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9 de octubre de 2008

El tiempo que nunca se consume

Kevin-Savage cuando lo amamos y actualmente cuando es un chango cara de loco. El tiempo lo arruina todo dijo alguien y Gaspar Noe lo puso en una película que para muchos fue pedorra, pero que a mí me gustó y además la tiene a Monica Belluci que siempre te garpa una peli.

En Apocalípticos e integrados Umberto Eco dedica un breve ensayo a analizar algunas características de Superman y sostiene algunos razonamientos muy interesantes. Quizás a esta altura ya no suenen originales, pero sin dudas son verdades que nos cuestan ver a veces.
Básicamente es interesante ver su análisis de cómo en el cómic yanqui mainstream la línea temporal está determinada de modo tal que nunca haya un avance. Es decir, se suceden las aventuras, las historias y Superman siempre es el mismo. Nunca envejece y empieza cada nueva aventura en forma casi independiente de los sucesos anteriores. Y esto está todo inmerso en una especie de “tiempo onírico” como lo llama Eco que tanto escritores como lectores de Superman perciben pero no pueden determinar.

Dice Eco:
¿Por qué por ejemplo Superman no se casa con la periodista Lois Lane, que le ama desde hace tanto tiempo? Pero si Superman se casara con Lois Lane daría, como ya hemos dicho, un paso más hacia la muerte, plantearía una premisa irreversible.
Eco, p.237
Lo que tiene su lógica a pesar que como todos sabemos, Clark Kent/Superman sí se casó con Lois Lane. Así como Peter Parker/Spider Man se había casado con MJ Watson.
Pareciera que pequeños saltos temporales quedan permitidos por necesidades de la trama y sin embargo, son factibles siempre de ser rehechos por los guionistas cuando tengan necesidad de dar un giro de timón: de hecho revivieron a Jason Todd y deshicieron el matrimonio de Peter y Mary Jane, le partieron la columna cervical a Batman y se la arreglaron, mataron y resucitaron a Superman.
Si como dice Eco:
Todas sus historias (las de Superman) se desarrollan dentro de una especie de clima onírico – completamente inadvertido para el lector-, en el que aparece muyu confuso aquello que ha sucedido antes y lo que ha sucedido después, y el narrador reemprende una y otra vez el hilo de la narración, como si hubiera olvidado decir algo, y desara añadir algunos detalles a lo dicho. (p.236)
entonces todos los contenidos de las historias de superhéroes mainstream podrían ser “Historias jamás contadas de tal o cual” (como de hecho las hay) o versiones alternativas en las diversas realidades multiversales en las que se desarrollan las historias (lo que sucede). No entiendo entonces por qué el empeño por deshacer estos hitos de las historias de los personajes, borrar con el codo esos pequeños pasos hacia la consumación, hacia la muerte del personaje representados por el paso del tiempo.
Eco vuelve a atacar y sostiene otra obviedad que no había visto al sostener que el lector de este tipo de literatura de masas busca el placer de la no-historia:
Un placer en el que la distracción consiste en el rechazo del desarrollo de los acontecimientos, en un sustraernos a la tensión pasado-presente-futuro para retirarnos a un instante, amado precisamente por su repetición (p.246)
y después también:
El hambre de narrativa de entretenimiento, basada en estos mecasimos, es un hambre de redundancia. Bajo este aspecto, la mayor parte de la narrativa de masas es una narrativa de la redundancia. (p.247)
explicando así la emoción que causa leer historias que contienen una estrucutra idéntica, con personajes que repiten sus tics o características peculiares y que eso es precisamente lo que amamos ver (y para narrativa redundante los invito a leer de 1 a 50 novelas de James Hadley Chase para comprobar que, sueño ideal del estructuralista, tienen una estructura que de tan idéntica parece calcada de una a otra).
No cabe más que pensar por ejemplo en Seinfeld, una serie en la que cada nueva emisión presentaba a los personajes en una situación inicial casi idéntica. En cada nuevo episodio Jerry o George o Elaine tenían una pareja sexual diferente. Lo que ya es un decir algo de la política moral del programa, pero más allá de eso, lo interesante es ver cómo a medida que se empieza a aproximar el final de la serie se estabilizan ciertas subtramas que se hacen estables: George se compromete con Susan por ejemplo y en este caso, su muerte será la posibilidad de retornar al personaje George (que ya se había empezado a ver adelantado temporalmente al resto de los personajes de la serie) al punto de habitación de un espacio temporal onírico donde cada nuevo episodio podría volver a tenerlo en fojas cero, listo para una nueva tirada de dados
(Podría observarse que una serie de acontecimientos que se repiten según un esquema fijo (iterativamente, o sea que cada uno de los acontecimientos reanudan, con una especie de inicio virtual, el acontecimiento anterior, aunque ignorando el final del mismo) no son nada nuevo en la narrativa popular, constituyendo en realidad, una de las formas características de ella. (p.242)).
El gran final de la serie es perfecto en este sentido.
La última escena de un producto que ha llegado tan hondo al público solo admite dos soluciones posibles: mueren todos y se liquida la posibilidad de continuaciones o viven felices y comen perdices. Que es un final más endeble porque sigue alimentando la posibilidad de una continuidad suspendida en el espacio. Por eso no pueden morir Batman o Superman, porque todavía quedan públicos que necesitan leerlos.
Y sin embargo Jerry, George, Elaine y Kramer caen presos. Brillante solución: no los matan pero les quitan la posibilidad en un encarcelamiento que será de por vida, de continuar viviendo otras aventuras. Otra gran solución: el final de Los Soprano que funde a negro y deja todo abierto.
Me pregunto qué solución le darán al final de Lost o Los Simpsons.

