne-Batman con Juán Pérez-Batman estamos en la misma situación. Batman es Batman porque el relato se posa sobre sus hombros. Y sí, claro que si se lo cambia no será lo mismo (demostrado cuando Azrael reemplazó a Batman) pero en definitiva, lo que importa, es que así como ese tipo en particular se puso la máscara y salió a hacer justicia por mano propia, cualquiera podría hacerlo. Y cualquiera puede hacer lo contrario: pintarse la cara y salir a generar caos.
Sin dudas el Joker más logrado que haya visto tanto en cine, TV y cómic.
Desopilante, sanguinario, extremo, loco, con pasados cambiantes como lo planteó Moore y tan anarquista como Batman pero con placer por el caos.
En la película el Joker comprueba su teoría (vista ya en La broma asesina) de que cualquiera puede convertirse en un maniático de la noche a la mañana sólo por tener un mal día con Harvey Dent. Pero la hipótesis es la misma y luego Two-Face intentará probarlo con Jim Gordon.
Quizás esta recurrencia esté en que es una de las ideas más fuertes que planteó Batman como cómic en toda su historia.
Quizás la película sea un pastiche de novelas gráficas fundamentales de Batman y ahora que ya prácticamente usaron todo y quedó el final muy abierto con un héroe perseguido podamos empezar a ver, en la próxima entrega, qué buena idea nos tiene preparada Nolan para sorprendernos. Ojalá en el camino aprenda a dirigir un poco mejor las escenas de acción que empantanan el relato en una especie de reminisencia del Batman de Adam West o que llamen al que dirigió El Ultimatum de Bourne para que se encargue de estas secuencias.
Por todo lo demás, que siga Nolan que nos recuerda cada vez más, por qué amamos a Batman.

14 de mayo de 2008

Y después se burlan de mi...

Esto es para todos los que se toman los Porn Studies a la chacota y me consideran un simple pajero que encontró la excusa intelectual para mirar porno.
Vean, ¡no estoy mintiendo! Realmente existen los Porn Studies. Lástima que a este alumno lo liquidaron...

(Click para ampliar)

Creo que como mínimo, por haber puesto "The fecal matter "penetrates" the sacred chalice, wich raises a number of intresting questions" ya se merece mínimo un 10% ¿no?
Y pensar que en diciembre pasado yo di un final para la fuckultad basado en la Pornografía como género de masas y acá, este profesor/a amargo/a de cine ni siquiera acepta que la pornografía sea un género...

Y si todavía no viste 2girls1cup (hecho que demuestra que vivís como ermitaño), lo siento, pero ya no está tan disponible como antes. En todo caso podés ver qué onda en 2girls1cup.com

Visto primero en: Modblog

1 de mayo de 2008

Un vampiro irlandés y una remera que diga Zero

Cada tanto, mi amigo el Outsider (tiene uno de los blogs de humor geek más graciosos de estas pampas) compra libros por Amazon.com.
Aprovecha la ocasión para comentarnos a sus amigos y así pagar entre todos el costo del envío.
Como bibliófilo compulsivo, deben ser pocas las cosas en esta vida que me exciten más (en el sentido consumista) que comprar libros en inglés.
No sé por qué extraña razón, los libros en inglés tienen un aura especial que los hace obras de arte únicas. Como si no fueran objetos de reproducción técnica mecánica e igualadora.
Puede ser que las ediciones anglosajonas sean más bellas (lo he comprobado con casi todos los libros que compré en inglés en mi vida: tienen mejores ediciones!) o será que la industria editorial en esos países son monstruos tipo Hydra con miles de cabezas y un mismo libro puede venir en formatos dispares, extraños, estrambóticos… o puede ser que me seduzca la forma, la presentación, la emoción de saber que hay un libro que atravesó el continente y que estaba destinado en un principio a un tipo de público que no soy yo. Es decir, comprarme libros yanquis me hace sentir un poquitito más Rodrigo Fresán, un poquitito más yanqui. Es triste, pero me satisface.
La decadencia de la Cultura Pop es terriblemente excitante precisamente porque juega en ese borde delicado de lo alto/lo bajo que es tan intenso: el placer culposo de comerse una Donkin´Donut después de haberse zampado un Big Mac y haberse tomado unos 3 refills de Coca.
Sea como sea no puedo dejar de sentirme fascinado por todo ese consumo masivo que no es exactamente igual al nuestro. El consumo masivo y la cultura populare en los países anglosajones tienen una distinción que los latinos no tenemos. Como si su cultura pop fuera al mismo tiempo elevada. La cultura Pop anglo nos resulta en muchos casos, cultura elevada. Leemos a Paul Auster en una edición cuidada de Anagrama y disfrutamos de Alta Cultura. En EEUU la gente compra las novelitas de Auster en el aeropuerto, las lee en el viaje y las tira en el tacho al llegar al otro extremo de su ancho país.
Yo, hace casi dos años, voy al Yenny de Alto Palermo, saco 100 pesos de mi cuenta-sueldo, los primeros 100 de mi primer sueldo de 200 y compro Lunar Park de Bret Easton Ellis en una de las ediciones más bellas que haya visto en mi vida, tapa dura, una jacket hermosa y un papel que cada vez que lo acaricio me produce escalofríos de placer.
Para mí, eso es alta cultura pop. Terriblemente sabrosa.

