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7 de octubre de 2009

Vivir en los medios

Esta foto mía, aparecida el 19 de abril de 1993 en la Revista Billiken marcó el comienzo de mi carrera en los medios de prensa gráfica.
Colaboración que en esa ocasión se redujo a ser modelo. Un trabajo por el que no percibí ni un solo peso convertible. Ni percibiré jamás. Lo que no hace más que confirmar que es más fácil vivir en los medios que vivir de los medios.

La nota que ilustré con mi juvenil, yuppie rostro, era un test que, al mejor estilo Cosmopolitan, preguntaba "¿Sos optimista o pesimista?" y según las respuestas determinaba si uno ve la vida peor que Schopenhauer o mejor que Marley en El muro infernal.

18 de septiembre de 2009

La Britni

El otro día me acordé de esto que había escrito hace un tiempo y tenía completamente olvidado. Ahí va:


La Britni

- Primero que me devuelva la guasca que se tragó – me dijo el Anciano y exhaló humo de cigarrillo. Era porque le había ido a decir que La Britni andaba mal porque él no le había devuelto una camperita de jean después que cortaron.
Habían salido dos meses, se habían mostrado bien melosos y después La Britni se acostó con el Chori y se pudrió todo.
Cuando se enteró el Anciano se le pusieron los ojos rojos, se le notaba la fuerza que hacía para no dejar escapar unas lágrimas. Habíamos estado fumando en el baño del primer piso y entró un flaco de otra división.
- Che, la trola de tu mina ya se encamó con el Chori – le dijo de costado mientras echaba un meo en el mingitorio.
Casi se arma un bardo grande porque el Anciano se puso de la cabeza y lo quiso arrinconar al pibe, aplastarle la cara contra la pared meada del mingitorio y lo tuvimos que agarrar entre Francisco y yo para ablandarlo.
- Calmate Anciano, andá a pegarle al garca del Chorizo que se hace tu amigo y te anda cagando la mina – le dijo el pibe y salió apurado, aprovechando que lo teníamos agarrado al Anciano.
El Anciano masticó puteadadas y comprimió los ojos, como si hubiera estado haciendo fuerza con las cuencas del cráneo para que no se le escaparan para afuera, porque sabía que La Britni tenía fama de atorranta, todos lo sabíamos y a ninguno nos sorprendía lo que acabábamos de escuchar. Habíamos estado esperando el momento en que pasara eso, que el Anciano se enterara de un encame de su novia con otra. Pero se los había visto tan acaramelados a los dos juntos que por un momento yo había pensado que quizás, esa vez, la cosa venía en serio.
Nunca lo había visto al Anciano tan metido con una mujer. Y a La Britni nunca la había tratado. Sabía lo que todos, que había entrado en segundo año y que le decían así porque era fan de Britney Spears.
En los recreos se ponía a ensayar las coreografías. Hacía cosas con las sillas y cantaba por imitación fonética: “Ups! ai did it a-guen, Ai plait buif ior jart!” y así. Además era tetona y calienta pavas y eso era todo lo que tenía en común con la nenita rubia angelical que cantaba y ganaba millones, porque por lo demás su piel era oscura y de pelo morocha; tenía linda cara sí, con ojos marrones intrigantes y siempre se andaba arreglando el pelo con hebillitas de bijouterie de plástico.
Estaba buena, pero era de esas mujeres que te liquidaban con mirada de asco cuando te acercabas a ella y además siempre andaba saliendo con unos monos enormes que la esperaban a la puerta del colegio. Cada semana era uno nuevo. Me acuerdo de un flaco que le duró como uno o dos meses, se llamaba Boris y era un tipo de espalda ancha, medía más de 1.90, tenía una panza que necesariamente imponía una distancia si te acercabas mucho, barba negra y puntiaguda, pelo largo enrrulado y venía en una moto. Nunca supe si era un metalero cabeza de tacho o un cumbiero.
Y ahí estábamos en el baño, el Anciano y yo que le palmeaba la espalda.
- Chorizo puto, lo voy a recagar a golpes – dijo.
Nunca me había caído bien el Chori Villa. Había entrado el año anterior y lo habían apodado así porque su dirección de e-mail era choripanconcoca@hotmail.com
Siempre salía con las mejores minas y se relacionaba con los pibes más pillos del colegio. No lo entendía y lo sentía una amenaza. La jugaba de callado, el intelectualito esnob y el guacho poronga me venía a limpiar todas las minas a las que podía llegar a aspirar con esa mezcla de picardía y lucidez que te da la calle. El Chori y el Anciano eran la misma mierda, estaban cortados por el mismo cuchillo, pero el Anciano me caía bien y el Chori como patada en las pelotas.
Pensé que si se peleaban el Chorizo con el Anciano iban a quedar como dos caciques dentro de la división y que iba a poder ponerme cerca del Anciano, recuperar alguna posibilidad, colarme en alguna de sus salidas o lograr que me presentara alguna de las minas que se levantaba como se levantaba a la mañana, tocando la guitarra en el subte o con ese chamuyo callejero que todos los libros que había leído no me habían dado.
En clase se sentaron cada uno en un rincón opuesto y no se hablaron.
A la salida cada uno por su lado.
Hablé con alguna gente para averiguar si el rumor era cierto y parecía que sí, que el Chori se había encamado con la Britni en el telo que quedaba en Laprida y Santa Fé, justo a una cuadra del colegio.
El Anciano escupió al piso cuando le dije lo que se comentaba.
- Puta de mierda, ¿Tenía que ir justo al telo donde me entregó el culo por primera vez?
Me molestó la violencia del Anciano, siempre mostrando que él era el macho Alfa. No le dije nada y me volví caminando a casa.
La semana pasó tranquila. No se volvió a hablar del tema en ninguno de los círculos o islotes de grupitos que había en la división. Una tarde después de hora la división decidió quedarse planificando el viaje de egresados y yo no iba a ir, pero igual me metí en la discusión sólo para tirar mierda y generar peleas entre los grupitos.
Quería llevar y traer y profundizar la pelea pero no me salía muy bien.
El Anciano se había quedado callado en su rincón sin escuchar lo que se hablaba, el Chori lo mismo y La Britni estaba rodeada de Andrea y Valeria que eran sus mejores amigas de la división, que la cuidaban como si fueran sus guardaespaldas porque el ambiente se sentía tenso a pesar de todo.
Una tarde se acercó Andrea para decirle al Anciano si podía devolverle la campera de jean a La Britni, que él sabía el valor sentimental que tenía para ella esa camperita.
Ahí fue cuando lo escuché por pirmera vez decir eso de la guasca que La Britni le había tragado.
Andrea se puso roja y pensó en algo para responderle pero quizás no supo porque se dio media vuelta sin decir nada y volvió al grupito a comunicar el resultado de su diplomacia.
Al rato se la vio salir corriendo a La Britni. Se encerró en el baño de mujeres del primer piso cerrando la puerta de un golpe. Valeria la siguió corriendo y Andrea se nos acercó de nuevo:
- ¡Mirá lo que hiciste! - dijo indignada y se encaminó para el baño también.
- A mí también me hizo mierda esa puta – le respondió a los gritos.
Lo miré al Anciano con una media sonrisa.
- ¿Y a vos qué mierda te pasa Kalinski?
No le respondí.
Era viernes. Cuando llegué a casa a la tarde fui directo a la cocina, exprimí una naranja y tiré el jugo en un vaso alto. Lo llevé a mi cuarto y saqué la botella de vodka Hiram Walker de la biblioteca, le tiré un buen chorro hasta llenar el vaso hasta el tope y lo probé. Me sacudió la garganta.
Puse un CD de Beth Gibbons en el equipo, puse unos almohadones de respaldo contra el armario y me tiré en la alfombra a tomar.