Brillante y oscuro. El perturbador final de Seinfeld.

Y en el otro extremo, una de las series más entrañables de todos los tiempos: Los años maravillosos. Creo que lo que hizo que la serie fuera radical a nivel narrativo fue que precisamente planteó, en formato programa de televisión-entretenimiento masivo, una historia basada en una temporalidad progresiva, donde los personajes cambiaban y veíamos su progreso. No recuerdo otra serie que se haya tomado tan en serio este sentido de progresión en vez de sustentarse en la repetición de esquemas y formas que el público quisiera ver como hacen los productos masivos (la narrativa de la redundancia como decía Eco antes).
Sí, era horrible verlo a Kevin crecido, adolescente y perdiendo la inocencia, pero también introducía una forma totalmente nueva, extraña y hasta radical de narración popular y por eso nos gustó tanto.
Así como nos gusta tanto que maten a Robin y así es como añoraríamos que realmente permaneciera muerto, que Batman se acercara realmente un paso más a la muerte.

11 de junio de 2008

Puán Station (Dharma Project)


Era hora de que se supiera de una buena vez. Era hora de destapar el velo.
Se equivocó Fogwil: Puán no es un cotolengo, Puán es una Estación del Proyecto Dharma.
¿No? ¿Y cómo explican la puerta que da a la nada? ¿Cómo explican que tengamos una copia del Necronomicon en nuestra biblioteca? ¿Cómo explican que seamos productores de snobismo, polémicas y desastres culturales? ¿Cómo explican que nos hayamos convertido en objeto Pop?
Los que transitamos por Puán, los que vivimos Puán, los que hemos sufrido y disfrutado en sus aulas, con el olor a cloaca de sus baños, con esas clases inolvidables, sabemos que definitivamente, pertenecen a otra realidad. La respuesta es clara: es una de las Estaciones del Proyecto Dharma, una que todavía no descubrimos en la serie.
Queda entonces develado el misterio. Queda fundado el Puanismo. Queda expresa mi última voluntad: Cuando me muera, quiero que esparzan mis cenizas por Puán.

