Mostrando las entradas con la etiqueta Literatura y realidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Literatura y realidad. Mostrar todas las entradas

10 de febrero de 2010

Salinger, you have it inside


I was almost 30. I wanted to do things. I wasn´t stealing. I wasn´t lusting for my mother. I had my brain back on permanent loan from God or other cosmic sources. I did not hear voices. I was not as fucked-up as I used to be.
And I was not a civilized human being.
James Ellroy, My dark places, Vintage Books, New York, 1997, página 184

Creo que es la mejor frase literaria que leí en mi vida.

18 de septiembre de 2009

La Britni

El otro día me acordé de esto que había escrito hace un tiempo y tenía completamente olvidado. Ahí va:


La Britni

- Primero que me devuelva la guasca que se tragó – me dijo el Anciano y exhaló humo de cigarrillo. Era porque le había ido a decir que La Britni andaba mal porque él no le había devuelto una camperita de jean después que cortaron.
Habían salido dos meses, se habían mostrado bien melosos y después La Britni se acostó con el Chori y se pudrió todo.
Cuando se enteró el Anciano se le pusieron los ojos rojos, se le notaba la fuerza que hacía para no dejar escapar unas lágrimas. Habíamos estado fumando en el baño del primer piso y entró un flaco de otra división.
- Che, la trola de tu mina ya se encamó con el Chori – le dijo de costado mientras echaba un meo en el mingitorio.
Casi se arma un bardo grande porque el Anciano se puso de la cabeza y lo quiso arrinconar al pibe, aplastarle la cara contra la pared meada del mingitorio y lo tuvimos que agarrar entre Francisco y yo para ablandarlo.
- Calmate Anciano, andá a pegarle al garca del Chorizo que se hace tu amigo y te anda cagando la mina – le dijo el pibe y salió apurado, aprovechando que lo teníamos agarrado al Anciano.
El Anciano masticó puteadadas y comprimió los ojos, como si hubiera estado haciendo fuerza con las cuencas del cráneo para que no se le escaparan para afuera, porque sabía que La Britni tenía fama de atorranta, todos lo sabíamos y a ninguno nos sorprendía lo que acabábamos de escuchar. Habíamos estado esperando el momento en que pasara eso, que el Anciano se enterara de un encame de su novia con otra. Pero se los había visto tan acaramelados a los dos juntos que por un momento yo había pensado que quizás, esa vez, la cosa venía en serio.
Nunca lo había visto al Anciano tan metido con una mujer. Y a La Britni nunca la había tratado. Sabía lo que todos, que había entrado en segundo año y que le decían así porque era fan de Britney Spears.
En los recreos se ponía a ensayar las coreografías. Hacía cosas con las sillas y cantaba por imitación fonética: “Ups! ai did it a-guen, Ai plait buif ior jart!” y así. Además era tetona y calienta pavas y eso era todo lo que tenía en común con la nenita rubia angelical que cantaba y ganaba millones, porque por lo demás su piel era oscura y de pelo morocha; tenía linda cara sí, con ojos marrones intrigantes y siempre se andaba arreglando el pelo con hebillitas de bijouterie de plástico.
Estaba buena, pero era de esas mujeres que te liquidaban con mirada de asco cuando te acercabas a ella y además siempre andaba saliendo con unos monos enormes que la esperaban a la puerta del colegio. Cada semana era uno nuevo. Me acuerdo de un flaco que le duró como uno o dos meses, se llamaba Boris y era un tipo de espalda ancha, medía más de 1.90, tenía una panza que necesariamente imponía una distancia si te acercabas mucho, barba negra y puntiaguda, pelo largo enrrulado y venía en una moto. Nunca supe si era un metalero cabeza de tacho o un cumbiero.
Y ahí estábamos en el baño, el Anciano y yo que le palmeaba la espalda.
- Chorizo puto, lo voy a recagar a golpes – dijo.
Nunca me había caído bien el Chori Villa. Había entrado el año anterior y lo habían apodado así porque su dirección de e-mail era choripanconcoca@hotmail.com
Siempre salía con las mejores minas y se relacionaba con los pibes más pillos del colegio. No lo entendía y lo sentía una amenaza. La jugaba de callado, el intelectualito esnob y el guacho poronga me venía a limpiar todas las minas a las que podía llegar a aspirar con esa mezcla de picardía y lucidez que te da la calle. El Chori y el Anciano eran la misma mierda, estaban cortados por el mismo cuchillo, pero el Anciano me caía bien y el Chori como patada en las pelotas.
Pensé que si se peleaban el Chorizo con el Anciano iban a quedar como dos caciques dentro de la división y que iba a poder ponerme cerca del Anciano, recuperar alguna posibilidad, colarme en alguna de sus salidas o lograr que me presentara alguna de las minas que se levantaba como se levantaba a la mañana, tocando la guitarra en el subte o con ese chamuyo callejero que todos los libros que había leído no me habían dado.
En clase se sentaron cada uno en un rincón opuesto y no se hablaron.
A la salida cada uno por su lado.
Hablé con alguna gente para averiguar si el rumor era cierto y parecía que sí, que el Chori se había encamado con la Britni en el telo que quedaba en Laprida y Santa Fé, justo a una cuadra del colegio.
El Anciano escupió al piso cuando le dije lo que se comentaba.
- Puta de mierda, ¿Tenía que ir justo al telo donde me entregó el culo por primera vez?
Me molestó la violencia del Anciano, siempre mostrando que él era el macho Alfa. No le dije nada y me volví caminando a casa.
La semana pasó tranquila. No se volvió a hablar del tema en ninguno de los círculos o islotes de grupitos que había en la división. Una tarde después de hora la división decidió quedarse planificando el viaje de egresados y yo no iba a ir, pero igual me metí en la discusión sólo para tirar mierda y generar peleas entre los grupitos.
Quería llevar y traer y profundizar la pelea pero no me salía muy bien.
El Anciano se había quedado callado en su rincón sin escuchar lo que se hablaba, el Chori lo mismo y La Britni estaba rodeada de Andrea y Valeria que eran sus mejores amigas de la división, que la cuidaban como si fueran sus guardaespaldas porque el ambiente se sentía tenso a pesar de todo.
Una tarde se acercó Andrea para decirle al Anciano si podía devolverle la campera de jean a La Britni, que él sabía el valor sentimental que tenía para ella esa camperita.
Ahí fue cuando lo escuché por pirmera vez decir eso de la guasca que La Britni le había tragado.
Andrea se puso roja y pensó en algo para responderle pero quizás no supo porque se dio media vuelta sin decir nada y volvió al grupito a comunicar el resultado de su diplomacia.
Al rato se la vio salir corriendo a La Britni. Se encerró en el baño de mujeres del primer piso cerrando la puerta de un golpe. Valeria la siguió corriendo y Andrea se nos acercó de nuevo:
- ¡Mirá lo que hiciste! - dijo indignada y se encaminó para el baño también.
- A mí también me hizo mierda esa puta – le respondió a los gritos.
Lo miré al Anciano con una media sonrisa.
- ¿Y a vos qué mierda te pasa Kalinski?
No le respondí.
Era viernes. Cuando llegué a casa a la tarde fui directo a la cocina, exprimí una naranja y tiré el jugo en un vaso alto. Lo llevé a mi cuarto y saqué la botella de vodka Hiram Walker de la biblioteca, le tiré un buen chorro hasta llenar el vaso hasta el tope y lo probé. Me sacudió la garganta.
Puse un CD de Beth Gibbons en el equipo, puse unos almohadones de respaldo contra el armario y me tiré en la alfombra a tomar.
Me bajoneó al ratito, me levanté, cambié el disco trucho copiado, bajado del iMesh por Antichrist Superstar de Marilyn Manson que lo había comprado original hacía unos días.
Escuché Beatiful People tragando destornillador y pensé en la Britni chupándole la pija al Anciano y me calenté pero enseguida me dio envidia, porque el Anciano, igual que el Chori, siempre conseguían minas con las que acostarse o que les chuparan la pija.
Miré bien el trago, parecía jugo de naranja tang y después incliné el vaso, el líquido era cristalino en el bordecito, como si se separara el alcohol de la fruta y después me vi los dedos y vi que la infección del dedo del medio había empeorado, con costras rojas rodeadas de piel blanca despellejada. Hacía un rato había escuchado : I wasn't born with enough middle fingers. Es del primer tema del disco: Irresponsible Hate Anthem
Pensé que estaba jodido y me pregunté si teniendo el dedo así, todo infectado y abierto, con la carne expuesta, si algun día lo metía en una vagina podía llegar a contagiarme de SIDA. Pensé en La Britni tragando semen y pensé que esa mina debía andar embichada.
Terminó el disco y quise levantarme para sacarlo pero estaba muy mareado. Me volví a tirar en el piso y me quedé dormido ahí.
No pasó nada entre el Anciano, La Britni y el Chori durante unas semanas. Cada uno parecía haberse olvidado del asunto. Yo sólo hablaba con el Anciano que ya andaba contando de sus nuevos garches, aunque sabía que si no hablaba de La Britni era porque le dolía, en especial en el orgullo, para él que una mina lo cagara con otro tipo era lo menos, todo su orgullo de macho se le había ido al caño.
La cosa se terminó de pudrir durante uno de los picaditos que hacíamos en el patio durante la clase de educación física.
Siempre jugué mal al futbol, pero con mucha garra, mucha corrida, mucha transpiración de camiseta. Los partidos en ese patio eran violentos y rápidos por el piso de cemento de ese cuadarado con paredes de ladrillos filosos expuestos. Si te arrinconaban contra la pared te cortabas con esos ladrillos y la cosa seguía. El profesor de educación física, un milico retirado, se paraba en la puerta que daba al sum y con las manos agarradas atrás de la espalda gritaba altanero:
- ¡Siga, siga! ¡Si no hay sangre se puede seguir soldados!
Esa mañana era la final del torneíto cuatrimestral.
Era el equipo de los perros con el Anciano como el habilidoso que nos había salvado las papas en cada partido contra el equipo de los cancheritos que se ganaban siempre todas las minas donde jugaba el Chori.
El muy pillo sonrió y le dijo a un flaco que ese día atajaba él. Nunca había atajado, siempre jugaba adelante.
El Anciano no dijo nada, parecía como si se hubiera olvidado de todo ese asunto de La Britni y el Chori. Nunca le había devuelto la camperita de jean y ella se había cansado de las respuestas cínicas del Anciano que la mandaba a hacerse un lavaje de estómago para recuperar la guasca que se había tragado de él o a hacerse un enema para sacarsela del culo de la vez que se lo había partido sin forro.
Supe que habían hablado una vez el Anciano y el Chori, todos nos enteramos, pero nunca se supo qué había pasado ese día y como después todo había quedado tranquilo, nos habíamos ido olvidando del tema.
El partido empezó parejo. Resistíamos en el fondo mientras nos cagaban a pelotazos, pero les faltaba llegar al gol.
Hasta que pesqué la pelota a mitad de cancha, desbordé por derecha, me fui bien contra la pared, casi pude sentir el roce contra el brazo desnudo y encaré aceleradísimo para el arco, patee con furia y la metí de carambola justo por el costado libre que quedaba entre el Chori arrodillado que me había salido a achicar y el palo.
Lo grité como un desaforado, me fui a abrazar con el Anciano. No lo podíamos creer. Ni ellos, ni yo, ni nadie. Pero eso los despabiló porque empezaron a presionar mucho más hasta que una vuelta salió jugando el Chori, me gambeteó y se tiró derecho al arco a una velocidad imparable y la clavó en un ángulo de un puntinazo.
Siguió parejo, nos metieron otro ellos y después le metimos uno nosotros y estaba terminando el partido agónico, no dábamos más de resistir y entonces el Anciano que había estado dormido todo el partido, se despertó, pegó un pique y le robó la pelota a uno de los flacos del otro equipo justo cuando estaba llegando a nuestro área, gambeteo a otro, yo subí al lado suyo, lo venía a marcar otro pibe, me tiró un pase que se iba largo pero pesqué con la puntita del pie, frené, miré de nuevo para adelante y ahí estaba el Anciano solo, los pibes se venían al trote para encararme, le devolví el pase y se encaminó cara a cara al Chori que le sonreía con una mueca. Estaban uno frente al otro y el Anciano mandó una patada tremenda que le pifió a la bola pero se incrustó directa en los huevos del Chori que escupió aire, se le hincharon las mejillas y cayó con las rodillas juntas al piso agarrándose la entrepierna con las manos y llorando.
Se terminó el partido y al Anciano le pusieron dos día de suspensión en el colegio porque todos nos habíamos dado cuenta que la patada había sido criminal y esterilizadora.
Ya terminaba el año y cuando volvió a clase el Anciano y el Chori no se volvieron a agarrar como pensé que iba a pasar. Al contrario, empezaron a volver a hablar un poco, tímidos al principio y no pasó mucho tiempo hasta que ya eran de nuevo amigos y yo volví a alejarme porque ya no tenía lugar entre los cercanos del Anciano cacique.
Un tiempo después, me lo crucé al Chori en un COTO. Me agarró de los hombros y me dijo:
- ¿Qué hacés Kalinski? Me contaron que le ganaste de mano al Francis una minita ¿eh?
Era porque hacía unos meses me había levantado a Luciana, mi primera transa, mi primer beso, cuando habíamos quedado con Francisco que esa era para él y su amiga para mí.
- Ja – le dije incómodo.
- Me imagino que ya la habrás hecho pasar por el fierrito ¿eh?
Volví a reirme incómodo pero el seguía.
- Así me gusta... discípulo del Gran Chorizo Villa. Así me gusta. Tenés que mostrarles lo que te enseñó el Gran Chorizo – y siguió alardeando mientras yo buscaba unos tomates que no estuvieran muy chamuscados para hacerme una ensalada. No lo soportaba. Quise preguntarle qué había pasado esa vez con La Britni y el Anciano y por qué después de esa tremenda patada en los huevos se habían vuelto a hablar, pero ya habían pasado mucho tiempo y no tenía importancia.
Me despedí y no volví a verlo.
Al Anciano cada tanto me lo cruzo, pero cada vez menos.
Hace poco me llegó un rumor acerca de La Britni, decían que había tenido cáncer de ovarios y se lo habían tenido que extraer o que ese cáncer había hecho metástasis y le habían amputado la pierna o que había tenido un hijo o todo eso junto, no sé bien.
Me dio pena, por un momento volví a acordarme de toda esa historia, y después pensé que pobre piba, ojalá no le hubieran sacado la pierna porque si no, ya no iba a poder imitar las coreografías de Britney Spears.