Me bajoneó al ratito, me levanté, cambié el disco trucho copiado, bajado del iMesh por Antichrist Superstar de Marilyn Manson que lo había comprado original hacía unos días.
Escuché Beatiful People tragando destornillador y pensé en la Britni chupándole la pija al Anciano y me calenté pero enseguida me dio envidia, porque el Anciano, igual que el Chori, siempre conseguían minas con las que acostarse o que les chuparan la pija.
Miré bien el trago, parecía jugo de naranja tang y después incliné el vaso, el líquido era cristalino en el bordecito, como si se separara el alcohol de la fruta y después me vi los dedos y vi que la infección del dedo del medio había empeorado, con costras rojas rodeadas de piel blanca despellejada. Hacía un rato había escuchado : I wasn't born with enough middle fingers. Es del primer tema del disco: Irresponsible Hate Anthem
Pensé que estaba jodido y me pregunté si teniendo el dedo así, todo infectado y abierto, con la carne expuesta, si algun día lo metía en una vagina podía llegar a contagiarme de SIDA. Pensé en La Britni tragando semen y pensé que esa mina debía andar embichada.
Terminó el disco y quise levantarme para sacarlo pero estaba muy mareado. Me volví a tirar en el piso y me quedé dormido ahí.
No pasó nada entre el Anciano, La Britni y el Chori durante unas semanas. Cada uno parecía haberse olvidado del asunto. Yo sólo hablaba con el Anciano que ya andaba contando de sus nuevos garches, aunque sabía que si no hablaba de La Britni era porque le dolía, en especial en el orgullo, para él que una mina lo cagara con otro tipo era lo menos, todo su orgullo de macho se le había ido al caño.
La cosa se terminó de pudrir durante uno de los picaditos que hacíamos en el patio durante la clase de educación física.
Siempre jugué mal al futbol, pero con mucha garra, mucha corrida, mucha transpiración de camiseta. Los partidos en ese patio eran violentos y rápidos por el piso de cemento de ese cuadarado con paredes de ladrillos filosos expuestos. Si te arrinconaban contra la pared te cortabas con esos ladrillos y la cosa seguía. El profesor de educación física, un milico retirado, se paraba en la puerta que daba al sum y con las manos agarradas atrás de la espalda gritaba altanero:
- ¡Siga, siga! ¡Si no hay sangre se puede seguir soldados!
Esa mañana era la final del torneíto cuatrimestral.
Era el equipo de los perros con el Anciano como el habilidoso que nos había salvado las papas en cada partido contra el equipo de los cancheritos que se ganaban siempre todas las minas donde jugaba el Chori.
El muy pillo sonrió y le dijo a un flaco que ese día atajaba él. Nunca había atajado, siempre jugaba adelante.
El Anciano no dijo nada, parecía como si se hubiera olvidado de todo ese asunto de La Britni y el Chori. Nunca le había devuelto la camperita de jean y ella se había cansado de las respuestas cínicas del Anciano que la mandaba a hacerse un lavaje de estómago para recuperar la guasca que se había tragado de él o a hacerse un enema para sacarsela del culo de la vez que se lo había partido sin forro.
Supe que habían hablado una vez el Anciano y el Chori, todos nos enteramos, pero nunca se supo qué había pasado ese día y como después todo había quedado tranquilo, nos habíamos ido olvidando del tema.
El partido empezó parejo. Resistíamos en el fondo mientras nos cagaban a pelotazos, pero les faltaba llegar al gol.
Hasta que pesqué la pelota a mitad de cancha, desbordé por derecha, me fui bien contra la pared, casi pude sentir el roce contra el brazo desnudo y encaré aceleradísimo para el arco, patee con furia y la metí de carambola justo por el costado libre que quedaba entre el Chori arrodillado que me había salido a achicar y el palo.
Lo grité como un desaforado, me fui a abrazar con el Anciano. No lo podíamos creer. Ni ellos, ni yo, ni nadie. Pero eso los despabiló porque empezaron a presionar mucho más hasta que una vuelta salió jugando el Chori, me gambeteó y se tiró derecho al arco a una velocidad imparable y la clavó en un ángulo de un puntinazo.
Siguió parejo, nos metieron otro ellos y después le metimos uno nosotros y estaba terminando el partido agónico, no dábamos más de resistir y entonces el Anciano que había estado dormido todo el partido, se despertó, pegó un pique y le robó la pelota a uno de los flacos del otro equipo justo cuando estaba llegando a nuestro área, gambeteo a otro, yo subí al lado suyo, lo venía a marcar otro pibe, me tiró un pase que se iba largo pero pesqué con la puntita del pie, frené, miré de nuevo para adelante y ahí estaba el Anciano solo, los pibes se venían al trote para encararme, le devolví el pase y se encaminó cara a cara al Chori que le sonreía con una mueca. Estaban uno frente al otro y el Anciano mandó una patada tremenda que le pifió a la bola pero se incrustó directa en los huevos del Chori que escupió aire, se le hincharon las mejillas y cayó con las rodillas juntas al piso agarrándose la entrepierna con las manos y llorando.
Se terminó el partido y al Anciano le pusieron dos día de suspensión en el colegio porque todos nos habíamos dado cuenta que la patada había sido criminal y esterilizadora.
Ya terminaba el año y cuando volvió a clase el Anciano y el Chori no se volvieron a agarrar como pensé que iba a pasar. Al contrario, empezaron a volver a hablar un poco, tímidos al principio y no pasó mucho tiempo hasta que ya eran de nuevo amigos y yo volví a alejarme porque ya no tenía lugar entre los cercanos del Anciano cacique.
Un tiempo después, me lo crucé al Chori en un COTO. Me agarró de los hombros y me dijo:
- ¿Qué hacés Kalinski? Me contaron que le ganaste de mano al Francis una minita ¿eh?
Era porque hacía unos meses me había levantado a Luciana, mi primera transa, mi primer beso, cuando habíamos quedado con Francisco que esa era para él y su amiga para mí.
- Ja – le dije incómodo.
- Me imagino que ya la habrás hecho pasar por el fierrito ¿eh?
Volví a reirme incómodo pero el seguía.
- Así me gusta... discípulo del Gran Chorizo Villa. Así me gusta. Tenés que mostrarles lo que te enseñó el Gran Chorizo – y siguió alardeando mientras yo buscaba unos tomates que no estuvieran muy chamuscados para hacerme una ensalada. No lo soportaba. Quise preguntarle qué había pasado esa vez con La Britni y el Anciano y por qué después de esa tremenda patada en los huevos se habían vuelto a hablar, pero ya habían pasado mucho tiempo y no tenía importancia.
Me despedí y no volví a verlo.
Al Anciano cada tanto me lo cruzo, pero cada vez menos.
Hace poco me llegó un rumor acerca de La Britni, decían que había tenido cáncer de ovarios y se lo habían tenido que extraer o que ese cáncer había hecho metástasis y le habían amputado la pierna o que había tenido un hijo o todo eso junto, no sé bien.
Me dio pena, por un momento volví a acordarme de toda esa historia, y después pensé que pobre piba, ojalá no le hubieran sacado la pierna porque si no, ya no iba a poder imitar las coreografías de Britney Spears.

17 de septiembre de 2009

Cosas que suceden en Puán

Capturadas con mi celular. La última tiene que ser obra de un nerd.

2do Piso, Baño de hombres

Leyenda: Arte urbano (?) Agarrámela con la mano

UPDATE 17/09/09: El compañero JL me comentó esta mañana por Gtalk que él mismo había visto la obra de arte y se había aprestado a fotografiarla ayer pero que lo olvidó, con lo que el hecho de que yo sí lo hiciera constituyó uno de esos eventos que llama "Sincronicidad". Hoy me mandó la foto que le sacó el con mucha mejor definición y técnica:

Se aprecia en la fotografía tomada por JL con mayor precisión el epígrafe de la obra de arte urbano (?), agarrámela con la mano.