Lo crudo y lo cocido

En la biblioteca donde laburo donaron unos libros. Entre ellos la colección casi completa de “Humanismo y terror” unos libros de la época de la dictadura, escritos por represores o colaboracionistas civiles en los que se justifica la represión y el Terrorismo de Estado.
Obviamente me los llevé a mi casa y los guardé en mi biblioteca, al lado de mis libros de Marx. Pensaba en quién podría tener esos libros en su propia biblioteca y donarlos a una biblioteca pública y judía y entonces entedí que si alguna vez alguien revisa la mía también me podría llegar a considerar esquizofrénico. Porque ahí tengo mezclada tanta cultura pop como cultura alta y en la fricción que se produce en ese instante de acomodar los libros y ver por ejemplo, Conan el Cimerio al lado de la Antología del decadentismo me produce como una especie de placer masoquista o placer en lo insano y bizarro de la combinación.
Díganme snob de mierda, pero la verdad es que disfruto de lo alto y lo bajo con la misma pasión.
Por eso, a veces, disfruto tanto de leer literatura argentina contemporánea: porque sí, hay cosas malas, hay cosas horribles y hay otras que alcanzan el tono justo entre el producto de consumo masivo y la maestría narrativa de una prosa que se desliza como un pedazo de hamburguesa bien rica en tu boca. Lo crudo y lo cocido, lo alto y lo bajo: lo medio. Eso me gusta a mí.
Entonces pido libros a Amazon. La última vez que pedí, no me acordaba de lo que había pedido. Ese es el mecanismo perverso de Amazon: te recomendamos… los que compraron lo que vos comprás también compraron… la lista de recomendaciones de un usuario con gustos parecidos al tuyo es… y así vas y te dejás llevar por el placer rápido de un libro más, son sólo 10 dólares, no es nada, mirá cuánto ahorro comprando por Amazon, además, hasta que pueda comprar de nuevo va a pasar muuucho tiempo y encima ahora ya no cobro más 200 mangos… puedo darme un gustito…
Y así me compré en mi primer compra en Amazon:

- Marxism and Literature de Raymond Williams
- The Loser´s Club de Richard Perez (uno de esos que cayó por la recomendación de Amazon)
- The Fight Club de Chuck Palahniuk
- Story of my life de Ian McInerney
- Comic and sequential art de Will Eisner
- Graphic Novel and visual narrative de Will Eisner

6 libros, casi medio sueldo menos y la satisfacción increíble del mensajito del Outsider en MSN diciéndome: “Tengo tus libros”.
Y entonces, unos meses después, otra vez: “Voy a pedir en Amazon. Querés algo?” y yo, desaforado, convencido por Amazon, le pedí… y pedí mucho… y apenas si me acuerdo lo que le pedí. Pero creo que era algo así:

- Porn Studies (recopilación de ensayos de estudios sobre porno. Pienso ver si lo utilizo para alguna monografía)
- Survivor de Chuck Palahniuk
- Pop. 1280 de Jim Thompson (recomendación de lectores de éste blog)
- Wanted de Mark Millar (recomendación de compañero geek de fuckultad)
- Preacher Vol.1: Gone To Texas de Garth Ennis y Steve Dillon
- Preacher Vol.2: Until The End of The World de Garth Ennis y Steve Dillon
- Preacher Vol.3: Proud Americans de Garth Ennis y Steve Dillon

