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18 de septiembre de 2009

La Britni

El otro día me acordé de esto que había escrito hace un tiempo y tenía completamente olvidado. Ahí va:


La Britni

- Primero que me devuelva la guasca que se tragó – me dijo el Anciano y exhaló humo de cigarrillo. Era porque le había ido a decir que La Britni andaba mal porque él no le había devuelto una camperita de jean después que cortaron.
Habían salido dos meses, se habían mostrado bien melosos y después La Britni se acostó con el Chori y se pudrió todo.
Cuando se enteró el Anciano se le pusieron los ojos rojos, se le notaba la fuerza que hacía para no dejar escapar unas lágrimas. Habíamos estado fumando en el baño del primer piso y entró un flaco de otra división.
- Che, la trola de tu mina ya se encamó con el Chori – le dijo de costado mientras echaba un meo en el mingitorio.
Casi se arma un bardo grande porque el Anciano se puso de la cabeza y lo quiso arrinconar al pibe, aplastarle la cara contra la pared meada del mingitorio y lo tuvimos que agarrar entre Francisco y yo para ablandarlo.
- Calmate Anciano, andá a pegarle al garca del Chorizo que se hace tu amigo y te anda cagando la mina – le dijo el pibe y salió apurado, aprovechando que lo teníamos agarrado al Anciano.
El Anciano masticó puteadadas y comprimió los ojos, como si hubiera estado haciendo fuerza con las cuencas del cráneo para que no se le escaparan para afuera, porque sabía que La Britni tenía fama de atorranta, todos lo sabíamos y a ninguno nos sorprendía lo que acabábamos de escuchar. Habíamos estado esperando el momento en que pasara eso, que el Anciano se enterara de un encame de su novia con otra. Pero se los había visto tan acaramelados a los dos juntos que por un momento yo había pensado que quizás, esa vez, la cosa venía en serio.
Nunca lo había visto al Anciano tan metido con una mujer. Y a La Britni nunca la había tratado. Sabía lo que todos, que había entrado en segundo año y que le decían así porque era fan de Britney Spears.
En los recreos se ponía a ensayar las coreografías. Hacía cosas con las sillas y cantaba por imitación fonética: “Ups! ai did it a-guen, Ai plait buif ior jart!” y así. Además era tetona y calienta pavas y eso era todo lo que tenía en común con la nenita rubia angelical que cantaba y ganaba millones, porque por lo demás su piel era oscura y de pelo morocha; tenía linda cara sí, con ojos marrones intrigantes y siempre se andaba arreglando el pelo con hebillitas de bijouterie de plástico.
Estaba buena, pero era de esas mujeres que te liquidaban con mirada de asco cuando te acercabas a ella y además siempre andaba saliendo con unos monos enormes que la esperaban a la puerta del colegio. Cada semana era uno nuevo. Me acuerdo de un flaco que le duró como uno o dos meses, se llamaba Boris y era un tipo de espalda ancha, medía más de 1.90, tenía una panza que necesariamente imponía una distancia si te acercabas mucho, barba negra y puntiaguda, pelo largo enrrulado y venía en una moto. Nunca supe si era un metalero cabeza de tacho o un cumbiero.
Y ahí estábamos en el baño, el Anciano y yo que le palmeaba la espalda.
- Chorizo puto, lo voy a recagar a golpes – dijo.
Nunca me había caído bien el Chori Villa. Había entrado el año anterior y lo habían apodado así porque su dirección de e-mail era choripanconcoca@hotmail.com
Siempre salía con las mejores minas y se relacionaba con los pibes más pillos del colegio. No lo entendía y lo sentía una amenaza. La jugaba de callado, el intelectualito esnob y el guacho poronga me venía a limpiar todas las minas a las que podía llegar a aspirar con esa mezcla de picardía y lucidez que te da la calle. El Chori y el Anciano eran la misma mierda, estaban cortados por el mismo cuchillo, pero el Anciano me caía bien y el Chori como patada en las pelotas.
Pensé que si se peleaban el Chorizo con el Anciano iban a quedar como dos caciques dentro de la división y que iba a poder ponerme cerca del Anciano, recuperar alguna posibilidad, colarme en alguna de sus salidas o lograr que me presentara alguna de las minas que se levantaba como se levantaba a la mañana, tocando la guitarra en el subte o con ese chamuyo callejero que todos los libros que había leído no me habían dado.
En clase se sentaron cada uno en un rincón opuesto y no se hablaron.
A la salida cada uno por su lado.
Hablé con alguna gente para averiguar si el rumor era cierto y parecía que sí, que el Chori se había encamado con la Britni en el telo que quedaba en Laprida y Santa Fé, justo a una cuadra del colegio.
El Anciano escupió al piso cuando le dije lo que se comentaba.
- Puta de mierda, ¿Tenía que ir justo al telo donde me entregó el culo por primera vez?
Me molestó la violencia del Anciano, siempre mostrando que él era el macho Alfa. No le dije nada y me volví caminando a casa.
La semana pasó tranquila. No se volvió a hablar del tema en ninguno de los círculos o islotes de grupitos que había en la división. Una tarde después de hora la división decidió quedarse planificando el viaje de egresados y yo no iba a ir, pero igual me metí en la discusión sólo para tirar mierda y generar peleas entre los grupitos.
Quería llevar y traer y profundizar la pelea pero no me salía muy bien.
El Anciano se había quedado callado en su rincón sin escuchar lo que se hablaba, el Chori lo mismo y La Britni estaba rodeada de Andrea y Valeria que eran sus mejores amigas de la división, que la cuidaban como si fueran sus guardaespaldas porque el ambiente se sentía tenso a pesar de todo.
Una tarde se acercó Andrea para decirle al Anciano si podía devolverle la campera de jean a La Britni, que él sabía el valor sentimental que tenía para ella esa camperita.
Ahí fue cuando lo escuché por pirmera vez decir eso de la guasca que La Britni le había tragado.
Andrea se puso roja y pensó en algo para responderle pero quizás no supo porque se dio media vuelta sin decir nada y volvió al grupito a comunicar el resultado de su diplomacia.
Al rato se la vio salir corriendo a La Britni. Se encerró en el baño de mujeres del primer piso cerrando la puerta de un golpe. Valeria la siguió corriendo y Andrea se nos acercó de nuevo:
- ¡Mirá lo que hiciste! - dijo indignada y se encaminó para el baño también.
- A mí también me hizo mierda esa puta – le respondió a los gritos.
Lo miré al Anciano con una media sonrisa.
- ¿Y a vos qué mierda te pasa Kalinski?
No le respondí.
Era viernes. Cuando llegué a casa a la tarde fui directo a la cocina, exprimí una naranja y tiré el jugo en un vaso alto. Lo llevé a mi cuarto y saqué la botella de vodka Hiram Walker de la biblioteca, le tiré un buen chorro hasta llenar el vaso hasta el tope y lo probé. Me sacudió la garganta.
Puse un CD de Beth Gibbons en el equipo, puse unos almohadones de respaldo contra el armario y me tiré en la alfombra a tomar.
Me bajoneó al ratito, me levanté, cambié el disco trucho copiado, bajado del iMesh por Antichrist Superstar de Marilyn Manson que lo había comprado original hacía unos días.
Escuché Beatiful People tragando destornillador y pensé en la Britni chupándole la pija al Anciano y me calenté pero enseguida me dio envidia, porque el Anciano, igual que el Chori, siempre conseguían minas con las que acostarse o que les chuparan la pija.
Miré bien el trago, parecía jugo de naranja tang y después incliné el vaso, el líquido era cristalino en el bordecito, como si se separara el alcohol de la fruta y después me vi los dedos y vi que la infección del dedo del medio había empeorado, con costras rojas rodeadas de piel blanca despellejada. Hacía un rato había escuchado : I wasn't born with enough middle fingers. Es del primer tema del disco: Irresponsible Hate Anthem
Pensé que estaba jodido y me pregunté si teniendo el dedo así, todo infectado y abierto, con la carne expuesta, si algun día lo metía en una vagina podía llegar a contagiarme de SIDA. Pensé en La Britni tragando semen y pensé que esa mina debía andar embichada.
Terminó el disco y quise levantarme para sacarlo pero estaba muy mareado. Me volví a tirar en el piso y me quedé dormido ahí.
No pasó nada entre el Anciano, La Britni y el Chori durante unas semanas. Cada uno parecía haberse olvidado del asunto. Yo sólo hablaba con el Anciano que ya andaba contando de sus nuevos garches, aunque sabía que si no hablaba de La Britni era porque le dolía, en especial en el orgullo, para él que una mina lo cagara con otro tipo era lo menos, todo su orgullo de macho se le había ido al caño.
La cosa se terminó de pudrir durante uno de los picaditos que hacíamos en el patio durante la clase de educación física.
Siempre jugué mal al futbol, pero con mucha garra, mucha corrida, mucha transpiración de camiseta. Los partidos en ese patio eran violentos y rápidos por el piso de cemento de ese cuadarado con paredes de ladrillos filosos expuestos. Si te arrinconaban contra la pared te cortabas con esos ladrillos y la cosa seguía. El profesor de educación física, un milico retirado, se paraba en la puerta que daba al sum y con las manos agarradas atrás de la espalda gritaba altanero:
- ¡Siga, siga! ¡Si no hay sangre se puede seguir soldados!
Esa mañana era la final del torneíto cuatrimestral.
Era el equipo de los perros con el Anciano como el habilidoso que nos había salvado las papas en cada partido contra el equipo de los cancheritos que se ganaban siempre todas las minas donde jugaba el Chori.
El muy pillo sonrió y le dijo a un flaco que ese día atajaba él. Nunca había atajado, siempre jugaba adelante.
El Anciano no dijo nada, parecía como si se hubiera olvidado de todo ese asunto de La Britni y el Chori. Nunca le había devuelto la camperita de jean y ella se había cansado de las respuestas cínicas del Anciano que la mandaba a hacerse un lavaje de estómago para recuperar la guasca que se había tragado de él o a hacerse un enema para sacarsela del culo de la vez que se lo había partido sin forro.
Supe que habían hablado una vez el Anciano y el Chori, todos nos enteramos, pero nunca se supo qué había pasado ese día y como después todo había quedado tranquilo, nos habíamos ido olvidando del tema.
El partido empezó parejo. Resistíamos en el fondo mientras nos cagaban a pelotazos, pero les faltaba llegar al gol.
Hasta que pesqué la pelota a mitad de cancha, desbordé por derecha, me fui bien contra la pared, casi pude sentir el roce contra el brazo desnudo y encaré aceleradísimo para el arco, patee con furia y la metí de carambola justo por el costado libre que quedaba entre el Chori arrodillado que me había salido a achicar y el palo.
Lo grité como un desaforado, me fui a abrazar con el Anciano. No lo podíamos creer. Ni ellos, ni yo, ni nadie. Pero eso los despabiló porque empezaron a presionar mucho más hasta que una vuelta salió jugando el Chori, me gambeteó y se tiró derecho al arco a una velocidad imparable y la clavó en un ángulo de un puntinazo.
Siguió parejo, nos metieron otro ellos y después le metimos uno nosotros y estaba terminando el partido agónico, no dábamos más de resistir y entonces el Anciano que había estado dormido todo el partido, se despertó, pegó un pique y le robó la pelota a uno de los flacos del otro equipo justo cuando estaba llegando a nuestro área, gambeteo a otro, yo subí al lado suyo, lo venía a marcar otro pibe, me tiró un pase que se iba largo pero pesqué con la puntita del pie, frené, miré de nuevo para adelante y ahí estaba el Anciano solo, los pibes se venían al trote para encararme, le devolví el pase y se encaminó cara a cara al Chori que le sonreía con una mueca. Estaban uno frente al otro y el Anciano mandó una patada tremenda que le pifió a la bola pero se incrustó directa en los huevos del Chori que escupió aire, se le hincharon las mejillas y cayó con las rodillas juntas al piso agarrándose la entrepierna con las manos y llorando.
Se terminó el partido y al Anciano le pusieron dos día de suspensión en el colegio porque todos nos habíamos dado cuenta que la patada había sido criminal y esterilizadora.
Ya terminaba el año y cuando volvió a clase el Anciano y el Chori no se volvieron a agarrar como pensé que iba a pasar. Al contrario, empezaron a volver a hablar un poco, tímidos al principio y no pasó mucho tiempo hasta que ya eran de nuevo amigos y yo volví a alejarme porque ya no tenía lugar entre los cercanos del Anciano cacique.
Un tiempo después, me lo crucé al Chori en un COTO. Me agarró de los hombros y me dijo:
- ¿Qué hacés Kalinski? Me contaron que le ganaste de mano al Francis una minita ¿eh?
Era porque hacía unos meses me había levantado a Luciana, mi primera transa, mi primer beso, cuando habíamos quedado con Francisco que esa era para él y su amiga para mí.
- Ja – le dije incómodo.
- Me imagino que ya la habrás hecho pasar por el fierrito ¿eh?
Volví a reirme incómodo pero el seguía.
- Así me gusta... discípulo del Gran Chorizo Villa. Así me gusta. Tenés que mostrarles lo que te enseñó el Gran Chorizo – y siguió alardeando mientras yo buscaba unos tomates que no estuvieran muy chamuscados para hacerme una ensalada. No lo soportaba. Quise preguntarle qué había pasado esa vez con La Britni y el Anciano y por qué después de esa tremenda patada en los huevos se habían vuelto a hablar, pero ya habían pasado mucho tiempo y no tenía importancia.
Me despedí y no volví a verlo.
Al Anciano cada tanto me lo cruzo, pero cada vez menos.
Hace poco me llegó un rumor acerca de La Britni, decían que había tenido cáncer de ovarios y se lo habían tenido que extraer o que ese cáncer había hecho metástasis y le habían amputado la pierna o que había tenido un hijo o todo eso junto, no sé bien.
Me dio pena, por un momento volví a acordarme de toda esa historia, y después pensé que pobre piba, ojalá no le hubieran sacado la pierna porque si no, ya no iba a poder imitar las coreografías de Britney Spears.