3er Piso, Hall

Leyenda:
Yo te daré niña hermosa una cosa que empieza con "P" PERÓN

Bonus:
Puerta de entrada de locutorio de S.Ortiz y Cabello

Leyenda: Lea, piense y ejecute EMPUJE

3 de septiembre de 2009

Alea Iacta Est


Después de esto y esto me toca bailar el baile moderno como diría mi amigo Darío (@jujyfruits).

28 de agosto de 2009

La juventud como vanguardia

La Guardia Imperial


Que el título de la nota sea La eterna discusión sobre lo nuevo resulta bastante adecuado ya que la discusión acerca de esta presunta novedad, creo, nos tiene un poco cansados a todos.
Buscar un valor literario en el concepto de novedad es algo que se viene haciendo desde que la literatura se autonomizó, la diferencia es que antes, la novedad era la vanguardia y ahora viene determinada por una fecha en el D.N.I.
Con la superación de las vanguardias históricas, la búsqueda de “novedad” en literatura la desplazamos al concepto de juventud. En algún momento quizás la jugada tuvo sentido porque había una punta de lanza generacional que estaba buscando hacerse un espacio en un mercado destruido por la megacrisis de lectura que sufrimos desde que la conjunción del desbaratamiento del aparato educativo, la insolvencia económica de la producción nacional, las tecnologías de entretenimiento más fácil y menos costoso (TV por cable, internet, banda ancha, Youtube, etc.) dejaron a la Literatura al dudoso privilegio de lectura de colectivos, baños o de viejos.
Para peor (para los escritores inéditos, claro) si cuando uno envejece se va haciendo más conservador, eso mismo es aplicable a las lecturas que elije. Atiendo todos los días en la Biblioteca en la que trabajo a gente que sobrepasaron los 50 años por varias décadas y lo que quieren leer siempre son novelas pasatistas de escritores probados y manufacturados para este género. A lo que voy, muy a pesar de MI gusto por el trash literario, es a que difícilmente un libro de un escritor nuevo en el mercado tenga posibilidades con la masa crítica de lectores que todavía queda. Por supuesto que esta masa crítica no es la que pulula por los pasillos de Puan o Marcelo T. sino que son los viejos o gente que superó la mitad de su vida, que tienen la lectura incorporada como costumbre y no encuentran fascinación en pasar horas viendo videos o leyendo Cracked.com como posesos durante toda la noche. A esa gente (pongamos el caso de mi viejo por ejemplo, que me pide constante asesoramiento literario) les llega más un libro de Sandor Marai o Henning Mankell antes que la millonésima antología de “Literatura Joven Argentina”.
Partiendo de esa base de reconocimiento de que la literatura joven argentina es insolvente (menos claro, para el reducidísimo círculo de snobs que la consumimos y los españoles fascinados con el redescubrimiento del nuevo mundo, buscando el placer onanista de una literatura que adquirió relevancia por el derrumbe social de 2001, como si en esta tierra yerma no hubiera espacio ya para la civilización. Ese pensamiento tan Martinezestradiano que circula por la superficialidad del común de la gente de Europa (durante la crisis de 2001 estaba de mochilero en Europa y en una librería de Viena (porque claro, de viaje por Europa lo que me interesaba sobre todo era localizar y registrar toda librería posible, igual que acá o en cualquier otro lado del mundo) la vendedora preguntó de dónde éramos (viajamos con el Bolchevique Superstar) y cuando le dijimos Argentina no fue su respuesta: “Ah Maradona” sino “Ah, ¿Y cómo es que están acá si su país está como está?”) encuentra en esta literatura, quizás el mismo último baluarte de dignidad que tenemos, como el prestigio que tenemos de saber buen inglés y ser baratos para las compañías multinacionales de telemarketing) me pregunto dónde podríamos buscar la inserción que buscan tantos escritores.
La nota de Aguirre dice que las narrativas de los “escritores jovenes” que puede leerse en las antologías conforman un conglomerado bien heterodoxo. Disiento: si hay algo que puede leerse es una uniformidad aplastante que alisa los textos hasta convertirlos en capítulos de una novela esquizofrénica.
Es dato conocido que la mayor parte de quienes integran la mayoría de las antologías que se instrumentaron como red de pescador en un mar revuelto de gente con intenciones o no de convertirse en escritores profesionales (tiraron la red en el mar a ver si pescaban algún pez) provienen de las redes propias de amistad que se formaron en un taller literario con la impronta estatal de provenir en última instancia, del aparato productivo del Centro Cultural Ricardo Rojas (sueño cultural del radicalismo post-1983 y como me dijo el otro día un tipo: “En mi partido tenemos un dicho: “Calma, radicales”).
Entonces lo que quedó, en gran parte, es una escritura uniformizada por la mirada rectora de un coordinador con sus propias convicciones literarias (que podrían pensarse en alguna instancia, conservadoras del statu quo).
No me quejo, me parece una estrategia lógica en última instancia: con el “encargo” de armar una antología y ante el páramo vacío, el antologador recurrió a la materia prima que conocía.
El Taller Literario que ya tenía sus propias antologías editadas anualmente por la librería Clásica y Moderna se volvió Mainstream: una editorial grande, con el respaldo de un buen diseñador gráfico para las tapas, temáticas definidas para darle una coherencia aún más uniformizadora y la esperanza del antologador (que me confesó en una entrevista que le hice para la Revista Guapo) de que esos cuentitos publicados en la editorial grande sirvieran de puerta de entrada para esos escritores a la publicación de su obra inédita en esa misma editorial. Algo que no sucedió a excepción de algunos casos aislados de escritores que iban a llegar, seguramente, a esa instancia por otro lado.
Entonces, superando estos obstáculos, nos encontramos con un mercado que insiste con la intención de colocar nuevos productos para seguir ampliando la oferta, pero al mismo tiempo con la obturación de los canales de venta: ¿A qué público masivo le van a vender una novela de uno de los escritores antologados?
La salida que muchos encontraron para buscar esa masividad perdida fue la incursión en performances literario-neohippies, lo que podrá haber aceitado los lazos de amistad pero poco habrá hecho por la literatura. La forma de leer que tenemos asimilada es en voz baja, por lo menos desde hace unos cuantos siglos y las perfomances suelen caracterizarse por el embotamiento y aburrimiento que producen en su público, algo que no se dice sino por lo bajo precisamente. Ni que hablar que esas perfomances tampoco llevaron a la creación de públicos masivos ni trajeron aceite fresco a los engranajes crujientes.
Lo único con lo que se insiste es con la Vanguardia de la Juventud (en ese sentido el título de la antología de Tomas se quedaba en el límite: Joven Guardia, porque sabía que de Vanguardia nada) ya no como un movimiento estético (aunque es posible ver la uniformidad de la narrativa) sino como concepto de construcción de un producto de mercado (lo que me parece perfecto: baruch hashem, el modernismo ya está superado).
El movimiento implica una despolitización de la Vanguardia. Le quita lo revolucionario, lo que va para adelante, y le deja la “guardia”, lo conservador, lo que defiende lo ya hecho. La nueva literatura argentina se plantea como una lucha de trincheras: no dejar que el enemigo pase, no dejar que las traducciones de Anagrama de Ian McEwan y Martin Amis nos ganen los lectores de clase media argentina. Bueno, ya lo hicieron. Ya nos ganaron. No hay forma de defender una posición perdida. La lucha para tener alguna posibilidad de éxito debería ir para adelante y politizarse. Volver a recuperar lo único recuperable de la vanguardia: la consistencia política, la intervención.
Con las perfomances puestas como mera exhibición narcisista se recupera el chismerío barato porque juega esa lógica: la de acaparar una posición como carne en muestra. La literatura se vedettiza y cualquier estupidez sugiere una pelea mediática. La literatura argentina actual se está convirtiendo, justamente, en el reino de “los mediáticos”, los Jacobo Winograd y los que en cualquier momento se van a poner a cantar El beso seco en su próxima performance.
Esta juventud que acapara la literatura lleva la impronta del posmodernismo más berreta en el rostro: es la literatura del histeriqueo y la falta de convicciones. Una muestra triste del arrasamiento de la literatura. Precisamente, ¿Cómo pedir que se produzca literatura cuando no es la literatura la mayor pasión de una generación como la mía y la que está un poquito más allá, creció viendo el Big Channel o el Magic? La literatura fue reemplazada por un entretimiento más efectivo y eso también se nota en la abulia de una escritura que no suele procesar las referencias clave de una vida pop en provecho de un compromiso político sino como manifestación subsidiaria, apéndice, de las políticas neoliberales y la globalización sobre la propia subjetividad.
En tanto, “literatura joven” es la forma económica y descomprometida de seguir hurgando en el mar revuelto para ver si se encuentra un escritor en serio (algunos hay y lo demuestran con trabajo y constancia). Mientras tanto, el reino de las ventas de ejemplares seguirá siendo de las traducciones berretas de Anagrama y la renovación en la literatura argentina deberá seguir esperando porque joven no es sinónimo ni garantía de nuevo.