Actualización 13/06/08: El post de hoy se los debo hasta mañana sábado 14/06/08.


Nueva actualización 16/06/08: Mis agradecimientos al portal de fans de Lost: www.lostzilla.net que linkeó a este post superando incluso, las diferencias culturales que hacen que en España, de dónde es el portal, no tengan idea de qué es Puán.








Bonus: A la tarde, en el laburo, con algunos de los materiales para la intervención.

Idea y producción: Rufián
Desarrollo: Julieta C.

23 de mayo de 2008

Lo fantástico y lo real

A pedido de mis lectores (bueno, de un lector): Steampunk, o la síntesis entre Fantasy y Ciencia Ficción.

Ahora que en Lost ya sabemos que efectivamente la Ciencia Ficción o el Fantástico son parte integral de la trama (la dificultad de explicar la diferencia entre ambos géneros creo que está dada porque la primera es una subrama de la segunda. En ese sentido una de las mejores y más sencillas explicaciones que encontré a este dilema es, obviamente, una que da Capanna: “…la ciencia ficción fue una rama de la literatura fantástica. Aquello que la distinguía como literatura, era su marco especulativo.” (Capanna, P. Ciencia ficción: Utopía y mercado, Cántaro, 2008, Bs. As., pag. 149. Es decir, lo que distingue a la CF del Fantasy es que en el CF hay explicación absurda o no, de lo que se relata. En el fantasy se da por explicado como cualquier otra ley física del mundo real. Dudo que a ningún escritor se le planteara la necesidad de por ejemplo, explicar la Ley de la Gravedad para explicar el hecho de que sus personajes no salen volando (a menos claro, que se trate de G.G. Márquez y su niña voladora de Cien años de soledad ;-)) o rebotan en el piso como lo harían en la Luna), creo que puede llegar a haber algún tipo de complicación respecto de la forma en que los guionistas continúen la serie.
Si desde la segunda mitad de la Primera temporada el misterio era The Hatch y luego en la Segunda temporada el misterio eran Los Otros, la Tercera temporada sonó un poco más insípida porque conocimos qué era tanto The Hatch como Los Otros y entonces, gran parte del misterio de lo sobrenatural, de lo no dicho, se diluyó.
Ahora ya nos respondieron una pregunta más: en esa Isla las leyes de la física son distintas. En esa Isla pasan cosas que tienen que ver con el fantástico. Ya está. No hay más lugar para pensar “¿Será o no será?” y creo que eso es en parte una cagada.

Fan Art: ¡Cómo me gusta! Visto aquí.

Claro que habían llevado las cosas a una cuestión irresoluble porque sea como sea siempre decepcionarán a los fans con el final.
Sin embargo, debo admitir que la teoría del Loop temporal que anda circulando y que parece ser la más seria y aproximada a lo que finalmente terminará siendo, no resulta taaaaan decepcionante; quizás por lo estrambótico y complicado de su explicación.
Admitir en un relato ambiguo la presencia de lo sobrenatural es decepcionante. No dar respuestas y terminar el relato también lo es. Hay que ver qué tipo de relato o narración prefiere cada público.
Me acuerdo por ejemplo de algunos textos de Henry James en los que nunca te enterabas realmente qué había pasado. Eran absolutamente insatisfactorios: La lección del maestro, Otra vuelta de tuerca y luego la continuación de la tradición con Carver y sus cuentos en los que no pasa nada o parece no pasar nada y sin embargo uno se queda con la sensación de que todo se cocina atrás.
Lo mismo me pasa cuando veo una película de terror: es muy dificil realmente a esta altura que una película pueda producirme miedo o dejarme satisfecho una vez terminada de ver.
En ese sentido creo que hay todavía tres vertientes de terror posible que me produce satisfacción:

1. El llamado Efecto Shyalaman: está basado en el principio por el cual al final de la película te van a dar una vuelta de tuerca absolutamente impredecible que te va a dejar pensando en retrospectiva toda la película que viste. El famoso momento de El sexto sentido en el que nos enteramos que Bruce Willis estaba muerto.