26 de julio de 2009

Nihil


Hace varios años (pienso, recuerdo, 2002) no existían los blogs (o si existían no tenía acceso a ellos). Y yo estaba bastante deprimido. Como para mí escribir siempre fue una necesidad casi fisiológica que me calmó y me calma, que me hace bien, escribí un fanzine que se llamaba "Nihil Una pasión inútil..." ("Nihilista" o "Nihilismo" eran demasiado largos para mi gusto como nombre de un fanzine).
Me hizo bastante bien. Me permitió concoer gente muy interesante como por ejemplo a Zill, con quien todavía hoy nos profesamos un profundo afecto y cariño. Me ayudó a salir de mi estado depre, comunicarme con otros que pensaban parecido a mí, en fin, todo lo que un blog puede hacer hoy por uno.
Fueron 4 números de fanzine que hice y después empecé a pensar en las posibilidades que ya ofrecía la web. Dominios .7m.com y un curso de Dreamweaver 4.0 mediante puse online la primera versión del fanzine hasta que me mudé al dominio www.nihil.com.ar.
Seguí escribiendo y subiendo contenidos con cierta periodicidad durante esa época.
El siguiente paso fue mudarme a otro server gratuito que me permitía tener un foro y con él profundicé la emergente amistad con mis Hardcore Nerd Friends (algo más por lo que agradecer haber empezado algún día con el fanzine).
Finalmente por problemas con el server y la aparición de la era blog y la posibilidad de adjudicarle el dominio que ya tenía, Nihil.com.ar terminó siendo este blog.
Hoy por suerte mi vida está muchísimo mejor que en 2002, crecí tanto desde lo intelectual como desde los personal respecto de esa época y también por suerte tengo mucho trabajo que me quita tiempo para dedicarle el cariño y la pasión a este blog. Y también hoy estuve viendo mis viejos fanzines.
Son bastante sillys, y vergonzantes a esta altura de mi vida. Pero son mi primer intento formal de escribir para alguien y eso ya es bastante.
Los subo para que si a alguien le insteresa se los pueda bajar.

Descargar Nihil Fanzine Número 1 al 4

Están en un .rar y una vez descomprimidos los puse en formato .cbr por lo que necesitará el CDisplay para leerlos (un programita realmente liviano para leer comics por PC). Si no quieren pueden cambiarle la extensión del archivo de .cbr a .rar y ver las imágenes una a una.

P.D.: Quería hostearlos en "I will host for food" pero el máximo que permite es de 10 mb :-(

9 de octubre de 2008

El tiempo que nunca se consume

Kevin-Savage cuando lo amamos y actualmente cuando es un chango cara de loco. El tiempo lo arruina todo dijo alguien y Gaspar Noe lo puso en una película que para muchos fue pedorra, pero que a mí me gustó y además la tiene a Monica Belluci que siempre te garpa una peli.

En Apocalípticos e integrados Umberto Eco dedica un breve ensayo a analizar algunas características de Superman y sostiene algunos razonamientos muy interesantes. Quizás a esta altura ya no suenen originales, pero sin dudas son verdades que nos cuestan ver a veces.
Básicamente es interesante ver su análisis de cómo en el cómic yanqui mainstream la línea temporal está determinada de modo tal que nunca haya un avance. Es decir, se suceden las aventuras, las historias y Superman siempre es el mismo. Nunca envejece y empieza cada nueva aventura en forma casi independiente de los sucesos anteriores. Y esto está todo inmerso en una especie de “tiempo onírico” como lo llama Eco que tanto escritores como lectores de Superman perciben pero no pueden determinar.