14 de agosto de 2009

Zombies nazis


Mis expectativas con Dead Snow eran altas. Desde que descubrí la fascinación que me genera investigar la explotación del nazismo y el neonazismo en la cultura popular (nazisploitation) a partir de pensar una monografía para la facultad, no puedo dejar de consumir productos culturales que incluyan nazis.
Entonces cuando en el videoclub vi la cajita de una película que prometía incluir zombies nazis, motosierras y gore, decidí que se ajustaba a mi nueva obsesión momentánea.
Pero me decepcionó. La película, noruega y de este año, plantea una trama básica pero funcional donde un grupo de chicos y chicas deciden pasar unas vacaciones en unas montañas nevadas, alejadas de todo rastro de humanidad, haciendo deportes extremos y teniendo sexo en el baño que comparten. Después llegan los zombies, hacen un festín de sangre y títulos finales. La descripción es la de cualquier otro producto de zombies sólo que hablado en Noruego y con menos exhibición de senos que cualquier película Clase B más o menos conocida (aunque reconozco que no es mi fuerte este género). Pero el atractivo con el que juega es precisamente con el hecho de que esos muertos vivos son soldados del Tercer Reich vueltos a la vida y ahí es donde me interesa el asunto.
El hecho de que estos zombies lleven (algunos pocos) el brazalete con la svástica y los uniformes de las SS o de soldados rasos no modifica en absoluto nada que tenga que ver con la trama. Podrían ser zombies nazis como zombies argentinos o zombies noruegos no-nazis o lo que sea, porque en definitiva no hay nada que los distinga como nazis más allá de su uniforme. Un personaje secundario da una explicación bastante básica diciendo que en esa zona un grupo de soldados alemanes de la Segunda Guerra se había exiliado luego de ser expulsados de un pueblo ocupado, robándose en su huída joyas de sus ocupantes. Los chicos descubren una cajita con las joyas, la desentierran, se las roban y por eso los nazis retornan de la tumba para proceder a descuartizarlos (y parece ser que acá es el único momento donde la película intenta aprovecharse de la identidad nazi de sus zombies) con formas de tortura bastante brutales y sanguinarias. La identificación de lo nazi como posibilidad de un mal absoluto y absurdo está puesto en estos pequeños episodios y retoma la tradición histórica clásica de entender al nazismo como un grupo de maniáticos fanáticos de la sangre en vez de indagar en sus significados más profundos. En ese sentido podría decir que funciona la idea de nazis zombies porque por principio, los zombies son encarnaciones de un mal absoluto sin razón (no tienen cerebro, buscan consumirlo). Pero están tan despersonalizados esos zombies que incluso tienen la excusa de levantarse de sus tumbas para recobrar las joyas robadas (lo que me parece la peor excusa dada a un zombie ever). La película que se permite ciertos guiños cómplices al género y un poco de metarreflexión y humor, parece achacarse y no ir a fondo: ¿Por qué no se levantaron los nazis porque olieron que había judíos entre los chicos? por ejemplo. Y sin dudas lo más vergonzoso es que en ningún momento (ni siquiera en el que lo esperaba como espectador con toda la expectativa) los zombies nazis hagan el saludo imperial romano a Hitler.
Entonces la película encuentra una justificación para estos zombies en la codicia. Si le iban a buscar una excusa a lo dificil de excusar como el nazismo y el zombismo, es bastante claro que podían haberle encontrado una vuelta un poco más interesante.
El lunes pasado discutíamos con el Conejo acerca de las dificultades de transitar toda esa cultura Pop que nos nutrió de niños y adolescentes en los años de la posdictadura, con la emergencia de la Globalización y trasladarla a una literatura Argentina que tuviera sentido y no fuese una mera rerpoducción de una estructura como una carcaza vacía. La respuesta que encontramos es aprovecharse de esos elementos que nos constituyen pero dándoles una vuelta política y convertirlos en motivo de intervención desde la literatura.
Exactamente lo contrario de lo que hace Dead Snow.

Calificación: 5/10 Rufiancitos.

P.D.: Me comentó mi amigo el Outsider que hay otra película con zombies nazis: Outpost. Voy a ver si la veo. Espero que sea mejor.

26 de julio de 2009

Nihil


Hace varios años (pienso, recuerdo, 2002) no existían los blogs (o si existían no tenía acceso a ellos). Y yo estaba bastante deprimido. Como para mí escribir siempre fue una necesidad casi fisiológica que me calmó y me calma, que me hace bien, escribí un fanzine que se llamaba "Nihil Una pasión inútil..." ("Nihilista" o "Nihilismo" eran demasiado largos para mi gusto como nombre de un fanzine).
Me hizo bastante bien. Me permitió concoer gente muy interesante como por ejemplo a Zill, con quien todavía hoy nos profesamos un profundo afecto y cariño. Me ayudó a salir de mi estado depre, comunicarme con otros que pensaban parecido a mí, en fin, todo lo que un blog puede hacer hoy por uno.
Fueron 4 números de fanzine que hice y después empecé a pensar en las posibilidades que ya ofrecía la web. Dominios .7m.com y un curso de Dreamweaver 4.0 mediante puse online la primera versión del fanzine hasta que me mudé al dominio www.nihil.com.ar.
Seguí escribiendo y subiendo contenidos con cierta periodicidad durante esa época.
El siguiente paso fue mudarme a otro server gratuito que me permitía tener un foro y con él profundicé la emergente amistad con mis Hardcore Nerd Friends (algo más por lo que agradecer haber empezado algún día con el fanzine).
Finalmente por problemas con el server y la aparición de la era blog y la posibilidad de adjudicarle el dominio que ya tenía, Nihil.com.ar terminó siendo este blog.
Hoy por suerte mi vida está muchísimo mejor que en 2002, crecí tanto desde lo intelectual como desde los personal respecto de esa época y también por suerte tengo mucho trabajo que me quita tiempo para dedicarle el cariño y la pasión a este blog. Y también hoy estuve viendo mis viejos fanzines.
Son bastante sillys, y vergonzantes a esta altura de mi vida. Pero son mi primer intento formal de escribir para alguien y eso ya es bastante.
Los subo para que si a alguien le insteresa se los pueda bajar.