2. El terror psicológico: por obvias razones es muy interesante porque juega dosificando la ansiedad, haciendo subir y bajar las cantidades de adrenalina en el cuerpo.

3. El Terror Físico a la Lovecraft: ¿Qué tiene de distinto un terror físico lovecraftiano respecto de uno digamos a la The Host o slasher movie en su cuarta o quinta encarnación? Que el terror físico de Lovecraft tiene esa cuestión de juego en el límite entre la locura y la cordura, esa sensación de ambigüedad que sigue dando el no saber. No saber qué persigue, no saber por qué persigue y no saber cómo derrotar a eso que persigue. A esta altura las explicaciones sobre Freddy, Jason, etc. ya nos dicen todo. No hay un terror ancestral y desconocido sino un viejo conocido y lo que uno va a ver es nuevas formas en las que el Slasher de turno se encargue de los descuartizamientos.

No me vengan con The Host: si Cthulhu no te da miedo, tenés problemitas.

Discutíamos hace un tiempo con Charly y Mariano acerca de esto y yo decía que las películas de fantasmas ya difícilmente den miedo: el tópico ánima en pena supone ciertos rasgos tan agotados que no hay sorpresa para nadie. La película se trata de descubrir de qué forma terrible, cruel y macabra murió la persona para que su fantasma ande cazando vivos. Y cuando lo descubrimos es terriblemente decepcionante porque no hay forma que colme las expectativas.
Entonces, la otra opción es no dar la explicación y de ese modo dejar insatisfecho al espectador. Se puede optar por una tercer opción que me parece la más inteligente: dejar cabos sueltos como para que la interpretación pueda ser por un camino u otro (y eso, al igual que el Efecto Shyalaman, implica la necesidad de ir repasando toda la película para encontrarle una u otra coherencia).
Alguno aportó que por la saturación de las posibilidades del cine de fantasmas es que teníamos la moda del Cine Gore con títulos como Hostel; porque ya no hay forma de seguir causando impresión en los espectadores luego de tantas historias de fantasmas.
Yo aporté una interpretación personal de El orfanato por la cual podría tanto ser una historia de fantasmas como la historia de la psicosis de la protagonista.

(Spoilers de El orfanato)

Otra que ve dead people.

En mi interpretación la minita es una psicótica que cree ver fantasmas. Y de hecho, es la única, a lo largo de toda la peli, que los ve. La escena en la que el fantasma la encierra en el baño tranquilamente puede ser su propio hijo disfrazado con la capucha del hijo muerto de la vieja y el hecho de que le agarre los dedos contra la puerta con tanto salvajismo sería producto de un sentimiento de venganza por la cachetada que le había dado antes.
Las distintas pistas del juego que terminan dando con la localización del escondite del muertito habrían sido plantadas por el hijo de ella. La escena final del suicidio y la llegada al mundo fantasmal sería así: realmente se suicida y en el trance de agonía, tiene las visiones de los fantasmas, sus ex compañeritos de orfanato en la niñez. El hecho de que la primera vez que encuentre a su hijo lo encuentre vivo y después se de cuenta de que en realidad está hablándole a una frazada y que el pibe está muerto, jugaría a favor de mi tesis de la psicosis de la mina.

(Fin de los Spoilers)

Mi encandamiento de hechos no terminó de convencer y yo me quedé pensando si no estaba forzando demasiado las cosas como para encontrar que una película mediocre y tonta podía ser realmente una película interesante. Porque si se trata solamente de fantasmitas convengamos que es una tontería total.

Ben Linus: lo mejor que nos deja la Cuarta Temporada de Lost.

Entonces, cuando se nos termine Lost, cuando la semana que viene se nos termine la Cuarta temporada, lo que podremos decir con orgullo es que al menos nos brindó algunos momentos geniales y que en particular, esta cuarta temporada nos regaló a un Ben Linus como el mejor personaje de la serie y un trío con Locke y Hurley de antología.