10 de septiembre de 2009

Para los que no pudieron ir...

Foto: PZ
Retoque digital: ThinkPinkFink


La entrevista que hicimos con Marcelo Figueras en Eterna Cadencia el martes pasado, desgrabada por el Master of the Desgrabators y con el audio de toda la charla, acá .

28 de agosto de 2009

La juventud como vanguardia

La Guardia Imperial


Que el título de la nota sea La eterna discusión sobre lo nuevo resulta bastante adecuado ya que la discusión acerca de esta presunta novedad, creo, nos tiene un poco cansados a todos.
Buscar un valor literario en el concepto de novedad es algo que se viene haciendo desde que la literatura se autonomizó, la diferencia es que antes, la novedad era la vanguardia y ahora viene determinada por una fecha en el D.N.I.
Con la superación de las vanguardias históricas, la búsqueda de “novedad” en literatura la desplazamos al concepto de juventud. En algún momento quizás la jugada tuvo sentido porque había una punta de lanza generacional que estaba buscando hacerse un espacio en un mercado destruido por la megacrisis de lectura que sufrimos desde que la conjunción del desbaratamiento del aparato educativo, la insolvencia económica de la producción nacional, las tecnologías de entretenimiento más fácil y menos costoso (TV por cable, internet, banda ancha, Youtube, etc.) dejaron a la Literatura al dudoso privilegio de lectura de colectivos, baños o de viejos.
Para peor (para los escritores inéditos, claro) si cuando uno envejece se va haciendo más conservador, eso mismo es aplicable a las lecturas que elije. Atiendo todos los días en la Biblioteca en la que trabajo a gente que sobrepasaron los 50 años por varias décadas y lo que quieren leer siempre son novelas pasatistas de escritores probados y manufacturados para este género. A lo que voy, muy a pesar de MI gusto por el trash literario, es a que difícilmente un libro de un escritor nuevo en el mercado tenga posibilidades con la masa crítica de lectores que todavía queda. Por supuesto que esta masa crítica no es la que pulula por los pasillos de Puan o Marcelo T. sino que son los viejos o gente que superó la mitad de su vida, que tienen la lectura incorporada como costumbre y no encuentran fascinación en pasar horas viendo videos o leyendo Cracked.com como posesos durante toda la noche. A esa gente (pongamos el caso de mi viejo por ejemplo, que me pide constante asesoramiento literario) les llega más un libro de Sandor Marai o Henning Mankell antes que la millonésima antología de “Literatura Joven Argentina”.
Partiendo de esa base de reconocimiento de que la literatura joven argentina es insolvente (menos claro, para el reducidísimo círculo de snobs que la consumimos y los españoles fascinados con el redescubrimiento del nuevo mundo, buscando el placer onanista de una literatura que adquirió relevancia por el derrumbe social de 2001, como si en esta tierra yerma no hubiera espacio ya para la civilización. Ese pensamiento tan Martinezestradiano que circula por la superficialidad del común de la gente de Europa (durante la crisis de 2001 estaba de mochilero en Europa y en una librería de Viena (porque claro, de viaje por Europa lo que me interesaba sobre todo era localizar y registrar toda librería posible, igual que acá o en cualquier otro lado del mundo) la vendedora preguntó de dónde éramos (viajamos con el Bolchevique Superstar) y cuando le dijimos Argentina no fue su respuesta: “Ah Maradona” sino “Ah, ¿Y cómo es que están acá si su país está como está?”) encuentra en esta literatura, quizás el mismo último baluarte de dignidad que tenemos, como el prestigio que tenemos de saber buen inglés y ser baratos para las compañías multinacionales de telemarketing) me pregunto dónde podríamos buscar la inserción que buscan tantos escritores.
La nota de Aguirre dice que las narrativas de los “escritores jovenes” que puede leerse en las antologías conforman un conglomerado bien heterodoxo. Disiento: si hay algo que puede leerse es una uniformidad aplastante que alisa los textos hasta convertirlos en capítulos de una novela esquizofrénica.
Es dato conocido que la mayor parte de quienes integran la mayoría de las antologías que se instrumentaron como red de pescador en un mar revuelto de gente con intenciones o no de convertirse en escritores profesionales (tiraron la red en el mar a ver si pescaban algún pez) provienen de las redes propias de amistad que se formaron en un taller literario con la impronta estatal de provenir en última instancia, del aparato productivo del Centro Cultural Ricardo Rojas (sueño cultural del radicalismo post-1983 y como me dijo el otro día un tipo: “En mi partido tenemos un dicho: “Calma, radicales”).
Entonces lo que quedó, en gran parte, es una escritura uniformizada por la mirada rectora de un coordinador con sus propias convicciones literarias (que podrían pensarse en alguna instancia, conservadoras del statu quo).
No me quejo, me parece una estrategia lógica en última instancia: con el “encargo” de armar una antología y ante el páramo vacío, el antologador recurrió a la materia prima que conocía.
El Taller Literario que ya tenía sus propias antologías editadas anualmente por la librería Clásica y Moderna se volvió Mainstream: una editorial grande, con el respaldo de un buen diseñador gráfico para las tapas, temáticas definidas para darle una coherencia aún más uniformizadora y la esperanza del antologador (que me confesó en una entrevista que le hice para la Revista Guapo) de que esos cuentitos publicados en la editorial grande sirvieran de puerta de entrada para esos escritores a la publicación de su obra inédita en esa misma editorial. Algo que no sucedió a excepción de algunos casos aislados de escritores que iban a llegar, seguramente, a esa instancia por otro lado.
Entonces, superando estos obstáculos, nos encontramos con un mercado que insiste con la intención de colocar nuevos productos para seguir ampliando la oferta, pero al mismo tiempo con la obturación de los canales de venta: ¿A qué público masivo le van a vender una novela de uno de los escritores antologados?
La salida que muchos encontraron para buscar esa masividad perdida fue la incursión en performances literario-neohippies, lo que podrá haber aceitado los lazos de amistad pero poco habrá hecho por la literatura. La forma de leer que tenemos asimilada es en voz baja, por lo menos desde hace unos cuantos siglos y las perfomances suelen caracterizarse por el embotamiento y aburrimiento que producen en su público, algo que no se dice sino por lo bajo precisamente. Ni que hablar que esas perfomances tampoco llevaron a la creación de públicos masivos ni trajeron aceite fresco a los engranajes crujientes.
Lo único con lo que se insiste es con la Vanguardia de la Juventud (en ese sentido el título de la antología de Tomas se quedaba en el límite: Joven Guardia, porque sabía que de Vanguardia nada) ya no como un movimiento estético (aunque es posible ver la uniformidad de la narrativa) sino como concepto de construcción de un producto de mercado (lo que me parece perfecto: baruch hashem, el modernismo ya está superado).
El movimiento implica una despolitización de la Vanguardia. Le quita lo revolucionario, lo que va para adelante, y le deja la “guardia”, lo conservador, lo que defiende lo ya hecho. La nueva literatura argentina se plantea como una lucha de trincheras: no dejar que el enemigo pase, no dejar que las traducciones de Anagrama de Ian McEwan y Martin Amis nos ganen los lectores de clase media argentina. Bueno, ya lo hicieron. Ya nos ganaron. No hay forma de defender una posición perdida. La lucha para tener alguna posibilidad de éxito debería ir para adelante y politizarse. Volver a recuperar lo único recuperable de la vanguardia: la consistencia política, la intervención.
Con las perfomances puestas como mera exhibición narcisista se recupera el chismerío barato porque juega esa lógica: la de acaparar una posición como carne en muestra. La literatura se vedettiza y cualquier estupidez sugiere una pelea mediática. La literatura argentina actual se está convirtiendo, justamente, en el reino de “los mediáticos”, los Jacobo Winograd y los que en cualquier momento se van a poner a cantar El beso seco en su próxima performance.
Esta juventud que acapara la literatura lleva la impronta del posmodernismo más berreta en el rostro: es la literatura del histeriqueo y la falta de convicciones. Una muestra triste del arrasamiento de la literatura. Precisamente, ¿Cómo pedir que se produzca literatura cuando no es la literatura la mayor pasión de una generación como la mía y la que está un poquito más allá, creció viendo el Big Channel o el Magic? La literatura fue reemplazada por un entretimiento más efectivo y eso también se nota en la abulia de una escritura que no suele procesar las referencias clave de una vida pop en provecho de un compromiso político sino como manifestación subsidiaria, apéndice, de las políticas neoliberales y la globalización sobre la propia subjetividad.
En tanto, “literatura joven” es la forma económica y descomprometida de seguir hurgando en el mar revuelto para ver si se encuentra un escritor en serio (algunos hay y lo demuestran con trabajo y constancia). Mientras tanto, el reino de las ventas de ejemplares seguirá siendo de las traducciones berretas de Anagrama y la renovación en la literatura argentina deberá seguir esperando porque joven no es sinónimo ni garantía de nuevo.