Descargar Nihil Fanzine Número 1 al 4

Están en un .rar y una vez descomprimidos los puse en formato .cbr por lo que necesitará el CDisplay para leerlos (un programita realmente liviano para leer comics por PC). Si no quieren pueden cambiarle la extensión del archivo de .cbr a .rar y ver las imágenes una a una.

P.D.: Quería hostearlos en "I will host for food" pero el máximo que permite es de 10 mb :-(

5 de junio de 2009

Crónicas de la amargura: Especial Elecciones 2009

Dificilmente vayamos a volver a ver algún día una campaña tan bizarra y divertida como la de elección de Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en 2007.
Sin embargo esta campaña para las elecciones de Junio tiene sus highlights que hay que destacar.

No voy a negar mi sorpresa cuando el otro día, volviendo de mi clase de Psicoanálisis I en la Facultad de Psicología me encontré en Rivadavia y Pueyrredón, con este cartel que es toda una declaración de las políticas macristas en la Ciudad:

¡Cuidado! ¿Cuántos muertos tendrá el gobierno de Macri en el placard?


Teniendo en cuenta que la gestión macrista no ha sido otra cosa más que arreglar un par de baches y pintar los bancos de algunas plazas (en ese amarillo hepatítico y chillón que revuelve las tripas al tiempo que nos recuerda que vivimos en la Ciudad Taxi de Macri) el cadáver en el suelo lo único que hace es alertarnos de que no todo es color de rosa en Macriland. Todo es amarillo.
Y hablando de taxis, la campaña del Pro guy Daniel Amoroso realmente no tiene sentido. ¿La vieron? Esta foto la saqué en Libertad y Corrientes. Que alguien me explique ¿dónde tiene sentido? ¿Qué tiene sentido?

Sin sentido.

En todo caso le encuentro más sentido a esta señorita caracterizada como The Pro:

The Pro. Tiene el mismo color amarillo y es tan puta como Macri trata a la Ciudad. Tiene sentido.

No habría elección sin los postulados ignotos de siempre y los que se postulan insistentemente una y otra vez. En este caso nuestro amigo el Juez Julio Cruciani vuelve a la carga con su inefable moñito convertido ya en un símbolo, un escudo partidario.
El volante es realmente confuso. Con la cara de mozo gallego del Bar Inglés que tiene Cruciani y su gesto típicamente porteño de "pedir un cortadito" el Juez podría ser el candidato de todos los mozos revelados de la Ciudad que dicen: "¡Esta vez, el cortado lo pido yo!"

Múltiples personalidades. No teníamos suficiente con el "Francisco + Gabriela + Mauricio = Vos(ta)" que ahora le agregamos el "Yo, soy usted" del Juez "Moñito Loco" Cruciani. Claro, el problema es que él se pide un cortado pero como él es vos, el que lo garpa, ¡Sos vos!


No conforme con andar pidiendo cortados para que los pague Usted o Vos o ya ni sé si te tutea o te trata de Señor o Señora que la cosa se sigue poniendo interesante.
Como podemos comprobar en la foto que acompaña su plataforma, el Juez Cruciani es un distendido que le gusta usar la ropa por fuera del pantalón que así es mejor, más cheronga y no se arruga.



La juventud que viene marchando. Como dice Cruciani entre los moños y la afirmación temeraria de que él es vos, su partido está lleno de jóvenes como lo demuestra la foto. Y para estar en la moda juvenil, Julio (es decir, vos) se saca la ropa de adentro del pantalón sólo a la mitad de la prenda.


Pero está muy mal comentar todos estos aspectos del Juez Cruciani sin poner a disposición de todos los lectores sus propuestas. Acá van:

Caps Lock. La tecla favorita del redactor de este volante-plataforma que parece haberse copado mal con la teclita y como en una sesión de chat desaforada, te grita sus verdades.
En especial la referida a Seguridad ¿Alguien me explica qué se supone que significa que "El que mata no mata dos veces"?


Y por último, el Juez sabe que el valor legal de la firma importa por lo que estampa su rúbrica haciendo el hecho de que él sea vos un asunto bien espinoso que ni el propio J. Derrida en su Firma, acontecimiento y contexto podría dilucidar.

Ponele la firma. No, mejor no. Cruciani la pone por vos.

Ahora, volviendo a los asuntos más serios de la vida, una preocupación realmente espeluzante me agarró cuando leyendo un volante de la Facultad de Ciencias Económicas me enteré que el kirchnerismo se habría aliado con la Internacional Comunista (¡Horror!). ¡Esta importación de pensamientos que son contrarios al sentir nacional, Cristiano y Campestre debe acabarse cuanto antes!

Cruciani es vos, Kirchner es Altamira. Obviamente en Económicas me lincharían.

Ahora, lo realmente interesante del volante McCarthysta es la parte de abajo donde denuncian a los componentes socialistas e internacionalistas (y por ende, kirchneristas como el Partido Obrero) de la agrupación MxE que supongo gobierna el Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Mauricio Macri.

S.O.S. No sé ustedes, pero yo sí votaría a una corriente que se dice deudora de un tipo que fundó una Liga Anticlerical, una Liga Antiimperialista de las Américas y el PC Cubano.

Lo que pasa es que en Económicas están para cosas más serias. Y como son más resolutivos y prácticos, ¡Ni papel derrochan! En los volantes políticos te metene el chivo como para no ser acusados de Comunistas derrochones.

Belgrano te enseña. El prócer también era un maestro en los análisis de Balances y ahora te enseña sus habilidades.


Es que claro, la gente de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Mauricio Macri son todo lo contrario del fundamentalismo de izquierda radical que acapara los pasillos de las facultades de Filosofía y Letras de la Universidad del Porro en el Patio o la de Ciencias Sociales de la Universidad de la Protesta en el Garage Privado:

Radicales. Pero de izquierda y no de la Unión Cívica.

Lamentablemente, y a pesar del ultra-cool saco color mostaza de Jorge Altamira y su incursión por el mundo de la Web 2.0 para ganar adeptos, las cosas no paren estar yendo tan bien para la izquierda que quedó como si hubieran integrado una bomba fragmentaria explotada: todos por todos lados y tan chiquitos que apenas si los podés distinguir del polvo.

Por suerte siempre nos quedarán las paredes de los baños de Puan. Pese a su muy a la moda saco mostaza, la campaña del PO viene picada. Pero por suerte siempre habrá baños en Puan donde hacer pegatinas. En cualquier momento se viene el Comité Central de Campaña en el Boquitas Pintadas.

La centroizquierda también tiene sus problemas:

Las paredes de los baños de Psicología también hablan. Y dicen que: a) Evidentemente tengo una compulsión a ir a mear después de cada clase. b) Psicología es bastión del kirchnerismo. c) Plantean la siguiente pregunta: "¿Y este Pinito cómo se fuma?"

Evidentemente Pinito Solanas es un porrito dificil de fumar para Heller y Co.

De todos modos la innovación más impresionante de esta campaña es el gran salto hacia adelante dado por los Trotskystas buenos y voluntariosos del PTS. Siempre rezagados, ellos no se dan por vencidos y le ponen buena onda a la campaña. Porque al mal tiempo, ¡Cara de papa!

Combatiendo la Majulización de la TV argentina. ¿Cansado de verlo a De Narváez en TODOS los programas políticos de TV abierta y privada? ¡No te preocupes! Llegó PTS TV! Con los mismos estándares de calidad que Canal 26 pero con menos Grondona y más Christian Castillo.

3 de mayo de 2009

El sueño del Nerd realizado

Hoy, domingo 3 de mayo, vi realizado uno de los sueños del Nerd: me publicaron una nota sobre el maestro H.P. Lovecraft en el diario.
Leanla en Radar Libros del Página/12 de hoy.