Dice Eco:
¿Por qué por ejemplo Superman no se casa con la periodista Lois Lane, que le ama desde hace tanto tiempo? Pero si Superman se casara con Lois Lane daría, como ya hemos dicho, un paso más hacia la muerte, plantearía una premisa irreversible.
Eco, p.237
Lo que tiene su lógica a pesar que como todos sabemos, Clark Kent/Superman sí se casó con Lois Lane. Así como Peter Parker/Spider Man se había casado con MJ Watson.
Pareciera que pequeños saltos temporales quedan permitidos por necesidades de la trama y sin embargo, son factibles siempre de ser rehechos por los guionistas cuando tengan necesidad de dar un giro de timón: de hecho revivieron a Jason Todd y deshicieron el matrimonio de Peter y Mary Jane, le partieron la columna cervical a Batman y se la arreglaron, mataron y resucitaron a Superman.
Si como dice Eco:
Todas sus historias (las de Superman) se desarrollan dentro de una especie de clima onírico – completamente inadvertido para el lector-, en el que aparece muyu confuso aquello que ha sucedido antes y lo que ha sucedido después, y el narrador reemprende una y otra vez el hilo de la narración, como si hubiera olvidado decir algo, y desara añadir algunos detalles a lo dicho. (p.236)
entonces todos los contenidos de las historias de superhéroes mainstream podrían ser “Historias jamás contadas de tal o cual” (como de hecho las hay) o versiones alternativas en las diversas realidades multiversales en las que se desarrollan las historias (lo que sucede). No entiendo entonces por qué el empeño por deshacer estos hitos de las historias de los personajes, borrar con el codo esos pequeños pasos hacia la consumación, hacia la muerte del personaje representados por el paso del tiempo.
Eco vuelve a atacar y sostiene otra obviedad que no había visto al sostener que el lector de este tipo de literatura de masas busca el placer de la no-historia:
Un placer en el que la distracción consiste en el rechazo del desarrollo de los acontecimientos, en un sustraernos a la tensión pasado-presente-futuro para retirarnos a un instante, amado precisamente por su repetición (p.246)
y después también:
El hambre de narrativa de entretenimiento, basada en estos mecasimos, es un hambre de redundancia. Bajo este aspecto, la mayor parte de la narrativa de masas es una narrativa de la redundancia. (p.247)
explicando así la emoción que causa leer historias que contienen una estrucutra idéntica, con personajes que repiten sus tics o características peculiares y que eso es precisamente lo que amamos ver (y para narrativa redundante los invito a leer de 1 a 50 novelas de James Hadley Chase para comprobar que, sueño ideal del estructuralista, tienen una estructura que de tan idéntica parece calcada de una a otra).
No cabe más que pensar por ejemplo en Seinfeld, una serie en la que cada nueva emisión presentaba a los personajes en una situación inicial casi idéntica. En cada nuevo episodio Jerry o George o Elaine tenían una pareja sexual diferente. Lo que ya es un decir algo de la política moral del programa, pero más allá de eso, lo interesante es ver cómo a medida que se empieza a aproximar el final de la serie se estabilizan ciertas subtramas que se hacen estables: George se compromete con Susan por ejemplo y en este caso, su muerte será la posibilidad de retornar al personaje George (que ya se había empezado a ver adelantado temporalmente al resto de los personajes de la serie) al punto de habitación de un espacio temporal onírico donde cada nuevo episodio podría volver a tenerlo en fojas cero, listo para una nueva tirada de dados
(Podría observarse que una serie de acontecimientos que se repiten según un esquema fijo (iterativamente, o sea que cada uno de los acontecimientos reanudan, con una especie de inicio virtual, el acontecimiento anterior, aunque ignorando el final del mismo) no son nada nuevo en la narrativa popular, constituyendo en realidad, una de las formas características de ella. (p.242)).
El gran final de la serie es perfecto en este sentido.
La última escena de un producto que ha llegado tan hondo al público solo admite dos soluciones posibles: mueren todos y se liquida la posibilidad de continuaciones o viven felices y comen perdices. Que es un final más endeble porque sigue alimentando la posibilidad de una continuidad suspendida en el espacio. Por eso no pueden morir Batman o Superman, porque todavía quedan públicos que necesitan leerlos.
Y sin embargo Jerry, George, Elaine y Kramer caen presos. Brillante solución: no los matan pero les quitan la posibilidad en un encarcelamiento que será de por vida, de continuar viviendo otras aventuras. Otra gran solución: el final de Los Soprano que funde a negro y deja todo abierto.
Me pregunto qué solución le darán al final de Lost o Los Simpsons.

Brillante y oscuro. El perturbador final de Seinfeld.

Y en el otro extremo, una de las series más entrañables de todos los tiempos: Los años maravillosos. Creo que lo que hizo que la serie fuera radical a nivel narrativo fue que precisamente planteó, en formato programa de televisión-entretenimiento masivo, una historia basada en una temporalidad progresiva, donde los personajes cambiaban y veíamos su progreso. No recuerdo otra serie que se haya tomado tan en serio este sentido de progresión en vez de sustentarse en la repetición de esquemas y formas que el público quisiera ver como hacen los productos masivos (la narrativa de la redundancia como decía Eco antes).
Sí, era horrible verlo a Kevin crecido, adolescente y perdiendo la inocencia, pero también introducía una forma totalmente nueva, extraña y hasta radical de narración popular y por eso nos gustó tanto.
Así como nos gusta tanto que maten a Robin y así es como añoraríamos que realmente permaneciera muerto, que Batman se acercara realmente un paso más a la muerte.

19 de septiembre de 2008

Un cuartito (de siglo)


Le tengo miedo a la muerte. Siempre le tuve mucho miedo a la muerte. Pero no un miedo como el miedo que tienen todos. El mío es un miedo exagerado. Un miedo por las oportunidades perdidas.

La vida es una agonía prolongada. Durante muchos años de mi adolescencia el romanticismo existencialista me sedujo.
Me vestí de negro, de luto, durante gran parte de esa adolescencia (pongamos, de los 15 a los 22 años).
Mi tía Cuque siempre se quejaba: “Nene, ¿vos siempre de negro? ¿No podés ser más alegre?” Seguro que no, que no podía ser más Alegre como mi Tía Alegre (como le decimos con mi hermano a mi Tía Chocha).

Nunca me voy a olvidar cuando conocí el hecho natural de la muerte. Mamá matando un mosquito. La muerte tuvo los ojos de un mosquito despatarrado en la cocina de casa. “¿Cómo que se murió? ¿Vos también te vas a morir?”

Edipo. Entonces mi temor a la muerte se reducía a eso ¿no? Al complejo de Edipo. No era tanto el temor a morir yo sino el temor a que muriera mi madre.
Judío tenía que ser.

Vodka y Marilyn Manson. Cuando tuve mi crisis existencial-adolescente, ese temor a la muerte por exacerbación, ese temor a la muerte por temer no poder hacer todo lo que quisiera o hacer “algo grande” en la vida antes de morir o de arrepentirme en mi lecho de muerte sobre la vida que había llevado, me tiraba en mi cuarto a tomar vodka a boca de botella y escuchar Marilyn Manson.
Yo mismo me forjaba mi destino arrepentido: tenía miedo de lo que fuera a hacer con mi vida pero no hacía nada para cambiar mi vida.

No me importa morir. El Otro Yo marcó el otro costado de mi adolescencia trágica. Cantaba “No me importa morir” como desaforado todo el día, saltando entusiasmado con el poder de autodestrucción nihilista como identificación personal corriendo por mis sangre caliente.
Era mentira, sí me importaba morir. Me importaba morir arripintiéndome de lo que había hecho en la vida.
Ahora sí que no me importa (tanto) morir.

Pero igual sólo fisuré dos veces. Sí, me mamaba con vodka barato y Manson. Pero sólo vomité dos veces en mi vida por culpa del alcohol.

La primera vez que fisuré. Fue unas semanas después que yo dejara a una ex novia. Me emborraché con el Bolchevique, en su casa. Mezclamos un vodka bueno, que él había traído de Israel con Gatorade del sabor ese azul flúor.
Llegamos a la la Fiesta Pop City y apenas bajé las escaleras me empecé a sentir descompuesto. Fui vomitando mi camino al baño. Le vomité un poco encima a alguno. Seguro.
Después de esa noche el Bolchevique escribió algo así como que hay gente que no está hecha para tomar alcohol.
Creo que en mi caso seguro que tenía razón.

La segunda vez que fisuré. Fue en mi casa después que otra novia me dejara a mí, a nueve días de mi cumpleaños (es decir, me dejó un 11 de Septiembre). Me vomité la vida en el baño mientras escuchaba como la mina ya se había olvidado de mí garchándose a otro flaco. Lo comentaron unas amigas de ella que estaban en mi casa.

Mujeres. ¿Entonces mi problema es que me gustan demasiado las mujeres? Lo suficiente como para hacerme fisurar. Lo suficiente como para sensibilizarme. Lo suficiente.

Índigo. La ex novia que me llevó a fisurar por primera vez era una mina muy metida en la New Age. En un reencuentro, en un bar, después de muchos años, en una de esas charlas pedorras que pasan entre que uno se reencuentra con su ex y que se la lleva al telo, me dijo que quizás yo era uno de esos famosos Niños Índigo que nacieron durante la década de los ´80.
Qué estupidez.

Ateo. No creo en nada pero creo en las casualidades causales. Por una de ellas la conocí a esa ex novia que me dijo que era un niño índigo.

Philip Marlowe. Si tengo que decir una frase que me gusta, una frase que me identifica, le pertenece al más melancólicos entre los melancólicos, el Humprey Bogart de la novela, el James Dean del policial: “Si no fuera duro no podría estar vivo, si no fuera tierno no merecería estarlo”.
Identificación total. Por fuera soy algo: pedante, soberbio, snob, cínico, irónico, pelotudo, Rufián, lo que quieran. Por dentro soy otra cosa: tierno y dulce. Lo reservo para las personas que se ganan mi confianza y superan mi coraza.

Si no fuera duro. Soy así por afuera porque soy sensible. Sufro demasiado por todo. Si no fuera duro ya me habrían tumbado hace rato.

Si no fuera tierno. No merecería estar vivo y tampoco podría. Soy así. Sensibilidad antes que existiera la estupidez de la sensibilidad emo. Auténtica sensibilidad.

Mañana. Como ya quedó visto, mañana cumplo 25 años.

Virgo. Que trauma ser de virgo. Por suerte lo superé con creces.

Homónimos. Hace unos meses me agregó a MSN una chica que se llama como yo pero en versión femenina.
El primer día que recibí un e-mail suyo era de mañana y me dio miedo. Me dije: “Pero yo no me automailee!”.
Es raro esto de estar desdoblado, de saber que existe una contraparte femenina mía en algún lado. La chica llegó hasta mi MSN autogoogleándose.
Quedamos en tomar un café algún día. Quizás para compartir experiencias distintas, pasados distintas, melancolías de tiempos pasados distintos.

Jay Sherman. El de la blogósfera, me dejó una vez un comment. Dice que lo que le gusta de este blog es que dentro de tanta cosa seria se filtra alguna referencia teñida de melancolía muy tierna, que llega hondo. Eso y un sentido del humor también melancólico.
Ese comentario me llevó a escribir este post.