14 de agosto de 2009

Zombies nazis


Mis expectativas con Dead Snow eran altas. Desde que descubrí la fascinación que me genera investigar la explotación del nazismo y el neonazismo en la cultura popular (nazisploitation) a partir de pensar una monografía para la facultad, no puedo dejar de consumir productos culturales que incluyan nazis.
Entonces cuando en el videoclub vi la cajita de una película que prometía incluir zombies nazis, motosierras y gore, decidí que se ajustaba a mi nueva obsesión momentánea.
Pero me decepcionó. La película, noruega y de este año, plantea una trama básica pero funcional donde un grupo de chicos y chicas deciden pasar unas vacaciones en unas montañas nevadas, alejadas de todo rastro de humanidad, haciendo deportes extremos y teniendo sexo en el baño que comparten. Después llegan los zombies, hacen un festín de sangre y títulos finales. La descripción es la de cualquier otro producto de zombies sólo que hablado en Noruego y con menos exhibición de senos que cualquier película Clase B más o menos conocida (aunque reconozco que no es mi fuerte este género). Pero el atractivo con el que juega es precisamente con el hecho de que esos muertos vivos son soldados del Tercer Reich vueltos a la vida y ahí es donde me interesa el asunto.
El hecho de que estos zombies lleven (algunos pocos) el brazalete con la svástica y los uniformes de las SS o de soldados rasos no modifica en absoluto nada que tenga que ver con la trama. Podrían ser zombies nazis como zombies argentinos o zombies noruegos no-nazis o lo que sea, porque en definitiva no hay nada que los distinga como nazis más allá de su uniforme. Un personaje secundario da una explicación bastante básica diciendo que en esa zona un grupo de soldados alemanes de la Segunda Guerra se había exiliado luego de ser expulsados de un pueblo ocupado, robándose en su huída joyas de sus ocupantes. Los chicos descubren una cajita con las joyas, la desentierran, se las roban y por eso los nazis retornan de la tumba para proceder a descuartizarlos (y parece ser que acá es el único momento donde la película intenta aprovecharse de la identidad nazi de sus zombies) con formas de tortura bastante brutales y sanguinarias. La identificación de lo nazi como posibilidad de un mal absoluto y absurdo está puesto en estos pequeños episodios y retoma la tradición histórica clásica de entender al nazismo como un grupo de maniáticos fanáticos de la sangre en vez de indagar en sus significados más profundos. En ese sentido podría decir que funciona la idea de nazis zombies porque por principio, los zombies son encarnaciones de un mal absoluto sin razón (no tienen cerebro, buscan consumirlo). Pero están tan despersonalizados esos zombies que incluso tienen la excusa de levantarse de sus tumbas para recobrar las joyas robadas (lo que me parece la peor excusa dada a un zombie ever). La película que se permite ciertos guiños cómplices al género y un poco de metarreflexión y humor, parece achacarse y no ir a fondo: ¿Por qué no se levantaron los nazis porque olieron que había judíos entre los chicos? por ejemplo. Y sin dudas lo más vergonzoso es que en ningún momento (ni siquiera en el que lo esperaba como espectador con toda la expectativa) los zombies nazis hagan el saludo imperial romano a Hitler.
Entonces la película encuentra una justificación para estos zombies en la codicia. Si le iban a buscar una excusa a lo dificil de excusar como el nazismo y el zombismo, es bastante claro que podían haberle encontrado una vuelta un poco más interesante.
El lunes pasado discutíamos con el Conejo acerca de las dificultades de transitar toda esa cultura Pop que nos nutrió de niños y adolescentes en los años de la posdictadura, con la emergencia de la Globalización y trasladarla a una literatura Argentina que tuviera sentido y no fuese una mera rerpoducción de una estructura como una carcaza vacía. La respuesta que encontramos es aprovecharse de esos elementos que nos constituyen pero dándoles una vuelta política y convertirlos en motivo de intervención desde la literatura.
Exactamente lo contrario de lo que hace Dead Snow.

Calificación: 5/10 Rufiancitos.

P.D.: Me comentó mi amigo el Outsider que hay otra película con zombies nazis: Outpost. Voy a ver si la veo. Espero que sea mejor.

7 de agosto de 2009

No me importa lo que digan, no me importan los demás...


...esta novela es muy, pero muy buena.

30 de junio de 2009

El jueves vendría bien tener el poder de la bilocación

Dos eventos literarios interesantes este jueves casi a la misma hora.

1. Los amigos uruguayos se nos vienen con una entrevista pública a dos escritores que se las traen:

(Click para ver decentemente)

Remember:
la entrevista que le hice a Ercole Lissardi para Página/12.


2. David Wapner presenta su Tierra metida, libro salido de su excelente blog en el que indaga acerca de la vida es Eretz Israel.

(Click para ver decentemente)

22 de mayo de 2009

¿Literatura o novela?

¿Será ella la futura Jane Austen?