Actualización 06/05/09:

Link a la nota.

12 de marzo de 2009

La jodida vida del literato

Foto vista acá.

Lo peor de escribir ficción es el miedo a echar a perder tu vida sentado delante de un teclado. La idea de que al morir te darás cuenta que solo viviste sobre el papel. De que tus únicas aventuras fueron fantasías y de que mientras el mundo peleaba y se besaba, tú estabas sentado en una habitación a oscuras, masturbándote y ganando dinero.
Chuck Palahniuk, “Mi vida como un perro” en Error humano, Debolsillo, 2007, Bs.As.

Excepto por lo de ganar dinero, por lo demás podría decir que nunca leí palabras más acertadas y mejor articuladas respecto de ser escritor o ser un wannabe escritor.
Claro, supongo que si sos Palahniuk, publicás a razón de una novela cada año y medio, tenés un grupo de fanáticos y seguidores que se hacen llamar “El culto”, te publican cualquier basura que escribas porque total tenés ventas aseguradas, robás descaradamente a Ballard y nadie alza la voz ni te acusan de plagio, ni nada parecido, si tus libros se transforman en películas, producís vómitos entre los concurrentes a tus lecturas y tu nombre es sinónimo de literatura cool, entonces sí, claro, vas a ganar dinero.
Si sos un escritor o wannabe escritor en argentina, lo más probable es que más allá de matarte a pajas en un cuarto solitario, viviendo una vida que no es tuya o viviendo una vida desperdiciada, no pase mucho más.
Es impresionante la contundencia con la que Palahniuk plantea uno de mis terrores más íntimos cuando era un poco más pendejo y antisocial: la idea de quedarme encerrado viendo como la vida pasaba antes mis ojos sin posibilidad de agarrarla, de asirla, de subirme a ella. Y escribiendo, claro. Porque si algo ha hecho por mí la Literatura es salvarme y arruinarme la vida en dósis iguales.
¿Me la salvó? Obvio, sin ella mi aburrimiento crónico hubiera sido insoportable, sin ella no habría podido soportar mi soledad, sin ella no hubiera podido soportarme a mí mismo.
¿Me la arruinó? Obvio, me confinó a los límites estrechos de una vidas que no son las mías, me llevó a lugares que no existen y me gustó tanto que me quedé más de lo aconsejable allá, me dificultó todavía más la comunicación con el mundo exterior.
La literatura ES masturbación. La literatura como la conocemos hoy, ahora, acá, en Occidente: un placer solitario, un juego con el propio cuerpo y mente. Una satisfacción que nos enfría, que es catársis, lo que sea. Escribirla es peor todavía. Escribir literatura te lleva a preocupaciones, a dolores, a sentirte un estúpido luchando y luchando que no sabé bien a dónde va a llegar, si es que llegás.
Lo peor es que como la plata seguramente no vendrá, creo que muchos escribimos porque somos Rockstars frustrados: nunca pude entonar más allá de los primeros acordes de Blackbird en la guitarra y la dejé por ahí tirada hasta que la regalé. No tengo ninguna habilidad natural y para colmo, me pasé una proporción enorme de mi vida leyendo. ¿Qué hago? Tarde para cambiar, tarde para seguir pajeándome, hora de escribir, hora de leer.
Y el sueño de convertirse en un Chucky Palahniuk, con mujeres y millones (aunque a Chucky no le gusten precisamente las mujeres).
En otro artículo espectacular de ese muy buen libro de donde proviene la cita precedente cuenta que él también soñaba con el momento de ser un Rockstar literario. Y cuenta a lo largo de unos párrafos muy divertidos y muy bien encadenados, cómo es que cuando vendió los derechos de Fight Club y lo invitaron a Hollywood, todo pago, sufrió una serie de increibles peripecias que determinaron que en el momento en el que se suponía que tendría que estar cumpliendo su sueño, estaba metido adentro de una bañadera, lleno de cortes en la cabeza, rapado, con el cuerpo magullado y medio enfermo. Un verdadero loser literario antes que Rockstar.
Creo que por eso vende y por eso lo queremos: porque en sus ficciones, en sus artículos, se ocupa de las cosas que salen mal. Pero lo hace con humor. En ese sentido es como la superación noventista y cínica del realismo sucio de la era Regan/Nixon con Carver y Bukowski.
Este tipo te dice: “Nos están cagando a palos, riámonos.” No puedo oponerme a eso

19 de septiembre de 2008

Un cuartito (de siglo)


Le tengo miedo a la muerte. Siempre le tuve mucho miedo a la muerte. Pero no un miedo como el miedo que tienen todos. El mío es un miedo exagerado. Un miedo por las oportunidades perdidas.

La vida es una agonía prolongada. Durante muchos años de mi adolescencia el romanticismo existencialista me sedujo.
Me vestí de negro, de luto, durante gran parte de esa adolescencia (pongamos, de los 15 a los 22 años).
Mi tía Cuque siempre se quejaba: “Nene, ¿vos siempre de negro? ¿No podés ser más alegre?” Seguro que no, que no podía ser más Alegre como mi Tía Alegre (como le decimos con mi hermano a mi Tía Chocha).

Nunca me voy a olvidar cuando conocí el hecho natural de la muerte. Mamá matando un mosquito. La muerte tuvo los ojos de un mosquito despatarrado en la cocina de casa. “¿Cómo que se murió? ¿Vos también te vas a morir?”

Edipo. Entonces mi temor a la muerte se reducía a eso ¿no? Al complejo de Edipo. No era tanto el temor a morir yo sino el temor a que muriera mi madre.
Judío tenía que ser.

Vodka y Marilyn Manson. Cuando tuve mi crisis existencial-adolescente, ese temor a la muerte por exacerbación, ese temor a la muerte por temer no poder hacer todo lo que quisiera o hacer “algo grande” en la vida antes de morir o de arrepentirme en mi lecho de muerte sobre la vida que había llevado, me tiraba en mi cuarto a tomar vodka a boca de botella y escuchar Marilyn Manson.
Yo mismo me forjaba mi destino arrepentido: tenía miedo de lo que fuera a hacer con mi vida pero no hacía nada para cambiar mi vida.

No me importa morir. El Otro Yo marcó el otro costado de mi adolescencia trágica. Cantaba “No me importa morir” como desaforado todo el día, saltando entusiasmado con el poder de autodestrucción nihilista como identificación personal corriendo por mis sangre caliente.
Era mentira, sí me importaba morir. Me importaba morir arripintiéndome de lo que había hecho en la vida.
Ahora sí que no me importa (tanto) morir.

Pero igual sólo fisuré dos veces. Sí, me mamaba con vodka barato y Manson. Pero sólo vomité dos veces en mi vida por culpa del alcohol.

La primera vez que fisuré. Fue unas semanas después que yo dejara a una ex novia. Me emborraché con el Bolchevique, en su casa. Mezclamos un vodka bueno, que él había traído de Israel con Gatorade del sabor ese azul flúor.
Llegamos a la la Fiesta Pop City y apenas bajé las escaleras me empecé a sentir descompuesto. Fui vomitando mi camino al baño. Le vomité un poco encima a alguno. Seguro.
Después de esa noche el Bolchevique escribió algo así como que hay gente que no está hecha para tomar alcohol.
Creo que en mi caso seguro que tenía razón.

La segunda vez que fisuré. Fue en mi casa después que otra novia me dejara a mí, a nueve días de mi cumpleaños (es decir, me dejó un 11 de Septiembre). Me vomité la vida en el baño mientras escuchaba como la mina ya se había olvidado de mí garchándose a otro flaco. Lo comentaron unas amigas de ella que estaban en mi casa.