Nucífora. Es decir Nurit, dice que escribo muy largo para este formato. Quizás tenga razón. Le voy a hacer

15 de agosto de 2008

Los años maravillosos

Año 2003
Barrio Almafuerte
Ex del Rufián - Rufián


El otro día fui a la presentación de Villa Celina de Juan Diego Incardona y por una vez escuché, en una presentación, algo que me hizo pensar que había valido la pena ir. No sé si fue Schettini o Ríos o Mairal o si fueron los tres juntos, fragmentos de cada uno de ellos, pero lo que importa es que alguien dijo que lo que pasaba al leer los cuentos de Incardona era que uno se lo imaginaba a ese personaje como un eterno niño. No habría una melancolía adolescente o una restitución del tiempo perdido y añorado sino un espíritu infantil en desarrollo perpetuo que se desplazaría por todos los cuentos.
Creo que era lo que necesitaba escuchar. Le dio palabras a mis ideas dispersas. Más que ideas dispersas lo que tenía era un sabor en la boca. El sabor del recuerdo.

Ciudad Evita

Mi primera novia me dijo que vivía en Ciudad Evita. En realidad no era exactamente así. Vivía en el Barrio Almafuerte que está ahí nomás de Ciudad Evita, al final de la Avenida Crovara, frente a lo que fue el Regimiento de Tablada. Ahora ahí hay un supermercado Auchán. Al menos había un supermercado Auchán hasta el 2004 que fue la última vez que estuve en su casa.
Como escribí la semana pasada, nací en una familia de clase media progresista y me mandaron a un colegio primario pretendidamente progre. La secundaria la hice en el Liceo Nº 1, que queda en Santa Fé y Laprida.
Cuando tenía 18 años viajamos con el Bolchevique Superstar a Europa durante 45 días. Puedo decir que conocí antes la Westminster Abbey de Londres antes que la Iglesia de San José de Flores del barrio homónimo en Buenos Aires. Conocí antes el cementerio judío de Praga que el cementerio judío de Tablada. Estuve antes en Viena que en el barrio de Barracas. Estuve antes por los canales de Venecia que por Mataderos.
Viví una vida entre algodones y cuando volví y me pegó duro la adolescencia tardía y me di cuenta lo solo que estaba en el mundo, entonces ahí fue cuando caí y me di cuenta que había vivido toda mi vida en mi propia cabeza, en mi interioridad fóbica social.
Y entonces llegué a Buenos Aires y ponele que tuve uno escarceos con algunas minas. Ponele que salí un mes con una, un mes con otra, que pasaron algunas pelotudeces, nada importante y de pronto, la conozco a ella, mi primera novia, y la conozco por mail, porque la mina estaba viviendo un tiempo en la casa de su tía en Canadá, cerca de Toronto y mail va, mail viene, le pregunto: “Dónde vivís?” y me responde: “En Ciudad Evita”.
Para mí era como que me dijeran: “Evita la ciudad”. Afuera. Vivir afuera. Estar afuera de la Ciudad, de lo conocido.
“¿Dónde queda eso?”. “Por La Matanza”.
El mundo se terminaba. Más allá de la General Paz, más allá de los límites de la propia cuadra de casa, el mundo era inexistente.
Volvió de viaje, nos conocimos, nos pusimos a salir y un día después de insistirle mucho, aceptó invitarme a su casa.
Creo que la primera vez que hice la combinación de colectivos (141 y después 126) para llegar hasta allá, la primera vez que bajé ahí, donde termina Crovara y me llevó cruzando rápido y me hizo subir tres pisos por escalera de la primera unidad de monoblocks que tenía frente mío, el primer monoblock que veía desde adentro, debí haberme sentido muy raro, muy extraño.
Y después vino todo el resto de adolescencia que mezcló: Primera Novia + Primera salida a la vida real. Un cóctel completado por operación de apendicitis, experiencias con la muerte más o menos cercanas, experiencias que no había tenido hasta entonces, noches pasadas en el departamento del monoblock, con los perros pulgosos, con el pelaje manchado de aceite de autos rondando por la zona, los tiros, la cumbia que se escuchaba todas las noches y amanecer al día siguiente con el sol que iluminaba las callejuelas del entramado como si fueran zona de guerra.
Estaba adentro y es más de lo que puedo decir de mucha gente que conozco. Estuve adentro.

Villa Celina

Entonces leo el libro de Incardona y encuentro la épica barrial del pibe que vivió allá. No allá, pero cerca. En el suburbio, en el conurbano, en La Matanza, con la vista de los Monoblocks, con los perros pulgosos como el Perro dos Narices, el potrero, los ritos del barrio, lo que nunca viví de pibe pero que me tocó saborear, desde afuera, con la ñata contra el vidrio, cuando tenía 19-20 años.
El sabor del recuerdo. El sabor de la historia que no tuve y que en algún punto viví desde afuera, como el pendejito de clase media progre que siempre fui. La leyenda del Hombre Gato, el túnel de los nazis, pero también el Midi, los juegos con los pibes del barrio, el aguante barrial ante La guerra, los perros rabiosos que andaban sueltos.
Creo que lo que me emocionó de Villa Celina fue eso: toda esa construcción de una epicidad para el resto, lo marginal, lo sobrante, lo que nunca conocimos los que vivimos en una época en la que el Barrio desapareció como espacio de sociabilidad que fue mediada y cooptada por la aparición en nuestras infancias de las tecnologías de entretenimiento.
Si el narrador de Villa Celina parece un eterno niño es porque habla con ternura, no melancolía, sino recuerdo como el que aparece en una foto decolorada por el paso del tiempo.
Y en esa ternura, no hay espacio para “Literatura chabón” o el rótulo estúpido que quieran ponerle; lo que hay es devolución de una épica realista (si es que algo así es posible) a un momento, a un tiempo, a unos recuerdos que filtran quizás también, algo de la tristeza de lo que pasó y quedó en el tiempo. La tristeza de saber que algún día eso se quedó allá y por más que uno vuelva a pisar ese mismo lugar, ya no está.

El círculo completo

Villa Celina me recordó a mí mismo una etapa hermosa y trágica de mi vida; porque con el paso del tiempo, la infancia, la adolescencia, el barrio, el primer amor, lo que nos despierta a la vida, las figuritas que perdimos, todo eso, se conjugan y hacen que uno sonría cuando se acuerda de esa época y siga adelante.
Pero al menos este recuerdo, este niño-narrador de Villa Celina me tironeó de la manga y me devolvió un poquito de mi propia historia.

1 de mayo de 2008

Un vampiro irlandés y una remera que diga Zero

Cada tanto, mi amigo el Outsider (tiene uno de los blogs de humor geek más graciosos de estas pampas) compra libros por Amazon.com.
Aprovecha la ocasión para comentarnos a sus amigos y así pagar entre todos el costo del envío.
Como bibliófilo compulsivo, deben ser pocas las cosas en esta vida que me exciten más (en el sentido consumista) que comprar libros en inglés.
No sé por qué extraña razón, los libros en inglés tienen un aura especial que los hace obras de arte únicas. Como si no fueran objetos de reproducción técnica mecánica e igualadora.
Puede ser que las ediciones anglosajonas sean más bellas (lo he comprobado con casi todos los libros que compré en inglés en mi vida: tienen mejores ediciones!) o será que la industria editorial en esos países son monstruos tipo Hydra con miles de cabezas y un mismo libro puede venir en formatos dispares, extraños, estrambóticos… o puede ser que me seduzca la forma, la presentación, la emoción de saber que hay un libro que atravesó el continente y que estaba destinado en un principio a un tipo de público que no soy yo. Es decir, comprarme libros yanquis me hace sentir un poquitito más Rodrigo Fresán, un poquitito más yanqui. Es triste, pero me satisface.
La decadencia de la Cultura Pop es terriblemente excitante precisamente porque juega en ese borde delicado de lo alto/lo bajo que es tan intenso: el placer culposo de comerse una Donkin´Donut después de haberse zampado un Big Mac y haberse tomado unos 3 refills de Coca.
Sea como sea no puedo dejar de sentirme fascinado por todo ese consumo masivo que no es exactamente igual al nuestro. El consumo masivo y la cultura populare en los países anglosajones tienen una distinción que los latinos no tenemos. Como si su cultura pop fuera al mismo tiempo elevada. La cultura Pop anglo nos resulta en muchos casos, cultura elevada. Leemos a Paul Auster en una edición cuidada de Anagrama y disfrutamos de Alta Cultura. En EEUU la gente compra las novelitas de Auster en el aeropuerto, las lee en el viaje y las tira en el tacho al llegar al otro extremo de su ancho país.
Yo, hace casi dos años, voy al Yenny de Alto Palermo, saco 100 pesos de mi cuenta-sueldo, los primeros 100 de mi primer sueldo de 200 y compro Lunar Park de Bret Easton Ellis en una de las ediciones más bellas que haya visto en mi vida, tapa dura, una jacket hermosa y un papel que cada vez que lo acaricio me produce escalofríos de placer.
Para mí, eso es alta cultura pop. Terriblemente sabrosa.