1 de febrero de 2008

NADA

- ¿Qué tiene de tan maravillosa? – le pregunté a mi amigo Guille hace unos, digamos, 6 o 7 meses.
- En realidad nada. Ese es su secreto. No pasa NADA en absoluto. El capítulo empieza lento, sigue más lento todavía y cuando quedan 5 minutos para que termine, agarran y te tiran un par de momentos tensos en los que decís: “Uhh, acá se va a aclarar todo, acá van a pasar cosas grosas. Termina el capítulo con toda la tensión ahí, pendiente de un hilo. Empieza el capítulo siguiente y de nuevo no pasa nada”.

No estoy con Jack: demasiado buenito, aburre...

Así me describió la Experiencia Lost cuando yo no había tenido todavía ningún contacto con la serie. Ni pensaba tenerlo por otra parte. Pensar en una serie que ya llevaba 3 temporadas basada en un par de naúfragos en una isla desierta me parecía una especie de mezcla de Expedición Robinson (nuestro Survivor autóctono) con Naúfrago con Tom Hanks (película que apenas pude soportar ver en el cine) y si a esos prejuicios le sumábamos a mi mezcladora otros prejuicios (que son muchos) como que:

a) En nuestro país la serie la pasan por el pedorrísimo canal AXN (creo que una sola vez intenté ver algo por ese canal y desistí al poco tiempo) o por Canal 13 doblada. Versión que ni siquiera considero ¿Quién ve series dobladas al español en nuestro país? ¿Quién ve cualquier cosa doblada al español en nuestro país?
b) Mi videocasetera hace años que está rota y no la mandé a arreglar (y sólo veo series directo de la tele si antes puedo grabar sus capítulos. Los horarios en los que las pasan nunca me convienen y necesito poder verlas cuando YO tenga mi tiempo).
c) Suelo ser bastante quisquilloso (ahora muchísimo, pero muchísmo menos que hace unos años) e inmediatamente, si algo se vuelve popular, me produce cierto rechazo. Quizás porque este fue siempre una especie de mecanismo de snobeing: ser “especial” y “mejor” (que ridículo que se me hace ahora que lo escribo) por no sucumbir a lo que las masas sucumben.

Obtendríamos entonces, en la mezcladora de prejuicios, la imposibilidad, diría espiritual y física de ver Lost.

Pero por suerte, estos fueron cayendo.
El primero que cayó fue cuando me conseguí un reproductor de DVD. Tachado el impedimento b) el impedimento c) dejó de ser un impedimento hace rato: como decía, ya no soy ni pretendo ser tan asquerosamente snob y gorila. El impedimento a) se solucionó cuando mi heramno llegó a casa con la 1er temporada de la serie y se la puso a ver enloquecido, viéndose de a 6 capítulos por noche (y sé que no es ningún record, he sabido de gente que se vio la primer temporada entera en una maratón de un día entero). Los impedimentos de los prejuicios acerca del contenido de la serie fueron cayendo a medida que la fui viendo.

Entonces, volvamos una vez más a decir lo que ya se dijo mil veces: ¿Por qué funciona Lost? ¿Por qué estamos tan ansiosos por ver qué mierda va a pasar en la 4ta temporada? ¿Por qué la gente se obsesiona con la serie? ¿Acaso estamos ante un dispositivo de control mental bizarro? ¿Será Lost la última herramienta del imperialismo yanqui para dominar el mundo?
Creo que la mayor parte de esas preguntas se responden simplemente con lo que me dijo mi amigo: NADA.
Lost funciona por NADA.
Estamos ansiosos de ver Lost por NADA.
La gente se obsesiona con Lost por NADA.
Y las otras preguntas las respondería con un Naaaah.

Tampoco estoy con Sawyer: aunque obviamente, lo prefiero antes que a Jack.