Mujeres. ¿Entonces mi problema es que me gustan demasiado las mujeres? Lo suficiente como para hacerme fisurar. Lo suficiente como para sensibilizarme. Lo suficiente.

Índigo. La ex novia que me llevó a fisurar por primera vez era una mina muy metida en la New Age. En un reencuentro, en un bar, después de muchos años, en una de esas charlas pedorras que pasan entre que uno se reencuentra con su ex y que se la lleva al telo, me dijo que quizás yo era uno de esos famosos Niños Índigo que nacieron durante la década de los ´80.
Qué estupidez.

Ateo. No creo en nada pero creo en las casualidades causales. Por una de ellas la conocí a esa ex novia que me dijo que era un niño índigo.

Philip Marlowe. Si tengo que decir una frase que me gusta, una frase que me identifica, le pertenece al más melancólicos entre los melancólicos, el Humprey Bogart de la novela, el James Dean del policial: “Si no fuera duro no podría estar vivo, si no fuera tierno no merecería estarlo”.
Identificación total. Por fuera soy algo: pedante, soberbio, snob, cínico, irónico, pelotudo, Rufián, lo que quieran. Por dentro soy otra cosa: tierno y dulce. Lo reservo para las personas que se ganan mi confianza y superan mi coraza.

Si no fuera duro. Soy así por afuera porque soy sensible. Sufro demasiado por todo. Si no fuera duro ya me habrían tumbado hace rato.

Si no fuera tierno. No merecería estar vivo y tampoco podría. Soy así. Sensibilidad antes que existiera la estupidez de la sensibilidad emo. Auténtica sensibilidad.

Mañana. Como ya quedó visto, mañana cumplo 25 años.

Virgo. Que trauma ser de virgo. Por suerte lo superé con creces.

Homónimos. Hace unos meses me agregó a MSN una chica que se llama como yo pero en versión femenina.
El primer día que recibí un e-mail suyo era de mañana y me dio miedo. Me dije: “Pero yo no me automailee!”.
Es raro esto de estar desdoblado, de saber que existe una contraparte femenina mía en algún lado. La chica llegó hasta mi MSN autogoogleándose.
Quedamos en tomar un café algún día. Quizás para compartir experiencias distintas, pasados distintas, melancolías de tiempos pasados distintos.

Jay Sherman. El de la blogósfera, me dejó una vez un comment. Dice que lo que le gusta de este blog es que dentro de tanta cosa seria se filtra alguna referencia teñida de melancolía muy tierna, que llega hondo. Eso y un sentido del humor también melancólico.
Ese comentario me llevó a escribir este post.

Nucífora. Es decir Nurit, dice que escribo muy largo para este formato. Quizás tenga razón. Le voy a hacer

1 de agosto de 2008

¿Por qué amo tanto a Batman?

Pasado: Batman en Júdio


Antes de viajar ya lo dije: me perdía el estreno en Buenos Aires de El caballero de la noche, la nueva película de Batman. Y no era algo menor. Desde que terminé de ver Batman Begins (que también me perdí de ver en el cine por otros motivos) que espero esta continuación, más después de la promesa al final de la misma, de la próxima aparición del Joker como villano estelar.
Y mis amigos haciéndome el chiste: “Vas a tener que verla en judio” juego de palabras porque la peli la estrenaron acá en julio el día después a que yo me fuera a Israel.
Allá entonces vi los afiches promocionales. Ni idea de si ya la habían estrenado: no se me da el hebreo.
Intenté buscar una buena foto del afiche durante cada instante que estuve en Tel-Aviv y sólo pude conseguir un par de fotos movidas sacadas desde el bus y un par más del afiche del Joker enchastrado por un tag azul muy feo.
Es que allá no hay tantas publicidades como acá y las pocas que encontré de la película se me fueron antes que pudiera tomarles la foto.

Batman en júdio y borroneado también

La obsesión por Batman. ¿Por qué tanta ansiedad?
Vi una proliferación de lo ya dicho acerca de Batman muy impresionante. Muchos bloggers y artículos en diarios o revistas van y vienen una y otra vez sobre la misma básica forma de ilustrar a los ignaros: Batman es un superhéroe cool porque es un psicótico que se viste de murciélago y sale a las calles a patear culos.
La delgada línea roja que lo separa entre ser un delincuente común y un superhéroe no sólo ha sido explotada hasta el hastío por el cómic sino que creo yo, ya la deben saber hasta lo más ignorantes sobre cultura comiquera.
Es más, yo mismo me dediqué a escribir sobre esto hace unos cuantos posts. En cuanto se refiere a difusión de culutra pop-cool no hay límites.
Y parece que la película entonces se viene con esa línea de lectura bien inscripta esta vez: ver los límites de las locuras. Why So Serious? Decían los viejos afiches en donde un Joker desafiaba a sonreír en un mundo que se cae a pedazos.
Tampoco el humor kistch de la serie de los años ´60 que sin embargo, a pesar de lo horrorosa que resultó, no dudo que ayudó a cimentar en las consciencias al personaje. Al darle luminosidad, el contraste con su etapa adulta, oscura, seria, nos hizo felices a todos los que pasamos de una infancia a todo color a una adolescencia perturbadoramente negra.

Presente: ¿Cón quién ir a ver Batman?


Tanta fue la publicidad de la película que a Batman ya la quiere ir a ver cualquier persona. Democratización de la experiencia nerd podría decirse. Eso que tanto nos duele a los que somos truly nerds. Porque está buenísimo que más gente se sume a las ganas de ir a ver una película de superhéroes, pero al mismo tiempo, ¿no están quitándonos la posibilidad del disfrute sofisticado del lector asiduo de este tipo de productos? Tengo miedo de ver la forma en que expliquen el origen del Joker y de Two-Face en la película porque es el miedo que nos da a todos los comiqueros o lectores de una novela luego pasada al cine por ver la forma en que arruinen nuestras concepciones fosilizadas de lo que debiera ser.
Mis amigos me dijeron que hoy por hoy cualquiera quiere ver Batman; un logro sería en cambio, convencer a alguien por fuera del mundo nerd-cómic para que te acompañe a ver la película de Antman por ejemplo.
Tiemblo de pensar lo que será el estreno de Watchmen. Y para Wanted ya perdí todas mis esperanzas: la tergiversación de la historia de Mark Millar es tan burda que no sé cómo es que lleva el mismo título.
Si Batman ya es parte del patrimonio popular y cualquiera puede ir a verla y tener hasta ganas de hacerlo y disfrutarlo, es porque se convirtió en un signo que cualquiera puede apropiarse.
Y si es así es porque el tipo es una suma de arquetipos caminante que satisface casi cualquier posible identificación del espectador.
¿Personaje traumado? Sí.
¿Personaje desequilibrado? Sí.
¿Personaje romántico? Sí.
¿Personaje justiciero? Sí.
¿Personaje lleno de misterio? Sí.
Y podría seguir. Batman tiene todo. Es un mix. Es mucho más que un psicótico del “lado de la ley”.
Cuando se estrenó la Batman de Tim Burton la habré visto unas miles de veces. Hasta tuve el álbum de figuritas de Cromi que había salido. Y no era una película para niñitos de 6 años como yo en esa época.
Tardé muchos años en recaer en él y todo fue gracias a La caída del murciélago: el arco argumental donde Bane le rompe la columna cervical al Dark Knight y lo deja paralítico.
Supongo que eso es lo mejor que tiene Batman: juega con el morbo de cada lector y espectador que quiere, por un rato al menos, ver triunfar al villano. Porque por más que gane Batman, el triunfo es el del mal. Por un lado su cruzada es en vano y él lo sabe y por el otro, por más que gane, lo que gana es la insanía, el tipo que hace sus propias reglas. Batman es un anarquista.