Lo crudo y lo cocido

En la biblioteca donde laburo donaron unos libros. Entre ellos la colección casi completa de “Humanismo y terror” unos libros de la época de la dictadura, escritos por represores o colaboracionistas civiles en los que se justifica la represión y el Terrorismo de Estado.
Obviamente me los llevé a mi casa y los guardé en mi biblioteca, al lado de mis libros de Marx. Pensaba en quién podría tener esos libros en su propia biblioteca y donarlos a una biblioteca pública y judía y entonces entedí que si alguna vez alguien revisa la mía también me podría llegar a considerar esquizofrénico. Porque ahí tengo mezclada tanta cultura pop como cultura alta y en la fricción que se produce en ese instante de acomodar los libros y ver por ejemplo, Conan el Cimerio al lado de la Antología del decadentismo me produce como una especie de placer masoquista o placer en lo insano y bizarro de la combinación.
Díganme snob de mierda, pero la verdad es que disfruto de lo alto y lo bajo con la misma pasión.
Por eso, a veces, disfruto tanto de leer literatura argentina contemporánea: porque sí, hay cosas malas, hay cosas horribles y hay otras que alcanzan el tono justo entre el producto de consumo masivo y la maestría narrativa de una prosa que se desliza como un pedazo de hamburguesa bien rica en tu boca. Lo crudo y lo cocido, lo alto y lo bajo: lo medio. Eso me gusta a mí.
Entonces pido libros a Amazon. La última vez que pedí, no me acordaba de lo que había pedido. Ese es el mecanismo perverso de Amazon: te recomendamos… los que compraron lo que vos comprás también compraron… la lista de recomendaciones de un usuario con gustos parecidos al tuyo es… y así vas y te dejás llevar por el placer rápido de un libro más, son sólo 10 dólares, no es nada, mirá cuánto ahorro comprando por Amazon, además, hasta que pueda comprar de nuevo va a pasar muuucho tiempo y encima ahora ya no cobro más 200 mangos… puedo darme un gustito…
Y así me compré en mi primer compra en Amazon:

- Marxism and Literature de Raymond Williams
- The Loser´s Club de Richard Perez (uno de esos que cayó por la recomendación de Amazon)
- The Fight Club de Chuck Palahniuk
- Story of my life de Ian McInerney
- Comic and sequential art de Will Eisner
- Graphic Novel and visual narrative de Will Eisner

6 libros, casi medio sueldo menos y la satisfacción increíble del mensajito del Outsider en MSN diciéndome: “Tengo tus libros”.
Y entonces, unos meses después, otra vez: “Voy a pedir en Amazon. Querés algo?” y yo, desaforado, convencido por Amazon, le pedí… y pedí mucho… y apenas si me acuerdo lo que le pedí. Pero creo que era algo así:

- Porn Studies (recopilación de ensayos de estudios sobre porno. Pienso ver si lo utilizo para alguna monografía)
- Survivor de Chuck Palahniuk
- Pop. 1280 de Jim Thompson (recomendación de lectores de éste blog)
- Wanted de Mark Millar (recomendación de compañero geek de fuckultad)
- Preacher Vol.1: Gone To Texas de Garth Ennis y Steve Dillon
- Preacher Vol.2: Until The End of The World de Garth Ennis y Steve Dillon
- Preacher Vol.3: Proud Americans de Garth Ennis y Steve Dillon

Y no sé si no olvido algo. Otra vez, casi medio sueldo en 8 libros. Y una Wish List de Amazon que crece cada día, porque me interesan muchas cosas y no puedo parar de pensar en libros que querría leer.
La anteúltima vez que pedí se me fue la mano y pedí como 11 libros. Si no recuerdo mal:

- Tres volúmenes más de Preacher.
- The Killer Inside Me de Jim Thompson (es que Pop.1280 me pareció genial)
- Hardcore de Linda Williams
- Long Halloween (Novela gráfica de Batman)
- Dark Victory (Continuación de la anterior)
- Closer de Dennis Cooper
- Halting State de Charles Stross (Recomendación Sci-Fi de Darío)
- The Other Hollywood (Una historia oral de la industria Porno)
- The simple Art of Murder de Raymond Chandler

Apenas dos días después de terminar de recibir todo ese pedido: mail del Outsider que iba a pedir de nuevo. Claro, el pedido anterior había sido como dos meses antes solo que había pedido tanto yo que había tardado mucho en llegar. ¿Si quería algo nuevo? Claro! Me faltan todavía 3 volúmenes de Preacher para terminar mi colección (como me dijo el Outsider, es dificil empezar a comprártelos porque te generan la necesidad de tener la colección completa. Estoy seguro que un día me va a pasar eso con Y: The Last Man, el mejor comic después de Preacher que haya leído en los últimos tiempos).
Esta vez intenté moderarme. Pedí los tres de Preacher, un policial de Cornell Woolrich y otra recomendación de Darío (The Illuminatus! Trilogy). Encima otros amigos míos se enteraron de estos pedidos de Amazon y empezaron a sumarse. Pronto el Outsider podría poner una distribuidora de libros de Amazon.
Otra vez, volver a empezar el ciclo y es de nunca acabar.

Cybertrash

Pero déjenme decirles algo, si me enorgullece mi consumo de chatarra Pop, la compra de Preacher no puede haberme hecho más feliz. Cada vez que entro a mi cuarto, veo la cubierta del Vol.2 (que es el que está en el tope de mi pila ya que es el que estoy leyendo ahora) y me siento transportado a ese mundo especial que no me hubiera gustado perder: los ´90 y toda su posmodernidad cínica. Ser adolescente, escuchar a los Smashing Pumpkins y alcoholizarme, solitario, tomando vodka con jugo de naranja, tirado en la alfombra de mi cuarto. Eso fue vida.

11 de abril de 2008

Mientras leo


Fragmentos del caos. Algunos de los libros que se acumulan actualmente en mi escritorio.



El otro día me referí en el blog de Patricio Zunini a mis demasiados (pocos) libros. Entonces me pasó el fin de semana pasado que en conjunción entre mi ansiedad, mi aburrimiento crónico y los libros que se siguen acumulando uno arriba del otro en el escritorio o en la biblioteca o donde sea que quede lugar (establezco extraños órdenes de lectura que nunca termino por cumplir; por ejemplo: los que están en el escritorio serán los próximos que leeré) es que llegué a la necesidad de apurar mis lecturas. Leer más para poder abrirme paso y seguir leyendo nuevos. Porque es verdad, tengo tantas cosas que quisiera haber leído que pierdo el placer de esa lectura en el momento que la hago por el simple hecho de estar pensando en todo lo otro que quisiera leer y no estoy leyendo.
Por eso también es que establecí diversos dispositivos que superan el fallido de los órdenes de lectura:
- 1 libro para viajar.
- 1 libro para el Bar.
- 1 libro para el laburo.
- 3 libros para la cama. Estos a su vez deben ser: Una novela en español. Una novela en inglés. Un libro de no-ficción.
Es la mejor forma que tengo de ir liquidando varios libros, de combatir mi ansiedad y mi aburrimiento: leo 30 páginas de un libro, me aburro, lo dejo, agarro otro de los que estoy leyendo, leo 30 páginas y así.
De ese modo pude finalmente ponerle las manos a dos libritos que hace tiempo tenía ganas de leer pero que no había logrado hacerme el tiempo y el espacio de leer:
Mercado y utopía de Pablo Capanna (una historia-ensayo sobre la Ciencia Ficción) y Mientras escribo de Stephen King (autobiografía literaria con algunas recomendaciones para ser un mejor escritor).
Mi relación con el “Maestro del terror” es compleja. De chico lo amé con toda mi alma y leí algunos de sus mejores libros (Misery, Cementerio de animales, El resplandor, Las cuatro estaciones, La zona muerta y Un saco de huesos (a mí entender, de los mejores aunque entiendo que hay gente que lo detesta)) abandoné uno de sus más conocidos libros (IT) y leí uno de sus bodrios más insoportables (Desesperación). Luego, con mi “llegada a las grandes ligas literarias” renegué de él como renegué de mis influencias más preciadas: Emilio Salgari, J.H. Chase y todo lo que oliese a literatura de género. Vendí todos esos libros. Fue mi constitución en snobeing. Pero luego claro, la mente se abre, uno aprende que lo popular y grasa también tiene valor kistch o sentimental o lo que sea y se para orgulloso a decir: “Sí loco, me cabe Stephen King. ¿Y qué?”.
Mientras escribo es un libro hermoso y me lo compré (bah, lo canjee con los puntos de mi tarjeta Cúspide Max) porque no recuerdo quién me lo había recomendado. Tengo que admitir que cuando me lo recomendaron todavía andaba medio receloso de volver a tener un libro de King en mi biblioteca. ¡Ay! que HaroldBloomiano que uno se puede volver en la carrera de Letras. Un horror.
La mitad del libro es una especie de autobiografía que comenta desde su situación familiar durante la infancia hasta la escritura de sus primeros textos y sus consiguientes primeros rechazos en las revistas de horror y sci-fi de la época. En muchas ocasiones leí historias de grandes escritores pasando por el sufrimiento de los rechazos y en eso King no se queda atrás. Antes de convertirse en Best-seller tuvo que vivir de trabajos chotos, dando clases de inglés y el primer borrador de Carrie lo tiró a la basura. Lo salvó su mujer. Cuenta por ejemplo que vivía tan drogado que ni siquiera se acuerda de haber escrito Cujo.
Después tira un par de datos interesantes sobre lo que es escribir y ser escritor, algunas frases, algunos momentos de su escritura que me hicieron dejar el libro y decirme: “¡La puta madre, este chabón me habla a mí, habla de lo que me pasa a mí!”
Todavía no lo terminé de leer pero hay ciertos pasajes que (a pesar de la traducción) me han sorprendido gratamente. Y es que King se dedica a defender no sólo su literatura sino todas las literaturas menores. Por ejemplo:

Desde entonces me he pasado muchos años (creo que demasiados) avergonzándome de lo que escribía. Me parece que hasta los cuarenta no entendí que casi todos los escritores de novelas, cuentos o poesía de quienes se ha publicado siquiera una línea han sufrido alguna u otra acusasión de estar derrochando el talento que les ha regalado Dios. Cuando una persona escribe (y supongo que cuando pinta, baila, esculpe o canta), siempre hay otra con ganas de infundirle mala conciencia. No tiene mayor importancia.
Pág. 55
Más allá que sirve para explicar por qué los ataques de anónimos en blog son una constante, el pasaje revela algo que estaba en lo que decía antes: no hay por qué avergonzarse de gustar de las literaturas menores o de escribirlas.
A diario me topo en la biblioteca en la que laburo con gente que mira con desprecio cuando le ofrezco algún libro de género. Y dentro de los géneros, el más castigado entre nuestros lectores siempre es el de la Ciencia Ficción. ¿Por qué? Ni idea.
Sigue King y relatando su aficción a las drogas y sus justificaciones del momento nos regala otro pasaje hermoso para entender el sentido creador del arte:
soy escritor, y por lo tanto muy sensible, pero también soy un hombre, y los hombres de verdad no se dejan gobernar por la sensibilidad. Eso sería de putos. En conclusión, bebo. ¿Hay alguna otra manera de afrontar el horror existencial y seguir trabajando? Pág.105
Desde que la leí por primera vez me enamoré de esta frase de Chandler:
“Si no fuera duro no podría estar vivo, si no fuera tierno no merecería estarlo.”
(Chandler, Playback). ¿No es igual a lo que dice King sobre ser escritor? Escribir o ser Philip Marlowe son entonces casi la misma cosa. Requieren las dos de un espíritu sensible pero que sepa gobernarse.
Entones navega King y dice: hay escritores que tienen un léxico infernal y que además lo saben articular con elegancia y estilo (y ahí lo tienen a Alan Pauls si no, para ver cómo es posible construír novelas sobre la base del vocabulario y una retórica envidiable) y otros tipos que no manejan ese mismo estilo (y ahí está Ellroy o Hemingway). Uno debe saber dónde posicionarse y no forzar las cosas. Y está bien. ¿Acaso alguien me va a venir a decir que Hemingway o Ellroy no escriben bien?
King lo dice así:
Poner al vocabulario de tiros largos, buscando palabras complicadas por vergüenza de usar las normales, es de lo peor que se le puede hacer al estilo. Es como ponerle un vestido de noche a un animal doméstico. (…) Propongo desde ya una promesa solemne: no usar “retribución” en vez de “sueldo”, ni “John se tomó el tiempo de ejecutar un acto de excreción” queriendo decir que “John se tomó el tiempo de cagar”. Si consideras que tus lectores podrían considerar ofensivo o inpropio el verbo “cagar”, decí “John se tomó el tiempo de hacer sus necesidades” (o “John se tomó el tiempo de ir de vientre”).”
p.130
King llama a la naturalidad. King llama a escribir. King llama a dejarnos llevar por lo que mejor nos suena y no pensar en lo que los otros dirán. Y si nuestro destino es hacer literatura menor, bienvenido sea.
Es ahí precisamente donde se inserta el otro libro que ando leyendo, el de Capanna.
Interesante, bien documentado, un poco demasiado glosador de obras de Sci-Fi, el libro se intenta como defensa del género y me parece por lo que leí, cae en el peor error que podría caer: condena ciertos subgéneros y enaltece otros.
Más allá de evitar por ahora cualquier definición totalizadora o al menos que recorte un ciertas características como para poder pensar en un corpus de Sci-Fi, Capanna se encarga de denostar metódicamente las Space Opera y pareciera inclinar su preferencia hacia la Ciencia Ficción dura.
Lo que es una pena. Porque si se trata de abrir las puertas a un género y sacarlo de su lugar de descrédito social, dando la razón y diciendo: “Las Space Opera y las Gadget Stories son malas” lo único que se hace es seguir dando argumentos a los que desprecian el género por menor.
Seguro que hay novelas de King que son malas. Seguro que hay cuentos de Poe o Lovecraft que no llegan a los picos que llegan sus clásicos. En todo género hay mucha basura y ese es el fermento sobre el que se alzan los grandes edificios. Por cada Chandler hay miles de anónimos firmando a veces con seudónimo. Pero habría que escuchar mejor lo que dice King: no desesperarse, saber que siempre te van a pegar, escribir como es natural en uno.
Yo agregaría: gozar con lo que se escribe y con lo que se lee. El resto viene solo.
King lo cierra perfecto, mucho mejor que lo que podría hacer yo:
La vida no está al servicio del arte, sino al revés.

28 de diciembre de 2007

No voy a usar mi mejor material para caridad (Parte 1: facts about this blog)

En un memorable gag de Los Simpson, Krusty el Payaso (personaje que Matt Groening dice haber basado en un payaso borracho y decadente de su propia infancia llamado Rusty Nails) justifica un mal chiste ante un público en un evento solidario diciendo: “¿Qué esperaban? ¡No voy a usar mi mejor material para caridad!”

Esa frase queda convertida a partir de ahora en el lema de este post. ¿Qué significa? Que no voy a utilizar algún otro post ya escrito y preparado para ser publicado en el post de este viernes. ¿Por qué? Porque ya lo comprobé la semana pasada, durante las fiestas la mayor cantidad de lectores de blogs (es decir, los oficinistas) desaparecen y las estadísticas de lectores entonces disminuyen horriblemente.
No voy a usar mi mejor material para caridad. ¿Es obvio no?

¿Entonces qué? Estuve pensando y leyendo muchas revistas de internet yanquis y creo que entendí la lógica que aplican en esta época: hacer listas. Si no hay gente para leer materiales nuevos y la carne en parrilla se pudre si la tiramos a los perros, ¿qué mejor que refritar lo viejo, lo ya dicho, lo gastado?

Es por eso que me voy a dedicar a dividir este post en tres posts (que serán publicados entonces antes, después de Año Nuevo y después de después de Año Nuevo). Algo bien de fin de año: previo a la fiesta y para leer de resaca.

Por un lado, una lista con algunos
facts bien interesantes sobre este blog. Un pequeño homenaje a mí mismo por haberle dado el impulso que logré darle durante 2007.

Por otro lado, la lista autorreferencial y ególatra de los posts que escribí en este blog durante el 2007 y que más me gustaron, mejor pegada tuvieron o más controversia generaron. No es poco teniendo en cuenta que durante este año el blog creció en calidad, continuidad, objetivos, popularidad y extensión. Llegué a los 100 posts publicados, descontando incluso los que no son más que publicadades de eventos o cosas.

Por último la lista de los que considero los libros que más me impactaron de los que leí durante 2007.

Entonces, como diría Majul:
“¿Empezamos?”

Acá algunos datos relativamente interesantes sobre éste blog:

Información general

-
As a matter of fact, este blog debe haber sido mi tercer intento de crear un blog. Los anteriores los abandoné luego de una sola entrada o sin siquiera haber llenado una entrada. Simplemente, me parecía un tanto ridícula la idea de “blog como diario personal abierto” por el hecho de que nunca he sabido llevar diarios íntimos.
No recuerdo ni siquiera los títulos de los dos blogs anteriores a éste abrí.

- Durante mucho tiempo, el blog me resultó un bien casi innecesario. Posteaba mis opiniones en el foro que se alojaba en ésta mimsa URL y que también me pertenecía. Era el foro del WebZine Nihil: Una Pasión Inútil.

- De hecho, me decidí a armarme éste blog cuando vi que varios de mis amigos del foro se habían creado uno: Vulgaria, Airbag de moto y Te lo estoy diciendo por última vez fueron, en un comienzo, la chispa que me llevó a intentar con este blog.

- Lo más gracioso es que esos tres blogs que mencioné están muertos desde apenas un tiempito después de haber creado éste blog.

- El WebZine Nihil: Una Pasión Inútil era el desprendimiento digital de un fanzine que hice cuando tenía entre 18 y 20 años. Se llamaba, consecuentemente, Nihil: Una Pasión Inútil… y tuvo 4 números y un par de ediciones especiales. Más datos en un futuro post al respecto.

- Hasta entrados unos 8 meses aproximadamente de existencia de mi blog, no le di mucha importancia. Se sumó el hecho de que por problemas de conexión con blogger no podía actualizar el blog desde mi casa y hacerlo desde el laburo se me complicaba muchísimo.
Recordar el momento exacto en el que le tomé el gusto y empecé a invertir tiempo en escribir entradas y cuidar algunos aspectos internos de la estética general del blog se me hace realmente muy dificil.

- El título es una obvia intertextualidad respecto del capítulo de
Los siete locos de Arlt. Autor que me fanatiza pero no al punto de la enfermedad que algunos sufren por él.

- El epígrafe que tuve durante el 90% del tiempo de vida de este blog (
Robando rosas de las avenidas de la muerte) era una intertextualidad con unos últimos versos de un poema de Charles Bukowski. El poema es Culminación del dolor y es uno de los más bellos que haya escrito Hank. Nadie pareció advertir el juego.
Los versos originales traducidos dicen:
“ Yo nací para eso / nací para robar rosas de las avenidas de la muerte”.

- El epígrafe actual es una invención absolutamente mía.

- La política de Moderación de comentarios me ha resultado una herramienta muy útil: los ataques de anónimos han sido controlados con coherencia.

- Intento por todos los medios no postear narrativa. Por ahora he tenido éxito. Espero no tener que recurrir a algo de ese material por agotamiento de ideas. La excepción: el post final sobre In fraganti.

- El pánico por quedarme sin tema para mi post semanal es una amenaza siempre presente.

- Debido a ese pánico, escribo los posts con semanas y hasta meses de anticipación. Los guardo en una carpeta de Mis Documentos que se llama PARRILLA y voy dosificando la carne de a uno por semana.

- Cada tanto me surgen ideas para armar blogs temáticos específicos. Tengo dos ya pensados, uno de los cuales está más avanzado que el otro y del que ya tendrán noticias.

- No suelo leer blogs (excepto algunos) o revistas digitales. Me cuesta leer en la pantalla.

Algunos datos absolutamente intrascendentes o curiosos acerca de éste blog y su autor

-
Las secciones que más me divierten escribir son las entradas con el título Crónicas de la amargura que se plantean, como sabrán los lectores, como crónicas sarcásticas de la realidad desde la visión de un tipo bastante amargo como suelo ser y todas las de la sección Los trabajos y las noches. Hablar y reflexionar sobre porno me parece una de las cosas más divertidas que hay y me permite jugar mucho con la ironía y los géneros bajos.
Por último, me encanta escribir Literatura barata por dos motivos: primero porque me encanta encontrar libros buenos en Corrientes. Segundo porque me permite recomendar e interactuar con los lectores que terminan copándose a veces y haciendo caso de mis recomendaciones.