¿Qué significa que Lost funciona por NADA? En un capítulo de la 1er temporada encuentran una valija que Kate reconoce es la que llevaba el policía con la que viajaba. Durante todo un fucking capítulo el contenido de esa valija que obsesiona a Kate nos obsesiona a los espectadores también: ¡¿Qué mierda hay adentro de la valija para que Kate se desespere de tal forma por conseguirla?! Y pasa el capítulo. ¡Y no pasa NADA! Mil intentos de abrir la valija y no pueden. Que si Sawyer se la roba, que si viene Jack y la recupera y así mil boludeces hasta que finalmente se abre la valija misteriosa…

Uno a esa altura seguramente esperaba los planos para hacer una Bomba H con un coco, una hoja de palmera y un poco de agua de mar al mejor estilo McGyver o algo tan imprescindible que pudiera salvar a los losties o un radio trasmisor… pero no… lo que hay adentro de la valija, lo que desesperadamente necesitaba Kate era un puto avioncito de plástico. Y así la vemos a ella jugando con el avioncito cuando termina el capítulo.
Entonces, en ese punto de inflexión uno tiene dos opciones:
a) Sentirse estafado por la serie (y en justa medida)
b) Decir: No, seguro que hay algo oculto detrás de ese avioncito. Más adelante lo van a develar.

Con eso juegan los guionistas de la serie. Y lo hacen bien. Porque como decía entonces, la serie se basa en NADA. Así como Seinfeld se encargó en lo ´90 de plantear una serie sobre nada, Lost está sustentada en la NADA en el sentido que se sostiene a base de escatimar información al espectador, tender hilos narrativos que nunca cierra (la del avioncito es explicada, pero ¿Por qué Libby estuvo internada en el psiquiátrico en el que internaron a Hurley? Misterio que se llevó a la tumba), abusar de los Deus Ex Machina (en el sentido de revolver en el fondo de extras para sacar de la galera personajes que nunca aparecieron hasta el momento en el que se los necesita para desarrollar alguna acción necesaria para la continuidad de la serie) y el mejor estilo folletinesco televisivo: es decir telenovlesco. Triángulos amorosos, muertes de personajes protagónicos, dilatación de la narración hasta el límite de lo posible y condensación de los momentos de mayor dramatismo en los momentos finales de cada capítulo. Eso es todo. No hay otro secreto demasiado oculto. El secreto es que todo es un secreto. Pero atrás no hay nada. Cartón pintado a lo sumo.

Esto quedó muy explícito a mi criterio en la tercer temporada. Es unánime la opinión de que es la peor temporada so far. ¿Por qué? Es bastante evidente: la mayor parte de los misterios fueron resueltos: ¿Quiénes son los Otros? Resuelto. ¿Por qué secuestraban niños? Resuelto. ¿Qué es la escotilla y luego las sucesivas subestaciones? Resuelto. ¿Qué es el proyecto Dharma? Casi, casi resuelto.

Yo le aguanto los trapos a Locke: estoy con Peter Watts a morir!

Obviamente, quedan miles de pequeñas incógnitas que no se respondieron. Quizás las dos más grande dentro de estas sean ¿Por qué Locke pudo volver a caminar? y ¿Qué es el humo negro? Pero sinceramente, ¿no es acaso ese el hilo argumental más flojo? Lo mismo con toda eso del oso polar y el caballo negro que aparecen de la nada. Entiendo que a algunos el costado fantasy de la serie puede haber sido la causa de su enganche, pero a nivel de la construcción de la narración total no tienen casi importancia. En el fantasy las cosas no tienen que tener una explicación. Simplemente son. Si alguien se encanchó por el misterio del humo negro lo que está buscando es una explicación racional del por qué del humo negro. Y como no hay posibilidad de explicación racional para un humo que mate gente, ese mismo humo es un punto débil de la serie. ¿Por qué? Porque las explicaciones que podrán darle (y tendrán que dar alguna) es que es algo natural (opción fantasy) o algo creado por alguien (opción racional) y en esta última opción ya estaríamos entrando en la sci-fi. Lo que estoy seguro no le va a gustar mucho a los racionalistas que siguen como si fueran pistas cada detalle de la serie.