Futuro: Ciudad Gótica

Pudo haber sido peor (según este diario español que me dieron en el avión, allá se estrena recién en dos semanas) o mejor (según este diario español que me dieron en el avión, allá por 3,95 guita, como hubiera dicho mi abuelo, ¡Te regalan una toalla de Batman!).

Las buenas adaptaciones de Batman al cine están basadas en grandes novelas gráficas que determinaron y moldearon el personaje.
Batman Año Uno de Frank Miller para Batman Begins. La broma asesina de Alan Moore para gran parte de Batman de Tim Burton y El caballero de la noche.
Long Halloween de Tim Sale y Joeph Loeb para El caballero de la noche.
Lo interesante de Batman, más que en ningún otro cómic, es cómo sus personajes llegaron a ser lo que son. Cómo Barbara Gordon llegó a ser Oráculo, la paralítica en silla de ruedas que ayuda a Batman. Cómo el Joker llegó a ser un payaso asesino. Cómo Harvey Dent se convritió en Two-Face. Cómo Bruce Wayne se convirtió en Batman.
Como en cualquier buen policial negro, el protagonista no es el narrador o el personaje en quien posa sus ojos el narrador: el protagonista absoluto es la ciudad. La ciudad podrida, oscura, negra que contamina y transforma a los seres humanos en monstruos horripilantes.
Una Ciudad Gótica en la que, en esta ocasión, sucede de todo: destrucción y muerte. Pocas películas mainstream de hollywood me han mostrado tanta pasión por destruir lo sagrado. Mujeres inocentes, hombres, vidas. Y el Joker vestido de enfermera. ¿Qué más decir? Sólo Ciudad Gótica puede admitir ese tipo de secuencia.
Sin embargo hay una extraña luminosidad en esta Ciudad Gótica de El caballero de la noche. Paradójicamente la noche es lo que menos está. En ese sentido era más logrado el tono de Burton a mi entender. La nueva Ciudad Gótica es demasiado Los Angeles para mi gusto. Y demasiado luminosa, como si se ubicara en la Costa del Sol.
Pero lo de Caballero Oscuro en realidad va por la explotación de ese costado de Batman que en la película está muy bien: el del perfil del borderline a punto de estallar.
De hecho, hay un momento clave en la película (y diría que todos los momentos en los que aparece el Joker son absolutamente claves y reveladores, casi como si Alan Moore hubiera estado dictándole un mal boceto a los Nolan que escribieron el guión de esta película) donde Batman descontrola y lo muele a palos al Joker. Algo que está calcado del arco Hush de hace unos poquitos años (usé algunas de esas imágenes para otro post que no tiene nada que ver: La izquierda que viene con delay pueden entrar para ver las fotitos que son muy bonitas). Es el momento en que el tipo asume que por ser un vigilante no está del lado de la ley. Es el contacto físico entre el Joker y el Caballero Oscuro lo que sintetiza Two-Face: la dualidad del bien y del mal encarnados. Por eso digo que esta película es como La broma asesina extendida. Hasta casi le roba líneas al cómic.
Hay otro gran momento de la película: los copycats. Otra idea robada a un cómic. En Welcome Back, Frank, el mejor arco argumental que leí sobre Frank Castle, The Punisher, lo que termina demostrándose es que tanto Punisher como Batman (que son las dos versiones de un mismo héroe y ya que estamos con Watchmen, agreguémosle The Comedian (Punisher) y Rosrarch (Batman)) son simples funciones estructurales del relato. Si reemplazamos a Bruce Wayne-Batman con Juán Pérez-Batman estamos en la misma situación. Batman es Batman porque el relato se posa sobre sus hombros. Y sí, claro que si se lo cambia no será lo mismo (demostrado cuando Azrael reemplazó a Batman) pero en definitiva, lo que importa, es que así como ese tipo en particular se puso la máscara y salió a hacer justicia por mano propia, cualquiera podría hacerlo. Y cualquiera puede hacer lo contrario: pintarse la cara y salir a generar caos.
Sin dudas el Joker más logrado que haya visto tanto en cine, TV y cómic.
Desopilante, sanguinario, extremo, loco, con pasados cambiantes como lo planteó Moore y tan anarquista como Batman pero con placer por el caos.
En la película el Joker comprueba su teoría (vista ya en La broma asesina) de que cualquiera puede convertirse en un maniático de la noche a la mañana sólo por tener un mal día con Harvey Dent. Pero la hipótesis es la misma y luego Two-Face intentará probarlo con Jim Gordon.
Quizás esta recurrencia esté en que es una de las ideas más fuertes que planteó Batman como cómic en toda su historia.
Quizás la película sea un pastiche de novelas gráficas fundamentales de Batman y ahora que ya prácticamente usaron todo y quedó el final muy abierto con un héroe perseguido podamos empezar a ver, en la próxima entrega, qué buena idea nos tiene preparada Nolan para sorprendernos. Ojalá en el camino aprenda a dirigir un poco mejor las escenas de acción que empantanan el relato en una especie de reminisencia del Batman de Adam West o que llamen al que dirigió El Ultimatum de Bourne para que se encargue de estas secuencias.
Por todo lo demás, que siga Nolan que nos recuerda cada vez más, por qué amamos a Batman.

15 de julio de 2008

Humor judío


Escenario: Village Caballito, jueves 10/07, cerca de las 22 hs, esperando el comienzo de El Superagente 86, antes que comenzaran los cortos.
Personajes: La muchachada nihilista

Rufián dice: ¡Loco, me quiero cortar los huevos con un tenedor! Estuve esperando todo el puto año y el año anterior también para que estrenaran The Dark Knight y justo la estrenan al día siguiente que me vaya de viaje a Israel...

Henry dice: Y... vas a tener que verla en júdio.

The Outsider, Darío, El Chino Ávila y Acarito dicen: jajajajajajajajajaja

Como para ir despidiendo y calentando los motores ¿vio?

Y pensar que ayer en la calle un par de vagancias me gritaron "¡Ehhhh Batman! ¡Batman!" porque estaba con mi sobretodo negro...
Veánla por mí y hagan de cuenta que estoy ahí, sentadito al lado suyo, gritando como un desaforado, emocionado, disfrutando...

11 de junio de 2008

Puán Station (Dharma Project)


Era hora de que se supiera de una buena vez. Era hora de destapar el velo.
Se equivocó Fogwil: Puán no es un cotolengo, Puán es una Estación del Proyecto Dharma.
¿No? ¿Y cómo explican la puerta que da a la nada? ¿Cómo explican que tengamos una copia del Necronomicon en nuestra biblioteca? ¿Cómo explican que seamos productores de snobismo, polémicas y desastres culturales? ¿Cómo explican que nos hayamos convertido en objeto Pop?
Los que transitamos por Puán, los que vivimos Puán, los que hemos sufrido y disfrutado en sus aulas, con el olor a cloaca de sus baños, con esas clases inolvidables, sabemos que definitivamente, pertenecen a otra realidad. La respuesta es clara: es una de las Estaciones del Proyecto Dharma, una que todavía no descubrimos en la serie.
Queda entonces develado el misterio. Queda fundado el Puanismo. Queda expresa mi última voluntad: Cuando me muera, quiero que esparzan mis cenizas por Puán.

Actualización 13/06/08: El post de hoy se los debo hasta mañana sábado 14/06/08.


Nueva actualización 16/06/08: Mis agradecimientos al portal de fans de Lost: www.lostzilla.net que linkeó a este post superando incluso, las diferencias culturales que hacen que en España, de dónde es el portal, no tengan idea de qué es Puán.








Bonus: A la tarde, en el laburo, con algunos de los materiales para la intervención.

Idea y producción: Rufián
Desarrollo: Julieta C.