En muchas oportunidades, señoras grandes que vienen a la biblioteca donde laburo a pedirme un libro me interpelan: “Dame una novela”. Y claro, la tentación de responderles: “¡Pero señora! ¡Mire alrededor suyo! ¡Esas paredes están forradas de novelas! ¡Debe haber por lo menos unas 20 mil novelas alrededor suyo!”.
Obviamente, cuando una señora grande se acerca a pedirme que le recomiende una novela o cuando yo recomiendo algún libro y me preguntan con desconfianza: “Pero… ¿Es novela?” no están hablando de una división de géneros literarios bajtiniana ni nada que se le parezca. Novela para el común de la gente es Novela tipo Telenovela. Novela de las 3 de la tarde. Novelita. Novela rosa. Folletín. En fin, entretenimiento popular. Libros masivos. Novela es: Dan Brown, Danielle Steel, Mary Higgins Clark, Rosamunde Pilcher, Barbara Wood, Robert Ludlum, Dean Koontz, Tom Clancy, Nora Roberts, Belva Plain, Patricia Cornwell, Anne Perry, entre los populares, los famosos, los grandes productores de novelas, los que las sacan como chorizos y acá las distribuimos a viejitas que quedaron por fuera de las bondades de la Web 2.0 y otras formas de entretenimiento banal.
Hay una subcategoría de otro/as novelistas no tan populares, son libros que suelen conseguirse en mesas de saldo: Susan Elizabeth Phillips, Jude Deveraux, Jennifer Blake y cientos de cientos de nombres que en este momento no recuerdo.
Como se ve no sólo en “Novela” entra “Novela de las 3 de la tarde”. En Novela entra toda la literatura de género bajo: policial, rosa, suspenso, thriller, algún terror… ¿Toda la literatura baja entera? ¡No! Hay géneros que resisten hoy y siempre a las preferencias populares: Ciencia Ficción, Cómic, Épica y Fantasía. Los casilleros malditos. Claro, a las señoras grandes suele no interesarles leer sobre las aventuras de “Un albino maricón” como leí por ahí que definían a Elric de Melinboué y más de una vez he visto su cara de espanto cuando me devolvían algún libro de Doris Lessing diciéndome: “¿Pero cómo? ¿No ganó el Premio Nóbel? ¡Si escribe estas porquerías de ciencia ficción!”. Porque es así: el Nóbel debe ser uno de los premios que más lectores te ganan en la vida. Si sos insoportablemente aburrido como Naipul y ganaste el Nóbel, te aseguraste que unos cuantos tipos vengan como hordas de hienas hambrientas a leer tu libro. Lo mismo pasó con Pamuk. Quisiera ver alguien que realmente guste de su literatura. Nadie. La gente lo lee porque ganó el Nóbel y cuando se da cuenta del bodrio que son sus libros la demanda va cayendo y sus libros empiezan a dormir el sueño de los justos en los estantes polvorientos del olvido.
Cuánta estupidez, soberbia e ignorancia hay en los intelectuales o semiintelectuales que se lamentan de que la gente lea Harry Potter o que lea “novelas”.
Les tengo una novedad a todos ellos: gracias a que la gente compra a Harry Potter o a Danielle Steel y sus adyacencias, ustedes pueden leer, no todos los libros que quisieran que se editen, pero si unos cuantos. La literatura “seria” es un lujo de pocos y es un lujo que nos podemos permitir porque gracias a alguna extraña configuración del Universo, todavía hay gente que compra libros, que compra Best-Sellers, que lee con devoción “novelas” y que se espanta cuando les sugerís leer algo que se corra unos milímetros de los fuertes cánones genéricos de su gusto estético.
Muchas veces me pregunto en relación a la subsistencia de mi fuente de trabajo qué va a pasar con la Biblioteca en la que laburo cuando la gente grande que viene todos los días la palme. Digámoslo con todas las letras: el 90% del público lector que tenemos son gente de más de setenta años por lo menos. Cuando la Biblioteca se quede sin ese público que encuentra satisfacción, diversión, distracción, entretenimiento en la lectura y no en internet, la PC, la TV, la pornografía y sus derivados, realmente, ¿Quién va a leer? ¿Quién va a venir a la Biblioteca? ¿Quién va a justificar mi sueldo, mi puesto de laburo? Pero yo no soy nadie. ¿Quién va a leer en el futuro? Si la lectura es un mecanismo para evitar el aburrimiento y cada día surgen mecanismos más sofisticados e intensos de evitar ese aburrimiento, ¿Qué va a pasar con los libros?
Me considero un lector exigente, un lector casi a tiempo completo. En mi laburo, en el colectivo, en la cama, en un bar, en un banco de una plaza, donde sea leo. Leo un promedio de 50 libros al año y sé que de todos modos, podría leer más de lo que leo. Pero las tentaciones de otras formas de entretenimiento son fuertes. Entonces, si un lector como yo se siente tentado por otras formas más accesibles de entretenimiento, realmente, ¿Qué podemos esperar del futuro de la lectura y de los libros?
En la Feria del Libro presencié como en un stand de consultas bibliográficas una mujer tardaba 15 minutos en hacerle entender a la muchacha que atendía que Jane Austen se escribe así y no “Jane Austel” o “Jane Asten” o “Jane Auster” y así. El otro día en la biblioteca, una mujer que suele sacar “Novelas” me pidió un libro de “Yain Auste” y no pude evitar sonreír. Le ofrecí Ogullo y prejuicio. “¿Es buena?” Me preguntó. “Sí, señora, lleve con confianza.”
Que loco ¿no? una Novela de hoy fue una Novelita de antaño. Jane Austen se convirtió en sinónimo de Literatura Elevada y en su tiempo era una más de las que escribían dramitas sentimentales.
No creo que en un futuro tengamos a Danielle Steel como referente de literatura elevada, pero sí creo que será nuestro referente de una literatura que sí se vendió y que con esas ventas inyectó el dinero necesario en la industria para que los snobs de mierda podamos tener nuestros Jonathan Franzen, nuestros Don DeLillo, nuestros Thomas Pynchon.
Por ahora, ante esta perspectiva, no hay que dejar de agradecer que la gente todavía opte por leer “novelas” y no preocuparse por si se lee o no “Literatura”.
Las “novelas” posiblemente sean el último bastión de resistencia para la industria editorial literaria y por eso, yo les estoy agradecido.

3 de abril de 2009

Peras por manzanas


Que siempre existió el hypeo literario es algo tan conocido que para darse una buena muestra basta con recorrer los títulos de la colección Grandes novelistas Emecé.
Los tipos ya te decían que ellos tenían los “mejores” o los más grandes y uno compraba eso como parte del producto.
Es lógico y es una cuestión de simple márketing: sale un libro, digamos que es lo mejor que te puede pasar en la vida para convencerte no sólo de comprarlo sino de gastar tu precioso tiempo en leer ese ejemplar y no las mil millones de otra posibilidades de lecturas o las miles de miles de millones de posibilidades de otras actividades que no sean la lectura. Y además, de paso, te decimos que es “lo mejor” así podés presumir ante tus amigos y/o conocidos que visiten tu biblioteca: ahí vas y les mostrás que vos tenés a los mejores, por más que nunca los vayas a leer.
En las contratapas de los suplementos las editoriales grandes invierten parte de sus presupuestos de márketing en poner foto de tapa del libro y con suerte foto del autor y algún comentario elogioso de periodista cultural o crítico o el que sea que haya dicho algo bonito sobre el libro en cuestión.
Son las reglas del juego y creo que cualquier lector avezado está acostumbrado a ese tipo de lógica marketinera.
Lo que me parece que está pasando por otro lado es que se produce una especie de sobreaxegarado hype literario enfocado en libros de escritores jóvenes argentinos que pegan una editorial pequeña o mediana y entonces, todos los blogs del ambiente, todos los amigos del ambiente, todos los comentadores del ambiente, los que tienen acceso más o menos irrestricto a medios de prensa gráfica salen a estimular ese hypeo impresionante que al final hace que cualquier libro (y no hablo de ninguno en particular) se convierta en “El libro del año” cuando quizás lo mejor hubiera sido ir con la verdad: “Es un buen libro” o “Es un libro que tiene sus momentos” o “Es muy bueno en algunas cosas pero le pifia en otras” o “Es un libro malo por estos X motivos”, en fin, la variedad es infinita.
Y hablo también asumiendo mi responsabilidad y en plan autocrítico, sabiendo que cuando he podido introduje en algún medio una entrevista a un escritor amigo o conocido o la reseña de algún libro del ambiente.
Lo único que se genera es este tremendo y zumbón hype que hace que un libro, sólo porque es de un escritor argentino nacido de 1970 para acá, sólo porque es un libro que publicó una editorial pequeña y por lo tanto no tiene llegada masiva y sumado estos factores necesiten un poco de impulso para convertirse en moderados éxitos o vender digamos, no sé, la mitad de la tirada (estoy tirando un número al azar y sin comprobación real), termine siendo sobreexpuesto. Un libro que incluso puede llegar a estar bueno, pero cuando uno finalmente lo va a leer se le derrumba en comparación con el excesivo y no fundamentado boca a boca.
Ese mecanismo mágico del boca a boca, se transmutó en “blog a blog” y perdió en el camino. Porque un boca a boca forzado por algún factor no es un verdadero boca a boca y por lo tanto termina cortándose naturalmente. Muere en la medida en que se chocan las expectativa altísimas con la verdad del libro.
En la “crítica blogger” de estos momentos nadie se atreve a decir lo que realmente le pareció un libro y si alguien se atreve finalmente, porque esto en defnitiva es un blog, un producto con el que uno mismo, uno autor, el gil de la fotito de arriba a la derecha se lo tiene que bancar con su propio cuerpo, vienen las críticas de mala leche, resentidas, animosidad manifiesta, etc.
Claro, esto es un blog, no es una revista. El editor es uno mismo.
Está buenísimo en cierto sentido porque es más honesto que los medios de comunicación masiva porque es más fácil encontrar una línea editorial o verla explícita, y es una cagada porque no podemos esconderlo.
Una revista da cierta impunidad de culpas repartidas. Si digo lo mismo que digo en este blog pero lo publico en una revista (digital o de papel) tengo el respaldo de un consejo editor, de un grupo que supuestamente funciona de forma compacta respaldando mi opinión.
Entonces, un blogger podría y debería hacer explícito si tiene alguna preferencia estética o fetiche determinado. Me parece lógico y hasta deseable. Creo que ha quedado visto por más de un post que escribí que por ejemplo amo a James Ellroy, Raymond Chandler, Alan Moore, Frank Miller y varios más, que me encanta la narrativa argentina de Mariana Enriquez y Pablo Ramos, y les tengo simpatía a proyectos editoriales como los de Entropía, Eterna Cadencia, Caja Negra Editora y algunas otras.
Si Harold Bloom puede tener su canon, no veo por qué yo no.
Esto tampoco significa que inmediatamente si alguno de ellos saca un producto que no me gusta tanto de todos modos vaya a decir que son “lo mejor del año”. Ni tampoco tengo intención de callarme si un libro publicado por alguno de ellos me parece francamente malo.
Todos los medios de comunicación tienen sus amigos y enemigos. Es normal e inevitable. La objetividad periodística de cualquier revista es un chiste malo.
Pero de lo que tenemos que tener cuidado es del hypeo al pedo. Las cosas en su justa medida. Las reseñas que señalen lo bueno y lo malo por igual. Me gustaría que perdiéramos el miedo de ofender a un autor-amigo-conocido del medio porque ahí se nos va todo al hypeo idiota y el resultado es contraproducente y origen del comentario malintencionado del tipo: “Che, ¿Viste todo lo que hablan de que el libro X es lo mejor que se publicó este año? lo leí y me pareció una cagada.” Todo dicho en tono de superado y desconfiado-escéptico.
Sumado a esto, con tanto hypeo literario, algunos autores puede que se lo crean y terminen como en ese capítulo de South Park en el que la gente que vive en San Francisco es taaaaaaaan pero taaaaaan cool que hasta se convencen de que sus pedos huelen bien y se la pasan todo el día oliéndose su propio culo.