Y no sé si no olvido algo. Otra vez, casi medio sueldo en 8 libros. Y una Wish List de Amazon que crece cada día, porque me interesan muchas cosas y no puedo parar de pensar en libros que querría leer.
La anteúltima vez que pedí se me fue la mano y pedí como 11 libros. Si no recuerdo mal:

- Tres volúmenes más de Preacher.
- The Killer Inside Me de Jim Thompson (es que Pop.1280 me pareció genial)
- Hardcore de Linda Williams
- Long Halloween (Novela gráfica de Batman)
- Dark Victory (Continuación de la anterior)
- Closer de Dennis Cooper
- Halting State de Charles Stross (Recomendación Sci-Fi de Darío)
- The Other Hollywood (Una historia oral de la industria Porno)
- The simple Art of Murder de Raymond Chandler

Apenas dos días después de terminar de recibir todo ese pedido: mail del Outsider que iba a pedir de nuevo. Claro, el pedido anterior había sido como dos meses antes solo que había pedido tanto yo que había tardado mucho en llegar. ¿Si quería algo nuevo? Claro! Me faltan todavía 3 volúmenes de Preacher para terminar mi colección (como me dijo el Outsider, es dificil empezar a comprártelos porque te generan la necesidad de tener la colección completa. Estoy seguro que un día me va a pasar eso con Y: The Last Man, el mejor comic después de Preacher que haya leído en los últimos tiempos).
Esta vez intenté moderarme. Pedí los tres de Preacher, un policial de Cornell Woolrich y otra recomendación de Darío (The Illuminatus! Trilogy). Encima otros amigos míos se enteraron de estos pedidos de Amazon y empezaron a sumarse. Pronto el Outsider podría poner una distribuidora de libros de Amazon.
Otra vez, volver a empezar el ciclo y es de nunca acabar.

Cybertrash

Pero déjenme decirles algo, si me enorgullece mi consumo de chatarra Pop, la compra de Preacher no puede haberme hecho más feliz. Cada vez que entro a mi cuarto, veo la cubierta del Vol.2 (que es el que está en el tope de mi pila ya que es el que estoy leyendo ahora) y me siento transportado a ese mundo especial que no me hubiera gustado perder: los ´90 y toda su posmodernidad cínica. Ser adolescente, escuchar a los Smashing Pumpkins y alcoholizarme, solitario, tomando vodka con jugo de naranja, tirado en la alfombra de mi cuarto. Eso fue vida.

22 de febrero de 2008

Neo cumbia careta

Hace unos meses tuvimos en mi casa una reunión de amigos bastante escatológica donde llegada alguna hora de la noche nos pusimos a escuchar y ver cosas bizarras (como el video del Bukkake a Carly Parker del cual escribí un post que publicaré algún día) o Banio Químico, una banda que introdujo Darío en la noche.
En ese mismo ánimo, unos días después el Outsider posteó sobre una banda que se llama Dead Menems.
Ya vi que varios blogs se hicieron eco de esta bandita de cumbia-punk-bizarra que es realmente muy divertida.
Sin embargo, hasta el día de hoy, creo, nadie se había tomado el trabajo de transcribir las lyrics o la letras de sus canciones que son realmente desopilantes. Por lo tanto me he tomado dicho trabjito.

A continuación y porque sigue siendo verano y nadie lee blogs en verano y no pienso gastar mi mejor material en caridad, las letras del primer disco de los Dead Menems (Mal Tocado, Mal Grabado, Mal Cantado) y los bonus tracks que se pueden descargar librmenete de su página.
Disfruten los que entiendan (yo no, yo no entiendo ni me interesa entender de música. Pero entiendo que Ganador, es un TEMAZO):

LINK PARA DESCARGA DEL DISCO

Tracklist (me da paja linkearlos, búsquenlos en la lista):

01. Talibán del amor
02. Vagón de cola
03. El demonio paraguayo
05. Ghetto Spazialli (nota: Jetway, el track nro. 04 es instrumental)
06. Trillizos de leche
07. Ganador
08. Gordo droga
09. Space cumbia
10. Tortillera
11. Rebel The Way