- Como se desprende de lo anterior y de bastantes entradas del blog, soy bastante fan de la literatura de género menor: Policial, Erótico, Terror, Sci-Fi, Cómic, Fantasy, etc.

- Por lo general suelo pifiar a la hora de predecir si un post va a tener más o menos éxito.
El post sobre la compra de un grabador usado me parecía totalmente innecesario y estúpido y fue uno de los más visitados y comentados.
En los últimos tiempos empecé tomarle el pulso un poco más a los posts que pueden llegar a prender más o menos, pero el arte del augurio sigue escapando a mis posibilidades todavía.

- Por lo general la mayor cantidad de gente que llega a este blog a partir de buscadores como Google o Yahoo vienen en busca de Pornografía.
. Dentro de esta Categoría, la búsqueda más rankeada es Klaudia Figura, la de los 645 polvos en el concurso de Gang Bang.
. Luego rankean alto mi bella Belladona y Cachi Telesco que no fue más que un link en este blog.

- Llegué a tener en MSN (me agregó ella) a la Vieja Loca del Jardín Botánico.

- Cada tanto llegan comentarios anónimos de gente que presumo, tiene algún tipo de desequilibrio mental medianamente severo.

- Es tarde para cambios, pero he llegado a pensar que Las opiniones del Rufián Melancólico me quitan personalidad. Las opiniones del Rufián es un título que me gusta mucho más, así como me parece que el nick Rufián es mucho más interesante que el otro que remite tan directamente a una obra ya concluída como es la de Arlt.

- La foto de mi avatar cambió porque ImageShack no me dejó seguir hosteando una imagen registrada, como al parecer era la anterior que tenía.
La misma es una fotocomposición basada en el tema Hurt de Nine Inch Nails ( de su disco The Downward Spiral).
La foto actual de mi avatar me la tomé en el bar del centro de estudiantes de Filosofía y Letras durante una lectura del Grupo Cruce, con una revista porno que encontré tirada en la calle. Todo esto lo sabrán los lectores habituales de este blog.

- El hecho de publicar los viernes es una arbitrariedad que no sé si me beneficia especialmente: los sábados y domingos la actividad de lectores disminuye al cerrarse las oficinas. Sin embargo, elegí viernes sin ningún motivo en particular. Como hubiera dicho mi abuelito judío-ruso que tomaba clases de italiano: “Porque me piace!” (como se escriba, el sentido se entiende).

- Esta lista, de hecho, la refrité de un post que nunca publiqué. Se llamaba “El Post número 100” y pensaba publicarlo, cuando saliera mi post número 100. Luego me arrepentí porque lo consideré demasiado ególatra. Como verán, con la venida de Año Nuevo y la comprobación de la inutilidad de utilizar el mejor material en esta ocasión, decidí que era lo suficientemente bueno como para llenar el hueco de este viernes.

Pequeños y fugaces momentos de modesta gloria

- Éste blog fue seleccionado y participó (fue exhibido) en el marco del Festival de Vidas Urbanas Ahora! que organizó el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires sobre cultura joven.

- Fui linkeado en el celeblog yanqui de Bret Easton Ellis NotAnExit.net

- Logré la conquista formal de espacio en varios blogrolls de blogs importantes lo que me ha dado la posibilidad de subir notablemente mi visibilidad.
Mis agradecimientos a todos los que me han incluido en su blogrolls.
Todos aquellos que quieran a su vez, incluirme, ¡bienvenido sean!

- Dado que tengo dos URLs asociadas a este blog, tengo dos números de Prestigio en Technorati. El primero para http://lasopinionesdelrufian.blogspot.com. El segundo para http://nihil.com.ar

- La primer columna que me publicaron en Nación Apache iba a ser un post en éste blog, pero me jugué y se las mandé a ellos. El texto lo escribí en 10 minutos, de corrido, sin pensarlo mucho y apurado porque llegaba tarde al laburo. La publicaron como la recibieron.

- La primer columna que escribí para Nación Apache fue citada en varios blogs, mis opiniones discutidas y comentadas sin que yo lo supiera siquiera. Fue algo muy emocionante.

- La segunda columna que me publicaron en Nación Apache también iba a ser post de éste blog, pero me jugué y se las mandé a ellos de nuevo. Les gustó y quedó.

- El día que publiqué las reseñas de En celo, toqué mi máximo de visitas hasta la fecha: 221 visitantes en un día me llenaron de vértigo.

- A través del blog conseguí escribir en la revista Guapo, cuyo director me contactó porque se cagó de la risa leyendo este post.
Mi agradecimiento para con él.

- El post sobre Belladona y los límites del porno se llenó comentarios a un nivel sin precedentes para éste blog. Por un rato, me sentí popular.

Entre lo virtual y lo real

Éste blog me dio la posibilidad de conocer a mucha gente, lo que para una persona en esencia tímida, ha sido una posibilidad genial.
No voy a mencionar a nadie porque si me pongo a pensar en toda la gente que conocí gracias al blog aburriría hasta al más obsecuente lector.

Notas finales

Que si la literatura puede ser blog, que si el blog es literatura, que si el plagio es plagio no lo es, la pornografía, los trabajos, las noches, la literatura, el espeso semen de las pesadas pelotas de Ellroy, American Psycho, viejas locas en el Jardín Botánico, Arlt y Palahniuk… durante este 2007 han pasado miles de cosas y espero que sigan pasando otras miles de cosas más de acá en adelante.
A los que me leen, mis agradecimientos.

Rufián

11 de febrero de 2007

Sobre héroes y tumbas

En la recomendable página Hablando del asunto, Patricio preparó con mucha eficiencia y dedicación una semana en homenaje a Julio Cortázar.
Fue el otro día que navegando sin rumbo recaí en la mencionada página y al descubrir descubrir el homenaje a Julito ofrecí a su administrador cederle una foto que tomé yo mismo de la tumba (Cementerio de Montparnasse, París) donde descansa nuestro querido y nunca plausible de ser embarrado (a pesar de algunas de sus actuaciones políticas más polémicas de los últimos años de su vida) escritor fetiche de la adolescencia.
Pueden encontrar entonces la foto en el link que sigue: http://www.hablandodelasunto.com.ar/2007/02/cortzar-en-montparnasse.html

Pero el cementerio de Montparnasse guarda otras sorpresas y en mi visita (año 2001, 18 primaveras y viaje inciático de mochileros por Europe con el amigo Bolchevique) también le tomé fotos a la tumba de mi otro gran escritor fetiche de la adolescencia: Jean-Paul Sartre que volví a encontrar recién, cuando fui a buscar la otra.
La foto es la que sigue:También hay una foto en el que el que suscribe, con aspecto adolescente-púber, se apoya en la tumba, pero preferí algo más impersonal.

¿Y por qué tanta solemnidad? Simplemente porque lo próximo que pienso publicar va a hacer volver el blog a su aspecto de carnalidad más descarnada y me gusta generar contrastes.
Bueno, en realidad no es para tanto. Es solo que pienso hacer retornar la serie de
Los trabajos y las noches

1 de abril de 2006

Llamado

Me estaba haciendo una paja
después de llorar
y mientras escuchaba
a los Smashing Pumpkins

cuando sonó el teléfono
alguien atendió
y pronto supe que no eras vos

quien había llamado
y me sentí terriblemente realajado
por eso

y también bastante triste

30/06/04

Love is suicide

(de mi antología Basura adolescente. Libro I: El prisionero del sexo)

22 de enero de 2006

Limpiando mi armario


El bonito balneario Hipocampo de Mar de Ostende que me dio cobijo y sombra en los días de calor rasurante para mi blanca piel.


Estoy de vuelta del mar, de la playa y de toda esa sobreexposición de cuerpos al sol. Estuve 5 días en Pinamar en lo de un buen amigo que me hizo el aguante y me alojó en su casa. Unas vacaciones atípicas.
Mis planes primeros para estas vacaciones eran irme a dónde fuera con mi ex novia. Pero ya lo dice todo el "ex": eso no fue posible. Mi "Ex" una persona a la que me he empezado a referir como "La hija de puta que me robó la inocencia". Esta es la explicación promedio que doy a la gente de por qué estoy tan enojado con ella. Es una explicación estandar que proviene de un mail que le envié a Darío explicándole precisamente, el por qué de llamarla así:

En realidad, que todos tengamos nuestras razones es una de las peores cosas de este mundo. Pero
acá hay dos cosas. Primero que nada: te juro (y en esto soy lo más modesto que puede ser un hombre) que no le hice NADA para que me dejara. De un día a otro, sin previo aviso me dejó y en forma definitiva. Holy shit! eso si que es un tough hot turd! Imaginate esto: estás enamoradísimo. La mina está enamoradísima. Ya te presentó a toooda su familia. Ya habla de tu vieja como "mi suegra". Anda diciéndole a todas sus amigas que está enamoradísima, que se siente bárbaro, que está más feliz que nunca en su vida. Hablás con ella una hora por día por teléfono. La ves todos los sábados, dormís con ella el 90% de esos sábados. Tenés buen sexo con ella. Incluso ella reconoce que "tenemos buena química". Te lleva a todas las fiestas que organizan sus amigos y te hace parte de ese grupo. Ya planificás a su lado vacaciones, cumpleaños, fiestas, con meses de anticipación. Ella, que decidió irse a vivir sóla al poco tiempo de empezar a salir con vos te dice siempre: "¡Uy que lindo cuando viva sóla y vos me esperes en mi casa con la cena hecha!" Imaginate que vas a cenar con tu novia, a Puerto Madero para celebrar que cumplieron 4 meses de noviazgo. Hay brindis por los meses venideros. Hay regalito de ella a modo de celebración: una foto que te tomaste con ella, los dos abrazados. A la semana siguiente, también dormís con ella, te despertás, le hacés un comentario al pasar del tipo: "Vos no estarás pensando en dejarme no?" y ella te dice: "Bueno... no sé... no sé si puedo seguir así." Luego agrega: "No sos vos", "Necesito estar sola" y "Espero que te hayas dado cuenta de que sos hermoso".