Las críticas que no se escriben

Y en ese estúpido consenso también caen las críticas que no se hacen. La crítica pasó de ser un verbo “Él critica” a un sustantivo soso: “Crítica”. En eso se perdió el contenido de la misma crítica: si uno ejerce su profesión de la manera más honesta que puede y considera un libro malo y dice y justifica el por qué del fracaso (en la operación que intenta, en su estructura, en lo que sea que lo conforme, etc.), se le vienen encima los aprietes que pueden tener diversas formas: mala leche, apriete personal e intimidación, comentarios (“A ese pibe lo voy a cagar a trompadas”), dejar de recibir libros de determinada editorial, censura previa en otros blogs y la literatura se convierte en un partido de fútbol con barras bravas apretando a los jugadores.
Los bloggers literarios entonces parecen vivir embobados con cuanta gilada se publique (porque en la literatura, y esto es casi estadístico, de 10 libros publicados, 8 son una gilada) porque necesitan para subsistir el beneplácito de las editoriales que les mandarán sus libros para reseñar y de esta perversa forma, el blogger que comenzó honestamente, ejerciendo su profesión ad honorem termina convirtiéndose en una especie de sucursal de prensa de las editoriales que le envían sus libros. Y encima lo hacen gratis.
Señalar las simpatías pero también jugársela y decir las cosas de frente: no amedrentarse por la amistad y el “en este medio nos conocemos todos”.

El caso del Spore

Pasó el año pasado: la salida del juego de Will Wright, Spore se venía prometiendo desde hace años como una verdadera revolución. Finalmente salió y había habido tanto, pero tanto hype encima del producto que no tardó nada en caerse, estallar como la burbuja que era.
Si bien recibió buenas críticas de las principales revistas especializadas, el público mismo se encargó de enfurecerse contra el juego e inundó blogs de quejas y desilusiones. No había estado a la altura de tanta expectativa (algo así imagino, pasará finalmente con el Duke Nukem Forever el día que finalmente salga y por eso me parecería mejor que directamente lo cancelaran de una vez).
Es un ejemplo a tener en cuenta a la hora de planificar unas estrategias de márketing viral más interesantes y productivas para la literatura argentina conteporánea que se edita, sabiendo que la hay de la buena y de la mala, pero que es necesario destacar que no podemos seguir guiándonos por el criterio: “Buena es la que se recomienda en los blogs y mala la que no” porque hay cientos de escritores que por no pertenecer a ciertos grupos se pierden de la posibilidad de circulación blogger y otros que aparecen, ponen a circular libros que no valen ni el papel que se empleó en imprimirlos.
No vaya a ser cosa que los propios críticos terminen convencidos de que sus reseñas y críticas poco comprometidas huelen bien y se pongan a olerse sus propios culos.

12 de marzo de 2009

La jodida vida del literato

Foto vista acá.

Lo peor de escribir ficción es el miedo a echar a perder tu vida sentado delante de un teclado. La idea de que al morir te darás cuenta que solo viviste sobre el papel. De que tus únicas aventuras fueron fantasías y de que mientras el mundo peleaba y se besaba, tú estabas sentado en una habitación a oscuras, masturbándote y ganando dinero.
Chuck Palahniuk, “Mi vida como un perro” en Error humano, Debolsillo, 2007, Bs.As.

Excepto por lo de ganar dinero, por lo demás podría decir que nunca leí palabras más acertadas y mejor articuladas respecto de ser escritor o ser un wannabe escritor.
Claro, supongo que si sos Palahniuk, publicás a razón de una novela cada año y medio, tenés un grupo de fanáticos y seguidores que se hacen llamar “El culto”, te publican cualquier basura que escribas porque total tenés ventas aseguradas, robás descaradamente a Ballard y nadie alza la voz ni te acusan de plagio, ni nada parecido, si tus libros se transforman en películas, producís vómitos entre los concurrentes a tus lecturas y tu nombre es sinónimo de literatura cool, entonces sí, claro, vas a ganar dinero.
Si sos un escritor o wannabe escritor en argentina, lo más probable es que más allá de matarte a pajas en un cuarto solitario, viviendo una vida que no es tuya o viviendo una vida desperdiciada, no pase mucho más.
Es impresionante la contundencia con la que Palahniuk plantea uno de mis terrores más íntimos cuando era un poco más pendejo y antisocial: la idea de quedarme encerrado viendo como la vida pasaba antes mis ojos sin posibilidad de agarrarla, de asirla, de subirme a ella. Y escribiendo, claro. Porque si algo ha hecho por mí la Literatura es salvarme y arruinarme la vida en dósis iguales.
¿Me la salvó? Obvio, sin ella mi aburrimiento crónico hubiera sido insoportable, sin ella no habría podido soportar mi soledad, sin ella no hubiera podido soportarme a mí mismo.
¿Me la arruinó? Obvio, me confinó a los límites estrechos de una vidas que no son las mías, me llevó a lugares que no existen y me gustó tanto que me quedé más de lo aconsejable allá, me dificultó todavía más la comunicación con el mundo exterior.
La literatura ES masturbación. La literatura como la conocemos hoy, ahora, acá, en Occidente: un placer solitario, un juego con el propio cuerpo y mente. Una satisfacción que nos enfría, que es catársis, lo que sea. Escribirla es peor todavía. Escribir literatura te lleva a preocupaciones, a dolores, a sentirte un estúpido luchando y luchando que no sabé bien a dónde va a llegar, si es que llegás.
Lo peor es que como la plata seguramente no vendrá, creo que muchos escribimos porque somos Rockstars frustrados: nunca pude entonar más allá de los primeros acordes de Blackbird en la guitarra y la dejé por ahí tirada hasta que la regalé. No tengo ninguna habilidad natural y para colmo, me pasé una proporción enorme de mi vida leyendo. ¿Qué hago? Tarde para cambiar, tarde para seguir pajeándome, hora de escribir, hora de leer.
Y el sueño de convertirse en un Chucky Palahniuk, con mujeres y millones (aunque a Chucky no le gusten precisamente las mujeres).
En otro artículo espectacular de ese muy buen libro de donde proviene la cita precedente cuenta que él también soñaba con el momento de ser un Rockstar literario. Y cuenta a lo largo de unos párrafos muy divertidos y muy bien encadenados, cómo es que cuando vendió los derechos de Fight Club y lo invitaron a Hollywood, todo pago, sufrió una serie de increibles peripecias que determinaron que en el momento en el que se suponía que tendría que estar cumpliendo su sueño, estaba metido adentro de una bañadera, lleno de cortes en la cabeza, rapado, con el cuerpo magullado y medio enfermo. Un verdadero loser literario antes que Rockstar.
Creo que por eso vende y por eso lo queremos: porque en sus ficciones, en sus artículos, se ocupa de las cosas que salen mal. Pero lo hace con humor. En ese sentido es como la superación noventista y cínica del realismo sucio de la era Regan/Nixon con Carver y Bukowski.
Este tipo te dice: “Nos están cagando a palos, riámonos.” No puedo oponerme a eso

27 de febrero de 2009

Está hablando del fasooo

Porrovideo de Jorge Alfonso. Y sí... está hablando del faso.