Bonus tracks

Viejo viagra
K-Country
Complots, conspiraciones y boicots
Mono Style

01. Talibán del amor

El Talibán del amor (x3)
El Talibán del amor
con su misil volador
logró imponer el terror
en toda la población
el Talibán del amor
con su camello a todo colocó
logró imponer el terror
en toda la ciudad (...)
el Talibán del amor
siempre sin turbante hace el amor
no le preocupa morir
quiere encontrarse con su Dios
Tali tali tali Talibán del amor
Tali tali tali Talibán del amor
Tali tali tali Talibán del amor
es el Talibán del amor
luchando por un mundo mejor
a veces le sale peor
el Talibán del amor
con su misil de ancho grosor
aterra a su opositor
(...)
el Talibán del amor
con su misil destructor
fundamentalista del sexo
de toda la cancha jugador
el Talibán del amor
apunta con precisión
nunca comete un error
Tali tali tali Talibán del amor
Tali tali tali Talibán del amor
Tali tali tali talibán del amor
Talibán del amor
Tali tali tali Talibán del amor
Tali tali tali Talibán del amor
Tali tali tali Talibán
Talibán del amor

02. Vagón de cola

Hermosa

Hoy voy a dormir en el vagón de cola
de cola
de cola
vas a demostrar
que no te gusta estar sola
tan sola
tan tan sola
vos me dijiste que voy a ser el primero
yo te contesté: “Eso lo veremos”
no puedo decirte que sea mi vez primera
y no me importa que la tuya sea
por que hoy voy a dormir
en el vagón de cola
de cola
de cola
vas a demostrar
que no te gusta estar sola
tan sola
tan tan sola
vos me dijiste que voy a ser el primero
yo te contesté: “Eso lo veremos”
no puedo decirte que sea mi vez primera
y no me importa que la tuya sea
de cola
hoy voy a dormir en el vagón de cola
de cola
de cola
la cola
decile a tu mamá que no me rompa las bolas
decile a tu papá, que te deje salir sola
yo te conocí haciendo la cola
y me di cuenta que eras medio trola
vos al principio no me diste bola
pero yo supe que no te gusta estar sola
Hoy voy a dormir en el vagón de cola
de cola
de cola
de cola
vas a demostrar que no te gusta estar sola
tan sola
tan tan sola
hoy voy a dormir en el vagón de cola
de cola
de cola

03.
El demonio paraguayo

El demonio paraguaio
baila en campo de maio
baila cumbia ultra moderna
neo cumbia careta
tiene una mancha en lo´jojo
en el ojo marrón
tiene un tatuaje de fumo
en el hojal lleva una flor
flor flor
y es que estoy endemoniao
me tienen que limpiar
es que me han hecho un trabajo
y ahora me voy a Paraguay
a Paraguay a Paraguay
el demonio paraguaio
cruzó el río Pilcomaio
y ahora la produce Tricky
y es un ésito total
lleva una mancha en lo´jojo
en el ojo marrón
es que estoy muy borracho
en el ojal de una flor
flor flor
y es que estoy endemoniao
me tienen que limpiar
tengo que llamar un brujo
o yo me voy a Paraguay
yo la quiero amigo
e usté ¿quiere bailar?
¿Sabe lo que pasa mi amigo?
que si ella toma, io tomo el doble
yo me voy a paraguay a paraguay
a paraguay a paraguay

05.
Ghetto Spazialli

In space ghetto
ghetto spazialli
modernismo escenciali
experimenti razionali
in space ghetto
in space ghetto
ghetto spazialli
modernisme (...)
lo´ pibe de Tocalli
in space ghetto
in space ghetto
ghetto spazialli
la carta astrali
me dio para atrás
in space ghetto

06.Trillizos de leche

Eran trillizos pero no eran hermanos
pero habían estado con la misma mamá
pasaron juntos a un cuarto perfumado
y desde ese día creció su hermandad
son trillizos
trillizos de leche
en un mismo vientre
comparten su virtud
y ahora les quedó ese mambo
son inseparables la hora de pasar
con una señorita pasan los tres juntos
o no pasa ninguno es su modalidad
son trillizos
trillizos de leite
en un mismo vientre
comparten su virtud
son trillizos
trillizos de leite
es un deleite
verlos juntos pasar
son trillizos
trillizos de leite
hermanos en el vicio
tal para cual
en un mismo vientre
comparten su virtud
quieren que los entierren el mismo ataúd
son trillizos
trizos de leite
en un mismo vientre
comparten su virtud
trillizos de leche
en un mismo vientre
comparten su virtud
son trillizos
trillizos de leche
en un mismo vientre
comparten su virtud
son trillizos
trillizos de leite
es un deleite
verlos juntos pasar
son trillizos
trillizos de leite
en un mismo vientre
comparten su virtud
son trillizos
trillizos de leite
es un deleite
verlos pasar
son trillizos
trillizos de leche
es un deleche
verlos pasar