Aunque Sayid también me cae bien: un iraquí torturador.
¿Quién no querría tenerlo de compañero de aventuras?


Volviendo entonces al asunto, el hecho de que en la tercer temporada se hayan resuelto gran parte de los misterios arruina el gancho de la serie: el juego con la necesidad del público de saber. Si le tercer temporada fue la peor, la segunda seguramente fue la mejor: la administración de los misterios y la acción estuvo calculada como relojería suiza. Y precisamente, los misterios sin resolver y que quizás nunca se resuelvan fueron lo más fuerte. Porque paradójicamente, la resolución de los misterios aburre. La resolución corta la curiosidad y obliga a aceptar una línea argumental, una explicación posible. El misterio sin resolver hace volar la imaginación y al mismo tiempo empuja a buscar una explicación en capítulos sucesivos. Pero si esta nunca aparece, quizás hasta sería mejor.

Y de las chichis, mi opción por Kate es clara:nótese el componente homoerótico de la serie (o bien es una serie pensada para nenas) o falocéntrico si se quiere: las chicas que hay son pocas y feas (menos Kate) y las pocas que hay mueren: Shannon (que es una rubia estúpida e insportable), Ana Lucía (que si bien Michelle Rodriguez tiene algo de encanto latino, está lejos de ser una BELLEZA), Libby (otra rubia tarada), Claire (que no muere pero es una inútil a todas luces: está embarazada (y los guionistas resaltan los problemas que esto les ocasiona a los otros losties), Sun (que tampoco muere y es tan inteligente como fea) y la chica cuyo nombre no recuerdo que muere enterrada viva. Ninguna de ella alcanza el protagonismo ni la importancia para la historia que los hombres. A excepción de Kate claro, que además de ser la que está más buena, es la más masculinizada. ¿Como para escribir un ensayo sobre género no?


El capítulo del avioncito es hasta una burla al espectador: te están mostrando lo pelotudo que sos por comerte 6 temporadas de una serie en la cual, al final de cuentas, la resolución que le den, siempre va a ser decepcionante porque lo que te enganchó es el misterio.
Y después, todo lo otro, todas las pelotudeces que andan circulando que hacen relaciones entre los personajes con nombres de filósofos, las conspiraciones y las teorías rebuscadas sobre las casualidades son puros elementos decorativos. Me imagino que los guionistas se deben cagar de la risa planteando la teoría de los 6 grados de separación entre sus personajes o dotándolos de pasados más o menos oscuros.

Y finalmente, ahora que ya sabemos casi hasta el momento en que nacieron cada uno de nuestros losties y los guionistas deben sostener 3 temporadas más nos dan un flashforward, un mensaje de Charile antes de morir diciendo que “los rescatistas no son los rescatistas”, un Ben Linus pronosticando que la cosa se va a poner pesada y un Locke que parece va a jugársela solo. Nuevos misterios, nueva necesidad de saber. Lo hicieron de nuevo. Nos van a obligar gastar 48 horas más (son los capítulos que quedan) de nuestras vidas, como mínimo hasta que termine todo el asunto. Una nueva nueva temporada empezó ayer. Muchos nuevos misterios. Mucho nuevo márketing. Sin dudas Lost es la serie con mejor márketing que vi en toda mi vida. Quizás sea eso: un gran experimento de márketing. Comprás lo que no sabés qué es. Comprás porque necesitás y no necesitás saber qué es. Nadie quiere abrir la caja misteriosa. ¿O sí? Quizás, adentro no haya nada. Nada más que aire. Nada.
Volvió Lost. Volvió la NADA.