De las varias cosas bonitas e inesperadas que me sucedieron en Montevideo, sin lugar a dudas una de las más agradables la pude apreciar recién cuando llegué a Buenos Aires.
Y es que mientras estuve allá me tuve que dedicar a preparar la entrevista que le hice a Ercole Lissardi, recorrer la ciudad, sentarme en muchos bares diferentes a tomar mucho café (otra sorpresa: el café de Montevideo es lo más) y leer algunos de los libros que me había llevado. Por lo que cuando Martín de Hum Editora y Estuario Editora me habló del libro de Jorge Alfonso (Porrovideo) lo máximo que pude hacer fue interesarme en la anécdota de cómo había llegado a sus manos el original: un tipo se le apareció en la puerta de la casa y entregándole el manuscrito en la mano le dijo: “Este libro es una obra maestra. Me tomó tres años escribirlo y vas a ver que no te va a quedar otra que publicarlo”. Lo que al parecer fue una profecía que se cumplió. Eso según el editor de un libro que me estaba regalando podía parecer a exageración. Además a mí la cultura porrera y drogona no me interesa casi para nada (cuando leo literatura drogada prefiero que sea acerca de drogas duras como heroína para sentir un cosquilleo de emoción).
Sin embargo lo primero que me llamó la atención de este librito compacto y fácil de transportar, fue su diseño: un intenso verde flúo acompañado de azul y blanco con un dibujo de tapa que es una rata lectora muerta por el Space Invaders. Demasiada referencialidad nerd como para no sentirme interpelado.
Entonces cumplí con un rito que no es común en mí: leer un libro de cuentos.
Y la verdad es que esta reseña distará mucho de ser objetiva o mínimamente fundamentada en teoría porque me pasó que disfruté tanto de este libro que me resulta dificil apartarme del placer de la lectura y empezar a pensar en sentido de su estrucutra, sus herramientas constructivas, sus pliegues y uniones. Simplemente es un libro increíble. Divertidísimo.
Pero lo intentaré de todos modos. Intentaré que esta reseña tenga un mínimo de seriedad.
El primer cuento (El aire del barrio) empieza con una ineludible referencia nerd: el narrador (que se repite en todos los otros cuentos) está jugando a uno de esos viejos juegos bizarros de aviones para consola/PC en los cuáles el jugador batallaba con un mínimo avioncito contra moles a escalas imposibles que arrojaban bolas de colores como para reemplazar en escena las balas y uno tenía que hacer terribles maniobras para superar.
Un buen comienzo. Luego la acción se desplaza al barrio, los amigos, la nada misma y el porro. Y decir que todos los cuentos tratan de eso sería injusto. No, estos cuentos no tratan de la nada como se ha visto ya hasta el hartazgo el reflejo de una nada sin sentido que todos conocemos y que lejos está de ser carveriana. Estos cuentos están más cerca de Hemingway que de Carver porque la parte oculta del iceberg está ahí. Está presente. Hay algo debajo de la superficie y a veces es más superficial, a veces más profundo, a veces apenas se ve que hay algo, pero ese algo existe. Los cuentos no se limitan a las descripciones que podrían tranquilamente quedarse en la categoría de “prueba de estilo” o “entrenamiento narrativo” o como quieran llamarse a esos relatos vacíos que se limitan a describir escenas que pueden ir de cómo un tipo toma un plato de sopa a cómo dos amigos se encuentran en una fiesta en la que no sucede nada en absoluto.
Mi hermano y yo y la noche triste relata una escena desopilante en una cena poco normal y no se queda ahí sino que sigue al relato del encuentro delirante con una punk y otro tipo en la parada de un colectivo.
Ingeniería de las naranjas salvajes relata una experiencia laboral patética bajo la impronta de un cinismo bukowskiano muy afilado y divertido, con pequeñas inserciones de pensamiento a modo de anotaciones en un cuaderno.
Subir hasta el cielo sí relata una fiesta en la que no sucede mucho pero esconde la tristeza del nerd, que el narrador asume con timidez ser, en un mundo que no entiende. Es un relato desapegado, casi objetivo en el que la premisa de la joda está mediada por las formas de encontrar esa joda y diversión. El desenlace parece sentar las bases de una modalidad de escritura nerd que no había leído en escritores latinoamericanos hasta ahora.
El mejor amigo del perro es uno de los relatos mejor logrados donde la cotidaneidad es un relato del desastre, de las violencias ocultas, el descuido y la desprolijidad de unas vidas poco interesadas en nada más que el egoismo.
En la misma línea se encuentra Navidad con una gata anaranjada que probablemente sea el mejor relato del libro. Contiene una frase que nuclea la tristeza melancólica de todo el libro, de la vida de los que nunca supimos bien qué hacer con nuestra vida nerd y sensible:

Sin odio sin rencor podría contarle todo esto y explicarle que por eso creo que el mundo es un infierno. No por hijos de puta como él, sino por ese porblema que tiene la gente como yo, que quiere buscar siempre una explicación, un sentido para tanta maldad imbécil. Gente oscuramente optimista que a veces se ilusiona pensando en supuestos mandatos del azar que no aclaran nada.
Pero también me gustaría desearle que por todas las Navidades que queden por venir se acuerde siempre de un muchacho con un cachorro muerto en su falda el veinticinco de diciembre. (p.84)

Pero más allá de la melancolía también hay lugar para cuentos más relajados que se explayan un poco sobre el submundo de las drogas blandas y así en Marcelo: “Pienso, luego me drogo” el relato de un viaje con té de floripondio es menor pero divertidísimo o El fiambre de cada día donde el narrador tiene que contener sus ganas de reírse por efecto de la marihuana en una fiambrería mientras el fiambrero corta fetas de salame. En busca del elefante blanco relata con bastante cinismo una excursión para buscar merca y Soledad a la manera de Chéjov en los tiempos que corren empieza pareciendo un relato menor pero termina lleno de patetismo y desilusión, con el narrador metido en una reunión con amigos que se está produciendo al mismo tiempo y en el mismo lugar que una reunión de la madre de uno de esos amigos y sus amigas, donde esta madre termina borracha y triste.
El libro de Alfonso se lee con facilidad y placer. Su prosa está bien cuidada y no deja palabras al azar. Sus situaciones parecen mínimas pero esconden aspereza, tristeza, melancolía y barrio.

El libro no se consigue todavía en la Argentina, pero Martín, el editor estará viniendo para Buenos Aires en los próximos días (posiblemente el Lunes 9/3) por lo que si alguien inspirado por esta reseña lo quiere adquirir, escríbanle a él de mi parte:
humeditor@gmail.com

Y de yapa un video del día en que se presentó el libro en el acto del día mundial por la legalización de la marihuana en Montevideo. El autor leyendo un poema propio: Jessica Jenny Rodriguez.



26 de febrero de 2009

¿Acaso no son muy tiernos?

Recibí el siguiente e-mail/notificación de que mi pedido en BetterWorldBooks ya está en camino a Buenos Aires:

Hello Alejandro,

(Your book(s) asked to write you a personal note - it seemed unusual, but who are we to say no?)

Holy canasta! It's me... it's me! I can't believe it is actually me! You could have picked any of over 2 million books but you picked me! I've got to get packed! How is the weather where you live? Will I need a dust jacket? I can't believe I'm leaving Mishawaka, Indiana already - the friendly people, the Hummer plant, the Linebacker Lounge - so many memories. I don't have much time to say goodbye to everyone, but it's time to see the world!

I can't wait to meet you! You sound like such a well read person. Although, I have to say, it sure has taken you a while! I don't mean to sound ungrateful, but how would you like to spend five months sandwiched between Jane Eyre (drama queen)and Fundamentals of Thermodynamics (pyromaniac)? At least Jane was an upgrade from that stupid book on brewing beer. How many times did the ol' brewmaster have one too many and topple off our shelf at 2am?

I know the trip to meet you will be long and fraught with peril, but after the close calls I've had, I'm ready for anything (besides, some of my best friends are suspense novels). Just five months ago, I thought I was a goner. My owner was moving and couldn't take me with her. I was sure I was landfill bait until I ended up in a Better World Books book drive bin. Thanks to your socially conscious book shopping, I've found a new home. Even better, your book buying dollars are helping kids read from Brazil to Botswana.

But hey, enough about me, I've been asked to brief you on a few things:


You chose International shipping.
We shipped it via Brokers Worldwide who will then hand it off to your local postal service. Delivery time for shipments is usually 7-14 business days, but some may take a bit longer depending on destination.


If you have any questions or concerns, please email my friends in Customer Care at help@betterworld.com. If you could please include your order number (8233635) that would be very helpful.

Eagerly awaiting our meeting,

Street Lives: An Oral History of Homeless Americans
The Ice Opinion: Who Gives a Fuck?

¿No son muy tiernos? Esto me pasa por comprar libros con consciencia social. Aunque este e-mail lo debe haber escrito Street Lives... dudo mucho que Ice-T de una mierda respecto de nadie ni nada.

10 de febrero de 2009

Pasen y vean...

la segunda entrevista que le hice a Horacio Castellanos Moya (la primera fue esta) y cedí a los amigos de Hablando del asunto.

Viene en dos partes:

- Primera parte de la entrevista.

- Segunda parte de la entrevista.


Mis felicitaciones y agradecimientos a Matías Fernández por la desgrabación que se mandó.

9 de enero de 2009

Cómo viene el verano

Caliente. Eso seguro. Y para sobrellevarlo, nada mejor que leerse algunos buenos libros.
Mi plan de lecturas de este veranito no está del todo definido aunque hay ciertas cosas que estoy leyendo y que leeré en breve.
Por el momento ando entusiasmadísimo con Entre hombres de Germán Maggiori, novela policial negra que trasciende a Ellroy (el libro, desde la contratapa ya es elogiado como la mezcla perfecta entre Ellroy y Arlt, algo con lo que no concuerdo en absoluto) ya que es asquerosamente más violento y salvaje en cuanto a trama y contenido. Quizás podría pensarse que el American Dog, después de todo, es yanqui y tiene ese orgullo nacional propio de su gente, por lo que si bien hace relatos descarnados acerca de la corrupción policial, tiene el límite de dotar a esos policías de cierto heroísmo, trágico o martírico. En Maggiori la Policía Bonaerense, la Federal o la SIDE no puden adquirir mucha altura de heroismo porque sencillamente todos sabemos lo que opinamos en general sobre estas instituciones. Así es que sus protagonistas, faloperos todos, torturadores, asesinos, pesados, ex capos de la Dictadura, fascistas irredimibles, pululan por un Buenos Aires y conurbano devastado por la merca barata cagada por mulas bolivianas y te da un buen sacudón a la modorra del calorcito, el asadito y la pileta del domingo.
Y si bien no hay posibilidad de simpatía con casi ningún personaje de la novela, se traga de un saque.
Esta novela se consigue ocasionalmente en saldo a un precio que varía entre los $4 y los $8 en la librería La Cátedra (Corrientes 1620) y debo reconocer que tardé en dejarme convencer de la necesidad de leerla, pese a las insistencias de J. y luego también, las de Mario (Un buen tipo).

El policial nuestro de cada verano.