07. Ganador

Ganador
gana con las mujeres
gana adelante de todos sus amigos
llega con una de sus chicas
y nos confiesa:
“No me da el físico”
el mismo lo reconoce: “Yo sé que estoy zarpado en facha”
gana en todo terreno
ya no es sólo una buena racha
gandor
ganador
hoy vas a hacer el amor
gana ganador
con las mujeres ganador
quiere vivir en Finlandia
donde la noche dura 70 días
y tener varios celulares
en el país líder en tecnología
y cuando se pone el sol
el ganador no para de trabajar
es por acá un llamadito
es por allá una caja de bombones
gana la única mina en un boliche lleno de chabones
ganador ganador
hoy vas a hacer el amor
gana gana ganador
con las mujeres ganador
ganador
ganador
hoy vas a hacer el amor
nunca pierde ganador
con las mujeres ganador

08. Gordo droga

Io
Yeah yeah yauh!

Ahí viene el gordo droga
no para de tomar
nadie puede seguirle el tren
de maría la iguana no para de hablar
ella se está drogando otra vez
y nos vienen a echar
de este lugar
nos echan de la pista y nos llevan al VIP
y el gordo maestro empieza a convidar
y toda la fiesta se empieza a levantar
ahí viene el gordo droga
ahí viene el gordo droga
porque cuando de droga se trata de tomar
el gordo droga siempre quiere más
un día Maradona lo vino a saludar
y le dijo: “Gordo droga, tenés que parar”.
Gordo droga pará de tomar
la boliviana te va a hacer mal
la paraguaya te va a hacer peor
bajá un cambio gordo drogón
ahí viene el gordo droga
el Gordo droga te hace quedar mal
si estás con una chica se viene a fumanchar
Gordo droga te viene a arruinar toda la velada
con su...
ahí viene el Gordo droga
ahí viene el Gordo droga
droga droga droga droga
And remember: “Winners don´t use drugs”
Dead Menems says: “I feel good without drugs”
“I feel great without drugs”

09.
Space Cumbia

What do we do?
What do we do?
What do we do?
Yo me quiero
en un cuete a la luna
yo me quiero montar
en una nave al sol
quiero viajar
al espacio exterior
quiero conocer
el universo mejor
quiero ser el primero
en pisar Neptuno
quiero volar y volar y volar
tengo que conseguir
estructura de chapa
yo sé que mi cuete
llegará a volar
quiero pegar
una rotation especial
quiero bailar
la cumbia sideral
quiero ser el primero en pisar Neptuno
quiero volar y volar y volar

10. Tortillera

Ella tiene mucha sed de amor
porque come tortilla
ella tiene seco el corazón
no la moja una canilla
ella siempre quiso encontrar
un hombre en serio
pero solamente conoció
muchachos bolicheros
tortillera
esa cueva que rezonga necesita una poronga
tortillera
necesita una poronga
o un gay que se la ponga
ella que siempre admiró a Navratilova
siempre sintoniza en Volver la película “Las lobas”
Sufre en su frágil corazón
por su nido abierto
que un un pájaro que ya voló
ha dejado desierto
tortillera
esa cueva que rezonga necesita una poronga
tortillera
necesita una choronga
o un gay que se la ponga
tortillera
esa cueva que rezonga necesita una poronga
tortillera
necesita una pindonga
o un gay que se la ponga

11. Rebel The Way

Quiero ser más libre que una gaviota
en unos campos verdes de papá
estoy rezando mucho para lograrlo
soy parte de un plan universal
yo elijo vivir Rebel The Way
Rebel The Way
Rebel The Way
Rebel The Way
Rebel The Way
En mi privado mundo propio
sin importarme nada más
porque me protege el alambrado
sin importarme de los demás
hago todo lo que quiero hacer
yo elijo en un
Rebel The Way
Rebel The Way
Rebel The Way
Rebel The Way
Rebel The Way
Rebel The Way
Rebel The Way

Bonus tracks (no incluídos en su disco oficial, se consiguen en su página)