Una ruptura.
¡Justo a 9 días de tu cumpleaños! Pensá que ella te había dicho jocosa una semana antes: "Hay tantas cosas que quisiera regalarte que no sé qué te voy a regalar." ¿Regalo? jajajajaja bien gracias.
Seguí participando. De regalo va una ruptura y atajátela. A continuación no vuelve a comunicarse con vos, no te habla más, te borra de MSN, no la ves, no la sentís, no la olés, no la tocás. No sabés por qué recarajo cortó con vos.
Bien. Bienvenido a mí. Te juro mi buen amigo que esto es duro. Y el que no me haya saludado siquiera (come on mujer!¡Sé a qué sabe tu concha!) y que se haga la "ofendida" conmigo porque le dije que era una pendeja inmadura y que si quería podía deslomarse en una multinacional para pagar sus culpas pequeñoburguesas con su militancia social (juro que esto es lo más fuerte que le dije) y por tanto opte por no saludarme directamente, también es duro y no sólo es duro... es durísimo. Ahora siendo que sos mi amigo y que nuevamente juro que lo que digo es todo verdad y que ella misma me dice: "No hiciste nada vos." y agrega cosas como: "Tal vez tendría que haber resuelto problemas míos antes de meterme con vos" o "Sé que soy una persona complicada y con una gran inestabilidad en mis sentimientos emocionales" o "No sé qué es lo que quiero. Y eso es lo que estoy buscando" (¿no será lesbiana que todavía no se anima a salir del closet acaso?) te puedo asegurar que aquí, el único jodido, el único que merece una algo distinto, algo mejor, soy yo. Te inundo con mi bronca. Lo siento. Mejor leer a Oscar Wilde como me comentaste, que al menos algo sabía. Y si no, en Yenny de Alto Palermo venden "Lunar Park" de Bret Easton Ellis a 100 mangos en edición hardback de lujo. Un poco mucho ¿no? Esperaré que Kel la importe en tapa blanda. Hasta entonces seguiré viviendo. Ya viví mucho tiempo con la ilusión de que la mina se diera cuenta de lo que me hizo. No parece tener la intención. Bueno... es hora de sacarla y exponerla como la basura que es.
Hasta pronto,
A.

Bueno... menos por lo de "Lunar Park" todo lo demás sigue siendo válido. El libro me lo terminé comprando yo.
El mar, la sal, la arena y la joda me limpiaron bastante las venas. Esto, este post, esto que me guardé de postear durante tanto tiempo, que dudé en postear, y que en definitiva me duele en el alma postear, va a terminar de limpiarme la mierda.

15 de diciembre de 2005

No era mi día. Ni mi semana, ni mi mes, ni mi año. Ni mi vida. ¡Maldita sea!

La gloriosa muerte de Jason Todd. (Una muerte en la familia)

Por pedido y al por mayor. Escribir porque es lo único que queda.
Es tarde, ya han caído lágrimas, ya he pensado en matarme, al borde del espejo, sosteniendo un tramontina contra la yugular. Pensaba en la reacción de los que me conocieron o me conocen ante mi desaparición. Pero lo peor es la desaparición por propia voluntad. ¿Cuántos me llorarán? ; ¿Aquella ex novia se sentirá en algo culpable? ; ¿La otra ex novia sentirá que no tuve las pelotas que ella sí tiene, a pesar de haber pasado tantas cosas peores que yo (aún a pesar de su propio intento de suicidio) y que yo no fui más que un chico acomodado que se sentía vacío por exceso de afecto materno? Mis ex compañeros de algo, la gente que dejé de ver, aquellos que alguna vez intercambiaron una palabra conmigo, aquellos a quienes modifiqué minimamente en algo, ¿Derramarán una lágrima sobre mi féretro? Cuántos se preguntarán: “¿Por qué lo hizo?”. Tal vez no haya una respuesta. Quizás sea simplemente. No más. Pero no. No me voy a matar. Cuándo tenía 16 años leí un libro. Se llama El mito de Sísifo y es de Albert Camus. Reproduzco las primeras líneas del libro: “No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar si la vida vale o no vale la pena ser vivida es responder a la pregunta fundamental de la filosofía.” Ese libro me cambió la vida. En realidad la literatura cumplió siempre esa doble función para mí: me salvó la vida y me la arruinó en idéntica proporción. Probablemente no estaría vivo si no hubiese tenido en la literatura a aquel compañero indispensable. Pero también es cierto que el camino de la lectura es solitario y triste. Mis venas están inflamadas de pasiones introducidas artificialmente a mi torrente sanguíneo. Pasiones producto de una imaginación desbordada por la letra escrita. Luego uno va, viene, hace cosas… come, caga, coge, ama algún día, deja de amar, vuelve a amar, se masturba, se maravilla con la inmensidad de distancia de una estrella en el cielo despejado y caluroso de una noche del 15 de diciembre, estudia, trabaja, consume, se consume y muere. Bukowski lo dijo mejor que yo: “El hombre ha nacido para morir.¿Qué quiere decir eso? Perder el tiempo y esperar. Esperar el colectivo. Esperar un par de tetas alguna noche de agosto en un cuarto de hotel en Las Vegas. Esperar que canten los ratones. Esperar que a las serpientes le crezcan alas. Perder el tiempo.” Lo paradójico parecería ser que uno solo ES cuando muere. Uno completa su existencia. Sartre dice: “A nadie le está permitido decir estas sencillas palabras: yo soy yo. Sólo los más libres pueden decir: yo existo. Y eso ya es demasiado.” Yo existo. Me estoy excediendo. Soy un proyecto de Ser y con eso ya estoy bastante jugado. Supongo que perder el tiempo, esperar que los ratones canten y escribir pelotudeces para llenar el espacio vacío de esta página, eso ya es bastante por hoy. Muchas gracias.

30 de noviembre de 2005

Entropía

La 2da Ley de la Termodinámica (también conocido como Principio de la entropía o Principio del máximo desorden) sostiene que el universo tiende siempre hacia el desorden. Es decir, hacia formas más bajas de energía, aquellas que ya no resultan reutilizables y se pierden.
Todo tiende a arruinarse. El envejecimiento, el desgaste de los materiales y todo lo que implique un gasto de energía que ya no se recupera sino como una forma más baja de energía, todo eso conforma el Principio de entropía.
En palabras sencillas se podría decir que se gasta más de lo que se consume. Un ejemplo más claro aun: para que un auto se mueva es necesario un motor y nafta. Esa nafta al entrar en combustión con la chispa pone en funcionamiento el motor. El coche anda y la nafta se gasta. Eso que se gastó, es irrecuperable. Se convirtió en energía necesaria para mover el motor pero una vez gastada, esa energía no puede volver a juntarse y convertirse nuevamente en nafta.
Ahora bien, las formas vivas requieren de consumir energía para sustentar su vida, su desarrollo y su reproducción; pero un organismo vivo, sólo utiliza el 10% de la energía que adquiere a estos fines. El resto de la energía se reparte en crecimiento, conformación de nuevos espacios y habitats que mejoran sus condiciones de vida y garantizan la subsistencia de la especie y finalmente, luego de cumplidos estos gastos de excedente energético, el resto se destina a lo que se ha llamado: gasto inútil.
Será energía gastada sin ningún tipo de utilidad y energía que ya no podrá reutilizarse.
El Hombre posee la capacidad de trabajar sobre la realidad existente modificándola y generando nuevas condiciones que representan mayores posibilidades de subsistencia. La capacidad de considerar la muerte y evitarla mediante el empleo del trabajo, lo diferencia del resto de los seres vivos.
Ese trabajo surgirá como negación de la realidad existente. El deseo impulsa esa negación que consiste en modificar la realidad: dónde había un arbol, ahora hay leña para hacer una fogata.
Ahora bien, una vez determinado este gasto de energía en forma de trabajo, el hombre se encuentra con que le queda este excedente que deberá utilizar en forma de un gasto sin utilidad.
En las sociedades humanas modernas, en lo que todo pretende ser a partir del cálculo de utilidades, la idea de un gasto que no genere nada útil, resulta inadmisible.
Georges Bataille dirá a este respecto que existe una contradicción entre las concepciones sociales corrientes y las necesidades reales de las sociedades, que consisten precisamente en la necesidad de ese gasto inútil.
La sociedad entonces, institucionaliza esta necesidad. Y lo hace imponiendo límites. Se genera una dialéctica constante entre el gasto productivo y el improductivo: el derroche como contrapartida de la inversión productiva, el erotismo en contraposición del sexo reproductivo, la fiesta como dilapidación de recursos en forma frívola.
¿No es fascinante la concepción del gasto inútil?
Si tuviésemeos la capacidad de vivir en función de ese gasto inútil pero necesario para subistir, otra sería la sociedad.
El erotismo, la fiesta, la dilapidación de recursos... el poder de agarrar un jarrón y estrellarlo contra el piso.
Pura animalidad. Puro instinto.
Estos días me siento un animal encerrado. Tengo toda una carga infernal de energía que necesito dilapidar. Necesito arruinar algo, necesito romper algo, necesito acabar muchas veces, necesito escupirle en la cara a la realidad.
Esto me recuerda una de las primeros sintagmas con que comienza Trópico de Capricornio de Henry Miller: "...a veces me decía (a mí mismo) que si Dios existiera, iría tranquilo a su encuentro y lo escupiría en la cara".

Creo que si Dios existe, está buscando por todos los medios, que vaya a su encuentro y le enchastre la cara con un buen salivazo.
¿Acaso hay forma más extrema de gastar energía inútil? No me voy a ganar el Cielo eterno... me voy a ganar un Orgasmo eterno...