Hablando de mi amigo Mario (Un buen tipo), por suerte antes de irse de vacaciones hicimos intercambio de libros y me prestó la monumental biografía en dos tomos de Adolf Hitler escrita por Ian Kershaw. Una maravilla de la que sólo leí la introducción y el primer capítulo (unas 50 páginas de las 700 del primer tomo) y que realmente promete ser de lo más interesante para este verano. El precio actual del libro lo desconozco, él me comentó que en su momento había pagado pre-inflacionarios, pre-devaluados $80 por los dos tomos en tapa dura de Península.
Espero que me nutra de mucha información innecesaria de esa de la que nos encanta luego presumir para impresionar chicas ingenuas, quedar bien en reuniones sociales o redactar artículos en Wikipedia, como por ejemplo el dato de que Hitler era presunto hijo incestuoso de primos segundos.
Sigo leyendo Meridiano de sangre de Cormac McCarthy pero creo que lo sigo sólo porque no me permito abandonar ningún libro.
Reconozco la genialidad de la escritura, pero creo que tiene una frialdad que sería mejor para un tiempo más templado. De todos modos tiene pequeños destellos de magia que me convencen de seguir leyéndolo como cuando dice que a tal personaje lo matan y simplemente describe que “le metieron una bala en el seso”. ¡Esa es una buena descripción de una muerte!
También sigo entusiasmadísimo con The Other Hollywood, una historia oral de los inicios de la industria pornográfica yanqui que está muy interesante aunque a veces se haga un poco monótona o aburrida. Pero me dio varios datos más que innecesarios como por ejemplo mucha información sobre Linda Lovelace y Chuck Traynor (su pimp), el loop que ella filmó teniendo sexo con un perro, los pormenores de la filamción de Deep Throat (que me entusiasmó tanto que me hizo conseguirme el muy recomendable documental Inside Deep Throat) y también claro, detalles sobre la vida y obra de John Holmes, los asesinatos de Wonderland Avenue (bien ellroyiano por cierto), la increíble marca del dueño de un club swinger de New York que en una sola noche podía tener 15 relaciones sexuales seguidas y le ganó, demostrándoselo en vivo, una gran apuesta a los capos de la mafia.
Hablando de porno, Hardcore de Linda Williams es absolutamente revelador y me mantiene bien entusiasmado. Lo leo cuando puedo en el laburo.
Y de los libros a medio leer me queda mencionar El método de Neil Strauss. Una crónica absolutamente inncesaria sobre los grupos de autoayuda para conquistar minas que pululan por internet. Poco interesante, lleno de galleguismos y sin brindar información relevante, lo voy a terminar porque ya leí más de la mitad y no me gusta abandonar libros.
Respecto de los últimos libros que leí puedo decir que fueron todos geniales: El desierto y su semilla de Barón Biza, Villa de Luis Gusmán, El año del desierto de Pedro Mairal y La argentina fascista de Federico Finchelstein que me asustó tanto con su información (Argentina es, fue y será un país fascista) que me dieron muchas ganas de irme de acá y pronto.
Todos estos libros se ubican dentro de lo mejorcito que leí en los últimos tiempos y son sin dudas muy recomendables.


Los libros tienen vida. ¡Esto en el nuevo blog de Zunini no se consigue! Leyendo en el bar El desierto y su semilla de Barón Biza me pasó algo que nunca me había pasado hasta ahora: se me volcó el cortado arriba del libro. Justo de éste donde la trama gira alrededor del ácido desfigurante que le tira en la cara el padre del narrador a su madre. El libro, como se ve, quedó desfigurado itself.

En mi mesa de luz se acumulan clásicas deudas pendientes: Rojo y negro de Stendhal, La taberna de Emile Zola, Rayuela de Cortázar, Antología del decadentismo y otras deudas no tan clásicas pero que me entusiasma la perspectiva de leerlas (al menos para enflaquecer las pilas de libros que ocupan la mesa): Los cuatro peronismos de A. Horowitz, El judaísmo y la Semana Trágica del nazi Rivanera Carlés (este porque quiero ver si escribo algo respecto del libro).
Para una monografía tendría que leer Tragamonedas el nuevo de Viviana Lysyj (me gustó mucho su anterior novela: Piercing pero llegué a detestar su primer libro de cuentos: Erotópolis: Erotic Rocks) y claro, tengo todos los libros que me fueron pasando. Pronto empiezo el de Sonia Budassi y le tengo muchísimas ganas al de Pola.

Ayuda pero no convence. Pese a que esta sea la foto de la autora de Erotópolis en la edición de Ediciones de la Flor, el libro no me convenció. Le tengo más fé a Tragamonedas.

Y además siempre me agarra algún tipo de locura por leer cualquier otro libro que haya quedado pendiente en mi biblioteca. Hoy, en este momento, me muero por leer El bacalao, una especie de anti-biografía de Pablo Neruda (escritor que detesto por cierto).
También hay un par de libros en mi mochila que tengo que leer por laburo y ver si me consigo otros más, también por laburo (no voy a adelantar nada de estos libros).
Sin embargo no sé si no voy a llegar a casa, pasear por mis libros pendientes y encapricharme con algún otro.
¿Cómo viene el verano? Sin dudas bien lleno de lecturas.


UPDATE 0.56 hs del sábado: Olvidé mencionar un libro importantísimo que lo reservo para leerlo junto con mi estudiante de letras favorita: "Mi madre, Yiya Murano" de Martín Murano. ¡La biografía no autorizada de la Envenadora de Monserrat!

¡Esa mano está muerta! Nótese el detalle, característico de toda esta colección noventista de Planeta: la mano medio cadavérica, bien biopolítica la ilustración de tapa.

23 de diciembre de 2008

Otra novedad editorial

Quiero agradecer a la gente de Entropía que ayer en la presentación del libro Los domingos son para dormir de la amiga de esta casa Sonia Budassi, me pasó su última novedad editorial:

Las teorías salvajes de Pola Oloixarac


Aprovecho para agradecer, al mismo tiempo, a la autora por la dedicatoria que me hizo:


18 de diciembre de 2008

Nuevas Crónicas de la Amargura III

¡Volvieron las observaciones más banales y los chistes más tontos!

1) El MSN Messenger y la conspiración antisemita global


Los judíos estamos orgullosos de nuestro ICQ.
¿No es llamativo que el símbolo del mensajero sea una florcita siendo que se inventó en un país que es puro desierto?

En BRIA también te evangelizan al modo judío, aunque hay que destacar que lo suyo es un sionismo ramplón antes que el fervor ultrarreligioso de la Jabad.
Así en una de las “Actividades pre-viaje” se nos propuso a nuestro grupo un juego del Verdadero-Falso con aseveraciones referidas a inventos israelíes. Es decir, por ejemplo: “Israel inventó el primer software de firewall” (¿?) ¿Verdadero o Falso?
Entonces en un momento nuestros madrijim, muy orgullosos y atravesados por nostalgia noventista dijeron: “En Israel se inventó el ICQ, servicio de mensajería instantánea muy utilizada durante mucho tiempo…” y yo levanté la mano emocionado por la referencia retro gritando: “¡Yo me acuerdo mi número! ¡Yo me acuerdo mi número! (42913740)”
Todo cobró sentido cuando me puse a pensar en cómo había dejado de usar el ICQ cuando se puso de moda el MSN. ¡Malditos antisemitas! ¡Simpre pensando en destruir los progresos del Estado de Israel! ¡Claro! ¿Cómo no iba a ser así si al MSN lo creó Microsoft, la empresa de Bill Goytes?

2) El traductorObsérvese bien la portada interior de este libro de Haruki Murakami, en especial la parte donde dice: "Título original"
Ahora bien, ¿Alguien me explica por qué si esa suma de caracteres japoneses es el título original, Lourdes Porta tradujo el título directo del japonés al español y lo tituló en inglés?

After Dark: dos palabras que pronto serán agregadas a los diccionarios de español.

UPDATE 18.37 hs: Nobleza obliga, parece que este tema del título en inglés ya viene así desde el título original. Mis comentaristas atentos lo han señalado y brindan un link con la explicación racional a este asunto: Link.

3) La muerte le sienta bien

Caminaba el lunes 15 de diciembre hacia la parada del 141 que queda en Scalabrini Ortiz y Santa Fe. Tenía la cabeza turbada y el estómago revuelto. Eran las 8 a.m. y en dos horas empezaba la mesa de examen de Literatura Argentina I. El último final del año.
Estaba entonces en eso cuando me encuentro, en la puerta del Banco Francés de esa misma cuadra un cadáver tapado con bolsas de plástico gris, una cinta policial y un patrullero con dos policías que miraban la escena.
Era la primera vez que veía en persona un cadáver (los judíos velamos siempre a cajón cerrado por lo que a mi abuelo nunca lo vi muerto) y si bien me impresionó, fue mucho menos lo que me produjo de lo que siempre esperé.
Intenté adivinar entre las bolsas algún rasgo distintivo del cuerpo y lo primero que vino a la mente fue un chorro abatido en una salidera bancaria, aunque también está la posibilidad de que el tipo haya sido uno de esos vagabundos que suelen dormir en las puertas del Banco Francés. Y estaba en estos pensamientos elevados cuando escucho una vieja atrás mío que se apuraba hasta casi llegar a la cinta policial decirles a los policías:
- Al banco no se puede entrar ¿no?
No me di vuelta para escuchar la respuesta:
- Y no señora… no.

4) Vasectomy Boy


Click en la foto para obtener el verdadero efecto vasectomía.

¿No es impresionante como la cara de este flaco en la publicidad de una reconocida línea aérea en Coronel Díaz y Las Heras grita con todo su rostro, en toda su expresión: "Hoy me hicieron una vasectomía"?
La chica, claro, está diciendo: "Y sí."

5) Cuestiones gaseosas

Un extremo

Evite el mal olor
Abra la ventanilla en caso de tufo y/o flatulencia


Visto y fotografiado por mi hermano en la línea D del subte.