Viejo viagra

Ya no le importa la panza
ya no le importa la pelada
ya no le importa nada
porque ese es el viejo viagra
fue a ver un doctor
para que cure su mal
el especialista le dijo:
“El diagnóstico es un Panda”
El cardiólogo lo habilitó
le dijo que podía tomar
que no mezcle con alcohol
y que pare si se siente mal
y ahora garcha casi siempre
casi el lunes, casi el martes, casi el jueves
casi se muere
pero el sábado se embicha
y va en busca de una joven
Viejo cortala por favor
viejo pará de tomar
porque con el miembro enhiesto
no te van a poder sepultar
lo investigaron en la (...)
para conocer su perfil
y vieron que frecuentaba sitios de pornografía infantil
ya no le importa la panza
ya no le importa la pelada
ya no le importa nada
porque ese es el viejo viagra
casi el lunes, casi el martes, casi el jueves
casi se equivoca
y se coge un trava

K-Country

Hay algunas cosas que nunca triunfarán
cosas que (...) siempre tienen techo
inútil es tratar,
vano es intentarlo,
muchos ya trataron,
siempre es igual
(...)
seguir o aflojar
debo intentarlo una vez más
o descansar
insisto y me equivoco
estoy fuera de tiempo
igual tengo esperanza que algún día va a cambiar
inútil es tratar,
muchos ya trataron,
siempre es igual
pero la duda es si continuar
o olvidarme por hoy
te digo que hacerlo funcionar
no se puede arreglar
mi dilema es si debo seguir
o dejar
me voy a intentar una vez más
(...)

Complots, conspiraciones y boicots

Ya no me cuesta pensar que lo peor
que lo peor todavía no pasó
en el teatro de la negociación
tipos horribles entran en acción
y veo complots, conspiraciones y boicots
es esa mierda que me pone paranoico
ya muchas veces dije: “Tengo que dejarla”
pero siempre yo vuelvo a utilizarla
y veo complots, conspiraciones y boicots
y desconfío de todo el que conozco
hoy siento que cualquiera puede traicionarme
y hasta pienso que pueden eliminarme
sencillamente no puedo tranquilizarme
a vivir el momento limitarme
y anticipo desgracias y desastres
como imágenes de cine catástrofe
y veo complots, conspiraciones y boicots
es esa mierda que me pone paranoico
la paranoia que me está afectando
y una existencia de odio estoy llevando
donde me escuchan me investigan y me marcan
me traicionan me arruinan y mis amigos me garcan
estoy tan loco estoy paloco estoy maluco yo soy trabuco
aunque sea por internet
y veo complots, conspiraciones y boicots
es esa mierda que me pone paranoico
ya muchas veces dije: “Tengo que dejarla”
pero siempre yo vuelvo a utilizarla
hoy siento que cualquiera puede traicionarme
y hasta pienso que pueden eliminarme
sencillamente no puedo tranquilizarme
y a vivir el momento limitarme
estoy tan loco, voy a paloco
estoy maluco, cazo un trabuco
estoy tan loco, voy a paloco
estoy maluco, cazo un trabuco hey!!
y veo complots, conspiraciones y boicots
es esa mierda que me pone paranoico
la paranoia que me está afectando
y una existencia
de odio estoy llevando
donde me escuchan me investigan y me marcan
me traicionan me arruinan y mis amigos me garcan
loco
estoy tan loco
estoy tan loco
estoy tan loco
estoy maloco
boicots
I feel good with drugs
I feel good without drugs
I feel good without drugs
I feel good without drugs
I feel good with drugs
I feel very good with drugs
I feel so good with drugs
je je
je je
je je je je
muejeje
muejejejeje

Mono style

Millones de monito´
que no pueden parar
se cuelgan de la rama
y no paran de bailar
somo´lo mandrile´
que nos gusta saltar
nos gusta la cerveza
nos gusta festejar
colgado´de la liana´como el orangután
ya de nuestro chop (?)
nos quieren echar
a mi monita la mano sea igual
monito zarpado
no para de tomar
in a mono
in a mono style
in a mono
style
in a mono
in a mono style
in a mono
style
decime como no
voy a ser feliz
si soy un monito en un país bananero
estoy más contento que pito con dos culos
me gusta la noche, me gusta bailar
el único problema es que me vienen a cazar
llega en sus jeeps, el hombre blanco
me dicen que si no
puedo pagar
nunca más voy a evolucionar
in a mono
in a mono style
in a mono
style
in a mono
in a mono
in a mono
style
in a mono
in a mono
in a mono
style
in a mono
style
in a mono
in a monostyle
in a mono style
in the jungle
in the jungle