El otro extremo

Estos parece que entendieron mejor el asunto: "¡No abra la ventanilla! ¡Nosotros le vendemos el gas!"

6) No hay lugar para los débiles

Cormac Mc Carthy. Próximo a escribir la continuación de su exitosa novela: "No es país para viejos, ¡y tampoco maricas!"

Una vieja viene a pedirme libros a la biblioteca. Le voy ofreciendo dentro de la gama de libros-que-le-caben-a-las-viejas. Le muestro algunos de Sándor Márai, alguno de Irene Nemirovsky…
- ¡Éste! ¡Éste lo tengo! Que libro tan precioso, tan bello – dice emocionada señalando La mujer justa de Márai – me impresionó. Me deslumbró el manejo de la psicología humana que tiene… en especial el de la mujer. El manejo de la psiquis femenina me cautivó…
- Ajá – asiento aburrido.
- Por algo se suicidó ¿no?
- Estee…
- Y sí… para tener esa capacidad de captar la psicología femenina… quizás él era medio… en fin… por algo se suicidó…

7) Pinches latinos

Siempre me pregunto por qué Aguinis no firma sus libros con el Dr.
Ah, claro, porque "los latinos" no lo entenderían.

El viernes llegué a la biblioteca a las 12.30 hs y ya había una señora mayor esperando que abriéramos. Me dediqué a hacer algunas cosas antes de abrir a las 13 hs y apenas lo hice la señora entró.
Me pidió un par de libros que no teníamos y me devolvió uno de Javier Marías (Corazón tan blanco) que según me dijo era una maravilla.
Mientras le completaba los datos que le faltaban en la ficha de retiro de libros me comentó:
- Leíste La Nación de hoy
- No, ¿por?
- Salió una nota del Dr. Aguinis
- Ahhh
- Que es muy buena. Pero hay que ver si lo pueden entender acá.
- ¿Por qué lo dice?
- Los que leen…
- …
- Con todos estos que hay… los analfa… analfa…
-¿Analfabetos?
- Descendientes de latinos ¿qué podés esperar? Gracias tesoro, gracias – me dijo despidiéndose.
Antes de salir se dio vuelta y me preguntó:
- ¿Y otro de Javier Marías no tenés?
- No, lamentablemente el que usted llevó es el único.
- Qué lástima… es un libro extraordinario… y él es un escritor maravilloso aunque sea descendiente de latinos… ese Julián (sic) Marías.
Salió deseándome feliz año tesoro.

8) Porque lo digo yo...

Atención a la faja de recomendaciones de la nueva novela del escritor sueco Henning Mankell.
Como se puede observar, Laurie Thompson dice: "Una novela que parece destinada a convertirse en la obra más importante publicada en cualquier idioma".
Aunque claro, firma la nota en el Swedish Book Review...
No sé por qué me resulta una recomendación un tanto sospechosa.

9) Y después dicen que es bajo…


Para las personas, tal y como son hoy en día no hay más que una novedad radical, y es siempre la misma: la muerte.

Zentralpark
Walter Benjamin

Lindo epígrafe para un libro ¿no? ¿Es de la nueva novela de Martín Kohan? ¿Es del nuevo libro de teoría literaria de Martín Kohan?
¡NO! ¡Qué va! Es el epígrafe de la novela negra: Crepúsculo en Oslo de la sueca Anne Holt. ¿No sabés quién es la fulana?

"… la autora escandinava más popular del momento” según la faja de tapa que le puso la editorial Roca que editó el mentado título.

Que nivel para una novelita de género ¿eh?

10) Un enchastro

El campo es del inorante

el pueblo del hombre estruido;

yo que en el campo he nacido,
digo que mis cantos son

para los unos… sonidos,
y para otros… intención

La vuelta de Martín Fierro (versos 55 a 60) de José Hernández

Cuanto nos habríamos ahorrado de los graznidos de De Angeli si hubiéramos tenido más a mano en la mesita de luz el gran poema gauchesco nacional.

11) Los vagabundos y las bibliotecas

Viendo a uno de los vagabundos que todos los días vienen a pasar sus horas en la biblioteca donde laburo, no pude dejar de recordar un poema de Bukowski.
Por lo que en otro servicio a mis lectores pongo a disposición la foto del vagabundo que duerme en la biblioteca donde laburo y la acompaño con el poema de Hank.

Esto pasa en mi lugar de laburo.



EL INCENDIO DE UN SUEÑO

la vieja Biblioteca Pública de Los Angeles
ha sido destruida por las llamas.
aquella biblioteca del centro.
con ella se fue
gran parte de mi
juventud.

estaba sentado en uno de aquellos bancos
de piedra cuando mi amigo
Baldy me
preguntó:
"¿vas a alistarte en
la brigada
Abraham Lincoln?"

"claro", contesté
yo.

pero, al darme cuenta de que yo no era
un idealista político
ni un intelectual
renegué de aquella
decisión
más tarde.

yo era un lector
entonces
que iba de una sala a
otra: literatura, filosofía,
religión, incluso medicina
y geología.

muy pronto
decidí ser escritor,
pensaba que sería la salida
más fácil
y los grandes novelistas no me parecían
demasiado dificiles.
tenía mas problemas con
Hegel y con Kant.

lo que me fastidiaba
de todos ellos
es que
les llevara tanto
lograr decir algo
lúcido y/
o
interesante.
yo creía
que en eso
los sobrepasaba a todos
entonces.

descubrí dos
cosas:
a) que la mayoría de los editores creía que
todo lo que era aburrido
era profundo.
b) que yo pasaría décadas enteras
viviendo y escribiendo
antes de poder
plasmar
una frase que
se aproximara un poco
a lo que quería
decir.

entretanto
mientras otros iban a la caza de
damas,
yo iba a la caza de viejos
libros,
era un bibliófilo, aunque
desencantado,
y eso
y el mundo
configuraron mi carácter.

vivía en una cabaña de contrachapado
detrás de una pensión de 3 dólares y medio
a la semana
sintiéndome un
Chatterton
metido dentro de una especie de
Thomas
Wolfe.

mi principal problema eran
los sellos, los sobres, el papel
y
el vino,
mientras el mundo estaba al borde
de la Segunda Guerra Mundial.
todavía no me había
atrapado
lo femenino, era virgen
y escribía entre 3 y
5 relatos por semana
y todos
me los devolvían, rechazados por
el New Yorker, el Harper´s,
el Atlantic Monthly.
había leido que
Ford Madox Ford solía empapelar
el cuarto de baño
con las notas que recibía rechazando sus obras
pero yo no tenía
cuarto de baño, así que las amontonaba
en un cajón
y cuando estaba tan lleno
que apenas podía
abrirlo
sacaba todas las notas de rechazo
y las tiraba
junto con los
relatos.

la vieja Biblioteca Pública de Los Angeles
seguía siendo
mi hogar
y el hogar de muchos otros
vagabundos.
discretamente utilizábamos los
aseos
y a los únicos que
echaban de allí
era a los que
se quedaban dormidos en las
mesas
de la biblioteca; nadie ronca como un
vagabundo
a menos que sea alguien con quien estás
casado.

bueno, yo no era realmente un
vagabundo. yo tenía tarjeta de la biblioteca
y sacaba y devolvía
libros,
montones de libros,
siempre hasta el
límite
de lo permitido:
Aldous Huxley, D.H. Lawrence,
e.e. cummings, Conrad Aiken, Fiódor
Dos, Dos Passos, Turguénev, Gorki,
H.D. Freddie Nietzche,
Shopenhauer,
Steinbeck,
Hemingway,
etc.

siempre esperaba que la bibliotecaria
me dijera: "que buen gusto tiene usted,
joven."
pero la vieja
puta
ni siquiera sabía
quién era ella,
cómo iba a saber
quién era yo.

pero aquellos estantes contenían
un enorme tesoro: me permitieron
descubrir
a los poetas chinos antiguos
como Tu Fu y Li
Po
que son capaces de decir en un
verso más que la mayoria en
treinta o
incluso en ciento.
Sherwood Anderson debe de haberlos
leído
también.

también solía sacar y devolver
los Cantos
y Ezra me ayudó
a fortalecer los brazos si no
el cerebro.

maravilloso lugar
la Biblioteca Pública de Los Angeles
fue un hogar para alguien que había tenido
un
hogar
infernal
ARROYOS DEMASIADO ANCHOS PARA SALTARLOS
LEJOS DEL MUNDANAL RUIDO
CONTRAPUNTO
EL CORAZÓN ES UN CAZADOR SOLITARIO

James Thurber
John Fante
Rabelais
De Maupassant

algunos no me
decían nada: Shakespeare, G.B. Shaw,
Tolstói, Robert Frost, F. Scott
Fitzgerald

Upton Sinclair me llegaba
más
que Sinclair Lewis
y consideraba a Gogol y a
Dreiser tontos
de remate

pero tales juicios provenían mas
del modo en que un hombre
se ve obligado a vivir que de
su razón.

la vieja Biblioteca Pública de Los Angeles
muy probablemente evitó
que me convirtiera en un
suicida,
un ladrón
de bancos,
un tipo
que pega a su mujer,
un carnicero o
un motorista de la policía
y, aunque reconozco que
puede que alguno sea estupendo,
gracias
a mi buena suerte
y al camino que tenía que recorrer,
aquella biblioteca estaba
allí cuando yo era
joven y buscaba
algo
a lo que aferrarme
y no parecía que hubiera
mucho.

y cuando abrí el
periodico
y leí la noticia sobre el incendio
que había destruido la
biblioteca y la mayor parte de
lo que en ella había

le dije a mi
mujer: "yo solía pasar
horas y horas
allí …"

EL OFICIAL PRUSIANO
EL ATREVIDO MUCHACHO DEL TRAPECIO
TENER Y NO TENER

NO PUEDES RETORNAR A TU HOGAR.